La medición del consumo cultural Por Carlos Alberto Lara González 48.carlos@gmail.com

Hace 15 años no existían en el continente latinoamericano encuestas ni indicadores que permitieran medir el consumo cultual. En la actualidad, tomando como punto de partida el trabajo pionero La cultura da trabajo, entre la creación y el negocio (1997), que demostró con una metodología especializada, el valor económico de la cultura en Uruguay, elaborado por Luis Stolovich, Graciela Lescano y José Mourelle, y sin dejar de reconocer las aportaciones en nuestro país de Jorge González en relación a este tipo de consumo, hoy podemos presumir definiciones como esa de “Indicador cultural”, ofrecida por el brasileño Teixeira Coelho (2000), como “un referente de causalidad y cambio en los parámetros artificiales que construimos, ya sean cuantitativos o cualitativos, para modelar el posible cambio del actuar humano y valorar las alteraciones de los bienes, productos o ideas en un espacio y tiempo determinados”.

En 2004 nuestro país publicó la primera Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales. Un año después el economista Ernesto Piedras con el apoyo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes publicó ¿Cuánto vale la cultura? Dos años después, él y el antropólogo Néstor García Canclini, publicaron Las industrias culturales y el desarrollo de México, un análisis sobre la importancia de estas industrias en clave de desarrollo bajo la perspectiva de cada uno de los autores. En 2009 diversas instancias públicas y privadas del gobierno de Chile publicaron la Canasta básica de consumo cultural. Una herramienta para garantizar el derecho a participar de la vida cultural y el acceso a los bienes y servicios culturales, en el que establecieron índices como el de Desarrollo Humano de Género, el Índice de Dinámica Cultural, el de Potenciación al Género y el de Recursos Culturales.  En 2010 fue publicada en nuestro país la Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales, que esta ocasión tuvo datos desagregados por entidad federativa.

Un año antes, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), publicó el Marco Estadístico Cultural, en el que se muestra la dimensión económica y social de la cultura, así como diversos conceptos, estructuras y códigos internacionales de clasificación en la materia, y presenta a México como líder continental en industrias creativas.

Esta semana fueron presentados dos trabajos estadísticos más: ¿Cómo vamos Ciudad de México? Un proyecto realizado en ciudades de América Latina y en algunas del país, que en el rubro de cultura y recreación, muestra hábitos y principales actividades ligadas al entretenimiento, que los ciudadanos suelen hacer una vez al año.

El otro resultado es un libro más de la dupla Néstor García Canclini y Ernesto Piedras, Jóvenes creativos: estrategias y redes culturales. Un trabajo que muestra las estrategias utilizadas por los artistas visuales, músicos, editores y creadores multimedia en la creación de sus propios empleos, así como la novedosa forma de agruparse y construir redes en la Ciudad de México en su calidad de “prosumidores”. Es verdad que no siempre es posible medir las creencias y valores en forma directa, pero sólo a condición de aceptar que sí es posible medir las prácticas y comportamientos asociados a ellos.

Sin duda, aún falta mucho por hacer, pero haber pasado de lo coyuntural a lo estructural en la medición del consumo cultural, en un periodo de 15 años, no está a mal.
 

Carlos Alberto Lara González
JUN 15

Gildardo. Maestro de una generación gobernante Por Carlos Alberto Lara González 48.carlos@gmail.com

Lo recuerdo con su andar anchuroso y unos ojos infantiles achicados por su alegre cara. Siempre elegante, perfumado; escrupulosamente afeitado; con agenda y teléfono en mano y sus inseparables Raleigh. Pícaro, entusiasta e impaciente. Frecuentemente atareado por encargos políticos, que si bien lo hacían reposar su lastimada pierna sobre un banco, jamás detenían su ímpetu una vez iniciaba el día, su día; ese que solía comenzar ya avanzada la mañana. Hay quienes trabajan mejor de noche, y en el oficio de la política, operan mejor abajo que arriba de una tribuna.

