Las ideas son la esencia de la creatividad. Mas cuando se estacionan en la germinación sólo alcanzan el nivel intrascendente de la ocurrencia. En el mismo plano, se acumulan propósitos alineados en promesas de campañas políticas sin proyecto de realización y sólo atenidos a la frágil memoria social.
Sin embargo, el fenómeno antes descrito tiene ahora el testimonio del recuento analítico de la memoria electrónica, más eficaz y eficiente que la humana al llevar el pormenor de frases, gestos y énfasis de cuanto establece compromiso y hasta la comparación, por odiosa que sea esta práctica, para instruir el reclamo al cumplimiento del deber a que conlleva ocupar lugar alguno en la plataforma de Gobierno. El proceso de cambio es evidente y urgente, su implantación en las generaciones jóvenes, para quienes la promesa de empleo digno constituyó compromiso y su carencia, el motivo más enfático de justificada insatisfacción.
En otro sentido, no menos actual, la economía afecta en cifra mayor, comparada con unos varios sexenios pasados, los porcentajes pueden alcanzar cierto crédito, pero no la justificación de un crecimiento criminal sin precedente. Los reproches del pasado son tan abundantes como inútiles; apenas alcanzan la nominación referencial en el trazo de nuevas ideas con desarrollo creativo y, sobre todo, acorde a los cambios circunstanciales en el entorno cercano y lejano, ya que ninguno de los dos nos es ajeno. Esto es: visión lejana con práctica cercana.
La elección de un personaje a la legislatura local o nacional, de otro a la municipalidad y a la Presidencia de la República atrae el imperativo de seleccionar cuidadosamente los atributos específicos para el cargo en que pueda y deba, no sólo quiera, desempeñarse con la capacidad del cargo. En esto estriba la modernidad democrática decantada en los organismos de trazo original ciudadano y en la práctica convertidos en coto de partidos.
A pesar de los obstáculos, propios de incipiente democracia, el domingo primero de julio se oferta un proceso de convencimiento, primero de legalidad y en seguida de justicia a quien y quienes obtengan mayoría, reflejando los resultados a favor de las personas inscritas en las listas de diputados y senadores plurinominales para ocupar esas discutibles, pero no suficientemente discutidas curules en el poder donde se aprueban y reprueban los lineamientos legales de la Nación. En el Legislativo se hablan y contestan solos, como parte de nuestro sistema.
Aún hay la esperanza, que no la confianza, de lograr acuerdos sobre las reformas estructurales; asuntos importantes, en el lapso restante a la actual Legislatura, mediante los cuales cabría reformar la imagen deteriorada por el conformismo, la mediocridad y el cinismo convenenciero de los legisladores.
Dios nos guarde de la discordia.