Si puede, no se enganche Por Cuauhtémoc Cisneros Madrid ccmadrid@att.net.mx

Desde hace por lo menos dos décadas, el crecimiento en el uso de las tarjetas de crédito ha ido en aumento de una manera desmedida en todo el país, al grado de que existen despachos de Abogados que prácticamente sólo se dedican a “defender” a quienes, sobregirados, se encuentran en problemas que parecieran imposibles de resolver. Por ello, si puede, no se enganche.

Si en un país tercermundista como el nuestro una cuarta parte de la población cuenta con una o varias tarjetas de crédito, quiere decir —entre otras cosas— que se trata de una herramienta muy accesible; que nos la han sabido “vender”; que la incultura de nuestro pueblo alcanza tales índices que nos dejamos engañar fácilmente; que ante la desesperación de no contar con liquidez, nos lleva al uso y al mal uso de las mismas, y la verdad es que la herramienta no tiene la culpa de las situaciones desagradables que se pudieran provocar por la falta de una cultura adecuada de su aprovechamiento, pero el caso es que las instituciones bancarias en México, se han aprovechado para lucrar a mansalva.

Desde que fuera Secretario de Hacienda en nuestro país Guillermo Ortiz, alertaba a los usuarios acerca de la importancia de aprender a manejar las tarjetas. Posteriormente, en su calidad de Gobernador del Banco de México, en varias ocasiones exhortó a los banqueros para que “le bajaran” a sus pasiones “vampirezcas” y no siguieran aprovechándose del pueblo de México. Como resultado de ello, recibió reclamos de quienes dicen defender “a capa y espada” la libertad de lucro (nadie mejor que los banqueros y los usureros), y las cosas han seguido de mal en peor.

La estrategia utilizada para que todos —o casi todos— nos llenáramos de tarjetas de crédito, en un inicio fue el “estatus” que las mismas parecían proporcionar, al “pagar con el poder de su firma”, posteriormente las hicieron más codiciadas agregándoles los rangos (oro, platino, etcétera.); para luego ir por un segmento mucho más amplio: la clase media e incluso la media baja, pues en cualquier punto transitado, plazas comerciales, supermercados, entre otros, instalaron a jóvenes a quienes a cambio de una comisión atractiva, se apostaban en dichos sitios para “enganchar” a cuanto transeúnte circulara por sus dominios.

Luego de que la gente se volvió esquiva ante dichas estrategias, aparecieron los famosos “call center”, cuya venta de tarjetas se convirtió en una verdadera tortura para todo aquel que contara con una línea telefónica, pues las llamadas inoportunas se convirtieron en “el pan de cada día”, empero, otra “tonelada” de incautos volvió a caer en sus redes.

Hasta aquí este comentario podría parecer sólo una anécdota narrativa de hechos, pero ponga usted atención, porque si no le ha sucedido, posiblemente vaya a tener que padecer toda una tortura cuando intente cancelar su tarjeta de crédito, horas, corajes y muchas llamadas telefónicas —personalmente nadie lo puede atender— en ningún banco, así es que si puede, no se enganche.
 

Cuauhtémoc Cisneros Madrid
MAY 20

Volví a perder la apuesta… Por Cuauhtémoc Cisneros Madrid ccmadrid@att.net.mx

“Ya viste papá, acaban de pintar la barda de la escuela y se ve muy bien”, mencionó uno de mis hijos mientras íbamos pasando por una de las calles de la colonia La Experiencia. “Cuanto apuestas a que no dura una semana sin ser grafiteada —agrego jocoso—, como crees, le contesté, esta zona está muy a la vista y espero que dure un buen tiempo sin verse toda pintarrajeada.

“Bueno, dijo, qué te parece si apostamos una cena en los tacos del Paisa, el que pierda paga. No muy convencido del todo, más bien deseando que la pared de cerca de 100 metros fuera respetada, acepté la apuesta, el resultado era de esperarse… volví a perder.

Al tercer día, toda la pared amaneció pintarrajeada de nuevo. La pintura que seguramente había obsequiado el Ayuntamiento de Zapopan —al parecer tiene un programa de apoyo a las escuelas— fue alcanzada por los delincuentes que amparados por la oscuridad de la noche y el temor que despiertan en los vecinos, llevaron a cabo su cometido sin que nadie les perturbara.

