Participación ciudadana Por Laura Castro Golarte lauracastro05@gmail.com

Sin la pretensión de una disquisición sesuda y teórica sobre la participación ciudadana en México, a estas alturas, en estas circunstancias y después de lo que hemos pasado en los últimos años, estoy convencida de que la sociedad ha ido perfeccionando su participación, casi en la misma medida o directamente proporcional a la ineficiencia, corrupción e ineptitud de la clase política.

Además de la participación ciudadana espontánea como la que se dio cuando el “placazo” en el arranque de la administración pasada en el Gobierno del Estado o la que se da solidaria y expedita en casos de desastre, por ejemplo; está la participación que día con día adquiere mayores niveles de especialización en diferentes áreas.

Y tenemos organismos no gubernamentales que son capaces de elaborar presupuestos, diseñar leyes (electorales, ambientales) y emprender defensas legales en las materias más diversas. Esto existe, es una realidad y con frecuencia (cada vez más) estos ciudadanos son mejores que la clase política.

No tienen que hacerlo, no deberían hacerlo. No, si la clase política en nuestro país funcionara como debiera, pero resulta que no hacen su trabajo y la sociedad civil organizada es la que está poniendo la muestra con hechos muy concretos, prácticos y de aplicación inmediata.

Así es. Pero ahora, esa clase política inepta e ineficiente, cuestionada cada vez más por la sociedad como resultado de su corrupción y buena vida injustificable, está, primero, convocando en tono de reclamo a la sociedad para que participe más. Es común ahora escuchar a actores políticos decir: “Lo que se necesita es que la sociedad sea más participativa”; o, segundo, inventando comités y juntas consultivas para “abrir” espacios de participación a la sociedad civil.

Ahí tienen la famosísima, costosísima e inútil Gran Alianza del gobierno panista o todo el proceso de “consulta” de los planes municipales, estatales o nacional de desarrollo que tanto “impulsa” el PRI. Se instalan mesas, se convoca a foros, se reciben ponencias y propuestas e iniciativas y a la hora de la hora, resulta que ya tienen todo cocinado bajo el brazo.

Algo así está sucediendo con los comités de evaluación o de observación de los procesos de elección del presidente del ITEI y de los consejeros del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco. Pura faramalla. Sus opiniones no serán determinantes porque la ley no lo establece, simplemente serán escuchados y en el caso del proceso del Instituto de Transparencia, actuarán como observadores de que todo esté apegado a la legalidad.

Vamos a ver qué resulta de todo esto. En cuanto al IEPC, la sociedad civil fue dejada de lado deliberadamente. Aun cuando los integrantes del Comité de Evaluación sólo pueden opinar, los diputados dejaron fuera de manera innecesaria a asociaciones de las que hablaba líneas más arriba, es decir, expertas en materia electoral. Entonces ¿de qué se trata? ¿Qué participe la sociedad? ¿O mejor no?

Y en el caso del ITEI, independientemente del relajo por la “exclusión” de la UdeG y del ITESO, la participación está limitada a la observación y a la opinión; nada más.

Ya sabremos si las opiniones de los comités fueron tomadas en cuenta o simplemente ignoradas, será público y notorio. ¿Son avances en materia de participación ciudadana? Digamos en general que sí, pero en lo particular, más bien son exiguos, incompletos y engañosos.
 

Laura Castro Golarte
MAY 25

¿Y? Por Laura Castro Golarte lauracastro05@gmail.com

Ineficientes, lentos, corruptos, negligentes, prepotentes, abusivos, ineptos ¿y qué más? ¿Qué más les podemos decir a la clase política y a sus aparatos burocráticos? Los mal llamados servidores públicos que fueron electos popularmente, ¿para qué fueron elegidos? ¿Qué no se supone que deben encabezar los esfuerzos de la sociedad? ¿Trabajar por ella? ¿Resolver problemas y necesidades? ¿Llevar a las comunidades y al país entero a estadios superiores de progreso y bienestar? ¿Cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanen?

