Corporativismo Por Laura Castro Golarte lauracastro05@gmail.com

La clase política está inmersa en estos momentos en asuntos que poco o nada tienen que ver con los reclamos más urgentes, los pendientes más claros y sentidos o las demandas ciudadanas más contundentes y necesarias de la sociedad mexicana.

El 7 de julio habrá elecciones en una decena de estados de la República y ya no hace ninguna diferencia en que sean intermedias o para elegir gobernador. Desde el año pasado se había dicho que en este 2013 se podría avanzar en materia legislativa por ejemplo, porque no era un año político… Error.

José María Martínez, senador panista por el Estado de Jalisco, no sólo forma parte, sino que preside una Comisión especial de la Cámara alta para “supervisar” las próximas elecciones locales. Los integrantes de esta comisión son los que han denunciado ante los medios el desvío de recursos en Veracruz y Quintana Roo, que por poco lleva al fracaso al Pacto por México (igual no le veo mayor utilidad).

Y Jesús Casillas, senador priista por Jalisco, se hace cargo de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) en el Estado, por los “tiempos que vienen” y aunque se contradice, rechaza que se trata de un asunto electoral, aunque todos sabemos que así es, porque además, de cuándo acá la CNOP ha hecho algo por las organizaciones populares, por favor. Y si acaso ha hecho algo, se trata de un instrumento “corporativizador” que en estos momentos requiere el PRI con urgencia porque desde hace tiempo no las trae todas consigo.

José María Martínez tampoco contestó a la pregunta del desgaste y utilización de tiempo y fuerza en actividades que no tienen que ver con el Senado, estrictamente; ni al hecho de que hay instituciones creadas por los mismos partidos que se supone debe servir para fiscalizar las elecciones.

En fin. Lo que queda claro es lo que señalé en un principio, la clase política anda en otros intereses y manifiesta otras preocupaciones como lo que sí me parece una cortina de humo: el tema de Andrés Granier, ya convertido en franca telenovela, mientras se destapan otras presuntas irregularidades, desfalcos, acusaciones por peculado y enriquecimiento ilícito del ex gobernador de Aguascalientes, del ex de Jalisco y, aquí también, del ex director del SIAPA (éste sí en proceso) y otros relacionados.

Es importante que se corten cabezas y que se llame a cuentas a los responsables, que se investigue y se finquen las responsabilidades y que se apliquen las sanciones ¿no presumen acaso nuestros políticos que vivimos en estado de derecho?

Lo peor de todo es que ya no creemos nada y sabemos (a menos que nos demuestren lo contrario) que todo esto sirve a los políticos para negociar impunidad, para ganar tiempo, para asegurar el futuro (“hoy por ti mañana por mí”) y/o como elementos distractores para que la sociedad en general no pongamos atención a la reforma financiera… por ejemplo.

Esto por lo que hace a los escándalos de desfalcos y demás que alcanzan por lo menos al PRI y al PAN de manera muy clara y a lo mejor sigue el PRD, quién sabe. En cuanto al desvío de la atención de Jesús Casillas, de su responsabilidad como senador, tiene que ver con las elecciones que vienen, no tanto los tiempos, sino los comicios y rescatar organizaciones como la CNOP ayuda a revivir y fortalecer el corporativismo.
 

Laura Castro Golarte
JUN 15

Agua para Guadalajara Por Laura Castro Golarte lauracastro05@gmail.com

¿Desde cuándo? Casi desde que tengo uso de razón periodística el agua es una demanda, un tema, un pendiente, una preocupación y/o un anhelo para los habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara, pero poco o nada se ha avanzado al respecto. Si acaso, por ejemplo en materia de plantas de tratamiento, pues sí, se instalaron (entre otras) en la ribera del Lago de Chapala, pero no se les ha dado el mantenimiento adecuado.

Como esto hay muchas muestras de que el asunto del agua para Guadalajara y la conservación del Lago de Chapala son rehenes de las administraciones públicas de los tres órdenes de Gobierno y de todas las posiciones en el cuadrante político. Gobernantes van y vienen y todas las acciones dependen de las preocupaciones y caprichos personales.