No era ésta la primera apuesta que cruzábamos acerca de algún fenómeno de esta naturaleza y el comportamiento social. Para mi desfortuna siempre apuesto en sentido optimista y el resultado ha sido ir a abonar a la fortuna alcanzada por el famoso “Paisa”, quien a base de mucho esfuerzo, la venta de muchos tacos y el pago de otras tantas apuestas, afortunadamente puede darle una buena vida a su familia.

Empero, el asunto no es meramente anecdótico, ni nada por el estilo, más bien lo traigo a colación, luego de haber leído un trabajo periodístico de esta empresa editorial, que tiene que ver con otras experiencias vividas por un servidor (cuando me desempeñé como servidor público), pues no encontraba la forma de que el presupuesto alcanzara para mantener decorosas las unidades deportivas del municipio zapopano y fuera del alcance de los grafiteros delincuentes —hay otros que son artistas urbanos— quienes no daban reposo a los esfuerzos realizado por las cuadrillas de trabajo.

Al respecto, son muchos los opinadores —como su servidor— y estudiosos del tema, pero la verdad es que los resultados no logran convencerme, y mucho menos a los grafitis. Los estudios superficiales y de profundidad realizados con respecto del problema del grafiti en todo el mundo se pueden contar por montones, incluso, no son pocas las tesis de maestría y doctorales acerca del tema, no obstante, los resultados son los mismos: volvemos a perder.

En alguna ocasión de visita por alguna de aquellas unidades deportivas me abordo un grupo de madres de familia que se quejaba por tanto grafito en sus casas y centros deportivos, pero el caso es que en muchas de las ocasiones son sus propios hijos los que lo llevan a cabo, y cuando la Policía los sorprende y los detiene, son ellas mismas las primeras en tratar de proteger a esos pequeños y no tan pequeños delincuentes.

¿Usted qué opina?
 

Cuauhtémoc Cisneros Madrid
MAY 13

Más cornadas da el hambre Por Cuauhtémoc Cisneros Madrid ccmadrid@att.net.mx

No, no vaya usted a creer que soy un plagiario literario más de los que pululan en nuestro planeta, pero la verdad es que al estar platicando con un amigo —ya sabe, de esas pláticas en donde se pretende resolver todos los problemas del mundo—, en esta ocasión habíamos abordado el tema del hambre que existe en todos los continentes, y particularmente en nuestro país, cuando de pronto llegó a mi mente el título de un libro que pude saborear hace muchos años, escrito  por Luis Spota, quien fuera uno de mis autores favoritos durante mi adolescencia, y pues bueno, se me antojó traerlo a colación —el título—, para vislumbrar la situación que se vive en nuestra ciudad y país, en ésta que me parece la tarea pendiente más importante para los actuales gobiernos de los tres niveles.

Imposible equipararme al ameno escritor que fue Spota, quien en todas sus obras plasmo un sentimiento específico al tema que abordaba, tal es el caso de esos jóvenes que se aventuran en la carrera del torero, quienes para poder triunfar (los más no lo logran), tienen que realizar toda una serie de sacrificios y esfuerzos, que el sólo hecho de conocerlos nos lleva por el camino de la angustia y hasta el caso mismo de derramar lágrimas de impotencia, de rabia y de solidaridad para con los que menos tienen y se esfuerza por llegar a ser alguien, aunque en el intento arriesguen la vida y pasen mucha, pero mucha hambre.

Sin embargo, la realidad que hoy se vive en nuestro país supera mucho de lo que una novela como la de Spota nos narra,  y no es cuestión de vocación o aventura, como la de quienes pretenden alcanzar la gloria a través del toreo, se trata de una situación que no puede seguir así, en la que más de 7.2 millones de mexicanos — cifras oficiales, pero en la realidad son muchísimos más—  padece la más horrible de las pobrezas, lo que se constituye en una verdadera ofensa para todos los mexicanos.

La Cruzada en contra del Hambre emprendida por el Presidente Enrique Peña Nieto, llega en un momento histórico para el país, los diversos programas para apoyar a los grupos vulnerables como: Adultos Mayores (525 pesos mensuales), Madres jefas de familia,  (972 mensuales), o el caso de los Indígenas (con dos mil 400 pesos de apoyo), son bienvenidos, aunque la verdad es que hay mucho más por hacer, pues se pudiera decir que se trata de “mejoralitos” para curar un cáncer.