¿Y qué están haciendo? ¿Qué medidas están tomando contra la pobreza que sigue en incremento? (Y que no digan que la Cruzada contra el Hambre porque eso y nada es lo mismo o que vayan dando a conocer resultados). ¿Qué, contra la inseguridad y la delincuencia organizada? ¿Qué, para promover el empleo, la buena educación, la salud de calidad? ¿Cuáles son las medidas y políticas públicas en materia agropecuaria? Las heladas repercuten ya en un incremento exponencial en los precios de alimentos como jitomate, tomate y chiles, y no tarda en pasar lo mismo con otros productos por la sequía.

¿Cuál autoridad se ha pronunciado por el incremento desproporcionado en los precios de los artículos de la canasta básica? ¿Quién, porque los trabajos sean de calidad con salarios dignos y con poder adquisitivo? ¿Y qué pasó con aquella promesa de terminar con los gasolinazos?

Las autoridades hacendarias se han de sentir hasta altruistas con su programa ese de “Ponte al corriente” cuando no se trata sino de cobrar lo que no han pagado los cautivos, los que mantienen a este país y que si no han pagado es porque no tienen, no porque no quieran.

¿Quién se ocupa de la infraestructura que requiere México? ¿Qué planes, obras o proyectos se han presentado en esa materia? ¿Carreteras, ferrocarriles, puertos?

“El sexenio del campo, el sexenio del empleo, que para que tengas más y vivas mejor, vota por mí y verás, computación e inglés, crecimiento del PIB de 7% anual y educación para todos, salud para todos, vivienda para todos, más presupuesto para ciencia y tecnología, combate frontal a la delincuencia”… Bla, bla, bla.

La administración pública federal va para seis meses de gestión ¿y? Casi quisiera escribir esta pregunta con luces de neón intermitentes tamaño espectacular ¿y? Los políticos que dizque hicieron honor a su profesión con el Pacto por México están enfrascados una vez más, como desde hace lustros, en rollos electorales; y aquí en Jalisco también, aun cuando no es año electoral, sí es el tiempo de elegir a los integrantes del consejo del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana y todos los partidos políticos quieren sus cuotas.

¿Y la crisis por el agua; Chapala a menos de 40% de su capacidad? ¿Y la sequía? ¿Y el abandono de la Zona Norte? ¿Y el hambre? ¿Y los muertos y los desaparecidos? ¿Y la delincuencia juvenil? ¿Y los ni nis? ¿Y los niños que trabajan? ¿Y los adultos mayores? ¿Y el caos en Michoacán? ¿Y Chiapas y Guerrero y Oaxaca?

No se siente, no se nota que alguien desde el servicio público esté trabajando. En algunos casos siguen con los procesos de entrega-recepción y los programas sociales se detienen o se usan con fines electorales o se corrompen.

¿Y?
 

Laura Castro Golarte
MAY 18

Parque de la Revolución Por Laura Castro Golarte lauracastro05@gmail.com

De verdad que nuestra clase política no aprende y no sé qué tenga que pasar para que lo hagan y por fin se den cuenta de que la sociedad ha evolucionado y se ha perfeccionado en sus esquemas de organización. No es lo óptimo, pero lo que hay es muy bueno y es ejemplo para otras asociaciones e iniciativas de participación ciudadana.

En este caso me refiero particularmente a la polémica que desató el simple anuncio de que el Parque de la Revolución (conocido también como “Rojo”) sería remodelado.

Un funcionario del Ayuntamiento de Guadalajara sale con su gran noticia y, entre otras cosas, deja en evidencia desconocimiento, ignorancia o desinterés con relación a lo que sucede en ese espacio, ahora emblemático porque desde hace meses es punto de reunión de estudiantes y mujeres activistas así como de grupos juveniles con diferentes gustos e intereses.

La sociedad se lo ha “apropiado” y es, finalmente (o en principio), de lo que se trata considerando la tendencia en materia de espacios públicos y participación ciudadana en el mundo.

Si el anuncio se hizo –y sin duda es una buena propuesta de la autoridad, de hecho, necesaria— es porque ya se tiene por lo menos una idea embrionaria de cómo hacerlo, pero la ignorancia y la falta de sensibilidad del funcionario en cuestión, por cierto, secretario de Medio Ambiente y Ecología del Ayuntamiento tapatío, Juan Carlos Vázquez Becerra, es verdaderamente pasmosa.

