Riesgos sobre la Línea 3 del Tren Ligero Por Jorge O. Navarro jonas@informador.com.mx

Aunque el Gobierno estatal que encabeza Aristóteles Sandoval Díaz encamina el quehacer de su enorme maquinaria a las actividades que exigirá el proceso electoral del año 2015, porque una de las prioridades del mandatario y de todos los grupos estructurados en el PRI es conservar e incrementar los espacios de poder que controlan, aún es completamente válido el análisis previo que ubicó al transporte público y la movilidad como la gran apuesta del actual sexenio, incluso por encima de la seguridad y la generación de empleo.

Por eso, aunque las obras de la Línea 3 del Tren Ligero no serán útiles para ganar votos en las elecciones del año entrante, sí serán el sostén de la mayoría de las carreras políticas que se pondrán a prueba en las elecciones generales del año 2018… incluida la de Aristóteles Sandoval.

Vistas las cosas desde esa pragmática perspectiva, es cuando menos alarmante la escasa atención que se está prestando a los colonos organizados de cuando menos 25 colonias, que se oponen abiertamente a un tren ligero elevado.

No es poca cosa.

En los 21.5 kilómetros de recorrido que considera la Línea 3, se proyectan 18 estaciones, de las que 13 corresponderán a una línea elevada y sólo cinco, a línea subterránea; el tramo que correrá bajo tierra es el que pasa por el Centro Histórico de Guadalajara, desde La Normal hasta Avenida  Revolución, justo detrás de las iglesias de San Francisco y Aranzazú.

Los vecinos que se oponen abiertamente y aún más, consolidan una muy bien armada movilización de protesta y difusión en medios masivos, rechazan el tren elevado por Avenida Ávila Camacho; sostienen que su diseño es apurado, no fue consultado con la ciudadanía y restará calidad de vida a la zona por donde cruce, acabando con su plusvalía.

Las protestas, por si fuera poco, aún no suman a los propietarios de fincas y negocios que se ubican en el largo corredor de Avenida Revolución, donde es menor la anchura para la edificación de las vías elevadas por donde transitará el Tren Ligero; es casi seguro que cuando se organicen, los vecinos también se opondrán a las obras.

Las tesis de los colonos contra la Línea 3, son, en honor a la verdad, un tanto débiles.

Se ha manejado la posibilidad de que la maquinaria conocida como “tuneladora”, que permitirá construir el túnel en la zona del Centro tapatío, se utilice también en el resto de los 21.5 kilómetros, porque la tarea será relativamente fácil ya que el subsuelo donde está asentada la ciudad es blando y poroso.

Alegan también que aunque el costo de una obra subterránea provoque que la Línea 3 cueste mucho más que los 18 mil millones de pesos proyectados, la inversión pública se justificaría porque el beneficio sería mayor.

En fin. Los vecinos organizados están en su derecho, primero, de cuestionar un proyecto que ha sido muy poco difundido, y además, actúan con cordura cuando pretenden defender su patrimonio. Cualquiera en su sano juicio haría lo mismo.

La cuestión es que el Gobierno del Estado, principal interesado en que el Tren Ligero tenga su tercera línea por todo el beneficio que le aportaría a la colapsada movilidad del Área Metropolitana de Guadalajara, ha dejado gran parte de la responsabilidad de la socialización del plan en manos de la delegación de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, una dependencia que carece del personal y la vocación para comunicar sus proyectos a la ciudadanía.

Jorge O. Navarro
JUN 17

Las protestas que se inspiran en la Copa Mundial Por Jorge O. Navarro jonas@informador.com.mx

Esta semana se inaugura el torneo mundial de futbol en Brasil.

Es el tema.

Y más lo es en un país como México, con una extendida afición a este deporte, afición que se sobrealimenta por los intereses comerciales de las grandes compañías televisoras.

Este torneo de futbol promete mucho para el futuro inmediato del planeta, y no precisamente por los resultados que puedan arrojar los muchos eventos deportivos que se celebrarán en diferentes estadios del país sudamericano. La hipótesis que pone sobre la mesa este columnista es que mientras dure el torneo y varias semanas después, de Brasil surgirán las directrices e inspiraciones que seguirán durante los años siguientes los movimientos sociales y de protesta que se incuban o que ya son una realidad en diferentes puntos del mundo.