Así es como recuerdo a Gildardo Gómez Verónica. Como coordinador parlamentario del Partido Acción Nacional en la LV Legislatura estatal fue a menudo incomprendido por el equipo gobernante de quien él mismo bautizó como “Bebeto” (Alberto Cárdenas), un equipo de operadores pragmáticos que solía regirse por la inmediatez coyuntural, y al igual que los periodistas de la fuente del Congreso, reclamaban de Gildardo un mayor dinamismo en su desempeño, sin saber que el suyo consistía en hilvanar acuerdos de forma fina y pausada.

Bastante claro fue conmigo en la primera reunión que sostuvimos como diputados. Vive esta experiencia, me dijo, con la misma intensidad que vivirías una maestría, porque una legislatura es eso, una maestría. Sé paciente, no quiero que te vayas a estrellar, me sugirió. Quizá por el aprecio a la familia, tal vez por la estima que da la afinidad política, no lo sé, pero puedo decir que siempre tuvo un especial aprecio por los jóvenes y un particular interés por el relevo generacional que teníamos enfrente.

Esa amistad, aprecio y afinidad me llevaron a coordinar su campaña al Senado de la República. Una campaña si bien modesta, con un alto grado de emotividad entre el joven grupo de abogados, asesores, amigos y panistas de corazón que, ante las plazas en ocasiones semivacías, avivaban el deseo de acompañarnos al verle como uno de esos panista “de la primera hora”, cuya oratoria lograba acercar a la gente al centro de los pueblos.

Y es que Gildardo fue un estudioso del derecho en general y del humanismo en particular; poseedor de una aguda intuición jurídica y una admirable afición por la lectura, al igual que el resto de su generación de compañeros abogados. Los medios de comunicación se encargan ya de explicar quien fue tanto en el PAN como en el servicio público; yo sólo abuso de esta entrega para despedirme del amigo y coordinador parlamentario. Del amigo que me obsequió “El arte de amar” de Erich Fromm, luego de una charla sobre el amor y su decadencia en la sociedad occidental contemporánea; de ese a quien devolví el gesto con Cinco escritos morales de Umberto Eco; del coordinador parlamentario a quien disgusté con un par de votos en contra en el pleno del Congreso. Del amigo y consejero.

De ese destacado operador político que fue la brújula política y moral de la generación panista que llegó al Gobierno de Jalisco en 1995. De ese modesto militante cuatro años menor que su Partido Acción Nacional, partido al que vio nacer, gobernar y agonizar. Desde la Ciudad de Torreón estimado Gildardo, te mando un fraternal abrazo de parte de una familia que te recordará siempre con especial aprecio.
 

Carlos Alberto Lara González
JUN 8

El menosmalismo de nuestro cine de conciencia Por Carlos Alberto Lara González 48.carlos@gmail.com

¿Qué tiene en común Ángel Tavira (Don Plutarco en la película El Violín); Demián Bichir en Better Life; Greisy Mena, interpretando a Sabina Rivas; Heli, de Amat Escalante y La jaula de oro, de Diego Quemada-Díez? Que han sido películas premiadas por desarrollar un universo narrativo que ya resulta ramplón como parte del denominado séptimo arte. Al igual que muchos de ustedes, me agrada saber que un Demián Bichir es nominado al Oscar como mejor actor o que un guanajuatense ha obtenido el equivalente en Cannes. Sin embargo, creo que en parte por ello es que nuestro cine se ha estancado en la melancolía de nuestras desgracias; en ese vehículo narrativo de la Frontera Norte y de la violencia, sin intentar siquiera superar el discurso chillón del que habla Jorge Castañeda, al criticar la actitud del Gobierno mexicano, que de igual forma, no deja de culpar a Estados Unidos del avance del narcotráfico.

