Ahorita, cercas y algo más Domingo, 5 Febrero 2012 por Carlos Cortés

 

El bajo nivel educativo se pone de relieve en la comunicación social del beneficio acercado, eso sí, y sin duda acertado de aprecio a la salud al contar con el sitio donde existe la ilusión, de encontrar alcanzar este derecho humano.
 
El propósito del mensaje tiene la sana intención de enfatizar el trabajo del Gobierno en un aspecto fundamental, pero muestra también el bajo nivel educativo de la población rural; lo que significa que en el pecado lleva la penitencia. Cualquier que haya sido el origen de la producción, actuada o atraída de una expresión real “cercas”, deja en relieve la sustancial carencia educativa...
 
La ignorancia tiene otro ejemplo en el diálogo entre un abuelo y su nieto. Éste informa la presencia en su escuela de personal del IEPC, que durante el diálogo aclara: “No, es el Instituto Federal Electoral —IFE—”, con atribuciones territoriales específicas, pero evidenciando la brecha generacional; de por sí profunda por el súbito advenimiento de la tecnología.
 
Educación y salud adquieren mayor relieve en el tejido social ante la cercanía del proceso electoral federal y estatal, de manifiesto en la muy difundida presencia en la Feria Internacional del Libro —FIL, de un candidato a la Presidencia de la República.
 
En estas circunstancias, la comunicación tiene la responsabilidad de su aserción en los mensajes, que conlleven la comprensión impulsora de la unidad con propósitos de prosperidad desde la familia, más allá de quienes certifique la elección. 
 
Las múltiples expresiones de inconformidad carecen de las fórmulas de superación. En tanto, el ambiente político es confuso e inclina a la divagación de propósitos auténticos de recuperación de factores básicos como la seguridad convertida en prioridad para el establecimiento de elementos contribuyentes al desarrollo. 
 
Bien por la existencia de un sitio donde encontrar atención a la salud. Bien por la existencia de organismos ciudadanos promotores responsables de la voluntad ciudadana; falta el cómo hacer efectivos los propósitos del discurso, sin la contaminación de terminología propia de las clases marginadas del poder que da la instrucción, que no por ser coloquial margina la carencia y sí la profundiza.
 
Los espacios en los medios de comunicación son tan valiosos, como perdurable la profundidad de los contenidos. Las expresiones coloquiales son finalmente insustanciales y en algunos casos degradantes. La forma es fondo, como dijera Reyes Heroles. 
 
La reconstrucción del tejido social es un bien complicado de obtener, pero alcanzable con la ponderación de oportunidades y obstáculos. Obstáculos habrá siempre, pero las oportunidades emergen de la comunicación con elementos constructivos, finalmente perdurables.
 
Dios nos guarde de la discordia.