La justicia mexicana Por Armando González Escoto armando.gon@univa.mx

Una indefinible cantidad de mexicanos considera que delinquir es posible y aún deseable, sobre todo en materia de robo. Las cantidades a las que se aspira dependen del grupo social de pertenencia, privando la norma de que a mayor nivel mayores aspiraciones. La mayoría de estos aspirantes conviene en que lo grave no es robar, sino que te agarren en la movida, como lo declarara muy recientemente un conocido político sureño.

Dado que el ejemplo en esta materia lo ha puesto siempre la esfera política desde tiempos inmemoriales, y es justamente la esfera política la que luego parece, pretende o finge averiguar, identificar y castigar a los bandidos, sin jamás hacerlo a no ser por razones totalmente ajenas al ejercicio correcto de la justicia, la honesta ciudadanía aprende que la clave del robo feliz es apostarle a la impunidad perpetua, lo cual incluye tomar precauciones ya que si te agarran no será por ladrón, sino por falta de cabildeo.

Este arte de cabildear tiene su fuerza y genera no pocas sospechas. ¿Los problemas legales que tiene el exgobernador panista de Aguascalientes están vinculados con los que tiene el exgobernador priista de Tabasco, o fue una equivalencia fortuita? ¿Los procesos electorales en 14 Estados del país, tienen que ver con estas jugosas noticias? ¿El asunto del exdirector del Siapa en Jalisco está relacionado con la cascada de denuncias que legisladores panistas han vertido sobre el Congreso estatal? Qué tanto podemos creer en el destierro de la impunidad en el Congreso si los responsables de innumerables abusos cometidos en las legislaturas anteriores permanecen usufructuando sus nuevas funciones, y lo que es peor, la humareda que generan para sacar a los “aviadores” de ayer, no deja ver a los “aviadores” que están llegando hoy.

La mercadotecnia puede sin duda mejorar la percepción que la sociedad tiene de los gobernantes y en muy alta medida, siempre y cuando el ambiente de serenidad recuperado sea de inmediato sostenido por resultados muy concretos y verificables más allá de los discursos y las declaraciones. En este afán mercadológico, los medios de comunicación tienen una singular importancia, un caso hoy emblemático lo constituye la Ciudad de México, que en los tres sexenios anteriores era ya casi el paraíso terrenal, pese a lo que la ciudadanía vivía en el día con día, pero es que los medios hablaban de los malandros de Tamaulipas, Nuevo León, Chihuahua, Sinaloa, Coahuila, Michoacán, del crimen organizado que sólo operaba en esos y otros Estados, pero bajo ningún concepto en el Distrito Federal, cuyas autoridades hoy se empeñan en atribuir al crimen desorganizado los muy bien organizados actos delictivos que por allá se cometen, tan sorprendentes que hasta los gurús de la noticia en México dedicaron parte de su conocido programa al asunto de los 12 desaparecidos del bar “Cielo” (traducción libre del autor), olvidándose de que en la misma Ciudad de México y en el resto del país el número de personas desaparecidas llega a cifras verdaderamente alarmantes. La cuestión de la justicia en nuestro país es un asunto que sigue pendiente, que exfuncionarios públicos de alto nivel sean sometido a ella pudiera ser una buena señal, pero hay todavía que esperar a conocer bien la trama.

armando.gon@univa.mx
 

Armando González Escoto
JUN 16

El apagón vernáculo Por Carlos Enrigue carlosenrigue@hotmail.com

Sin lugar a dudas la temporada de aguas en esta noble, leal y criticada ciudad es una gozada, por lo general llueve por la tarde noche y a la tercera los pastos, árboles y jardines lucen como el pocas partes del mundo, o cuando menos así nos gusta pensar a muchos tapatíos.

Claro de no todo es felicidad, para arruinarla tenemos a los famosísimos pillos de clase mundial de la CFE, cuando menos por donde yo vivo es una bella realidad que durante el temporal si se nubla en Tlajomulco, se va la luz en la zona Centro y Norte de Guadalajara y supongo, porque no, que también se apaga en los feudos de los Alfaristas. Desde luego que deben existir en el mundo monopolios igual de corruptos que los nuestros, más corruptos lo dudo.