Si en los últimos años las grandes movilizaciones de rechazo al establishment tenían lugar en los países europeos que se hundieron en crisis económicas, o en las ciudades de Estados Unidos donde se instaló el movimiento Occupy Wall Street, ahora toca el turno a Brasil y su campeonato mundial de futbol.

¿Descabellado? Definitivamente no. Los trabajadores del metro de Sao Paulo que mantienen un paro a pesar de que los tribunales declararon ilegal su movimiento, son uno de muchos casos de conflictos que enfrentan a la autoridad y a la población civil inconforme. El Gobierno brasileño está en alerta roja, no porque haya peligro de que fracase el importante torneo, sino por la imagen que las protestas puedan proyectar ante la comunidad internacional.

Para el gigantesco país sudamericano, la Copa Mundial es mucho más que una competencia deportiva. Se trata, desde la perspectiva de las élites gobernantes, de su oportunidad de entrar al selecto club de “naciones exitosas”. El modelo fue impuesto por China en 2008, cuando organizó los impecables Juegos Olímpicos de Beijing y mostró, con infraestructura y derroche de recursos, que disputa el liderazgo mundial en los rubros económico, militar, deportivo y de infraestructura.

En Brasil han querido seguir el mismo camino, pero hay diferencias muy profundas. Las dos más evidentes son que en China la dictadura comunista no permite la libre manifestación y la protesta social, y que el país sudamericano carece de los recursos económicos que los asiáticos han acumulado durante las últimas dos décadas gracias a políticas rígidas, proteccionistas y depredadoras de los recursos humanos y el medio ambiente.

Los amantes del futbol y del torneo que se inaugura el jueves pueden estar tranquilos. La copa mundial se celebrará sin mayores contratiempos y como suele ocurrir, el equipo de México se debatirá —aclamado por las estrategias comerciales de las televisoras— por no ser eliminado en la primera ronda, mientras los contados triunfadores de siempre serán los ganadores.

Pero mientras eso ocurre, los brasileños que padecen pobreza y desempleo, los millones de ellos que no están conformes con las directrices que imponen las trasnacionales y los organismos económicos internacionales, seguirán con sus protestas y manifestaciones multitudinarias.

Y esa será una escuela para el resto de América Latina y todas las naciones donde los intereses del capital atentan contra el desarrollo democrático, una más justa distribución de la riqueza y las expectativas de las nuevas generaciones.

Quizá no los feliciten en la OCDE, en el Banco Interamericano de Desarrollo o en el G8, pero los brasileños en pie de lucha pueden sentirse satisfechos.

Jorge O. Navarro
JUN 10

Las reformas del Mundial Por Jorge O. Navarro jonas@informador.com.mx

A unos días de que comience en Brasil otro campeonato mundial de futbol, más que las desafortunadas lesiones físicas que le acontecen a algunos jugadores de la Selección mexicana, tiene importancia social la discusión que plantean cientos de miles de brasileños que, para sorpresa general, repudian con manifestaciones masivas los gastos y las inversiones realizadas en el evento deportivo, cuando en el país sudamericano imperan la pobreza y la desigualdad.

En México, a miles de kilómetros de distancia de donde se organizará uno de los torneos deportivos más conocidos en el planeta, se plantea una polémica similar: mientras se juegue la primera ronda, en la que participa el equipo nacional mexicano, se estarán analizando en el Senado de la república las reformas secundarias de la llamada reforma energética que, en síntesis, abre las puertas de Petróleos Mexicanos (Pemex) a la inversión privada y extranjera.

Las comisiones unidas de Energía y Estudios Legislativos del Senado anunciaron el calendario para el proceso legislativo de las iniciativas, del 6 al 17 de junio.

La cuestión se enuncia de modo simple: si las reformas secundarias se discuten y aprueban durante el Mundial de futbol, entonces los senadores le pondrán reglas a la inversión privada en Pemex mientras los mexicanos están distraídos con el futbol.

El asunto mereció tanta atención que incluso los legisladores del Partido de la Revolución Democrática (PRD) solicitaron que se postergara el análisis de la reforma energética hasta pasado el torneo futbolístico, pero su propuesta fue rechazada.