Y por si ello fuera poco, la llamada “bestia” nos trae cada vez más personas rumbo al sueño dorado que significa el estilo de vida de los norteamericanos, lo que ha venido a engrosar las filas de desempleados y personas hambrientas en las calles de nuestra ciudad, sobre todo en la zona cercana al paso del ferrocarril (la calle de Inglaterra y la de Circunvalación).

¿Verdad que tenemos mucho por hacer?
 

Cuauhtémoc Cisneros Madrid
MAY 6

Modernizar sin profesionalizar es simulación Por Cuauhtémoc Cisneros Madrid ccmadrid@att.net.mx

Una de las tareas que urge implementar en todos los ámbitos de nuestro país tiene que ver con la modernización de las estructuras y/o formas de hacer las cosas, y sin duda alguna dicha tarea está íntimamente ligada a la capacidad de profesionalizar los recursos humanos con que se cuenta o con los que se  pretende llevar a cabo dicha modernización, pues de no ejecutarse dicho binomio, lo único que se estará haciendo es simular, acción que pareciera ser el verdadero deporte nacional.

Una forma muy simple de darnos cuenta de ello, tiene que ver con el hecho de que seguramente cada uno de nosotros se ha detenido un momento para mirar a sus costados y observar todo lo que está pasando: lo bueno, lo malo y lo regular, y una posible conclusión de esos momentos es que efectivamente nos hace falta mucho por hacer, lo cual no quiere decir que a lo largo de nuestra tropical historia no se haya hecho nada, no, por supuesto, es sólo que el crecimiento demográfico y las nuevas necesidades globalizadoras son tan demandantes que, “o nos ponemos las pilas” o el rezago se  convertirá en casi, casi en “el pan nuestro de cada día”.

De por sí, que las naciones del primer mundo —del segundo y de los demás también— acusan que nuestro rezago con respecto a los primeros es ya del orden de los 30-35 años, mientras que antes nos consolábamos pensando que era de “tan sólo 20 años”, indicador más que determinante para que hagamos algo al respecto, lo que sea, pero debemos de poner manos a la obra, porque lo que más nos afecta es la inacción.

Pero el caso es que no se trata de modernizar sólo por modernizar, esto es, no es cuestión de construir o comprar nuevos edificios (como en la Legislatura anterior), o mobiliario con nuevos diseños. Ni siquiera es cuestión de contar sólo con computadoras y demás equipo informático de última generación, porque debemos de recordar que las hoy famosísimas maquinas maravillosas sólo pueden hacer lo que les ordena el ser humano, no pueden actuar por sí mismas, ni plantear estrategias de prospectiva en automático.

Se requiere entonces, primero, de la voluntad política —así dicen, los que aseguran que son los que más saben—, refiriéndose a la decisión para llevar a cabo todos los cambios que se juzguen necesarios, para luego de ello pasar a formar y/o captar a las personas que cuenten con la experiencia, conocimientos, habilidades y actitud propicia para concebir, organizar, ejecutar, evaluar y retroalimentar un plan específico, en busca de los mejores resultados posibles, esto es, en busca del beneficio de la sociedad.

Pero reitero que si sólo se procede a comprar inmuebles, equipo, manuales y una campaña de difusión adecuada para crear un estatus modernizador, se estará  incurriendo una vez más en actos de simulación, de los cuales los ciudadanos ya estamos hasta el tope, sin importar de dónde vengan.
 

Cuauhtémoc Cisneros Madrid
ABR 29

Otra vez Rodolfo Ocampo Por Cuauhtémoc Cisneros Madrid ccmadrid@att.net.mx

En el mundillo político de Jalisco existen personajes que parecieran negarse a desaparecer de la escena pública y cual si fueran “aves de mal agüero” se aparecen y reaparecen cuando nadie los espera y menos se desea. Tal es el caso de Rodolfo Ocampo, un político del nuevo cuño del Partido Acción Nacional (PAN), que tras haber sido diputado local y lograr que el panismo de Guadalajara casi, casi —nada más faltó el casi— lo eligiera su representante para contender en la elección constitucional por la capital tapatía, posteriormente se ha convertido en el “ave de las mil tormentas”.