Ahora, ¿qué no ha estado la mesa puesta para aprender ese asunto que para las autoridades resulta incomprensible y que se llama socialización? ¿Cuántos proyectos se han caído? Nada más pongo dos ejemplos: el paso a desnivel en la Calzada y Circunvalación hace ya algunos años y el Parque Morelos y la Villa Panamericana.

Esta participación ciudadana, muy activa y cada vez más, como la conocemos ahora, se reforzó en las administraciones panistas porque fue sistemáticamente ignorada, desdeñada. El PAN se equivocó estrepitosamente en su relación con la sociedad y nunca enmendó la plana. Y el PRI, acostumbrado a imponer, al autoritarismo, a no consultar más que por encimita y para aparentar, no experimentó en cabeza ajena con sus amigos de la oposición y ahora enfrenta un problema muy similar que amenaza con darle al traste a la idea de remodelar y rehabilitar espacios públicos como el Parque de la Revolución.

Este hecho, pues, se constituye en un claro ejemplo de que el PRI tampoco ha aprendido que a la sociedad hay que tomarla en cuenta, hay que considerarla para emprender proyectos y acciones, nada más porque es la que paga impuestos y vota, nada más por eso.

En una reacción tardía, se lanza una convocatoria para que entre todos rediseñen el Parque de la Revolución y resulta que el diseño es de los hermanos Barragán, uno de ellos Luis, arquitecto, cuya obra está protegida por ser patrimonial.

Qué diferente sería ahora el panorama si desde antes se hubiera (hubiera, claro) hecho contacto con los usuarios del parque, se hubieran solicitado sus opiniones con relación al estado físico del espacio y se les hubieran preguntado sus necesidades, hasta sus gustos y deseos para conservar el espacio que ahora tan querido es. Pero no.

Si hay voluntad, todavía es tiempo para enmendar.
 

Laura Castro Golarte
MAY 11

Obama ¿tú también? Por Laura Castro Golarte lauracastro05@gmail.com

Suena bonito ¿a quién no le gusta soñar? ¿Quién no quisiera vivir en un país en donde todo es perfecto? Creí que la postura –no sólo del panista Alberto Cárdenas— de que México está de moda era efímera porque realmente no encuentro un sustento contundente para afirmarlo, más allá de la banalidad que la misma palabra moda incluye en su significado.

Pues estaba equivocada. Todo me lleva a pensar que hay una campaña esa sí, sólida y decidida, para hacernos creer a los mexicanos y al resto de los habitantes del planeta, que México es casi el paraíso, parafraseando a Luis Spota.

Había citado ya un editorial del Washington Post en donde se pone de ejemplo a los legisladores mexicanos con la sentencia de que los congresistas estadounidenses deberían aprender del caso mexicano para impulsar reformas; y otros editoriales de El País que verdaderamente me sorprenden en los que igual se ha exaltado el “trabajo” de la administración peñista para sacar adelante cambios legislativos urgentes para el país.

No se habla de la pobreza espeluznante que se vive en todo el territorio nacional, de los millones de pobres que apenas tienen medios para sobrevivir. Sí en cambio, de la Cruzada contra el Hambre que consiste en conciertos y pláticas de concienciación, cinito y no sé qué otra barbaridad de las propuestas por Rosario Robles.

No se habla de que el promedio inflacionario en los precios de los alimentos en lo que va del año es de 8.4%, es decir, el doble de la inflación promedio anual en México en los últimos años. El dato es de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, nada menos que la OCDE, que agrega que México está en el peor lugar en este rubro, de entre todos los miembros.

No se habla de los niveles de inseguridad y violencia a lo largo y ancho del país, no nada más de la delincuencia organizada, sino también de la propiciada por grupos inconformes por diferentes causas (maestros en estos momentos) que hasta ahora han sido soberanamente ignorados; no se habla de que la autoridad no se hace cargo.

Tampoco se dice que según la Organización Internacional del Trabajo, México es uno de los países del mundo en donde los salarios son más bajos, con incrementos marginales, apenas cercanos al índice inflacionario y que, por lo mismo, han mercado drásticamente en los últimos años el poder adquisitivo.

Se omiten los problemas en las instituciones de salud como el IMSS y el ISSSTE, la corrupción generalizada en los aparatos burocráticos; las deficiencias en infraestructura básica, transporte público y otros indicadores de calidad de vida.