Mientras todavía se discute si la presa El Zapotillo se va a terminar o no; o que si la cortina será de 80 o de 105 metros, nos sorprenden con el arranque inmediato después del anuncio, de la construcción de la presa El Purgatorio para concluir un proyecto “priista” (así se dijo) que el panismo dejó de lado por Arcediano que fue una pérdida descomunal de tiempo y de dinero; y por El Zapotillo que en un principio sólo contemplaba 80 metros de altura, pero luego 105 con la consecuente inundación de Temacapulín, Acasico y Palmarejo; y que en este momento lleva 90% de avance, aunque no se sabe a ciencia cierta con respecto a qué altura, si 80 o 105.

Hay hermetismo y creo que lo que se pretende es dejar la cortina de El Zapotillo en 80 metros, no inundar las poblaciones ya citadas, cumplir los compromisos con 14 municipios de Los Altos y con León, Guanajuato; y cubrir las demandas de la zona metropolitana con la conclusión del sistema Purgatorio-Calderón con las aguas del Río Verde.

Sin embargo, no hay un pronunciamiento claro y contundente al respecto y, lo que es peor, no se habla de resolver esta situación de manera integral lo cual implicaría involucrar a la sociedad civil y emprender programas planificados de reforestación y de introducción de sistemas de riego, entre otros, fundamentales para la conservación de las cuencas con base en medidas integrales, sustentables y calculadas a futuro.

Dice Felipe Tito Lugo, titular de la Comisión Estatal del Agua, que con El Purgatorio se va a dejar descansar a Chapala, nada más que esa presa estará lista entre 2015 y 2016 y para cuando entre en operación, la población habrá crecido.

Este es el punto. Se ha usado a Chapala para chantajear a la población con el cuento de conservarlo, rescatarlo, protegerlo y demás, cuando con un manejo integral y sustentable (ya lo he dicho en otras ocasiones y no se diga los organismos no gubernamentales que no quitan el dedo del renglón) podríamos tener agua de Chapala eternamente con un lago sano de larga vida prácticamente garantizada.

Pero no. El tema del agua para Guadalajara seguirá siendo un asunto partidista, en uno de los manejos con mayores niveles de estulticia de la clase política. Y ahí está el botón de muestra con el crédito japonés que se cayó por un capricho del líder del Grupo Universidad en ese entonces diputado local. Sí, Raúl Padilla López nada más queriendo hacer sentir a todos su poder.

Se puede hacer un manejo sustentable, integral e inteligente de la Cuenca Lerma-Chapala-Santiago; claro que se puede y todos ganaríamos y ganaríamos en todos los sentidos, incluso los políticos ganarían votos y quizá hasta confianza. Desconozco la razón por la que optan por el camino pedregoso, por tomar decisiones que generan desconfianza o por no tomar decisiones. Ojalá rectificaran… y pronto.
 

Laura Castro Golarte
JUN 8

Pobrecitos Por Laura Castro Golarte lauracastro05@gmail.com

En las últimas semanas ha ido creciendo el anecdotario de personajes que hacen gala de su soberbia y prepotencia, se les conoce ya como ladies a las mujeres y gentlemen a los hombres y hasta tienen sus hashtags en Twitter y se convierten en trending topics, tanto, que hasta casi parece que es el objetivo, casi.

A través de las redes sociales, de hecho, gracias a ellas en muchos casos, nos enteramos prácticamente en tiempo real de la prepotencia por ejemplo, de la hija del ahora ex procurador de la Defensa del Consumidor o, más recientemente, de la senadora Luz María Beristain, quien le dijo a la empleada del mostrador de una aerolínea que era senadora “a ver si así ablandaba su corazón”.

Hay ejemplos también de hombres y mujeres que no forman parte de la clase política, pero son parientes o amigos de algún funcionario; y no faltan las personas que por su nivel económico también caen en este tipo de actitudes como aquel famoso gentleman de Las Lomas.

No son nuevas, han existido desde ¿siempre? Y no creo que se acaben pero sí he notado que se han incrementado en los últimos meses. También está el ejemplo del llamado “niño Verde” (mal llamado, de hecho) que se negó a ser recluido en el “Torito” como se le conoce en el Distrito Federal al lugar en donde son encerrados quienes no pasan la prueba del alcoholímetro. Después ya fue con todo lo necesario para tener una estancia cómoda en el lugar, pero igual recurrió a sus influencias para “escaparse” en el momento.