¿De verdad los mexicanos son tan ingenuos como para cambiar esta importante reforma por el Mundial de Brasil?

Planteada así la cuestión, se pierden de vista varias aristas de la realidad nacional.

Primero, en un país donde más de la mitad de la población padece pobreza, ¿qué incentivos existen para participar, así sea como mero observador, en un proceso de reforma?

Debe considerarse además que, encima de todo, los legisladores obedecen a una dinámica en la que acatan las disposiciones de las cúpulas dominantes en su partido político, de manera que si toman acuerdos en el tema de las leyes secundarias, no cambiarán de postura con o sin torneo de futbol.

El planteamiento de los perredistas se desvanece.

No serán culpables los futbolistas que jueguen en Brasil de lo que se apruebe o rechace en el Senado. La responsabilidad de las reglamentaciones que se aplicarán a la política energética mexicana recae en los legisladores y en los mexicanos, por extensión.

 El mexicano promedio no atenderá nunca una discusión entre senadores, cualquiera que sea el tema, pero por razones muy distintas: desconfía de los diputados, de los senadores y de los políticos; también desconfía de los partidos políticos y está seguro de que los cambios en las leyes se concretan, invariablemente, para beneficiar a quienes están en la punta de la pirámide social, no en la base.

En una nación como esta, sumida en la violencia derivada de la acción del crimen organizado; frenada por la desequilibrada distribución de la riqueza; paralizada por la falta de oportunidades de crecimiento para las nuevas generaciones, poco impacto tiene el Mundial de futbol, a no ser que el equipo mexicano sorprenda con triunfos y regale, al menos por unos días, la alegría que la gente no alcanza con su trabajo cotidiano, así sea en la economía informal.

Basta ver las protestas en Brasil. Rechazan el torneo a pesar de tener a la selección más ganadora en la historia del futbol organizado.

 
 

Jorge O. Navarro
JUN 3

El transporte que nunca llega Por Jorge O. Navarro jonas@informador.com.mx

Desde que el pasado 7 de marzo ocurrió el fatal accidente en el que un midibús de la ruta 368 atropelló a 22 personas en el Periférico, a las afueras de la Preparatoria 10 de la Universidad de Guadalajara, los cambios prometidos en el sistema de transporte público aparecen sólo en el papel con algunas raras excepciones, como la creación del Observatorio Ciudadano de Movilidad y Transporte.

Es imprescindible recordar que aquel accidente dejó como saldo la muerte de una jovencita, María Fernanda Vázquez Vázquez, menor de edad y estudiante de la preparatoria.

El acontecimiento detonó una crisis política que atendió el gobierno estatal de Aristóteles Sandoval Díaz más con el ánimo de evitar la crítica social, antes que resolver de fondo el rebasado (para los usuarios) sistema de transporte colectivo. En un par de días se organizó una manifestación multitudinaria en el centro tapatío, que tuvo como actor principal a la Universidad de Guadalajara, pero que reunió a representantes sociales de todos los orígenes.

Para contener la inconformidad, la administración estatal tomó varias medidas provisionales.

Socializó y permitió la creación del Observatorio de Movilidad y Transporte, y en apenas unos días inauguró con bombo y platillo una ruta de transporte “cero accidentes”.

Estas medidas, efectivistas ambas, pasan con dificultad la prueba de la calidad a unas pocas semanas de su ejecución.

La ruta segura, de “cero accidentes”, no ha sido tal porque como cualquiera hubiera podido prever, sí ha sufrido accidentes. En una urbe como la de Guadalajara, con más vehículos por habitante que en el Distrito Federal, si hay algo seguro al abordar un vehículo es la posibilidad de un choque.

En cuanto al Observatorio Ciudadano de Movilidad y Transporte, su presidente Alberto Galarza (también dirigente de la organización estudiantil FEU) y el su secretario Mario Silva Rodríguez (del Colectivo Ecologista de Jalisco) coinciden en que serán puntuales en presentar al Gobierno estatal las denominadas “recomendaciones” que no son tal, porque jurídicamente tienen lo que en derecho se denomina “carácter vinculante”, es decir que son obligatorias.

Sí, las presentarán al gobernador y a sus secretarios… pero luego tendrán que esperar a que el gobierno defina cuándo y cómo las aplicará.