Todo eso se elude, se echa bajo la alfombra y seguimos parados sobre una ficción de proporciones hollywoodescas a la que, por cierto, ahora también el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se suma con su dicho de un nuevo México. Negar la realidad no sirve de nada, se aplaza lo ineludible pero cuando se llega el momento las soluciones son más difíciles de hallar y de aplicar.

Obama dijo y sí, suena bonito: “Yo veo a un México que está solidificando su democracia. Ciudadanos que dan a conocer su opinión y expresan claramente que la violencia y la impunidad no son aceptables. Una prensa valiente que se esfuerza por hacer que los líderes rindan cuentas de sus acciones. Una sociedad civil robusta, incluyendo a los valientes defensores de los derechos humanos que exigen dignidad y un estado de derecho. Partidos políticos que compiten vigorosamente, que transfieren el poder pacíficamente, y forjan el acuerdo del que depende el progreso. Y aun cuando la labor de perfeccionar la democracia no se termina nunca, como bien lo sabemos en nuestros dos países, ustedes van adelante en pleno conocimiento de la verdad que una vez dijera Benito Juárez: la democracia es el destino de la humanidad”. ¡Qué bárbaro! Qué manera de revestir con seda una realidad de jerga… Obama ¿tú también?
 

Laura Castro Golarte
MAY 4

Gran decepción Por Laura Castro Golarte lauracastro05@gmail.com

Quisiera decir que ya lo sabía, que no me extraña, que era de esperarse… pero no puedo. La verdad, sí creí que habría una diferencia, sobre todo si pensamos en la muy fresca y esperanzadora fracción de Movimiento Ciudadano en el Congreso del Estado y en el compromiso contundente de Miguel Castro Reynoso, coordinador de la bancada del PRI.

No sé cuántos albergamos en el fondo, muy en el fondo, una endeble esperanza de que por fin las cosas se hicieran de otro modo para empezar a reparar los daños, para recuperar la confianza perdida, para modificar el modus operandi de la clase política y reconquistar a la sociedad.

Ilusos todos ésos y me incluyo. Por supuesto, todo se debe al asunto de las casas de enlace que abona a la desconfianza que se le tiene a los diputados, que alimenta la indignación y atiza el fuego de la molestia; un trabajo publicado en este diario en donde se da cuenta de que, por un lado, se disminuyeron las partidas para viáticos y transporte, pero se creó otra denominada “asignaciones parlamentarias” que dizque para sostener las casas de enlace de las que 13 no operan. ¿La cantidad? 92 mil pesos al mes para cada diputado.

Y luego, ayer la mayoría de los legisladores aprobó una modificación presupuestal para que cada diputado reciba 105 mil pesos al mes y con eso pague los salarios de su personal más cercano, que sería contratado en calidad de supernumerario y con la condición de que al salir el diputado por la conclusión de la legislatura, el supernumerario se irá con él.

Figuras tramposas, triquiñuelas que ya les conocemos y que, por lo visto, no dejarán de hacer, ahora sí que qué difícil creerles, ni el bendito.

Algunos diputados votaron contra estas medidas, entre otros Guillermo Martínez Mora, panista, quien en entrevista radiofónica, a la pregunta de “¿qué se puede hacer?” respondió: recurrir a los medios y recabar firmas entre la sociedad.

Bueno, o es cinismo o es ingenuidad, gracias por votar en contra, no sirvió de nada, pero igual se reconoce.

En cuanto a los medios, muchos han expuesto y siguen exponiendo irregularidades, corrupción y precisamente la conducta reprobable de la clase política, arreglos bajo la mesa y cosas por el estilo ¿y? Todo indica que los “periodicazos” ya no sirven de nada. La desfachatez y la desvergüenza de los mal llamados servidores públicos, ésos que se comprometieron a cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes y que si no, aceptarían la demanda correspondiente del pueblo, alcanza niveles para los que ya no encuentro calificativos.

El mismo Martínez Mora dijo que era una expresión común entre los políticos, que las críticas en los medios a cualquier asunto duraban dos o tres días y luego caía en el olvido. Entonces ¿la culpa es de los medios?