Es para destacar que todos estos personajes hayan sido expuestos gracias a Twitter y Facebook, el problema, me parece, es que estas notas están quedando en el nivel de anécdota y no hay cambios en las actitudes y la conducta en general de la clase política.

Ya en redes sociales, con los recursos para manipular fotografías, agregar textos y otros elementos, estos individuos son la diversión de todo mundo y vaya que con el ingenio que nos caracteriza como pueblo, las carcajadas son imparables.

Sí, sí, muy divertido, pero… ¿Qué está pasando? ¿Qué está detrás de esta prepotencia de la clase política? No se le puede atribuir al PRI, partido que ha trascendido entre otras cosas por los charolazos y prácticas por el estilo, pero resulta que por lo menos en los ejemplos de hoy, también hay Verde y Amarillo; y personajes del PAN generaron escándalos en su momento, por la soberbia y la prepotencia (ahí está la mentada de Emilio González Márquez que no me deja mentir).

He escrito en este espacio, en repetidas ocasiones, que la clase gobernante va por una vía y la sociedad mexicana por otra, sin intersecciones o cruces a la vista, al contrario, hasta parece que se alejan, se bifurcan. Pues bueno, todo indica que esto se agrava y profundiza porque lejos de poner remedio, de cambiar las actitudes, se está atacando directamente a la sociedad mediante el influyentismo y los abusos de poder. La senadora Beristain ejemplifica el modus operandi de muchos políticos y de su forma de pensar, de su falta de sensibilidad. Lo que falta es que efectivamente se cree una fiscalía especializada contra la discriminación a los políticos… pobrecitos.
 

Laura Castro Golarte
JUN 1

Participación ciudadana Por Laura Castro Golarte lauracastro05@gmail.com

Sin la pretensión de una disquisición sesuda y teórica sobre la participación ciudadana en México, a estas alturas, en estas circunstancias y después de lo que hemos pasado en los últimos años, estoy convencida de que la sociedad ha ido perfeccionando su participación, casi en la misma medida o directamente proporcional a la ineficiencia, corrupción e ineptitud de la clase política.

Además de la participación ciudadana espontánea como la que se dio cuando el “placazo” en el arranque de la administración pasada en el Gobierno del Estado o la que se da solidaria y expedita en casos de desastre, por ejemplo; está la participación que día con día adquiere mayores niveles de especialización en diferentes áreas.

Y tenemos organismos no gubernamentales que son capaces de elaborar presupuestos, diseñar leyes (electorales, ambientales) y emprender defensas legales en las materias más diversas. Esto existe, es una realidad y con frecuencia (cada vez más) estos ciudadanos son mejores que la clase política.

No tienen que hacerlo, no deberían hacerlo. No, si la clase política en nuestro país funcionara como debiera, pero resulta que no hacen su trabajo y la sociedad civil organizada es la que está poniendo la muestra con hechos muy concretos, prácticos y de aplicación inmediata.

Así es. Pero ahora, esa clase política inepta e ineficiente, cuestionada cada vez más por la sociedad como resultado de su corrupción y buena vida injustificable, está, primero, convocando en tono de reclamo a la sociedad para que participe más. Es común ahora escuchar a actores políticos decir: “Lo que se necesita es que la sociedad sea más participativa”; o, segundo, inventando comités y juntas consultivas para “abrir” espacios de participación a la sociedad civil.

Ahí tienen la famosísima, costosísima e inútil Gran Alianza del gobierno panista o todo el proceso de “consulta” de los planes municipales, estatales o nacional de desarrollo que tanto “impulsa” el PRI. Se instalan mesas, se convoca a foros, se reciben ponencias y propuestas e iniciativas y a la hora de la hora, resulta que ya tienen todo cocinado bajo el brazo.

Algo así está sucediendo con los comités de evaluación o de observación de los procesos de elección del presidente del ITEI y de los consejeros del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco. Pura faramalla. Sus opiniones no serán determinantes porque la ley no lo establece, simplemente serán escuchados y en el caso del proceso del Instituto de Transparencia, actuarán como observadores de que todo esté apegado a la legalidad.