El “padrino”, cómplice o como usted le quiera llamar, de David Alfaro Ramos y Mario Alberto Hoyos Aguilar, los dos “angelitos” que podrán embolsarse —si los dejan—, 10 y 40 millones de pesos, respectivamente, por concepto de indemnización y pago de salarios caídos…! Esto es, o nadie defendió jurídicamente la causa del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado SIAPA (que es la causa de todos los ciudadanos), o los “defensores” son malísimos, o hay “gato encerrado” en alguna parte del proceso, pues no es posible entender como alguien que se desempeña como notificador por honorarios —esto es, que no es empleado de nómina— puede ganar veinte dos mil 785 pesos y siete mil 729 pesos diarios, respectivamente, y además exigir ser restituidos en sus puestos.

¿Pues qué tipo de contratación hizo usted señor Rodolfo Ocampo?… ¿será acaso que también recibirá otra “pequeña comisión” por el negocito que se está fraguando? ¿Qué acaso no le es suficiente con haber desviado los recursos facilitados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para que llevara agua a las colonias más desprotegidas de la Zona Metropolitana de Guadalajara, por la cantidad de mil 200 millones de pesos?    

No conforme con tan enormes tropelías, se sabe que el señor Ocampo cobró en la nómina de la Secretaría de Educación Jalisco durante el periodo en que ésta fue encabezada por Antonio Gloria, y ahora vuelve a ser noticia por una más de sus acostumbradas jugadas financieras.

Y aunque ahora resulta que él mismo dice no explicarse cómo pudieron ganar los juicios, sus camaradas, cómo podríamos olvidar sus dotes negociadoras, mismas que pronto le llevaron a formar parte del grupo preferido del ex gobernador Francisco Ramírez Acuña, aunque Jorge Salinas siempre se distinguió por ser el número uno, de ahí que él sí contendiera para tratar de alcanzar la presidencia de Guadalajara, sólo que Aristóteles Sandoval le ganó la partida.

En el segundo intento de Ocampo Velázquez por lograr la codiciada candidatura -ahí se gana hasta perdiendo-, para poder someterlo fue necesario que se unieran cuatro fracciones diferentes y entonces Alfonso Petersen le ganó la partida y se convirtió en alcalde tapatío.

Pues bien, estos son algunos de los antecedentes de este señor, lástima de apellido, porque la verdad es que no hace honor alguno al prócer Melchor Ocampo, más bien diría que todo lo contrario.
 

Cuauhtémoc Cisneros Madrid
ABR 22

Tiempo de fincar responsabilidades Por Cuauhtémoc Cisneros Madrid ccmadrid@att.net.mx

“Cumple con tu deber sin importar las consecuencias”, es una antigua expresión cuyo autor permanece en el anonimato. No obstante, estoy convencido de que en múltiples ocasiones hemos coincidido con la misma, si no permanentemente —porque tal parece que somos convenencieros por naturaleza—, sí por lo menos cuando bajo ciertas circunstancias nos damos cuenta de una que otra o de muchas atrocidades cometidas por algún o algunos individuos, tengan éstos fuero o no.

Es verdad que alguien podría afirmar que se trata sólo de una expresión idílica, empero, en los tiempos y circunstancias que hoy vivimos, es necesario e indispensable que alguien levante la voz para exigir cero tolerancia con los funcionarios corruptos, así como con los “representantes populares”, también conocidos como legisladores, que se llenan los bolsillos con el dinero de los contribuyentes. La sociedad en pleno —los votantes pues— estamos hartos de que nadie se atreva a fincar responsabilidades, dizque por solidaridad —más bien complicidad— con los miembros de su partido o los de la oposición.

Es tiempo de que se aplique “todo el rigor de la ley, para quienes defrauden la confianza ciudadana”, expresó recientemente Hugo Contreras Zepeda, nuevo dirigente estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la Entidad, y la verdad es que escucharlo en un discurso puede ser atractivo y hasta seductor, sin embargo, hoy en día eso no es suficiente para ganar adeptos, o lo que es lo mismo, con discursos ya no se ganan votos, llegó la hora de actuar en consecuencia, porque como afirmaba Aristóteles (desde antes de Cristo), es conveniente que el hombre no sea “ni cobarde, ni temerario, sino valiente”, y seguramente que quien así actúe, recibirá la mejor recompensa de la ciudadanía a la que aspira proteger: la confianza plena, para lo que se quiera realizar.

Las viejas estrategias de los buenos discursos continúan ganando adeptos, pero cuando las palabras de esos discursos son transformadas en hechos, salimos ganando todos: los ciudadanos y el político valiente, mientras que los “malos de la película” acaban en la cárcel.