La impotencia es descomunal y la indignación se desborda de todos los contenedores. No hay manera. Y si se juntan firmas, seguramente usarán las hojas para hacer una exhibición de avioncitos en el Salón de Sesiones del Congreso.

¿Y por qué tiene que ser así? ¿Que no ganan muy bien de todas maneras? ¿Por qué quieren más? Es una gran decepción, lo peor de todo es que ellos siguen y seguirán como si nada.
 

Laura Castro Golarte
ABR 27

Con los ojos de Genaro Por Laura Castro Golarte lauracastro05@gmail.com

Hace una semana participé en una experiencia extraordinaria que me llevó a reflexionar en torno a esta maravillosa ciudad, golpeada a lo largo de los siglos, mutilada, herida, alterada… pero aún bella y con un patrimonio digno de conservar y proteger para no perderlo.

Genaro Marchina Hernández, un joven con autismo, preparó durante dos años el inicio de una exploración por México que arrancó en el centro de Guadalajara, en la Plaza de la Liberación, a donde fueron llegando amigos, familiares y público en general, que fueron convocados por el mismo Genaro a participar en la Marcha Genarista Guadalajara 2013.

Eran las diez de la mañana, hora de la cita, y no se llegaba el momento de iniciar la marcha que consistía en visitar edificios patrimoniales del centro de la ciudad de la mano de Genaro, el guía, desesperado por empezar, con su micrófono inalámbrico, sombrero y una bandera de México.

Pocos minutos después de las 10 de la mañana, cuando ya éramos alrededor de 70 personas, la Marcha Genarista empezó y con ella la oportunidad de ver con otros ojos a nuestra ciudad, a nuestra casa grande. Con los ojos de Genaro. Este joven de escasos 15 años que se ha convertido en un apasionado de la historia de su ciudad natal y de los edificios patrimoniales que se conservan.

Armado de bitácora y memoria, Genaro nos dijo primero por qué la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres ahora se llama así, cuántas urnas están en el monumento y los nombres y trayectorias, más allá de la escasa información en cada escultura. Se nota que tiene sus preferidos como José Clemente Orozco y Luis Barragán.

Nos condujo luego a la Catedral de Guadalajara, por un costado; nos habló de su historia y de ahí nos fuimos todos caminando hasta el Instituto Cultural Cabañas.

Atravesamos nuevamente la Plaza de la Liberación y varios empezamos a recordar el hecho (no nos tocó vivirlo) de todos los edificios patrimoniales que se tiraron en esa zona para hacer la famosísima Cruz de Plazas en los tiempos de Jesús González Gallo. Y enseguida, al adentrarnos en la Plaza Tapatía (eso sí nos tocó) recordamos y platicamos todo lo que se demolió para dar paso a un espacio que tenía como propósito unir a las dos Guadalajaras, “la de la Calzada para acá y la de la Calzada para allá”… sin mucho éxito.

Fallas, errores, desaciertos, intereses, caprichos y pérdidas al por mayor.

Al menos nos queda el Instituto Cultural Cabañas, Patrimonio de la Humanidad; nos queda el Teatro Degollado, la Catedral, los edificios de las sedes de los tres poderes; San Agustín y muchos otros templos, decenas de casas e inmuebles de siglos pasados.

Genaro Marchina nos contagió a todos su amor por la ciudad y al final fue algo más que un acompañamiento solidario con el joven entusiasta y apasionado que terminó feliz y eufórico porque cumplió con la primera etapa de su exploración por México.

Con esta actitud, con los ojos de Genaro, tendríamos todos que ver a Guadalajara, aprenderla y aprehenderla, conocerla, cuidarla, presumirla, leerla, caminarla, protegerla, no admitir más pérdidas, es nuestra casa grande.
 

Laura Castro Golarte
ABR 20

Escenografías Por Laura Castro Golarte lauracastro05@gmail.com

Recientemente la Procuraduría General de la República sorprendió con un anuncio que choca con los compromisos de transparencia, rendición de cuentas y acceso a la información. El titular de la PGR, Jesús Murillo Karam, determinó que la información relativa a cárteles y delincuentes relacionados con el narcotráfico estará reservada los próximos 12 años; de Felipe Calderón hacia atrás, la información es accesible.