No sé cuántas películas existan en nuestro país sobre dramas migratorios y narcotráfico, pero seguramente hay más que directores de cine. Bajo mi punto de vista este tipo de reconocimientos, sin restar los méritos correspondientes a las cintas por lo que tienen de desarrollo artístico, lo son también a la terquedad cinematográfica de nuestra industria, empeñada en hacer de las desgracias de nuestros mojados, de nuestros desaparecidos, de nuestros asesinados y de nuestros humillados una especie de virtud homérica bajo el caparazón del “Cine de conciencia”. Ahí tienen a Luis Mandoki y su vida precoz y breve de Sabina Rivas; o De panzazo, de Carlos Loret de Mola, quien se estrenó como director de cine-conciencia y en su ópera prima nos mostró lo que todo México sabía: maestros que no enseñan, alumnos que abandonan la escuela, un sindicato ladrón; que tiene un partido político… El ya fallecido Ángel Tavira fue premiado en Cannes en 2006 por mostrar su capacidad de resistencia y encarnar a un mexicano pobre y despojado en medio de la guerrilla y la guerra sucia en México. Demián Bichir por hacer de jardinero en Estados Unidos; Heli, por una historia de violencia y narcotráfico en México; el elenco La jaula de oro, por desarrollar un drama migratorio más. Un año antes fue premiada Después de Lucía por mostrar los efectos del bullying. Al paso que vamos, no estamos lejos de ver un género denominado “Cine con Causa”.

El maestro John Carpenter definió el cine como la realidad editada. Ese podría ser el argumento de lo que estamos viendo, pero considero que tanto los cineastas como la cadena productiva del cine mexicano podría demostrar al mundo que eso que cada 10 años rebautizan como “El nuevo cine mexicano”, o eso que llaman ahora Mexican new wave, tiene mejores propuestas creativas. Es molesto ese menosmalismo mexicano que considera que el fin justifica los medios y que todo galardón es maravilloso, merecido, justo…pero qué le vamos a hacer, vivimos en el país de los premios, donde los directores de cine de conciencia avivan su discurso con comentarios como ese del Mejor Director de Cannes 2013 que dijo: “Es una esperanza para México. Espero que un día termine el sufrimiento”. En lo personal espero que esta Mexican new wave siga su exitoso camino por los innumerables universos creativos que ofrece el séptimo arte.
 

Carlos Alberto Lara González
JUN 1

¿Qué PAN conviene al PAN? Por Carlos Alberto Lara González 48.carlos@gmail.com

La patosa decisión del presidente del Partido Acción Nacional, Gustavo Madero, de mover a Ernesto Cordero de la coordinación de la fracción panista del Senado de la República, ha hecho evidente la guerra entre calderonistas y maderistas en el peor de los momentos: en medio de un proceso electoral en el que el PAN podría salir por donde entró, por Baja California, su bastión político por más de 24 años.

El PAN inició bien su trabajo legislativo como oposición, dividió inteligentemente su voto en la reforma laboral. Con el PRI los aspectos de carácter económico y con los partidos de izquierda los relativos a la transparencia y democracia sindical, aunque al final terminó apoyando al PRI. En ese momento y en este mismo espacio me pregunté ¿Qué PAN convenía al Presidente Peña Nieto? Si el de los calderonistas, que habían llevado a cabo las tersas negociaciones entre los respectivos equipos de transición para el cambio de poder, o el de los maderistas, que tienen el “control” del partido. Hoy la respuesta es clara; el PRI pasó de los calderonistas de la transición, a los maderistas del Pacto por México. La pregunta ahora es ¿Qué PAN conviene al PAN? Si el de los maderistas, dispuestos a renunciar a la orgullosa tradición de saber ser oposición desde el Poder Legislativo (y no desde la presidencia del partido con una agenda paralela en Los Pinos); o el de los calderonistas, ejemplo de incongruencia y enriquecimiento inexplicable. Lo cierto es que ninguna de las dos corrientes ha sabido trabajar dentro de los límites de lo que por décadas fue la máxima del partido: “La sana distancia con el poder” (entiéndase con el gobierno). Fue Felipe Calderón, como presidente del PAN primero, y como presidente de la República después, quien cambió la máxima de la sana distancia por el “sano acercamiento”, generando con ello una terrible intromisión de ida y vuelta; eso sí, sólo a condición de aceptar que la pifia es mayor con los maderistas, pues aplican la sana distancia con sus legisladores y el sano acercamiento con la Presidencia de la República.

Esta disputa ha traído a la coordinación panista del Senado a un senador de muy bajo perfil; sin formación, sin carácter, sin estilo y sin una trayectoria que lo respalde, pero, sobre todo, que lo haga respetable entre sus compañeros. Pero como no lo quieren para coordinar, sino para pavimentar la reelección de Gustavo Madero, con lo que tiene es suficiente. Su trabajo será saber operar los recursos de la coordinación en combinación con el ex gobernador de Guanajuato que sigue teniendo manejo de nómina en dicha Entidad, con lo que sólo faltaría refrendar el triunfo en Baja California para que Madero se encamine hacia un nuevo periodo y José Luis Preciado a la candidatura al Gobierno de Colima.