Los nuevos tiempos —y los futuros— exigen también, nuevas formas de hacer política, entendida ésta como una vocación social, más que como una forma de volverse rico y poderoso. Los estereotipos de los políticos ufanos, dispensadores y derrochadores deben de dar paso a la profesionalización, a la creación de nuevos cuadros, so pena de ir a parar a la cárcel, tal y como hoy en día se encuentra la profesora más afamada de Latinoamérica.

Así, de quienes se sospeche de enriquecimiento inexplicable, deben de ser investigados a fondo para saber a qué santo se encomendaron o cuántos “melate”, se han sacado.

Y para empezar, pueden dar una revisada —otra, otra y todas las que sean necesarias— al “fenómeno” que se sigue presentando en el Congreso del Estado, en donde al parecer se les viene encima otra avalancha de por lo menos 100 “trabajadores”, que tras ganar sus juicios laborales, regresaran a cobrar millonadas.
 

Cuauhtémoc Cisneros Madrid
ABR 15

Yo no soy abogado… Por Cuauhtémoc Cisneros Madrid ccmadrid@att.net.mx

Ni hablar, debo de reconocer —y ventanear— que no soy abogado…, dejé la carrera trunca apenas a la mitad del proceso, producto de mi falta de capacidad para mantener complicidad con quienes “apegados a derecho” arrebataban camas, estufas, refrigeradores y hasta cobijas a quienes no podían pagar el abono de la tele a colores que se habían llevado a su casa. Lo que de una u otra manera podría ser una explicación al hecho de no poder comprender lo que a diario se hace o deja de hacer en el ámbito judicial. Pero lo que sí puedo asumir es de contar con un poco de sentido común, mismo que al parecer no alcanza para entender los criterios que siguen muchos de los profesionales del Derecho, a los cuales por supuesto respeto y hasta trato de comprender, sin lograrlo.

Me explico —o por lo menos trataré de hacerlo—: luego de unos meses de relativa calma en lo que al aumento del pasaje se refiere, la semana pasada el asunto volvió a convertirse en el tema semanal, en el punto de discusión —que no llegó a debate—, luego de que una experta en materia jurídica (por lo menos así habría de serlo), determinó un mal día que el aumento procedía —pues habría que reconocer que los permisionarios y/o concesionarios sufren del aumento de muchos de sus insumos, empezando por la gasolina y el diésel—, sólo para que al día siguiente notificara a las autoridades de una nueva suspensión al mismo.

Entre tanto, la población usuaria que implica más de siete millones de viajes diarios pagados, se mantuvo “con el Jesús en la boca”, pues mientras analistas y estudiosos nos proporcionaron toda clase de cifras con respecto a lo que el aumento significaría  en la precaria economía familiar, la mayoría de los usuarios que tampoco son abogados, tuvimos que poner nuestra cara de what?, al no comprender cómo es posible tal falta de conciencia en quienes deben de dictaminar los decretos para que se acaten las leyes.

Todo esto me lleva a preguntarme, si jurídicamente procede exigir que permisionarios y/o concesionarios cumplan con los compromisos firmados a efecto de que se les autorizara el aumento anterior? Porque de ser así, los usuarios del transporte público tienen “un filón” enorme, digno de ser rescatado, esto es, ante la falta de cumplimiento de lo pactado, los transportistas podrían ser demandados y exigidos para que repararan el daño, ya no digamos de las desafortunadas muertes y lesiones ocasionadas a cientos de personas, lo que
traducido en pesos y centavos podría ser una verdadera fortuna, incluso descontando la sacrosanta comisión legal que pudieran devengar los abogados que incursionaran en tan riesgosa misión imposible… Es pregunta.

Claro que entrarían en juego expresiones que tienen que ver con subjetividad, pero si esto es posible, el siguiente paso habrá de ser encontrar a los jurisconsultos (espero este bien dicho), con los tamaños… conocimientos y compromiso social para llevar a cabo tan audaz cruzada.