Y es que hay misterios incomprensibles para quienes militamos en las gloriosas filas del infelizaje, y le narraré un caso que puede catalogarse entre los misterios del Eleusis resulta que cuando hicieron el negocio, perdón, la obra de Circunvalación Álvarez del Castillo, que fue hace varios años, se dijo y cobró que el cableado eléctrico se haría subterráneo, nada más la parte que se viera, por tanto las calles que cruzan dicha avenida no estaban incluidas, durante la obra se vieron camiones de esa entidad del crimen organizado poniendo el cableado dentro de unos tubos anaranjados, por lo que los súbditos llegamos a pensar que así era, aunque llamó la atención que muchos cableados y transformadores quedaron visibles, pero podía ser una moda, ya ve usted como son los decoradores, cuestiones de estética.

El pasado domingo con las primeras gotas se escuchó un tronido en Circunvalación y mal pensado que es uno, consideró que un transformador subterráneo no truena arriba de un poste, a menos que lo de la instalación oculta por Circunvalación haya sido un montaje y resulte que la vía de servicio a los consumidores siga siendo la misma, porque curiosamente el transformador que truena y que nos deja sin fluido eléctrico es el mismo.

Esto sucedió como a las seis de la tarde y como mi mujer cree en la publicidad gubernamental habló a reportar el daño, cuestión que desde luego hizo contra mi voluntad, ya que yo los considero delincuentes del más alto grado de peligrosidad y no doy ni mis datos ni mi domicilio porque temo por mi vida, estos bandoleros no tienen ninguna piedad del prójimo y en el mejor de los casos lo más decente que suelen hacer es dar entradas brutales de fluido para que se le fundan sus aparatos eléctricos.

Le dijeron a mi cónyuge que tardarían de una a cuatro horas en atender el servicio, horas que a este momento ya se transformaron en 20, o sea el lunes a las 10, no cuento las veces que por diferentes causas de auxilio se llamó al teléfono, sin que nos hicieran caso y eso que se trata de una pequeña llovizna; ahora que, de que llegaron tardaron cinco minutos en componer el desperfecto, se ve que los del camión saben lo que hacen.

En fin, nada es perfecto y en aguas tocan apagones, y pidamos pues a la sombra de Señor San Pedro para que la mafia que forma esa compañía no se entere de nuestra existencia.
 

Carlos Enrigue
JUN 16

Vicente Leñero Por María Palomar opinion@informador.com.mx

El tapatío Vicente Leñero cumplió el domingo pasado 80 años y hay mucho que celebrar en su larga vida. Pocos de nuestros escritores han cubierto, y con honores, tantos campos: el periodismo, la novela, la crónica, la dramaturgia; también ha dirigido publicaciones (Revista de Revistas, Proceso) y es un cronista atento y agudo de los afanes y los días de los mexicanos desde hace más de cinco décadas. Como bien dijo en días recientes Juan Villoro, “es un maestro en todo lo que cultiva”.

Vicente Leñero es ingeniero (igual que Gabriel Zaid, Abel Quezada y Carlos Prieto: excelsos en otros campos, pero cuyas cualidades de equilibrio, armonía, simetría y proporción no pueden ser del todo ajenas a la formación ingenieril). Luego aprendió a ser periodista en la Carlos Septién. Ha llegado venturosamente a sus 80 años leyendo, escribiendo, fumando y dirigiendo su taller de los jueves en la SOGEM, donde —como Juan José Arreola, uno de sus maestros— ha beneficiado a generaciones de aspirantes a escritores.