No tienen de otra.

De hecho, en cuanto presentaron las primeras medidas urgentes, como la implementación de las tarjetas de prepago, el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval Díaz lanzó un mensaje público que más parecía un regaño: tomarán las medidas necesarias hasta que los recursos y el tiempo lo permitan, y los motivos de retraso serán comunicados a los miembros del observatorio.

El mismo gobernador le había pedido a todos los integrantes del organismo ciudadano que fueran severos críticos para contribuir a mejorar el sistema de transporte.

El discurso cambia.

Hoy, a dos meses y 20 días de la muerte de Fernanda Vázquez, lo que sale a la luz con el paso de los días son fenómenos como la falta de acuerdos para definir qué es “calidad” en el transporte; está en proceso de elaboración un diagnóstico que revele cuántos choferes de camiones padecen adicciones o su salud les impide cumplir su tarea; es apenas una presunción la aplicación de un sueldo a los conductores para que dejen de competir por los pasajeros; las unidades de transporte son deficientes casi por completo para adaptarse a pasajeros con alguna incapacidad, y por si faltaran pruebas de la lentitud en los cambios, los accidentes con muertes y lesionados ocurren con la regularidad de antes.

En medio de este panorama, hay un punto que no se ha movido desde hace más de 20 años: para que mejore el sistema de transporte —si es que mejora— quienes deben esperar son los usuarios, no los transportistas.

¿Falta otro atropellamiento masivo?

Jorge O. Navarro
MAY 27

El Estribón, una presa que indigna Por Jorge O. Navarro jonas@informador.com.mx

El presidente municipal de Yahualica de González Gallo, José Luis Íñiguez Gámez (ex diputado local y federal, militante del Partido Acción Nacional), encabeza una causa que no puede sino provocar sorpresa: se defiende de una demanda presentada en su contra desde el año 2013 por una supuesta asociación de ganaderos de aquella población, debido a que el alcalde se niega a pagarles cuatro millones de pesos al año por usar agua de la Presa El Estribón para el consumo de los habitantes de la cabecera municipal, unas 20 mil personas según la estimación del edil.

Se trata de un caso sorprendente por varias razones.

Primero, porque Yahualica es un municipio enclavado en la zona de Los Altos, vecino del proyecto de la Presa El Zapotillo y hasta la fecha, a pesar de que Íñiguez Gámez ha presentado el tema ante el secretario particular del gobernador, Netzahualcóyotl Ornelas, y ante el mismo secretario general de Gobierno, Arturo Zamora Jiménez, ninguna reacción oficial ha tenido el Gobierno de Jalisco ante un conflicto que puede convertirse en fuente de problemas políticos.

Yahualica, es importante aclararlo, no está considerado como beneficiario de la Presa El Zapotillo y, aunque es posible que tenga acceso al líquido de este futuro embalse, tendría primero que construir la infraestructura necesaria para ello.

Pero si impresiona la inacción del Gobierno estatal, porque al fin puede argumentar que se trata de un tema que no es de su competencia legal, el desinterés de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) provoca asombro e indignación.

El presidente municipal asegura que ha buscado repetidamente, desde el año pasado, al responsable de la Conagua en Jalisco, José Elías Chedid Abraham (su cargo oficial es director del organismo Cuenca Lerma-Santiago-Pacífico), pero no lo ha recibido en su oficina y sólo le ha prometido que “analizarán el asunto”.

La Presa El Estribón se terminó de construir cuando finalizaba la década de los años sesenta del siglo pasado. Desde hace 20 años, cuando menos, los habitantes de Yahualica toman de ahí el agua para su consumo y, aunque parezca increíble, los alcaldes le han pagado a la autodenominada Asociación de Usuarios de la Presa El Estribón el costo por el agua. A cambio, han entregado a la autoridad recibos simples —dice Íñiguez Gámez— como los que se pueden comprar en cualquier papelería.

¿Por qué se sienten con derecho para vender el agua? Su argumento es que tienen una concesión de la Conagua para utilizar parte del líquido de la presa para actividades agrícolas.

Pero el alcalde razona jurídicamente bien: el agua no tiene propietarios. Es un bien de la Nación y una concesión no da derecho sobre la presa. Se niega a pagarles y espera que la Procuraduría General de la República (PGR), donde fue radicada una denuncia por despojo, resuelva de fondo el asunto y deslinde, además, las responsabilidades que tendrían los funcionarios que han sido omisos durante años.

