Ejemplar transición Domingo, 9 Septiembre 2012 por José Manuel Gómez Vázquez Aldana

Por primera vez en México se está dando ejemplo de cooperación absoluta entre el actual Gobierno del Presidente Felipe Calderón y el presidente electo Enrique Peña Nieto y colaboradores que, aparentemente, serán los secretarios de Estado en el próximo sexenio.

Es una gran disposición de ambas partes, sobre todo del Gobierno entrante que antes generalmente evitaban por razones inexplicables, celos políticos o soberbia, no había colaboración en estos casos aunque fueran del mismo partido, como sucedió cuando Pedro Aspe, secretario de Hacienda con el Gobierno de Carlos Salinas, el entonces presidente, le ofreció a su compañero de gabinete, Jaime Serra Puche, que ya estaba seleccionado para ser el nuevo secretario de Hacienda, ponerlo al tanto del estado financiero, urgencias, necesidades y posibles estrategias que deberían realizar para renegociar la deuda que se tenía en los vencimientos próximos, ofrecimiento que ignoró Serra Puche, quien según dicen exclamó: “¡Ah qué Pedro! quiere seguir teniendo influencia en el manejo de la Secretaría de Hacienda”. No sé si el presidente Zedillo se enteró de esto, quizá no porque después del “error de diciembre” Serra Puche fue removido del cargo.

Si se hubieran juntado los dos equipos en esas circunstancias implementando una estrategia para renegociar la deuda, tal vez se hubiera evitado la debacle económica que ocurrió en 1995, que no fue peor gracias al presidente William Clinton de Estados Unidos, que apoyó con 25 mil millones de dólares inicialmente para disminuir la presión económica por los vencimientos sufridos por México y la devaluación de la moneda como consecuencia; de otra forma, quién sabe hasta dónde hubieran llegado las consecuencias de ese “error de diciembre”, y eran del mismo partido y Salinas había escogido a Ernesto Zedillo como candidato para la Presidencia.

El gran error que se cometió en 1994 se reflejó en un dicho popular que atribuyen a Serra Puche: “La economía de México estaba prendida con alfileres” y le respondieron: “Sí, pero para qué se los quitaron”. ¡Porque no quisieron escuchar las soluciones!

Esa fue la causa de la debacle económica tremenda que tuvimos.

Estamos seguros que eso no va a pasar en esta transición excepcional que será “ordenada, transparente y eficaz”, “lo más terso posible”, dijo Calderón, por la cooperación de ambos equipos, del Presidente actual y del presidente entrante, que tienen la disposición los primeros de informar el estado actual de México en todas las áreas y los criterios que se consideran para que México siga adelante, y los segundos siendo de otro partido, de aceptar esa información de la situación actual, los problemas que existen y analizar las posibles estrategias que tenían para seguir adelante.

Este fenómeno político demuestra madurez cívica y política, ignorando el virus partidista tan común entre los políticos y es un paso importante hacia la difícil consolidación de la democracia.

Confiamos que este nuevo Gobierno y sus estrategias, ya conociendo, aceptando y cuidando los logros realizados por el Gobierno actual, llevará a México por la senda de la democracia, equilibrio social y avance en las diferentes áreas, sobre todo en educación y disminución de la pobreza extrema.

Van a consolidar el progreso de México, a pesar del grupo que presume de basarse en la ley, apoyando su comportamiento en patos, cochinillos, gallinas y chivos.