Entre sus decenas de obras, allá por 1997 Leñero el memorioso publicó Gente así, una colección de perfiles, anécdotas y narraciones en los cuales los linderos de la realidad y la ficción se desdibujan de modo desconcertante; sin embargo, surgen en muchos de ellos figuras perfectamente reconocibles (y además con nombres y apellidos) con las cuales el autor va, parsimonioso, ajustando cuentas. Ahora, para celebrar sus 80, acaba de publicar Más gente así. Son 15 textos variopintos, algunos de primerísima calidad, compuestos de recuerdos y fantasías en proporciones indeterminadas. Abre con un tan divertido cuanto amargoso recuento de sus encuentros y desencuentros con la mítica agente literaria Carmen Balcells, “Las uvas estaban verdes” (“Era entradita en carnes, pelicorta, sonriente porque se sentía importante y enfiestada”, comienza). Más adelante narra con cariño la historia de su familia inmediata (“Madre sólo hay una”); luego pone en escena a un airado Hércules Poirot en plan de revancha contra su creadora (“¿Quién mató a Agatha Christie?”); recuerda una estancia madrileña donde de pronto Larra y Zorrilla se convierten en personajes de su vida (“Plagio”); rememora amistades antiguas y luego de años se cobra el hurto por Hero Rodríguez Toro de unos grabados de Federico Cantú (“A pie de página”) y, sobre todo, entrega una espléndida entrevista (no se alcanza a saber si real o ficticia) con uno de sus autores más venerados (“Una visita a Graham Greene”). Es una pena que ese McDonald’s de la edición que es Alfaguara desprecie a  tal grado a sus autores y los libros en general: mucho habría ganado éste no digamos con un trabajo profesional de edición, simplemente con una lectura atenta y una tarea elemental de corrección.

Discreto y reticente, entregado a su trabajo sin preocuparse de las grillas ni la fama (pero de implacable memoria y “zongo”, como se dice aquí), hombre de fe auténtica y profunda, Leñero es un regalo: una más de esas eminencias solitarias, excéntricas y únicas que Jalisco ha sabido dar a la cultura nacional.
 

María Palomar
JUN 16

Temas para reflexionar Por Flavio Romero de Velasco r_develasco22@hotmail.com

Las puertas del partido dominante en México durante más de 70 años, siempre han estado y están abiertas a los más disímbolos elementos. Conviene en su seno políticamente explotadores y explotados: los capitostes de grandes empresas y los trabajadores de magro salario; los comerciantes especuladores y los compradores expoliados; los tiburones y las sardinas; los nuevos ricos de la política y los no menos nuevos de la ola bancaria e industrial; los jacobinos y los clericales. Así, el pluriclasismo del partido mayoritario es un maremágnum de intereses encontrados bajo una teórica declaración de principios que simula dar cohesión, a lo que simple y llanamente es irreconciliable.

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El dinero en sí, se vuelve una droga tan adictiva como cualquier alcaloide.

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Los ecos de todo el mundo nos traen cada día palabras de amenaza, estridencia de armas, ruido de fraguas en que se forjan instrumentos de agresión de defensa ante el atentado o el embate. Hace más de 60 años que un conflicto de magnitud sin precedentes amainó y en mucho vio extinguirse sus últimas llamaradas, y, sin embargo, el fuego de otro conflicto más cruento parece ya devorar a los hombres en lo más individual de su vida: en sus conciencias.

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Ante el pragmatismo galopante de nuestros días, insinuarán lo escépticos: ¿primicia del espíritu? Contestemos con decisión: sí, primicia del espíritu, porque el hombre, como divisa pensante de la creación, jamás se someterá a un orden ni a una verdad que suponga para su inteligencia renunciación a los valores más altos de la vida que dan cohesión y sentido a las expresiones superiores de la cultura.

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Cuando consideramos lo que ha costado el enorme esfuerzo para volver al progreso en el orden y la concordia después de última conflagración mundial, nos asalta un sentimiento de amargura. ¿Ha de ser ese ritmo de paz y guerra, movimiento de péndulo indispensable para que el tiempo mida la historia sobre el cuadrante mundial de la humanidad? ¿Habremos de resignarnos a confesar —como lo afirmaron algunos filósofos alemanes— que el estado natural del hombre es la lucha armada, y que la paz sólo puede juzgarse como una tregua para recuperar las energías perdidas y continuar el conflicto con mayor denuedo y renovado furor?