La presa debe ser administrada por la Conagua. Por ninguna otra institución más. Y es la Conagua la única responsable y facultada para determinar a qué se destina el líquido.

La pregunta obligada, ante este inusitado hecho, es ¿en qué situación se encuentra el resto de las presas en el Estado y cómo ejerce su autoridad la Conagua?

Jorge O. Navarro
MAY 20

Preguntas para Jalisco Por Jorge O. Navarro jonas@informador.com.mx

La información que proveen las autoridades, todos los días y en los contextos de aparente escasa importancia, es fundamental para lo que deciden las personas a cada momento.

Un ciudadano, de quien este columnista guarda la identidad por respeto a su privacidad, consultó: ¿Cómo están la economía y la inseguridad en Jalisco? Así de general su pregunta, así de difícil contestarla.

La razón de la indagatoria es que el hombre en cuestión está en el proceso de decidir si emigra con su familia a Estados Unidos o se queda donde ha vivido hasta ahora: Ameca, una población media de la Región Valles.

Sus dudas oscilan entre cuestiones prácticas y valoraciones emocionales.

Teme que sus hijos abandonen su identidad si crecen en el país del Norte, pero también se pregunta cuál es el futuro que les espera, cuáles sus oportunidades de estudiar, de ser profesionistas, de conseguir un empleo dignamente remunerado. Asalariado, este jalisciense lamenta además que se vayan a perder sus años de cotización en el IMSS, por lo que no podrá jubilarse.

En sus consultas salen a la luz sus conflictos internos.

A diferencia de miles de mexicanos que cruzan la frontera sin documentos, este hombre tiene los permisos oficiales necesarios para viajar junto con su esposa e hijos en Estados Unidos. Le sobran las invitaciones para instalarse y hallar trabajo, pero lo frena la nostalgia, el coraje de verse obligado a dejar su tierra, sus costumbres, la vida que ha llevado desde niño.

La historia no es nueva, pero el drama personal se repite con la misma intensidad.

La decisión que tomará se antoja totalmente previsible.

¿Qué responderle?

¿La economía, las oportunidades para los jóvenes? El Gobierno estatal signó el año pasado un convenio por la competitividad y el desarrollo. El mandatario Jorge Aristóteles Sandoval repite cada vez que tiene oportunidad, que el objetivo de su administración es facilitar gestiones y hacer de Jalisco un Estado atractivo para la inversión y el desarrollo económico, a fin de que se generen también los empleos y los buenos sueldos.

Pero el gobernador omite en sus mensajes un punto central: los jaliscienses, igual que el resto de los mexicanos, están sujetos —y muy sujetos— a las rígidas reglas del libre mercado y los intereses del capital, que no conocen fronteras ni respetan discursos políticos. ¿Cuándo habrá sueldos dignos para un trabajador jalisciense? ¿En qué condiciones? No ha nacido todavía el adivino, el economista o el científico social que pueda responder estas preguntas.

¿Y la inseguridad? ¿Hay menos inseguridad en los últimos meses, en las más recientes semanas?

Para ofrecer una respuesta mínimamente fundamentada, habrá que consultar los indicadores de la Subsecretaría de Planeación. ¿Pero sabe qué? Aunque el año ya vive su quinto mes, no hay ningún dato sobre la inseguridad en Jalisco.

En la página web a la que tiene acceso cualquier persona en una computadora con internet, http://seplan.app.jalisco.gob.mx/indicadores aparece una leyenda que afirma sobre los datos de seguridad que fueron actualizados en febrero de 2014, pero en cuanto se buscan las estadísticas, el año actual aparece con un cero. No hay nada. ¿Por qué? Quién sabe.

Entonces, qué decirle sobre inseguridad a un padre de familia que dilucida si se queda a vivir aquí o emigra a otro país.

La única respuesta posible también se plasma entre signos de interrogación: ¿los jaliscienses se sienten más seguros? ¿Hay menos robos de autos, de autopartes, dentro de las casas? ¿Se redujeron los asesinatos, los secuestros?