Esta decisión es, de alguna manera, congruente con la postura inicial de la administración de Enrique Peña Nieto, de no informar en lo absoluto lo que tenga que ver con homicidios y otros hechos violentos en nuestro país, a diferencia de lo que se hizo durante la gestión de Felipe Calderón, cuando los “golpes” contra al crimen organizado se convertían incluso en spots para radio y televisión, prácticamente en tiempo real.

Primero, no es posible que en la Administración Pública Federal de México la toma de decisiones considere lo que hicieron o no hicieron en el sexenio anterior; normalmente eso se hace por cuestiones políticas, pero en México ya no estamos para eso, es una señal de retraso al grado del barbarismo.

Segundo, es como tratar de tapar el sol con un dedo y, tercero, no todos los miembros del gabinete están de acuerdo porque por ejemplo, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, dijo que la cantidad de homicidios dolosos se redujo en 17% al hacer un comparativo entre los últimos cuatro meses de la pasada administración y los primeros cuatro meses de la presente.

El porcentaje de diferencia es mínimo, pero además creo que no basta con considerar sólo el tiempo como unificador de una variable.

Entonces, por un lado está esta actitud de no informar, de reservar los datos correspondientes a esta administración en materia de narcotráfico dizque que para no entorpecer las estrategias y no poner en peligro la vida de los mismos delincuentes; y, por otro lado, prevalece esa otra conducta de informar, pero a medias, minimizando el fondo, tratando de restar gravedad y trascendencia a los asuntos, como si lo que pasa no fuera importante o fuera resultado de nuestra imaginación febril y paranoica.

Desde hace lustros el clamor de la sociedad mexicana ha sido el acceso a la información, no sólo por ejercer el derecho de saber lo que está pasando, sino por seguridad. La falta de información también es causa de accidentes y las autoridades no están pensando en eso.

Con estas “líneas” presidenciales para difundir o no determinada información, el Presidente de la República viaja por el mundo ensalzando una serie de reformas que han sido cuestionadas por la oposición y que son foco de inconformidad seria y riesgosa entre los sectores de la población que son directamente afectados, pero que desde afuera se ven y se entienden como algo digno de elogiar, como ejemplos de oficio político y de la búsqueda y el logro de consensos y luego ahí está el Pacto por México, pero todo es algo así como una escenografía que hoy se pone y mañana se quita, para poner otra.

Ahora la del hambre, mañana la de la vivienda, luego la de la educación y así, pero son escenarios efímeros y de utilería.

Sería genial que se asumiera la responsabilidad y se enfrentara la realidad nacional tal cual es, sin maquillajes, sin opacidad ni simulación.
 

Laura Castro Golarte
ABR 13

Polvos de aquellos lodos Por Laura Castro Golarte lauracastro05@gmail.com

Desde que Enrique Peña Nieto asumió la Presidencia de la República he notado y he dado cuenta de algunas cosas en este espacio, que el viejo régimen volvió con fuerza. Digamos que todavía no de manera total y absoluta, indiscutible, pero para los pocos meses que lleva esta administración, sí llevan un paso firme y reconocible.

¿Cuál es el asunto ahora? Uno sumamente vergonzoso para propios y extraños; de esas cuestiones que creíamos en el pasado, pero que salen del fango como catapultadas por la porquería, la falta de ética, el entreguismo y la corrupción. Se trata, nada más y nada menos que del premio que la Asociación Mexicana de Editores de Periódicos le entregaron al gobernador de Veracruz, César Duarte, que dizque por su defensa a la libertad de expresión.

Para empezar, otorgar premios de medios de comunicación a fuentes o a funcionarios en este caso, me parece una verdadera aberración, deja en evidencia una relación perversa que no abona a la libertad de expresión ni al respeto del trabajo de los periodistas.

Lo peor en lo que hace a este “reconocimiento” de manera específica, es que se otorga al gobernador de un Estado en donde han matado en los últimos años a ¡nueve periodistas! Y no se ha hecho nada ni para hacer justicia ni para prevenir agresiones a otros reporteros y comunicadores.

Así era antes de que la alternancia (pésima experiencia) fuera una realidad en México. Los premios y los cebollazos eran en ambos sentidos, de medios a gobiernos y viceversa y, por supuesto, siempre y cuando hubiera “afinidad de caracteres” por definir de alguna forma la “buena” relación entre ambos actores, hablando en términos generales porque por fortuna siempre se han dado excepciones.