Vamos a ver qué resulta de todo esto. En cuanto al IEPC, la sociedad civil fue dejada de lado deliberadamente. Aun cuando los integrantes del Comité de Evaluación sólo pueden opinar, los diputados dejaron fuera de manera innecesaria a asociaciones de las que hablaba líneas más arriba, es decir, expertas en materia electoral. Entonces ¿de qué se trata? ¿Qué participe la sociedad? ¿O mejor no?

Y en el caso del ITEI, independientemente del relajo por la “exclusión” de la UdeG y del ITESO, la participación está limitada a la observación y a la opinión; nada más.

Ya sabremos si las opiniones de los comités fueron tomadas en cuenta o simplemente ignoradas, será público y notorio. ¿Son avances en materia de participación ciudadana? Digamos en general que sí, pero en lo particular, más bien son exiguos, incompletos y engañosos.
 

Laura Castro Golarte
MAY 25

¿Y? Por Laura Castro Golarte lauracastro05@gmail.com

Ineficientes, lentos, corruptos, negligentes, prepotentes, abusivos, ineptos ¿y qué más? ¿Qué más les podemos decir a la clase política y a sus aparatos burocráticos? Los mal llamados servidores públicos que fueron electos popularmente, ¿para qué fueron elegidos? ¿Qué no se supone que deben encabezar los esfuerzos de la sociedad? ¿Trabajar por ella? ¿Resolver problemas y necesidades? ¿Llevar a las comunidades y al país entero a estadios superiores de progreso y bienestar? ¿Cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanen?

¿Y qué están haciendo? ¿Qué medidas están tomando contra la pobreza que sigue en incremento? (Y que no digan que la Cruzada contra el Hambre porque eso y nada es lo mismo o que vayan dando a conocer resultados). ¿Qué, contra la inseguridad y la delincuencia organizada? ¿Qué, para promover el empleo, la buena educación, la salud de calidad? ¿Cuáles son las medidas y políticas públicas en materia agropecuaria? Las heladas repercuten ya en un incremento exponencial en los precios de alimentos como jitomate, tomate y chiles, y no tarda en pasar lo mismo con otros productos por la sequía.

¿Cuál autoridad se ha pronunciado por el incremento desproporcionado en los precios de los artículos de la canasta básica? ¿Quién, porque los trabajos sean de calidad con salarios dignos y con poder adquisitivo? ¿Y qué pasó con aquella promesa de terminar con los gasolinazos?

Las autoridades hacendarias se han de sentir hasta altruistas con su programa ese de “Ponte al corriente” cuando no se trata sino de cobrar lo que no han pagado los cautivos, los que mantienen a este país y que si no han pagado es porque no tienen, no porque no quieran.

¿Quién se ocupa de la infraestructura que requiere México? ¿Qué planes, obras o proyectos se han presentado en esa materia? ¿Carreteras, ferrocarriles, puertos?

“El sexenio del campo, el sexenio del empleo, que para que tengas más y vivas mejor, vota por mí y verás, computación e inglés, crecimiento del PIB de 7% anual y educación para todos, salud para todos, vivienda para todos, más presupuesto para ciencia y tecnología, combate frontal a la delincuencia”… Bla, bla, bla.

La administración pública federal va para seis meses de gestión ¿y? Casi quisiera escribir esta pregunta con luces de neón intermitentes tamaño espectacular ¿y? Los políticos que dizque hicieron honor a su profesión con el Pacto por México están enfrascados una vez más, como desde hace lustros, en rollos electorales; y aquí en Jalisco también, aun cuando no es año electoral, sí es el tiempo de elegir a los integrantes del consejo del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana y todos los partidos políticos quieren sus cuotas.

¿Y la crisis por el agua; Chapala a menos de 40% de su capacidad? ¿Y la sequía? ¿Y el abandono de la Zona Norte? ¿Y el hambre? ¿Y los muertos y los desaparecidos? ¿Y la delincuencia juvenil? ¿Y los ni nis? ¿Y los niños que trabajan? ¿Y los adultos mayores? ¿Y el caos en Michoacán? ¿Y Chiapas y Guerrero y Oaxaca?

No se siente, no se nota que alguien desde el servicio público esté trabajando. En algunos casos siguen con los procesos de entrega-recepción y los programas sociales se detienen o se usan con fines electorales o se corrompen.