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En los tensos días del movimiento estudiantil de 1968, el presidente Díaz Ordaz dijo: “Preferimos conservar la libertad que solamente se puede mantener con el orden. La libertad es como el alimento: no se puede vivir sin ella, y el orden es como el aire: sin él, el cuerpo social perece”.

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Siempre he sostenido que orden no quiere decir represión. Los han pretendido hacer sinónimos los profesionales del libertinaje que tienen una inconsciente proclividad al anarquismo. Desde la época de los griegos, al orden se le percibía como armonía, afinidad de las partes dentro del todo, como simetría estructural.

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¿Qué pasa en este zoológico humano? Todos son poderosos cuando tienen un látigo en la mano.
 

Flavio Romero de Velasco
JUN 15

Esclavos del siglo XXI Por Rubén Martín rubenmartinmartin@gmail.com

De no ser por la astucia y agallas de dos jornaleros que lograron salir del virtual campo de concentración donde se encontraban, es probable que la historia de los 275 jornaleros mantenidos en una situación de esclavitud en la empresa agroindustrial Bioparques de Occidente, no se conociera todavía.

Dos de los jornaleros esclavizados lograron escapar, viajaron a Guadalajara y acudieron al Palacio de Gobierno donde un funcionario escuchó su historia y alertó a las autoridades para actuar.

Lo que encontraron los policías y funcionarios era algo más parecido a un campo de concentración que a las instalaciones de una agroindustria: barracones de nueve metros cuadrados donde se hacinaba a las familias jornaleras; jornadas de trabajo de 12 a 14 horas por apenas 100 pesos; la obligación de recolectar hasta 40 cajas de jitomate y con la sanción de obtener menos sueldo al no cumplir la cuota.

La comida que recibían los jornaleros con frecuencia tenía moscas y cucarachas, según los relatos de los propios liberados.

Los trabajadores, provenientes de Veracruz, San Luis Potosí, Guerrero e Hidalgo, no recibían su salario en efectivo, sino en vales que cobraban al final de su contrato de tres meses, pero muchas veces salían debiendo debido a que con frecuencia los trabajadores migrantes se veían obligados a comprar en la propia tienda de raya. Sí, como en el Porfiriato.

La responsable directa es la empresa Bioparques de Occidente, propiedad de Eduardo de la Vega Echevarría, empresario agrícola de Sinaloa con conexiones políticas y empresariales importantes. Sorprende el cinismo y la astucia de esta empresa y su dueño. Resulta que tenía certificado como empresa socialmente responsable y que en los dos últimos años Bioparques de Occidente recibió apoyos federales y estatales por poco más de 10 millones de pesos (MDP).

La liberación de los trabajadores esclavizados en la planta de Tolimán, Jalisco, podría pensarse como un final feliz, si no tuviéramos una lacerante realidad de migración tan profunda.

El problema de los jornaleros migrantes, sobre todo de comunidades indígenas, es una de las caras más dramáticas de la pobreza en el país. El Centro de Derechos Humanos de La Montaña- Tlachinollan (de Guerrero) ha dedicado años de su trabajo a apoyar y ofrecer servicios a los jornaleros migrantes en México.

En su informe más reciente, Migrantes somos y en el camino andamos, estima que 26 % de la población es migrante, de los cuales nueve de cada 10 son migrantes internos, es decir unos 3.5 millones de personas, en su mayoría indígenas pobres, principalmente de los estados de Oaxaca, Guererro, Chiapas, Hidalgo y Veracruz.

Sus condiciones de trabajo son infames. Ser jornalero agrícola es “sinónimo de abuso, explotación, condiciones deplorables e impunidad”, afirma el Centro Tlachinollan, y esto se debe a que “defraudar, engañar y explotar es el secreto del enriquecimiento de los empresarios agrícolas”.

Es inadmisible que un país que ha tenido varias revoluciones para alcanzar un ideal de justicia social y democracia, persistan condiciones laborales de explotación y esclavitud como las que acaban de ser descubiertas en esta finca agrícola en Tolimán.
 