En síntesis, ¿Jalisco es más atractivo para sus jóvenes, más seguro, más prometedor?

¿Qué hacer, emigrar a Estados Unidos o quedarse?

Jorge O. Navarro
MAY 13

Ardió el mercado; otra vez la reacción Por Jorge O. Navarro jonas@informador.com.mx

El domingo por la noche (04 de mayo) se quemó el Mercado Corona. Lo primero que se hizo fue atender la urgencia. El Gobierno del municipio dedicó sus esfuerzos a sofocar y acabar el incendio; evitó que hubiera perecidos; a tropezones, empezó a reunir información para responder la incertidumbre, a las preguntas, sobre todo de los más de 500 locatarios que repentinamente se quedaron sin trabajo y sin fuente de ingreso. Aunque no precisaron cómo llegan a esta cifra, los comerciantes del mercado calculan que más de tres mil familias dependen directa o indirectamente de la actividad comercial en el Corona.

A pocas horas del siniestro el dictamen es definitivo: demolición total. Aunque está pendiente una investigación completa, se da por hecho que el origen del fuego es un cortocircuito.

Entre las muchas cuestiones urgentes, la de los comerciantes es la prioritaria: ¿Dónde se instalarán para continuar con su chamba?

Después vienen asuntos como conseguir recursos económicos para atender los daños; la elección de un nuevo proyecto de construcción y un largo etcétera que se medirá por años. Polémica y controversia están sembrados en un terreno muy fértil.

Y en medio de la sorpresa, de entre todas las voces destaca la del alcalde Ramiro Hernández García, al admitir de manera indirecta que es la negligencia de las autoridades una de las causas del incendio y la caída del mercado. La responsabilidad jurídica, si se determina, toca a esta gestión municipal, pero la responsabilidad moral alcanza a numerosas administraciones atrás, que han dejado, por desidia, que los mercados de Guadalajara —todos, no sólo el Corona— estén en pésimas condiciones, tanto en su estructura como en su administración.

Las posturas más extremas quieren ver en el siniestro del Mercado Corona un malévolo plan que se operó con alevosía y ventaja. Es concederle mucho mérito a “los malos”, si es que los hubiera.

Conviene el equilibrio en la búsqueda de las causas, al fin que razones como la indolencia, la falta de aplicación de la norma y la corrupción crónica, son tan dañinas como el más malvado de los proyectos.

Al Mercado Corona, por cierto, no le son extraños los incendios. Desde que se construyó por primera vez en 1891, en 1910 fue consumido por el fuego; lo mismo ocurrió en 1919 y de nuevo en 1929. Todavía en el no muy lejano 1985, un incendio menor dañó algunos locales.

Lo singular del caso es que siendo tan regulares los siniestros en este lugar, otra vez haya ocurrido uno por falta de mantenimiento y por ignorancia permanente de las medidas mínimas de seguridad.

Al margen de las urgencias, una visión diferente la aporta la historiadora Laura Rueda Ruvalcaba, de la Universidad de Guadalajara, autora de un estudio detallado sobre la importancia de este centro de comercio en la vida de la ciudad. En un comunicado que emitió la institución educativa, la especialista califica como “terrible” el incendio del Corona y lamenta que se viva un paréntesis en el que casi desaparece “un lugar histórico y emblemático de Guadalajara”, en el que se vincularon el campo y la urbe por una decisión colectiva, desde el siglo XVIII. Para ella, la ciudad vive una crisis en sus monumentos arquitectónicos y urbanos, sobre todo en sus mercados.

Naturalmente, pedirle al Gobierno municipal que considere tales argumentos es demasiado en un momento en el que imperan las demandas de las personas.

Ésta y muchas administraciones anteriores se han dedicado sólo a reaccionar.

Pero en la nueva caída del Corona se puede leer otro síntoma de una decadencia anticipada de la ciudad.

 
 

Jorge O. Navarro
MAY 6

El negro futuro del PAN Por Jorge O. Navarro jonas@informador.com.mx

El pleito interno del Partido Acción Nacional (PAN) ya arrastra a las cámaras de senadores y de diputados.