¿Y?
 

Laura Castro Golarte
MAY 18

Parque de la Revolución Por Laura Castro Golarte lauracastro05@gmail.com

De verdad que nuestra clase política no aprende y no sé qué tenga que pasar para que lo hagan y por fin se den cuenta de que la sociedad ha evolucionado y se ha perfeccionado en sus esquemas de organización. No es lo óptimo, pero lo que hay es muy bueno y es ejemplo para otras asociaciones e iniciativas de participación ciudadana.

En este caso me refiero particularmente a la polémica que desató el simple anuncio de que el Parque de la Revolución (conocido también como “Rojo”) sería remodelado.

Un funcionario del Ayuntamiento de Guadalajara sale con su gran noticia y, entre otras cosas, deja en evidencia desconocimiento, ignorancia o desinterés con relación a lo que sucede en ese espacio, ahora emblemático porque desde hace meses es punto de reunión de estudiantes y mujeres activistas así como de grupos juveniles con diferentes gustos e intereses.

La sociedad se lo ha “apropiado” y es, finalmente (o en principio), de lo que se trata considerando la tendencia en materia de espacios públicos y participación ciudadana en el mundo.

Si el anuncio se hizo –y sin duda es una buena propuesta de la autoridad, de hecho, necesaria— es porque ya se tiene por lo menos una idea embrionaria de cómo hacerlo, pero la ignorancia y la falta de sensibilidad del funcionario en cuestión, por cierto, secretario de Medio Ambiente y Ecología del Ayuntamiento tapatío, Juan Carlos Vázquez Becerra, es verdaderamente pasmosa.

Ahora, ¿qué no ha estado la mesa puesta para aprender ese asunto que para las autoridades resulta incomprensible y que se llama socialización? ¿Cuántos proyectos se han caído? Nada más pongo dos ejemplos: el paso a desnivel en la Calzada y Circunvalación hace ya algunos años y el Parque Morelos y la Villa Panamericana.

Esta participación ciudadana, muy activa y cada vez más, como la conocemos ahora, se reforzó en las administraciones panistas porque fue sistemáticamente ignorada, desdeñada. El PAN se equivocó estrepitosamente en su relación con la sociedad y nunca enmendó la plana. Y el PRI, acostumbrado a imponer, al autoritarismo, a no consultar más que por encimita y para aparentar, no experimentó en cabeza ajena con sus amigos de la oposición y ahora enfrenta un problema muy similar que amenaza con darle al traste a la idea de remodelar y rehabilitar espacios públicos como el Parque de la Revolución.

Este hecho, pues, se constituye en un claro ejemplo de que el PRI tampoco ha aprendido que a la sociedad hay que tomarla en cuenta, hay que considerarla para emprender proyectos y acciones, nada más porque es la que paga impuestos y vota, nada más por eso.

En una reacción tardía, se lanza una convocatoria para que entre todos rediseñen el Parque de la Revolución y resulta que el diseño es de los hermanos Barragán, uno de ellos Luis, arquitecto, cuya obra está protegida por ser patrimonial.

Qué diferente sería ahora el panorama si desde antes se hubiera (hubiera, claro) hecho contacto con los usuarios del parque, se hubieran solicitado sus opiniones con relación al estado físico del espacio y se les hubieran preguntado sus necesidades, hasta sus gustos y deseos para conservar el espacio que ahora tan querido es. Pero no.

Si hay voluntad, todavía es tiempo para enmendar.
 

Laura Castro Golarte
MAY 11

Obama ¿tú también? Por Laura Castro Golarte lauracastro05@gmail.com

Suena bonito ¿a quién no le gusta soñar? ¿Quién no quisiera vivir en un país en donde todo es perfecto? Creí que la postura –no sólo del panista Alberto Cárdenas— de que México está de moda era efímera porque realmente no encuentro un sustento contundente para afirmarlo, más allá de la banalidad que la misma palabra moda incluye en su significado.

Pues estaba equivocada. Todo me lleva a pensar que hay una campaña esa sí, sólida y decidida, para hacernos creer a los mexicanos y al resto de los habitantes del planeta, que México es casi el paraíso, parafraseando a Luis Spota.