En lo personal considero que es mejor un PAN sin Baja California y sin Madero; obligado a replantear la sana distancia con el poder y un sano acercamiento con su militancia y funcionarios; y no un PAN con Baja California al lado de una coalición perversa, pragmática y sin futuro. Por el momento, su situación no puede ser menos ridícula con los berrinches y bravatas del ex priista Javier Lozano, por tener de coordinador al ex priista José Luis Preciado. Uno encumbrado por los calderonistas, el otro por los maderistas. Ese es el PAN de ahora, un partido guiado ya no por el bien común, sino por el mal menor.
 

Carlos Alberto Lara González
MAY 25

El costo de la desconfianza ciudadana Por Carlos Alberto Lara González 48.carlos@gmail.com

El gran discurso político en que se ha convertido la transición democrática en México, vino acompañado de la idea de que la democracia debía ser cara. Tanto como las campañas políticas de Carlos Alasraki, quien señala que una municipal es “cara”, una estatal, “muy muy cara”, y una nacional “muy muy muy cara”. Y cómo no iba a ser así, si por décadas la democracia fue el sueño de los partidos políticos de oposición, que desde el Poder Legislativo, en su calidad de representantes de la ciudadanía, aderezaron el discurso de la transición con los ingredientes de la desconfianza ciudadana hasta disparar el precio de la democracia.

Aunque todo parece indicar que sobre la base de la desconfianza ciudadana está cimentado nuestro sistema político. Y es que las que debieron ser en su momento acciones transicionales de gobierno terminaron en prácticas estructurales de partidos. Preguntémonos ¿por qué tenemos un Banco de México autónomo en sus funciones y administración? Porque no confiamos en el manejo que puede llegar a hacer el Gobierno de la economía del país, del desarrollo de nuestro sistema financiero y de los sistemas de pago. ¿Por qué un Instituto Nacional de Estadística y Geografía? Porque no confiamos en las estadísticas del Gobierno. ¿Por qué una Comisión Nacional de los Derechos Humanos? Porque no confiamos en que sea el Gobierno quien ofrezca su  protección y defensa. ¿Por qué un Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos? Porque no confiamos en el gobierno como garante del derecho de acceso a la información pública, ni como protector de la privacidad de nuestros datos, y mucho menos en su rendición de cuentas. ¿Por qué un Instituto Federal Electoral? Porque la organización de las elecciones es quizá el rubro en el que menos confiamos en el Gobierno. Estos costosos organismos constitucionales autónomos son, según se vea, los garantes y defensores de nuestra anhelada transición democrática que se ha estancado en la alternancia política.

La iniciativa del Partido Acción Nacional de desaparecer al Instituto Federal Electoral y los 32 institutos electorales para instaurar un Instituto Nacional de Elecciones que se encargue de todas las elecciones del país, podría marcar el camino, si no a una sociedad verdaderamente democrática, por lo menos a una con instituciones menos onerosas. La pregunta es si los congresos estatales (entiéndase gobernadores) estarían dispuestos a votarla.

La iniciativa dibuja muy bien el regreso del PAN a la oposición. Es verdad que fue el partido que más peleó el establecimiento de la credencial para votar con fotografía y la ciudadanización de los órganos electorales, pero sólo a condición de aceptar que también ha sido parte de la partidización de dichos órganos. Y hoy, ante la desconfianza ciudadana en la democracia, generada por la partidización de cargos que comenzaron siendo ciudadanos y honoríficos y terminaron constituyendo la vagancia subsidiada de nuestro sistema electoral, vuelve al inicio de sus luchas.

Es lamentable que estos suntuosos organismos no hayan logrado hacer de nuestra democracia ese sistema que se supone debe mejorar nuestro bienestar. Entendería que hubiera quienes no estén de acuerdo con la afirmación, quizá consideren que la confianza en la democracia es sólo la dotación de derechos políticos y electorales. En lo personal, sigo creyendo que en materia de democracia los partidos han optado por bajar el techo en lugar de elevar el piso.  
 