Rubén Martín
JUN 15

¿El DF está en alerta roja? Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Ivabelle Arroyo (

Más allá de los datos oficiales alegres y lejos de la paranoia mediática, ¿cómo está la Ciudad?

La desaparición de 12 chicos en un bar de la Zona Rosa ha provocado que algunos sectores de la población vean una peligrosa señal de que la paz pública está amenazada por el crimen organizado en la Ciudad de México.

Las redes sociales hablan de cárteles, los medios de comunicación han subido la nota roja a las portadas y emisiones principales, y en más de un espacio se habla de la crisis de seguridad pública en la capital.

El Gobierno de la Ciudad, por su parte, ha respondido con tres acciones emergentes: un discurso tranquilizador (no pasa nada, no hay cárteles), operativos espectaculares y programas intensivos en Tepito y Zona Rosa, y uso de aliados estratégicos para reforzar la impresión de que la Ciudad está tranquila.

Este miércoles, ese aliado estratégico fue el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública, presidido por Luis Wertman. Ese Consejo, hasta ahora, ha funcionado con buenas notas, a pesar de tener incentivos económicos y políticos para estar del lado tanto del PRD como del Gobierno del DF. Wertman fue precandidato del Partido de la Revolución Democrática  a la delegación Miguel Hidalgo y aunque los consejeros son honorarios, el GDF destina millones de pesos cada año al financiamiento de esa organización civil.

Pero esos incentivos hasta ahora no han afectado las cifras. En todo caso, inciden en el timing. Wertman anda en campaña advirtiendo que los delitos van a la baja de acuerdo con las cifras de los primeros cinco meses. Y sí, las cifras de RINDE son consistentes con el INEGI, el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) y los datos de la Procuraduría del DF. A esas fuentes ellos añaden su propia línea telefónica de denuncias y datos de la Secretaría de Seguridad local. Ya revisamos los números y hay consistencia: los delitos de alto impacto han bajado.

Sin embargo, eso no significa que la situación sea alegre. Los homicidios dolosos y el secuestro no se han reducido, permanecen constantes. ¿Y los delitos contra la salud? han ido a la alza, principalmente en el área de consumo, de acuerdo con los datos de incidencia de delitos federales que maneja el SNSP. Sea como fuere, uno de cada cinco delitos contra la salud (es decir, delitos de venta, posesión o distribución de droga), se cometen en la Ciudad de México. Desde hace mucho.

¿Está por eso el DF en situación de alerta roja? ¿Debemos salir corriendo a tapiar ventanas y a encerrar a los niños? No. La violencia es real (hay muertos, hay desaparecidos), el narcotráfico es real (hay venta y consumo), pero también es real el decremento de delitos. La ciudad de México tiene problemas, pero no está en crisis.

Esta situación no pone en peligro el Gobierno de Miguel Ángel Mancera. En todo caso, el Jefe de Gobierno va a salir fortalecido.
 

El Informador
JUN 15

El baúl de los retratos Por Martín Casillas de Alba malba99@yahoo.com.mx

Antonio Muñoz Molina (1956-) recibió el Premio Príncipe de Asturias de Literatura por su calidad narrativa tanto en sus novelas con en sus ensayos periodísticos tal como lo hemos podido comprobar con El jinete polaco (Premio Planeta en 1991) en donde nos podemos quedar con la boca abierta mientras descubrimos su narrativa y el ritmo de esas oraciones largas sin puntuación alguna que nos deja sin aire hasta que llega la coma esperada o el punto y seguido y entonces nos damos cuenta que es ese ritmo el que nos permite imaginar lo que está narrando de cierta manera. Lo vemos descansando, como el guerrero apacible, al lado de su amante que dormita desnuda después de la batalla, y es él quien está viendo una reproducción de El jinete polaco de Rembrandt que está “enfrente de la cama” y viéndolo se le antoja despertarla “como si cayera otra vez la noche y se avivara el fuego que alguien había encendido junto a un río en donde unos tártaros sublevados contra el zar calentaban hasta el rojo vivo el filo de sable que en apariencia cegaría a Miguel Strogoff”.