Había citado ya un editorial del Washington Post en donde se pone de ejemplo a los legisladores mexicanos con la sentencia de que los congresistas estadounidenses deberían aprender del caso mexicano para impulsar reformas; y otros editoriales de El País que verdaderamente me sorprenden en los que igual se ha exaltado el “trabajo” de la administración peñista para sacar adelante cambios legislativos urgentes para el país.

No se habla de la pobreza espeluznante que se vive en todo el territorio nacional, de los millones de pobres que apenas tienen medios para sobrevivir. Sí en cambio, de la Cruzada contra el Hambre que consiste en conciertos y pláticas de concienciación, cinito y no sé qué otra barbaridad de las propuestas por Rosario Robles.

No se habla de que el promedio inflacionario en los precios de los alimentos en lo que va del año es de 8.4%, es decir, el doble de la inflación promedio anual en México en los últimos años. El dato es de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, nada menos que la OCDE, que agrega que México está en el peor lugar en este rubro, de entre todos los miembros.

No se habla de los niveles de inseguridad y violencia a lo largo y ancho del país, no nada más de la delincuencia organizada, sino también de la propiciada por grupos inconformes por diferentes causas (maestros en estos momentos) que hasta ahora han sido soberanamente ignorados; no se habla de que la autoridad no se hace cargo.

Tampoco se dice que según la Organización Internacional del Trabajo, México es uno de los países del mundo en donde los salarios son más bajos, con incrementos marginales, apenas cercanos al índice inflacionario y que, por lo mismo, han mercado drásticamente en los últimos años el poder adquisitivo.

Se omiten los problemas en las instituciones de salud como el IMSS y el ISSSTE, la corrupción generalizada en los aparatos burocráticos; las deficiencias en infraestructura básica, transporte público y otros indicadores de calidad de vida.

Todo eso se elude, se echa bajo la alfombra y seguimos parados sobre una ficción de proporciones hollywoodescas a la que, por cierto, ahora también el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se suma con su dicho de un nuevo México. Negar la realidad no sirve de nada, se aplaza lo ineludible pero cuando se llega el momento las soluciones son más difíciles de hallar y de aplicar.

Obama dijo y sí, suena bonito: “Yo veo a un México que está solidificando su democracia. Ciudadanos que dan a conocer su opinión y expresan claramente que la violencia y la impunidad no son aceptables. Una prensa valiente que se esfuerza por hacer que los líderes rindan cuentas de sus acciones. Una sociedad civil robusta, incluyendo a los valientes defensores de los derechos humanos que exigen dignidad y un estado de derecho. Partidos políticos que compiten vigorosamente, que transfieren el poder pacíficamente, y forjan el acuerdo del que depende el progreso. Y aun cuando la labor de perfeccionar la democracia no se termina nunca, como bien lo sabemos en nuestros dos países, ustedes van adelante en pleno conocimiento de la verdad que una vez dijera Benito Juárez: la democracia es el destino de la humanidad”. ¡Qué bárbaro! Qué manera de revestir con seda una realidad de jerga… Obama ¿tú también?
 

Laura Castro Golarte
MAY 4

Gran decepción Por Laura Castro Golarte lauracastro05@gmail.com

Quisiera decir que ya lo sabía, que no me extraña, que era de esperarse… pero no puedo. La verdad, sí creí que habría una diferencia, sobre todo si pensamos en la muy fresca y esperanzadora fracción de Movimiento Ciudadano en el Congreso del Estado y en el compromiso contundente de Miguel Castro Reynoso, coordinador de la bancada del PRI.

No sé cuántos albergamos en el fondo, muy en el fondo, una endeble esperanza de que por fin las cosas se hicieran de otro modo para empezar a reparar los daños, para recuperar la confianza perdida, para modificar el modus operandi de la clase política y reconquistar a la sociedad.

Ilusos todos ésos y me incluyo. Por supuesto, todo se debe al asunto de las casas de enlace que abona a la desconfianza que se le tiene a los diputados, que alimenta la indignación y atiza el fuego de la molestia; un trabajo publicado en este diario en donde se da cuenta de que, por un lado, se disminuyeron las partidas para viáticos y transporte, pero se creó otra denominada “asignaciones parlamentarias” que dizque para sostener las casas de enlace de las que 13 no operan. ¿La cantidad? 92 mil pesos al mes para cada diputado.