Carlos Alberto Lara González
MAY 18

La economía del 10 de Mayo Por Carlos Alberto Lara González 48.carlos@gmail.com

Ninguna fecha tan económicamente activa en nuestro país como el día de las madres. El día por antonomasia del calendario sentimental mexicano. Día en que tanto aerolíneas como empresas de mensajería, tiendas departamentales, telefónicas, florerías y restaurantes hacen su agosto en mayo. Esto sin mencionar las aún existentes boneterías donde las madres compran los accesorios de los atuendos de sus hijos para el trillado festival de las madres de las escuelas de nuestro sistema educativo nacional.

Un estudio realizado por la empresa De la Riva Group pronosticó importantes beneficios a la economía mexicana, debido a que los mexicanos destinaríamos en promedio 873 pesos a la compra de algún regalo para la madre. Esto representaría un gasto total de 572 millones 818 mil 415 pesos.

De acuerdo a su  encuesta telefónica 79% de los mexicanos pensábamos celebrar a la madre y 21 no; siete de cada 10 festejarían en casa y comprarían un regalo. El 21% de este universo regalaría ropa; por lo que las socorridas flores quedarían en segundo lugar con 12% y en tercero, con 7%, los consabidos electrodomésticos, adquiridos supongo por el universo de despistados que no se ha percatado de la potenciación de género que vive el país, fenómeno que ha hecho de estos artilugios una especie de insulto a la madre.

El lugar preferido para comprar, según el estudio, son las tiendas departamentales; 82% de los encuestados manifestó estar dispuesto a pagar en efectivo, mientras que 18% dijo lo haría con tarjeta de crédito (mentira, lo hicieron a meses sin intereses). Según la Canacope-Servytur, la mitad de las ventas son captadas por las tiendas departamentales y de autoservicio. Esta adictiva práctica de gastar lo que no tenemos a meses sin intereses, llevará a la mayoría de mexicanos a hipotecar a los nietos.

Uno de los sectores más beneficiado por la economía del 10 de mayo es el restaurantero. Todos queremos que se nos vea festejando a la madre. Este sector esperaba un aumento del 10% según Manuel Gutiérrez, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (Canirac), algo así como 700 millones de pesos; la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en pequeño de la Ciudad de México (Canacope-Servytur) hablaba de 800 millones por haber sido viernes, un factor adicional. Esto permitió que millones de personas salieran temprano de sus trabajos, y los más aventados hasta viajaron a otra ciudad. Y qué decir del flujo de remesas; las compañías que ofrecen este servicio reportan el 10 de mayo como el día de mayor actividad del sector (el mal de matria).

Mucho de los efectos de la economía del 10 de Mayo se explican por ese amor a la madre que es, como dice el cineasta Carlos Cuarón, como el amor a la camiseta; es el amor a esa primera identidad; un amor por el que se lucha como por la vida: “todo hincha quiere demostrar que nadie ama a la camiseta como él y todo hijo sabe que nadie ama a la vieja como él”. Un amor que busca dejar constancia plena en restaurantes y tiendas departamentales, ágora perfecta para lucir el poder de la firma por ese ser que nos dio la vida. Aunque sigamos atados al buró de crédito.
 

Carlos Alberto Lara González
MAY 11

El patrioterismo meloso de Cinco de Mayo Por Carlos Alberto Lara González 48.carlos@gmail.com

Tuve la oportunidad y el infortunio de ver una de las premieres de la película Cinco de Mayo. Digo infortunio porque este tipo de cintas me hacen voltear inevitablemente a nuestra tergiversada historia. Y es que siento que esta batalla con la que el Ejército mexicano se cubrió de gloria en 1862 en los fuertes de Loreto y Guadalupe de la Ciudad de Puebla, es asumida por miles de ciudadanos como la guerra que nunca ganamos. Como el triunfo de la Selección Mexicana ante Brasil en los pasados Juegos Olímpicos, que celebramos cual si fuera el mundial. Este arranque de idealismo se debe a que las condiciones del famélico regimiento de soldados comandado por Ignacio Zaragoza, no eran las mejores; a que peleaba contra el prestigiado Ejército francés de Napoleón que gozaba de fama, pero sobre todo a la mediocridad del Ejército mexicano que a lo largo de nuestra historia no tuvo otra participación tan destacada.

