Claudia viajaba en una patrulla junto a seis hombres detenidos. Eran trasladados de las instalaciones de la Policía de Zapopan a la Fiscalía General, ubicada en la Calle 14 de la Zona Industrial. Iban juntos pero no revueltos: de un lado ellos y del otro ella, llorando. Sólo podían verse los ojos por las adaptaciones del vehículo y lo único que le preguntaban a ella: “¿usted por qué va?”.
El pasado jueves 16 de mayo en la colonia Altagracia un conflicto vecinal derivó en una pelea a golpes. Esa es otra historia que requerirá un capítulo aparte, lo interesante de todo esto es que debido a esa agresión, Claudia junto con su hijo de 16 años fueron a levantar el parte de lesiones que sufrió al Ministerio Público ubicado en lo que se conoce como La Curva. Eran casi las siete de la noche. Ahí estaban ya los otros vecinos haciendo lo propio cuando un policía tomó del brazo a la protagonista de esta historia y la depositó en lo más parecido a una jaula, es decir, los espacios transitorios con malla ciclónica que están ubicados cerca del estacionamiento de la corporación, cual mascota en veterinaria. De nada sirvieron las preguntas que la mujer hacía, “¿qué hice? Si yo viene a denunciar, pregúnteme qué pasó”. No le dieron oportunidad de declarar, mucho menos levantar una denuncia por el problema de origen. Quince minutos después, otro policía al que Claudia ya había visto al llegar, entró a “la jaula” y le plantó una cachetada que le dejó el ojo derecho morado: “Para que no te andes poniendo sabrosa y de aquí te vas a la penal”. Frase que le repetían a cada rato. Ella no dejaba de preguntar: “¿Quién me va a atender?
A las 10 de la mañana del viernes 17 empezó el trayecto a la Fiscalía. Claudia fue internada en uno de los separos sin que nadie le informara sobre su situación legal. Ahí estuvo hasta las dos de la mañana del sábado 18, titiritando de miedo en combinación con el frío del aire acondicionado que contribuía a que su entorno fuera como su realidad: gélido.
Claudia estuvo incomunicada 31 horas sin saber hasta ahora por qué fue detenida y puesta en libertad con la condición de pagar seis mil pesos, multa que liquidaron sus padres que sabían dónde estaba porque desde el inicio ella avisó que iría a denunciar.
Antes de salir tuvo que firmar una constancia asegurando que había realizado una llamada, que se supone, los detenidos tienen derecho. Llamada que nunca hizo.
Las autoridades se han encargado de mencionar hasta el cansancio que denunciemos, que confiemos en su trabajo. ¿Así?, ¿cómo?