Hasta el martes pasado caminaba por buen camino el proceso para decidir quiénes pueden ser el próximo presidente y los futuros consejeros del Instituto Electoral y de Participación (IEPC). El Comité de Evaluación hizo su trabajo, lo hizo bien y en un plazo perentorio. Queda la experiencia de que un grupo externo a los legisladores, con representación ciudadana plural, ajeno a los partidos políticos y a sus legisladores, invirtió buen esfuerzo, y diseñó bajo presión la metodología y los instrumentos para evaluar a los 123 aspirantes al cargo electoral. De que habrá algo que mejorar, es seguro que sí. Pero este primer esfuerzo resulta interesante y habría que replicarlo, pulirlo, en muchas otras decisiones que toman quienes ocupan una curul en el Congreso del Estado.
Resultó positivo que los resultados se hicieran públicos. El que quiera conocer cuánto obtuvo cada uno de quienes se registraron, lo puede hacer en la liga del Congreso del Estado (http://www.congresojal.gob.mx/ListaAspirantesIEPEC.pdf). Decidir transparentar el puntaje es también otro aspecto a retomar, a incorporar en numerosas decisiones que también involucran al Poder Ejecutivo y, por qué no, al Poder Judicial.
Los resultados que mostró el Comité de Evaluación, llaman la atención. Se pueden observar desde diversos ángulos. Por ejemplo, que ninguno de los consejeros electorales actuales que contendieron, ocupó alguno de los primeros cinco lugares. Fueron otros aspirantes los que se ubicaron en esos puestos, de acuerdo con el puntaje. Eso, por lo menos, dice algo: hay quienes tienen mejor currículum y conocimientos que los propios funcionarios electorales.
También ha sido oportuno que la Comisión de Asuntos Electorales invitara al Comité Evaluador a que participe en otros trabajos, como la reforma electoral que se pretende poner en marcha en Jalisco. En ese sentido va la propuesta de la diputada Celia Fausto de modificar la ley para que otras convocatorias similares se realicen por norma, a través de esta experiencia participativa ciudadana.
Ayer comenzaron las entrevistas con los 123 aspirantes. Ahí se podrán encontrar perfiles, experiencias, vínculos con partidos políticos, conocimientos de buen, regular y pésimo nivel de la norma electoral, pero ahora personificados en los candidatos.
Lo que sigue es preocupante, al menos desde una óptica ciudadana. Hasta ahora los partidos políticos han solido repartirse los cargos en el IEPC, cual si fueran rebanadas de pastel. No hay nada que permita asegurar que esta vez no será así. Es una viejísima práctica que no se ha eliminado.
Los resultados de los exámenes no son vinculantes y por lo tanto pueden no ser tomados en cuenta por los diputados, para las designaciones. Lo que ocurrirá, y sería lamentable, es que utilicen lo realizado por el Comité de Evaluación como camuflaje para sus negociaciones en lo oscuro. De hecho se sabe que cada partido ya tiene a su o sus propios candidatos, a los que desean ver sentados en el Consejo General con miras a las elecciones de 2015. Veamos en qué acaba este proceso.