Un valiente cambio en la educación Sábado, 2 Junio 2012 por Martín Casillas de Alba

Mientras que en México seguimos luchando para convencer a los maestros de la SEP que acepten ser evaluados, al mismo tiempo que los grandes proyectos por mejorar la educación son cortados a machete —como Enciclomedia—, mientras damos de vueltas en ese círculo vicioso que es la educación en México, tal como lo muestran tímidamente en De panzaso donde se registran varias grietas y mientras la educación privada se ve delimitada por los requisitos impuestos por la SEP, todos somos testigos del juego o del círculo de simulaciones en donde yo simulo que enseño y tú simulas que aprendes y nosotros nos aguantamos que todo el esfuerzo y las inversiones que se van a hacer y se han hecho, han sido, muchas de ellas, en vano.

Por eso nos encanta saber lo que están haciendo una pareja de educadores en Japón con un proyecto conocido como “Futoji no henkö” o el “cambio valiente”, que están queriendo llevar a cabo basado en varios programas educativos que implican cambios conceptuales que van a romper con los paradigmas hasta ahora vistos.

Es tan revolucionario que a esos niños los van a educar como “ciudadanos del mundo” y no como japoneses con aquel nacionalismo tan perjudicial. Ahora, en esas escuelas no se rendirá culto a la bandera, ni se cantará el himno nacional, ni se vanagloriará a los héroes inventados por la historia.

Sus alumnos ya no creerán que su país sea superior a los demás sólo por el hecho de haber nacido allí y, por eso, ya no irán a la guerra a defender los intereses económicos de los grupos de poder, disfrazada de “patriotismo”. Estos niños entenderán y aceptarán las diferentes culturas y tendrán un horizonte global. ¡Imagínese el cambio que están dando en uno de los países más tradicionalistas y machistas del mundo!

El programa dura 12 años y se basa en estos conceptos: cero patriotismo, cero materias de relleno, cero tareas y cinco temas a estudiar: matemáticas de los negocios y operaciones básicas con calculadoras; lectura y para eso empiezan leyendo una hoja diaria del libro que cada niño escoge. Cuando terminan su educación, leen un libro a la semana; civismo, entendido como el respeto a las leyes, al valor civil y a la ética, así como el respeto a las normas de convivencia, tolerancia, altruismo y ecología; computación: Office, internet, redes sociales y negocios en línea y para terminar, cuatro idiomas, cuatro alfabetos, cuatro culturas y religiones como son: la japonesa, la americana, la china y la árabe con intercambios de cada país durante el verano.

De esta manera, estos jóvenes a los 18 años hablarán cuatro idiomas, conocerán cuatro culturas, cuatro alfabetos y cuatro religiones, serán expertos con sus computadoras, leerán 52 libros al año y respetarán la ley, la ecología y la convivencia, además de manejar la aritmética de los negocios al puro centavazo.