Y luego, ayer la mayoría de los legisladores aprobó una modificación presupuestal para que cada diputado reciba 105 mil pesos al mes y con eso pague los salarios de su personal más cercano, que sería contratado en calidad de supernumerario y con la condición de que al salir el diputado por la conclusión de la legislatura, el supernumerario se irá con él.

Figuras tramposas, triquiñuelas que ya les conocemos y que, por lo visto, no dejarán de hacer, ahora sí que qué difícil creerles, ni el bendito.

Algunos diputados votaron contra estas medidas, entre otros Guillermo Martínez Mora, panista, quien en entrevista radiofónica, a la pregunta de “¿qué se puede hacer?” respondió: recurrir a los medios y recabar firmas entre la sociedad.

Bueno, o es cinismo o es ingenuidad, gracias por votar en contra, no sirvió de nada, pero igual se reconoce.

En cuanto a los medios, muchos han expuesto y siguen exponiendo irregularidades, corrupción y precisamente la conducta reprobable de la clase política, arreglos bajo la mesa y cosas por el estilo ¿y? Todo indica que los “periodicazos” ya no sirven de nada. La desfachatez y la desvergüenza de los mal llamados servidores públicos, ésos que se comprometieron a cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes y que si no, aceptarían la demanda correspondiente del pueblo, alcanza niveles para los que ya no encuentro calificativos.

El mismo Martínez Mora dijo que era una expresión común entre los políticos, que las críticas en los medios a cualquier asunto duraban dos o tres días y luego caía en el olvido. Entonces ¿la culpa es de los medios?

La impotencia es descomunal y la indignación se desborda de todos los contenedores. No hay manera. Y si se juntan firmas, seguramente usarán las hojas para hacer una exhibición de avioncitos en el Salón de Sesiones del Congreso.

¿Y por qué tiene que ser así? ¿Que no ganan muy bien de todas maneras? ¿Por qué quieren más? Es una gran decepción, lo peor de todo es que ellos siguen y seguirán como si nada.
 

Laura Castro Golarte
ABR 27

Con los ojos de Genaro Por Laura Castro Golarte lauracastro05@gmail.com

Hace una semana participé en una experiencia extraordinaria que me llevó a reflexionar en torno a esta maravillosa ciudad, golpeada a lo largo de los siglos, mutilada, herida, alterada… pero aún bella y con un patrimonio digno de conservar y proteger para no perderlo.

Genaro Marchina Hernández, un joven con autismo, preparó durante dos años el inicio de una exploración por México que arrancó en el centro de Guadalajara, en la Plaza de la Liberación, a donde fueron llegando amigos, familiares y público en general, que fueron convocados por el mismo Genaro a participar en la Marcha Genarista Guadalajara 2013.

Eran las diez de la mañana, hora de la cita, y no se llegaba el momento de iniciar la marcha que consistía en visitar edificios patrimoniales del centro de la ciudad de la mano de Genaro, el guía, desesperado por empezar, con su micrófono inalámbrico, sombrero y una bandera de México.

Pocos minutos después de las 10 de la mañana, cuando ya éramos alrededor de 70 personas, la Marcha Genarista empezó y con ella la oportunidad de ver con otros ojos a nuestra ciudad, a nuestra casa grande. Con los ojos de Genaro. Este joven de escasos 15 años que se ha convertido en un apasionado de la historia de su ciudad natal y de los edificios patrimoniales que se conservan.

Armado de bitácora y memoria, Genaro nos dijo primero por qué la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres ahora se llama así, cuántas urnas están en el monumento y los nombres y trayectorias, más allá de la escasa información en cada escultura. Se nota que tiene sus preferidos como José Clemente Orozco y Luis Barragán.

Nos condujo luego a la Catedral de Guadalajara, por un costado; nos habló de su historia y de ahí nos fuimos todos caminando hasta el Instituto Cultural Cabañas.

Atravesamos nuevamente la Plaza de la Liberación y varios empezamos a recordar el hecho (no nos tocó vivirlo) de todos los edificios patrimoniales que se tiraron en esa zona para hacer la famosísima Cruz de Plazas en los tiempos de Jesús González Gallo. Y enseguida, al adentrarnos en la Plaza Tapatía (eso sí nos tocó) recordamos y platicamos todo lo que se demolió para dar paso a un espacio que tenía como propósito unir a las dos Guadalajaras, “la de la Calzada para acá y la de la Calzada para allá”… sin mucho éxito.