Los panistas viven una guerra intestina que aparentemente va a resolverse el 18 de mayo, cuando elijan a su nuevo presidente nacional, y sólo pueden escoger entre dos sopas: continuar con el mismo proyecto de Gustavo Enrique Madero Muñoz (presidente del partido desde diciembre de 2010) u optar por Ernesto Javier Cordero Arroyo, senador (con licencia) y aliado incondicional del ex presidente Felipe Calderón.

Pero ¿cuáles son las opciones reales de los panistas? El futuro inmediato para Acción Nacional no es prometedor. Por un lado, Madero es el dirigente que carga con la derrota en la última elección presidencial y encima, es acusado por negarse a ser oposición y negociar todo con el gobierno priista. A su vez, Cordero vive en la memoria de los mexicanos por los seis mil pesos que alcanzaban para todo y por ser el derrotado en las internas frente a Josefina Vázquez Mota.

Ante ese panorama, deben aceptar también que sin importar quién sea el ganador, la primera reacción frente a los vencidos será la exclusión y no la unidad que tanto se pregona, sobre todo en los medios de comunicación.

Si es derrotado, Cordero y los senadores rebeldes que se han mantenido a su lado deberán acostumbrarse a vivir en la marginalidad o acatar lo que venga de una nueva gestión de Madero… y de la Presidencia de la República. Por mero pragmatismo, la administración federal del Presidente Enrique Peña Nieto tiene un favorito: el mismo Gustavo Madero, con quien se han negociado todas las reformas y con quien se pretende trabajar las leyes reglamentarias en materia política, energética, de telecomunicaciones y otras.

En cambio, si se da el caso de que Madero sea vencido, la lucha intestina entre panistas se agudizará. El proyecto maderista tiene de su lado a la mayoría de los comités estatales y todos esos funcionarios partidistas no cederán amablemente sus cargos y la ventaja al elegir candidatos para las elecciones que se desarrollarán en el país este año, y sobre todo, las intermedias de 2015.

La complicación para la Presidencia estribaría en iniciar, de nuevo, una estrategia de negociaciones con el ala panista dominante que tendría como cabeza a Cordero. Esto representaría el retorno del grupo político del ex presidente Felipe Calderón y postergar, quizá hasta junio, las reformas faltantes que tanto le urgen al Gobierno peñanietista.

Pero adicionalmente, debe considerase que la guerra sucia entre los dos grupos internos del PAN, que se denuncian mutuamente por corrupción, tráfico de influencias y manejo de la estructura partidista, no quedará resuelta con un mero ganador de la elección interna.

Todos estos factores se combinan para pintar un futuro oscuro en el PAN.

Y ese sería su exclusivo problema.

Pero ahora sucede que a los panistas les ocurre lo que tanto criticaron en el Partido de la Revolución Democrática (PRD) pues ni siquiera alcanzan acuerdos internos. Eso provocó que el pasado fin de semana (26 de abril) se interrumpieran las negociaciones urgentes para reglamentar la reforma política que, supuestamente, debe quedar aprobada a más tardar este 30 de abril.

Los priistas están indignados. Y en el PRD se sonríen por el conflicto panista que, de continuar por el mismo camino, les puede redituar en triunfos en los comicios del año entrante.

Las broncas de los panistas dejaron de ser suyas. Ahora afectan a los mexicanos en general.

Si hay una posibilidad de solución, podrá vislumbrarse en el debate que este día, a las 19:00 horas, sostendrán públicamente Madero y Codero. Al tiempo.

Jorge O. Navarro
ABR 29

22 de abril. ¿Ya cambiamos? Por Jorge O. Navarro jonas@informador.com.mx

La memoria colectiva suele ser cortoplacista. Y más cuando hay fuerzas organizadas que tienen interés en que se pierdan ciertos pasajes de la historia que pueden ser incómodos para determinados proyectos.

Este 22 de abril se cumplen 22 años desde las explosiones del año 1992 que motivaron, entre otras cosas, los cambios sociales que conducirían luego a la derrota electoral del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en las elecciones por la gubernatura. No existe, desde luego, un procedimiento científico incontestable para sostener que la tragedia es la causa del resultado electoral —sorprendente en aquellos días—, aunque se ha dado por hecho que los jaliscienses en posición de decidir hace dos décadas reunieron las pruebas y la voluntad suficientes como para tratar de modificar un sistema político de forma y de facto que, entonces, pareció agotado e insostenible.