Cuauhtémoc Cisneros Madrid
ABR 8

En un partido político caben todos Por Cuauhtémoc Cisneros Madrid ccmadrid@att.net.mx

Uno de los principales propósitos o razón de ser de un partido político tiene que ver con alcanzar el poder. ¿Que para qué quieren obtenerlo?, es ahí en donde se puede encontrar la diferencia entre uno y otro partido. Con independencia de la orientación en que se encuentren y/o digan defender (izquierda, derecha, centro, etc.), además claro está, de la orientación y propósitos de todos y cada uno de sus militantes y/o simpatizantes, aunque en el terreno de los hechos, algunos grupos internos se encargan de desvirtuar los principios de sus propias institución.

El credo, dogma, doctrina, filosofía o ideología de estas instituciones sufragadas por el erario público implicaría entonces que todo ciudadano tiene derecho a militar y ser tomado en cuenta en aquel partido de su preferencia y emociones; no obstante, la realidad nos vuelve a despertar en una posición que realmente incomoda —por decir lo menos—, pues aunque a mí leal entender (de acuerdo con el propósito mencionado) una de las tareas de los partidos políticos debiera ser ir en pos de los ciudadanos para mostrarles sus objetivos y razones de pretender alcanzar el poder —con el ánimo de convencerlos a que se afilien y actúen por su causa—, sin embargo, la terca realidad nos vuelve al triste escenario que tiene que ver con los codazos, manazas, zancadillas y todo tipo de artimañas para impedir la participación de los que se identifiquen con determinados principios partidistas.

Ante tan dramática realidad, qué o quién puede hacer la diferencia para que las decisiones se tomen con apego a las capacidades, actuación e identificación con los principios de determinado partido?

La diferencia de un Liderazgo

En un mundo de ocurrencias como el que vivimos, se me ocurre esperar a que sea un liderazgo diferente a los vividos, el único “remedio” que permita que todos aquellos militantes se conviertan en activos y patrimonio indestructible de los partidos políticos; en salvaguardas de sus principios, pero sobre todo en los apoyos vivientes de quien encabeza el reto.

Dicho de otra manera, para que un liderazgo logre trascender, debe de estar no sólo cercano, sino impregnado de su militancia, al igual que de la ciudadanía que hace posible su sobrevivencia, ya sea con su voto y/o con el presupuesto económico que vía el IFE y sus pares en las entidades, aportan en pos de una democracia que ya no debe de ser sólo para cumplir en las urnas, sino para exigir el cumplimiento de las promesas de campaña, al igual que para sumarse en la búsqueda de las soluciones a los problemas más sentidos de cada comunidad.

En el PRI estatal hay un nuevo líder: Hugo Contreras Zepeda, cuyo discurso llama la atención, aunque la verdad es que la ciudadanía no espera discursos bien elaborados, sino hechos contundentes en pos de una nueva democracia y la oportunidad de participar activamente, pues la sociedad pasiva se ha quedado atrás… ¡hoy se vive otra realidad!
 

Cuauhtémoc Cisneros Madrid
ABR 1

Dios los perdone Por Cuauhtémoc Cisneros Madrid ccmadrid@att.net.mx

En realidad no tengo una razón específica por la cual llegue a pensar que el Cónclave para elegir el nuevo líder de la Iglesia Católica sería un poco más tardado, pero el caso es que luego de una pequeña encuesta entre amigos, la mayoría coincidimos en que las deliberaciones serían más arduas y hasta disputadas, pero nos equivocamos, el “humo blanco” surgió por la enorme chimenea del Vaticano de buenas a primeras, y es que al parecer el clero católico decidió cerrar filas y hoy toda la feligresía honra a Francisco.

Y ni para que volver a las elucubraciones acerca de las razones de la renuncia de Benedicto XVI —aunque ahí se encuentra la raíz de todo el suceso—, el caso es que millones de católicos hoy pueden dormir tranquilos, aunque nadie sabe si al cumplir los 80 años de edad, el nuevo Papa (Francisco) optará por una decisión similar a la de su antecesor, lo que querría decir que días más, días menos, en tres años habrían de congregarse de nueva cuenta todos los cardenales del planeta —que cumplan con los requisitos— para de nueva cuenta votar por un nuevo líder pontificio, y que el recién electo es un Papa de transición.

Y es que mire usted, Benedicto XVI mencionó en su renuncia el aspecto físico que implica “cargar” con 80 años de vida, más algunas otras situaciones conexas, mientras que el Papa Francisco cuenta con 77.