Fallas, errores, desaciertos, intereses, caprichos y pérdidas al por mayor.

Al menos nos queda el Instituto Cultural Cabañas, Patrimonio de la Humanidad; nos queda el Teatro Degollado, la Catedral, los edificios de las sedes de los tres poderes; San Agustín y muchos otros templos, decenas de casas e inmuebles de siglos pasados.

Genaro Marchina nos contagió a todos su amor por la ciudad y al final fue algo más que un acompañamiento solidario con el joven entusiasta y apasionado que terminó feliz y eufórico porque cumplió con la primera etapa de su exploración por México.

Con esta actitud, con los ojos de Genaro, tendríamos todos que ver a Guadalajara, aprenderla y aprehenderla, conocerla, cuidarla, presumirla, leerla, caminarla, protegerla, no admitir más pérdidas, es nuestra casa grande.
 

Laura Castro Golarte
ABR 20

Escenografías Por Laura Castro Golarte lauracastro05@gmail.com

Recientemente la Procuraduría General de la República sorprendió con un anuncio que choca con los compromisos de transparencia, rendición de cuentas y acceso a la información. El titular de la PGR, Jesús Murillo Karam, determinó que la información relativa a cárteles y delincuentes relacionados con el narcotráfico estará reservada los próximos 12 años; de Felipe Calderón hacia atrás, la información es accesible.

Esta decisión es, de alguna manera, congruente con la postura inicial de la administración de Enrique Peña Nieto, de no informar en lo absoluto lo que tenga que ver con homicidios y otros hechos violentos en nuestro país, a diferencia de lo que se hizo durante la gestión de Felipe Calderón, cuando los “golpes” contra al crimen organizado se convertían incluso en spots para radio y televisión, prácticamente en tiempo real.

Primero, no es posible que en la Administración Pública Federal de México la toma de decisiones considere lo que hicieron o no hicieron en el sexenio anterior; normalmente eso se hace por cuestiones políticas, pero en México ya no estamos para eso, es una señal de retraso al grado del barbarismo.

Segundo, es como tratar de tapar el sol con un dedo y, tercero, no todos los miembros del gabinete están de acuerdo porque por ejemplo, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, dijo que la cantidad de homicidios dolosos se redujo en 17% al hacer un comparativo entre los últimos cuatro meses de la pasada administración y los primeros cuatro meses de la presente.

El porcentaje de diferencia es mínimo, pero además creo que no basta con considerar sólo el tiempo como unificador de una variable.

Entonces, por un lado está esta actitud de no informar, de reservar los datos correspondientes a esta administración en materia de narcotráfico dizque que para no entorpecer las estrategias y no poner en peligro la vida de los mismos delincuentes; y, por otro lado, prevalece esa otra conducta de informar, pero a medias, minimizando el fondo, tratando de restar gravedad y trascendencia a los asuntos, como si lo que pasa no fuera importante o fuera resultado de nuestra imaginación febril y paranoica.

Desde hace lustros el clamor de la sociedad mexicana ha sido el acceso a la información, no sólo por ejercer el derecho de saber lo que está pasando, sino por seguridad. La falta de información también es causa de accidentes y las autoridades no están pensando en eso.

Con estas “líneas” presidenciales para difundir o no determinada información, el Presidente de la República viaja por el mundo ensalzando una serie de reformas que han sido cuestionadas por la oposición y que son foco de inconformidad seria y riesgosa entre los sectores de la población que son directamente afectados, pero que desde afuera se ven y se entienden como algo digno de elogiar, como ejemplos de oficio político y de la búsqueda y el logro de consensos y luego ahí está el Pacto por México, pero todo es algo así como una escenografía que hoy se pone y mañana se quita, para poner otra.

Ahora la del hambre, mañana la de la vivienda, luego la de la educación y así, pero son escenarios efímeros y de utilería.

Sería genial que se asumiera la responsabilidad y se enfrentara la realidad nacional tal cual es, sin maquillajes, sin opacidad ni simulación.
 

Laura Castro Golarte
ABR 13