¿Se pueden asociar los estados? Sábado, 15 Septiembre 2012 por Javier Hurtado

En la sesión del Congreso Constituyente del 21 de Enero de 1857, Ignacio Ramírez se preguntaba: “¿Pueden los estados celebrar pactos o alianzas entre sí para objetos políticos en contra de los preceptos de la Constitución? Es claro que no, porque esos pactos serían la anarquía y debilitarían el círculo federal. Pero, ¿pueden unirse para objetos de utilidad, para su propia defensa, sin contrariar la Constitución? Es evidente que sí.”   

Sobre la base de lo anterior, en la tradición constitucional mexicana han evolucionado dos tendencias: 1.- la consagrada desde 1917 en la Fracción I del Artículo 117 en el que se establece la prohibición a los estados de “celebrar alianza, tratado o coalición con otro Estado”, partiendo del principio de que el único pacto que éstos pueden realizar es precisamente el que hacen para crear el Estado Federal; y 2.- la establecida, desde 1983 en el texto del Artículo 115 constitucional que permite la asociación entre municipios de dos o más entidades que formen una continuidad demográfica (áreas metropolitanas), y la introducida desde 1987 en la Fracción VI del Artículo 116 en el que faculta a los estados para convenir con la Federación “la asunción por parte de éstos, del ejercicio de sus funciones (…) cuando el desarrollo económico y social lo haga necesario”.

En la teoría del federalismo esto ha derivado en dos corrientes: 1.-la del “federalismo dual” que parte del principio de la separación estricta de competencias entre federación y estados, y 2.- la del “federalismo cooperativo”, que identifica áreas de convergencia para la actuación de los distintos órdenes de Gobierno. La primera es la tradicional. La segunda surge a partir de la gran depresión en los Estados Unidos en la década de los años treinta el siglo pasado. Obviamente, en la actualidad ambas están superadas: lo que hoy se requiere no sólo es un federalismo cooperativo, sino un “federalismo asociativo”, entendiendo por eso el que permite la unión entre estados para apoyarse mutuamente sin dejar de ser miembros del pacto federal.

Siempre he sido de la idea que se requiere la Fracción VIII del Artículo 116 constitucional para señalar explícitamente la facultad de los Estados para acometer responsabilidades de manara conjunta, sin que ello signifique una transgresión al pacto federal. Entiendo que ése fue el espíritu de la reunión a la que convocó el miércoles pasado el gobernador electo de Jalisco, Aristóteles Sandoval, a  sus homólogos en funciones de los estados vecinos.

La Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) se reúne desde 2001. Pero, hasta ahora sus acuerdos no han derivado en nada. En la reunión del miércoles pasado, los gobernadores de los estados vecinos de Jalisco hablaron incluso de crear una “policía transestatal” (para superar la restricción de los límites territoriales en el combate a la delincuencia y el crimen organizado).  

Por eso, la iniciativa del gobernador electo de Jalisco marca un antes y un después en materia de federalismo en México. Falta ahora impulsar en el Congreso de la Unión las modificaciones constitucionales necesarias para compatibilizar los acuerdos políticos y nuevas realidades sociales con las leyes. Cuanto antes mejor.