Un botón de muestra. Respiramos para revisar la escena completa: la amante está acostada desnuda y él está cerrando las cortinas para que la luz no la despierte, mientras ve al jinete que cabalga por Siberia como correo del zar, para dar noticia de la invasión de los turcos que habían puesto sus sables al fuego hasta que estuvieran al rojo vivo para poder cegar a Strogoff, personaje de otra novela de Julio Verne que le viene a la cabeza.

Hay otras asociaciones y conexiones que podemos hacer mientras vamos leyendo estas historias de Albasanchez de Mágina, cerca de Jaén que, al leerlas, las podemos también asociar con los propios recuerdos para seguir las historias en paralelo entre los rostros, sustos y juegos como los que juegan en Mágina al atardecer y nosotros irnos a Tepa recordando las vacaciones en los Altos de Jalisco, donde nació y creció mi padre y que, con esta lectura estos recuerdos se funden con los del narrador cuando se asoma al baúl de los retratos para “no caer en la tentación de volver a despertarla… mejor se pone los pantalones y vuelve al lugar donde estaba el baúl de Ramiro Retratista con las fotografías que había tomado en Mágina a lo largo de 40 años, desordenadas en el suelo, sobre los cojines del sofá, apoyadas sobre los lomos de los libros…”

Y nosotros nos asomamos a nuestro baúl con otras fotografías que nos hacen recordar a los muertos —casi todos— y se nos viene encima el olor de la tienda de enceres que había en la planta baja de la casa de mi padre, a un costado de la Parroquia de San Francisco, con un gran mostrador donde me sentaba para ver cómo cortaban las telas que medían con un metro de madera injerto en la mesa, antes de subir las escaleras de piedra a oscuras, brincando el tercer escalón gastado y causal de tropiezo, no sin asomarme, con morbo, a las rejas del patio donde me decían encerraban a mis medios tíos por sus desórdenes y borracheras, hasta llegar a la estancia con las tías Anita y Raquel vestidas de negro, viudas de madre por el resto de su vida, mientras trasponemos los recuerdos de Mágina con los de Tepa.
 

Martín Casillas de Alba
JUN 15

Corporativismo Por Laura Castro Golarte lauracastro05@gmail.com

La clase política está inmersa en estos momentos en asuntos que poco o nada tienen que ver con los reclamos más urgentes, los pendientes más claros y sentidos o las demandas ciudadanas más contundentes y necesarias de la sociedad mexicana.

El 7 de julio habrá elecciones en una decena de estados de la República y ya no hace ninguna diferencia en que sean intermedias o para elegir gobernador. Desde el año pasado se había dicho que en este 2013 se podría avanzar en materia legislativa por ejemplo, porque no era un año político… Error.

José María Martínez, senador panista por el Estado de Jalisco, no sólo forma parte, sino que preside una Comisión especial de la Cámara alta para “supervisar” las próximas elecciones locales. Los integrantes de esta comisión son los que han denunciado ante los medios el desvío de recursos en Veracruz y Quintana Roo, que por poco lleva al fracaso al Pacto por México (igual no le veo mayor utilidad).

Y Jesús Casillas, senador priista por Jalisco, se hace cargo de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) en el Estado, por los “tiempos que vienen” y aunque se contradice, rechaza que se trata de un asunto electoral, aunque todos sabemos que así es, porque además, de cuándo acá la CNOP ha hecho algo por las organizaciones populares, por favor. Y si acaso ha hecho algo, se trata de un instrumento “corporativizador” que en estos momentos requiere el PRI con urgencia porque desde hace tiempo no las trae todas consigo.

José María Martínez tampoco contestó a la pregunta del desgaste y utilización de tiempo y fuerza en actividades que no tienen que ver con el Senado, estrictamente; ni al hecho de que hay instituciones creadas por los mismos partidos que se supone debe servir para fiscalizar las elecciones.