Dios los perdone

Pero bueno, el caso es que los rasgos de humildad demostrados por el nuevo líder de la Iglesia Católica son más bien de “tinte” franciscano, y no concuerdan en lo más mínimo con los de un típico argentino (lo cual es de celebrarse), ya que ellos son los primeros en considerarse engreídos y propalarlo en todas partes. Por el contrario, la frase que dicen pronunció luego de ser ungido por el resto de los cardenales: “Dios los perdone por lo que acaban de hacer”; además de las actitudes tomadas al ir a recoger sus cosas al hotel y pagar su propia cuenta, retratan a un argentino atípico.

Pero más atípico es el hecho de que Francisco provenga de la congregación de jesuitas, promotores de la llamada teología de la liberación y reconocidos como personas estudiosas, pero al mismo tiempo desapegados a la autoridad del líder de mil doscientos millones de seres humanos —dicho por un cardenal—, lo cual podría hablar de una reconciliación entre las diferentes congregaciones, luego del sismo en el que han vivido en los últimos años.

Por lo pronto en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (ITESO, universidad jesuita en nuestra ciudad) están de plácemes, y su rector, Juan Luis Orozco Hernández ha declarado que a Francisco le corresponderá encabezar un diálogo entre ricos y pobres, pues “el compromiso con los pobres, la lucha por la justicia y servir a Dios por encima de todo, forman parte del sello jesuita”.
 

Cuauhtémoc Cisneros Madrid
MAR 18

¡Aguas Miguel…! Por Cuauhtémoc Cisneros Madrid ccmadrid@att.net.mx

Cuando una persona siente estar entre la espada y la pared, frecuentemente puede tomar decisiones equivocadas y, aunque con el paso del tiempo pueda sentirse arrepentida, una vez que el mal está hecho, dicen que ni Dios padre lo quita. Es la encrucijada en la que seguramente se encuentra Miguel Castro Reynoso, coordinador de la mayoría priista en el Congreso del Estado, quien después de un arranque incierto en ésta su primera experiencia política en el poder Legislativo dio un tropiezo que le significó entregar todas las prerrogativas administrativas a su alcance en manos de la oposición, lo que a su vez le impidió aceptar cualquier tipo de ofrecimiento del gobernador del Estado para  incorporarse al gabinete de trabajo, en donde posiblemente tendría mucho menos problemas.

Es el caso que la falta de experiencia propicio también la unión de todas las fuerzas de oposición en su contra, lo que en el terreno de las negociaciones significa que ahora le es más difícil poder lograr lo que a su fracción parlamentaria convenga, y los acuerdos alcanzados en los últimos días obedecen más a la jefatura del gobernador que a su participación.

En este contexto, resulta muy riesgoso ir en busca de más aliados que le permitan lograr que las propuestas y/o iniciativas que realice prosperen, sobre todo porque en la oposición existen personajes con más experiencia en el Legislativo, y sobre todo en las acciones perversas que pudieran hacerle pensar que es buena idea reclutarlos y/o cooptarlos para contar con más votos a la hora de las decisiones importantes, pero es ahí en donde se encuentra el mayor riesgo, pues con el cuento de que ahora es diputado independiente (Ricardo Rodríguez Jiménez), en realidad pudiera tratarse de un caballo de Troya, que al ver que su partido político se encuentra en la lona, lo abandona o finge abandonarlo para buscar a un mejor postor.

Y es que existen antecedentes conocidos en la familia Rodríguez Jiménez que no son nada agradables; por ejemplo, su hermano gemelo, quien hoy en día es regidor por segunda ocasión en el municipio de Zapopan, fue expulsado del Partido Acción Nacional (PAN) cuando tuvo esa representación por primera vez, pues salió peleado con el primer edil —de su propio partido—, situación que lo llevó a establecer una demanda ante la autoridad electoral (cuando Ricardo era Secretario General del PAN en la Entidad), pleito que finalmente ganó y fue aceptado de nuevo en las filas del blanquiazul.

Ya estando de nuevo en el redil, logró hacer migas con miembros de los diferentes partidos, alcanzando acuerdos que le redituaron importantes beneficios económicos, al grado de llegar a embargar todos los bienes más importantes del Comude Zapopan, a quien demandó “por despido injustificado” y al cabo de algunos años en que los abogados institucionales no hicieron su trabajo adecuadamente, logró un reembolso millonario que la OPD zapopana no ha podido pagar, mientras tanto, su sueldo como regidor lo recibe puntualmente.

Cuauhtémoc Cisneros Madrid
MAR 11