Hablaré del aspecto histórico más que de la melosa producción, de la que sólo diré que en las escenas bélicas la cámara parece estar, o en manos de Lars Von Trier, o atada a un caballo.

El guión parece estar hecho por el gobernador de Puebla. Está poblado de detonantes emocionales capaces de despertar el más recatado patrioterismo de closet.

Algunos medios han reseñado la cinta con desmedidos encabezados como el de “Nuestra segunda independencia” o ese de “La batalla que marcó a México”. Lo que hizo Hernán Cortés sí que marcó a México; éramos la capital de un reino que se extendía de Honduras a lo que hoy es Canadá. Ya en tiempos del Benemérito de las Américas, a quien servía el Ejército de Zaragoza, el territorio nacional daba pena en todos los sentidos. Por cierto, si el director de la cinta, Rafael Lara, quería en verdad reivindicar la figura de Porfirio Díaz, debía dejar bien claro que la batalla fue una de las paradojas más célebres de nuestra historia, en la que Don Porfirio (al salirse de las órdenes recibidas, que lo pudieron llevar a una corte marcial, terminó siendo el héroe). Lara asegura que la batalla cambió incluso la historia del mundo. Le daré ejemplos de batallas que sí tienen ese rango, porque debe saber además que México no tiene una sola victoria como la de Costa Rica contra el filibustero William Walker; la batalla de Santa Marta liberó a Centro América de los Estados Unidos (y no erigieron estatuas de generales, ni hubo generales presidentes ni películas financiadas por precandidatos presidenciales, como ésta). Y qué decir de Buenos Aires contra los ingleses; el Ejército argentino supo tomar prisioneros a siete mil ingleses sin fusilar a uno solo. Y el general Santander en Colombia, o el teniente general Blas de Lezo contra el arrogante sir Edward Vernon, quien salió humillado de Cartagena de Indias, lo que permitió a España mantener sus territorios y prolongar su supremacía militar en América. De las batallas libradas por San Marín y Bolívar ya no hablamos. Esta falta de tradición heroica es lo que mantuvo a nuestro Ejército mexicano en la mediocridad continental.

La película es un levantón de ánimo para la gente, cortesía del Gobierno de Puebla, entiendo que por eso debía ser melosa y patriotera.
 

Carlos Alberto Lara González
MAY 4

Cuántos disturbios desata la educación Por Carlos Alberto Lara González 48.carlos@gmail.com

La educación pública en nuestro país es una vergüenza. Mejores notas no pude encontrar esta semana para sostener mi afirmación. La autorización del penal de Tepepan para que la mal llamada maestra, Elba Esther Gordillo Morales, sea trasladada al hospital Ángeles del Pedregal a realizarse un estudio del corazón. Más vergonzoso aun fue escuchar al Jefe del Gobierno Capitalino, Miguel Ángel Mancera, reconocer que la red de salud pública de la ciudad “no tiene la posibilidad de dar un servicio de esta naturaleza. Me pregunto si este es el protocolo habitual con el resto de los internos del penal. Aunque hay algo más vergonzoso aún, que la ex lideresa diga que tiene corazón.

Y qué decir de los actos vandálicos de Chilpancingo, Guerrero, donde las sedes locales del PAN, PRD, PRI y Movimiento Ciudadano fueron atacadas por docentes en rechazo a la reforma educativa, y donde el timorato gobernador, Ángel Aguirre Rivero, sólo ha dicho que ya dio instrucción a la procuradora local para que proceda en consecuencia, o sea, para que no haga nada. En Michoacán los incivilizados profesores se manifiestan de la misma manera y por el mismo motivo, lo mismo que en algunos puntos de la Ciudad de México, Morelos, Zacatecas y Chiapas. Parece mentira que se resistan a adoptar criterios de calidad educativa con piedras, palos, tubos metálicos, cocteles molotov y armas de fuego. Cierran vialidades, destruyen mobiliario urbano y oficinas públicas; y con ello demuestran no estar a la altura de ninguna evaluación. Por eso rechazan la reforma.

