¿Se acuerda del nombre de “Félix Beltrán León”? Fue capturado y presumido por las autoridades de México y Estados Unidos como el presunto hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán el pasado mes de junio. Ha transcurrido casi un año de aquella noticia en la que se anunció que, debido al “trabajo de inteligencia” de ambas naciones, se había logrado el objetivo y hasta ya daban por hecho el fuerte golpe a la organización criminal del capo. Días más tarde, la información fue desmentida por la propia Marisela Morales quien era titular de la Procuraduría General de la República y que escribía las primeras señales contundentes de su débil y engañosa forma de operar. Aquel muchacho cachetón que fue presentado a los medios, al cual defendieron familiares y abogados con fotografías, fue parte de esas “tácticas estratégicas” para combatir el crimen.
¿Cómo confías en autoridades que dicen trabajar por el bien común cuando los resultados son como lo ocurrido con este joven del que ahora nadie se acuerda y sabe en dónde quedó?
El 20 de mayo el alcalde de Zapopan, Héctor Robles, aseguraba en la colonia Santa Margarita, que fue por los trabajos de inteligencia que se había capturado al presunto responsable de la muerte del ciclista ocurrida un día antes en el bosque El Centinela. ¿Qué pasó después? Que siempre no, no fue.
El domingo pasado se repitió la historia: fue anunciada la pesquisa, en menos de 24 horas, de uno de los responsables de la terrible y lamentable agresión de los campistas en la zona de El Diente y luego, cuando capturaron a los que sí eran, resultó que no, que el primero anunciado sólo vio y se fue del lugar, claro, ayudó a que el “trabajo de inteligencia” diera con los autores materiales, aún sabiendo que esa zona ya había sido uno de los focos de alarma que estaban prendidos desde hace tiempo por la falta de vigilancia y por los grupos de maleantes que ahí se reúnen.
Este martes el ahora fiscal general Luis Carlos Nájera trajo de nueva cuenta las palabras mágicas: “Trabajo de inteligencia” para referirse a la captura de sujetos involucrados también en hechos delictivos. Sólo que dieron con dos de ellos más que por la estrategia aplicada, porque amenazaron con pistola en mano a un automovilista el 14 de marzo en el centro tapatío, es decir lo que se conoce como una “chiripada”.
¿Y entonces? Que la vida nos libre de cruzarnos en el camino del equipo de inteligencia de estos gobiernos porque podemos ser también culpables, aunque sea por un par de horas, en lo que “atarantan” al pueblo con la captura… ¿de los malos?