La partícula de Dios Domingo, 8 Julio 2012 por Carlos Corvera Gibsone

“Como científico que además soy creyente, descubro en la exploración de la Naturaleza una vía de comprensión de la mente de Dios. Se puede encontrar a Dios en el laboratorio, de igual forma que en una Catedral” (Francis Collins).

Se ha confundido el término “la partícula de Dios” como  el descubrimiento científico que busca descifrar quién es Dios. Y no es así. Lo que es más; este concepto fue dado por el editor del libro de Peter Higgs. Físico británico que propuso la existencia de esta partícula y la llamó La maldita Partícula (The Goodmamn Particle),  por lo difícil y costoso que era encontrarla. Pero el editor del libro, por miedo sacó la terminación damn y lo llamó The God Particle o la “Partícula de Dios”.

¿Qué es el Bosón de Higgs?

Esta partícula es la última pieza que falta en el Modelo Estándar, la teoría que describe la formación básica del Universo. Las otras 11 partículas que se predecían en el modelo ya se han encontrado, y hallar el Higgs validaría el modelo. Descartarla o encontrar algo más exótico obligaría a revisar nuestra comprensión de cómo se estructura el Universo.

Los científicos creen que en la primera billonésima de segundo tras el Big Bang,  el universo era una gran sopa de partículas avanzando en distintas direcciones a la velocidad de la luz, sin ninguna masa apreciable. Fue a través de su interacción con el campo de Higgs como ganaron masa y, con el tiempo, formaron el Universo. ¡Así de fácil, así de complicado!

A lo largo de la historia de la Humanidad se ha planteado una lucha entre dos posiciones claramente definidas en cuanto a la compatibilidad entre la existencia de un Dios-creador y la comprensión científica del Universo. Por una parte, un gran número de científicos en diferentes momentos de la historia ha declarado que en la medida que han profundizado en la investigación, sus hallazgos los han hecho conciliar con la idea de un Creador del Universo e incluso con la convicción de un Dios personal que se involucra en nuestros destinos. Por otra parte, un número más reducido de científicos ha expresado su rechazo total a la idea de un Creador y mucho más a la idea de un Dios personal que tenga alguna influencia en nuestra vida personal.

Yo creo en Dios. En el Dios que no entiendo ni tengo por qué entenderlo, sino a través de la Fe. Esa pues.