Las cosas no son menos vergonzosas en la rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México. Hoy se cumplen nueve días de ocupación por un grupo de porros encapuchados. La toma tiene su origen en la violencia registrada el pasado 1 de febrero en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Naucalpan, donde estudiantes agredieron a un grupo de trabajadores. Los encapuchados de ahora piden reinstalar a los cinco estudiantes expulsados por aquel incidente, que las autoridades universitarias se desistan de la demanda penal en su contra y que olviden que han estado paralizando las actividades académicas y administrativas de la institución.

Tanto la ex lideresa del SNTE como los “profesores” encapuchados de Guerrero, Michoacán, Zacatecas, Chiapas y los “estudiantes” encapuchados de la UNAM han vivido acostumbrados a gozar de las prerrogativas de la educación pública que suele brindar la cercanía, ya con el sindicato, o bien con los movimientos estudiantiles. Así los enseñó a vivir el priismo; así les permitió seguir viviendo el panismo y el perredismo, y hasta el momento no sabemos cómo actuará el gobierno de Enrique Peña Nieto. Lo que vemos es la forma en que ha soltado la cuerda de la seguridad pública con la que los mismos manifestantes se han comenzado a ahorcar ante la opinión pública.

Esta resistencia al cambio es entendible. Considérese que de la misma manera que la mal llamada maestra no se asume como una ciudadana común, los profesores encapuchados y los porros que tomaron la rectoría de la UNAM, no se asumen como estudiantes del siglo XXI. Pero buen, esos son algunos de los dolorosos pasos que debe dar este Gobierno para salir de la alternancia y pasar a una transición democrática y educativa. Por el momento la educación en nuestro país es una vergüenza.
 

Carlos Alberto Lara González
ABR 27

Rosario, no te preocupes Por Carlos Alberto Lara González 48.carlos@gmail.com

Esa fue la recomendación que hizo el Presidente Enrique Peña Nieto a su secretaria de Desarrollo Social, tras las acusaciones del uso electoral de recursos públicos en la Cruzada Nacional contra el Hambre. “Hay que aguantar —dijo— porque han empezado las críticas, han empezado las descalificaciones de aquellos a quienes ocupa y preocupa la política, y las elecciones…Nosotros tenemos un objetivo claro, una tarea comprometida con los mexicanos que es acabar con el hambre”.

Sin embargo, sus operadores políticos parecen tener otro, y en ese afán por lo pronto han manchado la imagen de uno de los programas más bondadosos de la administración y de paso han puesto en jaque el Pacto por México.

Es vergonzoso escuchar cómo aflora la confusión de la justicia social con la beneficencia política y el carácter electorero de los programas sociales; el cruce de padrones partidistas con el de beneficiarios y la forma en que se hace de la necesidad todo un alarde publicitario.

Ojalá que por lo menos se cumpla con el propósito de que 7.5 millones de mexicanos de 400 municipios del país puedan revertir el escenario de pobreza.

Las grabaciones de estas denuncias han llevado al Partido Acción Nacional (PAN) a condicionar su permanencia en el Pacto por México, y junto al Partido de la Revolución Democrática, a solicitar la destitución de la aecretaria de Sedesol, Rosario Robles.

No es la primera vez que los partidos de oposición condicionan su permanencia en el Pacto por México, el Partido de la Revolución Democrática lo hizo en el debate de las reformas en materia de telecomunicaciones. La oposición sobredimensiona la importancia que tiene para la Presidencia de la República su amenaza de salir de un pacto político de esta naturaleza.

Lo mismo que algunos analistas al considerar que esta crisis mediática podría llevar al Presidente a optar por la salida de Rosario Robles para no poner en riesgo el Pacto.

Sin embargo, ignoran que una parte importante de la ciudadanía demanda una oposición menos caprichosa en asuntos en los que todos incurren. Una oposición más allá de estas coyunturas políticas. Eso lo sabe el Presidente, por ello ha respaldado a su secretaria.

Lo ha hecho además al lado del ex presidente de Brasil, Luis Ignacio Lula da Silva, a quien los medios han señalado como testigo de honor de la Cruzada contra el Hambre, cuando en realidad viene en calidad de precandidato a la presidencia de su país.