Luego las cosas cambiaron, incluso el día de la Libertad de Expresión dejó de ser el 7 de junio para pasar al 3 de mayo y los premios nacionales de Periodismo se ciudadanizaron en una serie de esfuerzos por sí reconocer el trabajo de los reporteros y periodistas de investigación, cronistas y columnistas entre otros y los premios de medios, si acaso continuaron, se otorgaban a personajes de diferentes ámbitos de la vida local o nacional como deportistas, artistas y por el estilo, pero a gobernadores, alcaldes o a cual    quier otro funcionario, no que yo sepa, no al menos con los niveles de escándalo de este “premio” al gobernador de Veracruz.

Lamentablemente esta es una noticia más de los intentos claros e impúdicos por volver al viejo estilo, a las viejas formas, las viejas prácticas… corrupción, autoritarismo, prebendas, componendas, cochupos, chayotes  y acciones por el estilo que daban al traste con cualquier esfuerzo a favor de la libertad de prensa y de expresión. Y lo peor no es esto, sino que los medios y sus periodistas que no sean “afines” al régimen federal o a los locales empiecen a sufrir cierres y atentados como antes, en una andanada de agresiones que se sumaría a las que ya padecen muchos medios por causa del narcotráfico. Recientemente leí la entrevista que le hicieron a una periodista que se atrevió a hacer una investigación de la corrupción en Pemex y ahora vive en el exilio. Y dice con todas sus letras que ella está fuera de México no por el crimen organizado, sino por el Estado.

Son polvos de aquellos lodos que amenazan con convertirse en avalancha y lodazal.

Laura Castro Golarte
ABR 6

La conversión de los camioneros Por Laura Castro Golarte lauracastro05@gmail.com

La noticia se dio en plena Semana Santa así que es un asunto que retomaré más adelante y que ojalá todo mundo rescate y reitere hasta que se cumpla. La verdad es que todavía me cuesta dar crédito a estas intenciones que hablan prácticamente de una conversión de los transportistas de Jalisco que representan a 60% del sector.

La cabeza en la sección Local de El Informador del Jueves Santo: “Ni paros, ni bloqueos, ni chantajes: camioneros ofrecen modernización” es como música para los oídos, miel sobre hojuelas, pan con mantequilla, lecho de rosas… En fin ¿cómo decirlo? Suena a sueño, a ideal, una noticia largamente esperada, exigida, demandada, anhelada… Si es verdad, los jaliscienses estamos ante el inicio del sistema de transporte que merecemos.

Pero vamos por partes, punto por punto, para tener los datos y los compromisos bien presentes y que no se nos olviden, para traerlos a colación cada vez que se requiera o por si acaso alguien pretendiera dar marcha atrás.

Le cuento: resulta que transportistas de distintas organizaciones, además de que prometieron esta misma semana esperar hasta dos meses para volver a insistir en un incremento en la tarifa del transporte urbano, se reunieron para plantear lo que ellos mismos denominaron “una nueva película llamada modernización”.

Y me parece ad hoc el término “película” porque en realidad, hasta ahora y desde hace años, todo ha sido puro teatro, es decir, ficción, fantasía, montaje… Ojalá que en esta ocasión (nos toca estar atentos para que no se desvíe el rumbo) no se incluyan en los propósitos “Mentiras verdaderas”.

Bueno, entonces el compromiso es por la modernización y, además, se convoca a los camioneros que participaron en la reunión a constituir una Unión de Concesionarios y Subrogatarios del Estado de Jalisco a favor del BRT (Macrobús) de bajo costo, calles exclusivas para el transporte, prepago, modelo ruta-empresa y otras medidas de mejora.

En la reunión del miércoles de esta semana se firmó el Convenio para la Modernización del Transporte Público del Estado de Jalisco y, entre otras empresas, signaron el acuerdo la Alianza de Camioneros, Transportistas Unidos de Tlaquepaque, Mutualidad de Transporte de Jalisco, Mutualidad Metropolitana y varias del interior del Estado, por ejemplo de Tepatitlán, Puerto Vallarta y Ocotlán. Entre todas representan a 60% de los transportistas de Jalisco.

