Comunidades indígenas en Jalisco Sábado, 11 Agosto 2012 por Rubén Martín

La moda de elegir un día internacional para un sujeto o grupo de la población alcanza también a los indígenas del mundo. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) eligió el 9 de agosto como el Día Internacional de las Poblaciones Indígenas.

Los días internacionales o nacionales para un sujeto o grupo social (la madre, de los enamorados, trabajadoras domésticas, contra la violencia doméstica, de la libertad de expresión) sirven para muy poco, pero al menos se convierten en ocasión para presentar realidades que de otro modo pasan desapercibidas el resto de los días del año.

Así ocurre con los pueblos y comunidades indígenas de Jalisco, cuyas necesidades y problemas habitualmente pasan desapercibidos para gobernantes, medios y la población en general.

Jalisco abarca un territorio de la antigua Mesoamérica, rica en presencia de varios pueblos indígenas, la mayoría de los cuales lamentablemente desapareció por el proceso de violencia, despojo y explotación que implicó la conquista y colonización de estos territorios.

La historia de los pueblos indígenas que habitaron o habitan lo que ahora es Jalisco está maravillosamente rescatada por Rosa H. Yáñez en la colección de CIESAS e INI, El Occidente de México: 1524-1816 (editado en 2001). Su lectura debería ser texto obligado no sólo para historiadores, sino para todos los interesados en las ciencias sociales de la región.

Los pueblos indígenas originarios de los territorios que ahora es Jalisco han sido protagonistas de luchas de resistencia verdaderamente épicas, como fueron los casos de la Guerra del Miztón, protagonizada por cazcanes y Zacatecas entre 1540 y 1542; la Guerra Chichimeca, protagonizada por guachichiles, guamar, zacatecos y huicholes de 1548 a 1576; la férrea resistencia a la conquista del Nayar, encabezada por coras y tecuales de 1671 a 1722; la rebelión de los “arancelistas” de pueblos de Zacoalco de 1756; y la extraordinaria lucha de los pueblos de la ribera del lago de Chapala que resistieron el sitio de la Isla de Mezcala de 1812 a 1816. Estos son apenas unos capítulos en la larga historia de las resistencias de los pueblos indígenas de los territorios que ahora habitan Jalisco.

Pero las resistencias no son pasado, sino presente como puede dar fe el pueblo wirraritari, que gracias a la pelea para evitar la conquista y el dominio español preserva ahora su cultura, y una parte muy disminuida de su territorio.

Lamentablemente los afanes de conquista y dominación en contra de los pueblos indígenas no han quedado en el pasado. Siguen siendo presente.

En este mismo momento el pueblo wirraritari del Norte del Estado, los cocas de Mezcala, los nahuas de Tuxpan y Ayotitlán, así como los zapotecas, otomíes, nahuas, mazahuas y mixtecos que migraron a Jalisco enfrentan procesos de dominación y explotación por las formas modernas de la conquista en que se ha convertido el capitalismo para ellos.

El despojo de territorios, bienes comunes, cultura y patrimonio se ha intensificado en contra de los pueblos indígenas que habitan en Jalisco.

Cabe esperar que así como en el pasado, nuevamente sepan resistir estos embates.