En fin. Lo que queda claro es lo que señalé en un principio, la clase política anda en otros intereses y manifiesta otras preocupaciones como lo que sí me parece una cortina de humo: el tema de Andrés Granier, ya convertido en franca telenovela, mientras se destapan otras presuntas irregularidades, desfalcos, acusaciones por peculado y enriquecimiento ilícito del ex gobernador de Aguascalientes, del ex de Jalisco y, aquí también, del ex director del SIAPA (éste sí en proceso) y otros relacionados.

Es importante que se corten cabezas y que se llame a cuentas a los responsables, que se investigue y se finquen las responsabilidades y que se apliquen las sanciones ¿no presumen acaso nuestros políticos que vivimos en estado de derecho?

Lo peor de todo es que ya no creemos nada y sabemos (a menos que nos demuestren lo contrario) que todo esto sirve a los políticos para negociar impunidad, para ganar tiempo, para asegurar el futuro (“hoy por ti mañana por mí”) y/o como elementos distractores para que la sociedad en general no pongamos atención a la reforma financiera… por ejemplo.

Esto por lo que hace a los escándalos de desfalcos y demás que alcanzan por lo menos al PRI y al PAN de manera muy clara y a lo mejor sigue el PRD, quién sabe. En cuanto al desvío de la atención de Jesús Casillas, de su responsabilidad como senador, tiene que ver con las elecciones que vienen, no tanto los tiempos, sino los comicios y rescatar organizaciones como la CNOP ayuda a revivir y fortalecer el corporativismo.
 

Laura Castro Golarte
JUN 15

¿Y el 127 constitucional? Por Javier Hurtado docjhurtado@hotmail.com

El excelente reportaje de investigación realizado por este prestigiado diario en la presente semana sobre los sueldos o remuneraciones de los servidores públicos en el Estado de Jalisco, mostró magistrados del Estado con sueldos de más de seis mil 800 pesos diarios  —los que más de la mitad de la población no gana ni en tres meses de trabajo—  y que casi igualan a las percepciones del Presidente de la República.

Ante tal situación las críticas y propuestas no se hicieron esperar. Entre estas últimas destaca la de reactivar el Comité Técnico de Transparencia y Valoración Salarial (CTVS), que si bien ya existe en la Ley de Servidores Públicos del Estado de Jalisco y sus Municipios desde julio de 2007, sus resoluciones son meramente recomendatorias más no obligatorias.

Pese a lo anterior, la ley obliga que dicho órgano se reúna de manera ordinaria durante los meses de mayo, junio y julio de cada año, para que sus recomendaciones estén debidamente formuladas a más tardar el día 15 de este último mes.

No obstante, el que dicho órgano se reúna o no es absolutamente intrascendente y de ello no depende el encontrar un solución a esta obscena y ofensiva realidad. El CTVS forma parte de la época de la anomia que hasta hace casi cuatro años existía en materia de percepciones o remuneraciones de los servidores públicos.

Probablemente mucho no se dieron cuenta —lo que sí se enteraron fingen no saberlo—  que el 24 de agosto de 2009 se publicó en Diario Oficial de la Federación el decreto de reformas y adiciones a seis artículos de la Constitución Federal,  en materia de percepciones  y remuneraciones de los servidores públicos. El nuevo texto del Artículo 127 señala las seis  bases a las que deberán sujetarse las de los servidores públicos de los tres órdenes de gobierno, el Distrito Federal, así como de las entidades paraestatales y paramunicipales, fideicomisos y organismos autónomos.

En dicho ordenamiento se establece: 1.- que ningún servidor público podrá recibir remuneración mayor a la establecida para el Presidente de la República; y 2.- que ningún servidor podrá tener una remuneración igual o mayor que su superior jerárquico.

A su vez, el Transitorio Cuarto y Quinto de dicho decreto daba un plazo de 180 días para que las legislaturas de los estados adecuaran su legislación a estas nuevas disposiciones, y para que se tipificara y sancionara tanto penal como administrativamente “las conductas de los servidores públicos cuya finalidad sea eludir lo dispuesto en el presente decreto”.