Lula está en campaña por el Continente. Una campaña que inició con el fuerte cabildeo político de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2008.

“Hay hambre por falta de vergüenza de los gobernantes”, dice el precandidato brasileño de visita en México, un mensaje que me resulta un tanto curioso e ilustrativo de lo que los gobiernos pueden hacer con el hambre y el espectáculo. Con el pan y con el circo.

Si han empezado las descalificaciones de aquellos a quienes ocupa y preocupa la política y las elecciones, es porque han empezado las acciones electorales de quienes también están ocupados y preocupados por los resultados electorales, sólo que desde el poder. Esa es la única diferencia.

Carlos Alberto Lara González
ABR 20

El trípode mexicano del arte Por Carlos Alberto Lara González 48.carlos@gmail.com

Siempre he dicho que en México ha existido una especie de trípode intermitente que ha dado soporte creativo y financiero al inestable mercado del arte contemporáneo. Lo compone Guadalajara, México y Monterrey. Sí, en ese orden, pues no son pocos los talentosos artistas que han salido de esta ciudad para consolidarse en la Ciudad de México, no sin haber vendido su obra a empresarios de la Sultana del Norte, cuando aún eran osados para ello y antes de que se sentaran a vivir de sus rentas y que la delincuencia organizada los desorganizara. La metáfora que mejor ilustra la existencia de este trípode, es la paloma de Juan Soriano que pule la entrada del Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey. Fue en donde nació la propuesta de hacer la hoy denominada Zona MACO a iniciativa de una licenciada en artes egresada de la universidad estatal. Zélika García se había propuesto crear una feria de arte contemporáneo para el país y lo logró. Inició en 2002 con un proyecto denominado Muestra; posteriormente se fueron sumando diversas galerías y una importante visita de coleccionistas e instituciones públicas y privadas. El éxito de la iniciativa los llevó a trasladar Muestra de Monterrey al Centro Banamex del Distrito Federal, cambiando al mismo tiempo el nombre por el de Zona MACO. En 2002 contó con tres mil asistentes bajo el concepto de Muestra en Monterrey; en 2012, ya como Zona MACO, recibió 30 mil asistentes, y este año espera superar los 35 mil entre coleccionistas, artistas, curadores y público interesado en este mercado.

La masificación del arte es uno de los diversos fenómenos que han marcado la primera década del presente siglo en todo el mundo. En México las primeras exhibiciones de artistas consagrados en muestras y exposiciones tenían el propósito de complacer a la gran mayoría de sus visitantes. La primera feria de arte que hizo de éste un verdadero negocio en el mundo tuvo lugar en Suiza, es la consolidada feria de Art Basel. Posteriormente, las estrategias de masificación, la apuesta empresarial por este nicho (a manera de estrategia financiera), el efecto dado por los coolhunters a la neomanía y a los diferentes fenómenos relacionados al arte hasta convertirlo una especie de moneda social, hicieron de Art Basel Miami una de las más importantes ferias del escenario latinoamericano que reúnes 45 mil asistentes al año, rechaza a 600 galerías y recibe 215 vuelos privados de Net Jets.

Zona MACO está lejos de ser Art Basel, pero tiene otras bondades. En 11 años ha logrado paulatinamente dar a México una ventana internacional que muestra las propuestas artísticas de las galerías mexicanas y los proyectos más novedosos de la escena internacional. En esta ocasión, a través de cinco secciones entre las que destacan nuevas propuestas, Zona Maco Sur, y diseño y arte moderno; una sección que exhibe propuestas de artistas de la primera mitad del siglo XX, en especial aquellas aportaciones relevantes que marcaron un antecedente dentro de la genealogía del arte contemporáneo. Además tiene otra bondad, la de venir formando a un coleccionista más joven, proveniente de diversos países de la región latinoamericana. Estoy seguro de que el Museo Barranca de Arte Moderno y Contemporáneo será de gran apoyo para la el mejor desarrollo de esta iniciativa, así como para afianzar el trípode del arte mexicano contemporáneo Guadalajara-México-Monterrey.
 

Carlos Alberto Lara González
ABR 13