Por supuesto que no se puede cantar victoria aunque, sin duda alguna, hasta donde me alcanza la memoria, es un hecho histórico.

Destaco dos asuntos: la promesa de no chantajear (reconocimiento tácito de que antes sí se hacía por más que lo negaran) y la postura con respecto al modelo ruta-empresa y no hombre-camión. Si este modelo se echa a andar con todas las de la ley (literal y metafóricamente hablando), entonces los jaliscienses sí estamos, reitero, ante el inicio de un sistema de transporte público moderno, eficiente y suficiente, digno, para los pasajeros y para los choferes.

Ya está el convenio, la iniciativa para hacer una nueva unión de transportistas, las promesas, compromisos e intenciones. Falta ahora ponerlo en práctica y que los usuarios y todos empecemos a notar los cambios para, entonces sí, decir convencidos que los camioneros se “convirtieron”, simbólicamente, en plena Semana Santa.
 

Laura Castro Golarte
MAR 30

Reforma educativa II Por Laura Castro Golarte lauracastro05@gmail.com

Vuelvo al tema de la reforma educativa porque esta semana Emilio Chuayffet, secretario de Educación Pública, se refirió a la ley secundaria en la que se trabaja a marchas forzadas dado el poco tiempo que resta de aquí al inicio del próximo ciclo escolar; pero sobre todo porque hoy concluye el plazo (¿alguien sabía?) de un proceso de consulta que inició quién sabe cuándo, para definir a los integrantes del Instituto Nacional de Evaluación.

La consulta consistió en solicitar a 454 educadores “de la mayor excelencia” (¿?) que propusieran, cada uno, 15 nombres. Hasta el 20 de marzo de esta semana, de los 454, 200 atendieron la convocatoria y a partir de hoy alguien (¿?) trabajará en la selección de cinco ternas de entre ¡tres mil nombres! para hacer las proposiciones consiguientes al Senado de la República a más tardar el 26 de abril.

Bueno, pues además de lo dicho por el secretario a los diputados y el texto íntegro de la reforma educativa o el discurso de Peña Nieto cuando la promulgación correspondiente el 25 de febrero pasado, no encontré nada en la página de la SEP ni en otros sitios ni como noticia, bueno, ni como crítica. Busqué algún documento con las bases, con los nombres de los 454 educadores “de la mayor excelencia” o alguna nota breve dando cuenta del vencimiento del plazo para hacer propuestas. Más o menos durante una hora, con una redacción y con otra, busqué y busqué y nada.

Lo bueno es que se reitera el compromiso con la transparencia.

Aquí pues es una llamada de atención para exigir la información correspondiente, bueno, ni los maestros disidentes o no han dicho esta boca es mía con relación a la conformación del Instituto Nacional de Evaluación.

Este es un punto y muy importante y el otro —al que me referí por cierto el sábado pasado—tiene que ver con la formación de los profesores como un tema ausente en la reforma educativa. Pues bien, el mismo 20 de marzo, en esa reunión entre Chuayffet y los diputados, el titular de la SEP les dijo que la secretaría “ya tiene un primer documento de reforma en el nivel de las leyes (es decir, no constitucional; n. de la a.) en la que refleja su visión de que las (escuelas) normales sean sustituidas por otro sistema de formación, que podría impartirse en las universidades”, según se cita en la nota publicada en el sitio web de El Universal del 20 de marzo (va la liga:

http://www.eluniversal.com.mx/notas/911720.html).

Sí, así es, se están contemplando cambios en el sistema educativo de las normales y me sorprende que después de lo declarado por Chuayffet esta semana, nadie haya dicho ni pío.

Y, finalmente, el tercer punto tiene que ver con las cuotas. En la multicitada reunión con los diputados, el secretario de Educación Pública dijo con todas sus letras que en la iniciativa de ley secundaria de la reforma educativa se prohibirá de manera expresa el cobro de cuotas y aparte lamentó el rumor “ignorante o malicioso” dijo, de que la escuela pública va a recibir la carga del mantenimiento escolar.

Urge poner atención en la escasa información que se está generando en esta materia y, por supuesto, exigir más.
 

Laura Castro Golarte
MAR 23