Como en Jalisco aún no se ha reformado la Constitución ni las leyes para cumplir con ese mandato, los sueldos de sus servidores públicos son inconstitucionales y los legisladores omisos incurrieron en una responsabilidad.

Empero, tampoco se trata de legislar para que aunque sea por unos cuantos pesos nadie gane más que el Ejecutivo federal, sino de hacerlo para establecer en justicia (dando a cada quien lo que corresponda) el número de veces de PIB per cápita anual que un funcionario público puede tener como sueldo. Mientras Jalisco  no adapte su legislación a la reforma de referencia, seguirán dándose casos como los que nos enteramos.
 

Javier Hurtado
JUN 15

La medición del consumo cultural Por Carlos Alberto Lara González 48.carlos@gmail.com

Hace 15 años no existían en el continente latinoamericano encuestas ni indicadores que permitieran medir el consumo cultual. En la actualidad, tomando como punto de partida el trabajo pionero La cultura da trabajo, entre la creación y el negocio (1997), que demostró con una metodología especializada, el valor económico de la cultura en Uruguay, elaborado por Luis Stolovich, Graciela Lescano y José Mourelle, y sin dejar de reconocer las aportaciones en nuestro país de Jorge González en relación a este tipo de consumo, hoy podemos presumir definiciones como esa de “Indicador cultural”, ofrecida por el brasileño Teixeira Coelho (2000), como “un referente de causalidad y cambio en los parámetros artificiales que construimos, ya sean cuantitativos o cualitativos, para modelar el posible cambio del actuar humano y valorar las alteraciones de los bienes, productos o ideas en un espacio y tiempo determinados”.

En 2004 nuestro país publicó la primera Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales. Un año después el economista Ernesto Piedras con el apoyo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes publicó ¿Cuánto vale la cultura? Dos años después, él y el antropólogo Néstor García Canclini, publicaron Las industrias culturales y el desarrollo de México, un análisis sobre la importancia de estas industrias en clave de desarrollo bajo la perspectiva de cada uno de los autores. En 2009 diversas instancias públicas y privadas del gobierno de Chile publicaron la Canasta básica de consumo cultural. Una herramienta para garantizar el derecho a participar de la vida cultural y el acceso a los bienes y servicios culturales, en el que establecieron índices como el de Desarrollo Humano de Género, el Índice de Dinámica Cultural, el de Potenciación al Género y el de Recursos Culturales.  En 2010 fue publicada en nuestro país la Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales, que esta ocasión tuvo datos desagregados por entidad federativa.

Un año antes, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), publicó el Marco Estadístico Cultural, en el que se muestra la dimensión económica y social de la cultura, así como diversos conceptos, estructuras y códigos internacionales de clasificación en la materia, y presenta a México como líder continental en industrias creativas.

Esta semana fueron presentados dos trabajos estadísticos más: ¿Cómo vamos Ciudad de México? Un proyecto realizado en ciudades de América Latina y en algunas del país, que en el rubro de cultura y recreación, muestra hábitos y principales actividades ligadas al entretenimiento, que los ciudadanos suelen hacer una vez al año.

El otro resultado es un libro más de la dupla Néstor García Canclini y Ernesto Piedras, Jóvenes creativos: estrategias y redes culturales. Un trabajo que muestra las estrategias utilizadas por los artistas visuales, músicos, editores y creadores multimedia en la creación de sus propios empleos, así como la novedosa forma de agruparse y construir redes en la Ciudad de México en su calidad de “prosumidores”. Es verdad que no siempre es posible medir las creencias y valores en forma directa, pero sólo a condición de aceptar que sí es posible medir las prácticas y comportamientos asociados a ellos.

Sin duda, aún falta mucho por hacer, pero haber pasado de lo coyuntural a lo estructural en la medición del consumo cultural, en un periodo de 15 años, no está a mal.
 

Carlos Alberto Lara González
JUN 15