Tres sexenios de gobiernos emanados del Partido Acción Nacional (PAN) demostraron que no bastó la alternancia para que se modificaran los vicios sociales y políticos que estuvieron detrás de la negligencia y por lo tanto, de las explosiones que provocaron, oficialmente, la pérdida de poco más de 200 vidas y la destrucción de 12.5 kilómetros de calles en una zona cercana a la Vieja Central Camionera.

Durante años se ha dicho que las explosiones cambiaron a los habitantes de la ciudad; que Guadalajara es una antes y después de aquella mañana fatídica; que la cultura de la protección civil llegó y se instaló de manera definitiva; que los habitantes poseen más responsabilidad y conocimiento ante accidentes y fenómenos naturales dañinos, o comportarse conforme a los protocolos pertinentes.

Y particularmente, se subraya que después de las explosiones del 22 de abril de 1992 existe entre los habitantes de esta ciudad más solidaridad para con las personas que viven en condiciones de desventaja, que padecen alguna discapacidad o que simplemente, carecen de lo indispensable.

Todos y cada uno de esos puntos son cuestionables.

Y la primera prueba la aporta el Gobierno de Jalisco, el mismo que dirige Aristóteles Sandoval como primer gobernador priista después de aquella alternancia histórica. Porque la gestión del actual mandatario, por medio de su secretario de Desarrollo e Integración Social, Salvador Rizo Castelo, pretende deslindarse del mecanismo económico que le permite a los damnificados mantener sus condiciones de vida.

El funcionario ofreció dos opciones a las 65 personas que dependen del Fideicomiso de Administración en Inversión de Apoyo a la Seguridad Social (FIASS): que desaparezca o que ellos se encarguen del mismo.

El famoso FIASS tiene un fondo de 40 millones de pesos. Si es cancelado, entregarán a cada uno de los beneficiarios poco más de 630 mil pesos; si el Gobierno del Estado sale del organismo administrador, los damnificados le auguran una vida de siete años máximo.

El problema es que los afectados padecen, la mayoría, daños físicos crónicos o la pérdida de algún miembro, que los obliga a recibir tratamiento médico de por vida, y ninguna de las dos opciones de Salvador Rizo es conveniente. Casi 55 de los 65 beneficiarios apenas perciben seis mil pesos mensuales, que apenas cubren sus necesidades más apremiantes.

En lugar de proponer la desaparición del FIASS, el Gobierno puede activar un mecanismo de gestión para negociar más recursos económicos ante Petróleos Mexicanos (Pemex), que admitió indirectamente su responsabilidad por las explosiones, y que despilfarra miles de millones de pesos cada año y mantiene (con el petróleo que “es de todos”) en una ofensiva opulencia a grupos y personajes como el líder sindical Carlos Romero Deschamps.

Pero eso es más incómodo, y menos solidario.

La muy conocida Lilia Ruiz Chávez, presidenta de la asociación 22 de Abril en Guadalajara, condenó ayer la propuesta y dijo que es un golpe para ellos. Una condena. Y cuando es cuestionada si aún persiste la injusticia después de 22 años, dice: “Ni 100 años bastarán para borrar lo que pasó. No podemos olvidar porque mucha gente no lo recuerde, o porque haya pasado mucho tiempo. ¿O ya desapareció la corrupción y la negligencia de muchos gobernantes?”.

Entonces, ¿la ciudad ya es otra?

Jorge O. Navarro
ABR 22

Vacaciones, camiones y tandeos Por Jorge O. Navarro jonas@informador.com.mx

La ciudad está de vacaciones.

Más de cuatro millones y medio de personas en afán de descanso y distracción. Nada más justo.

Pero, ¿Ha visto usted, lector, cómo se toman las decisiones sobre el agua, el tránsito vehicular, el transporte, la seguridad?

Son decisiones polémicas, siempre. No hay manera de evadirlas.

Y las autoridades esperan —“forma tramposa de proceder”— a que la gente salga de vacaciones para tomar decisiones que van a impactar en la vida cotidiana de todos los días.

Esta Semana Santa del año 2014, cuando se esperan soluciones de fondo para el sistema del transporte público del Área Metropolitana de Guadalajara, se anuncia que los conductores recibirán un sueldo fijo para eliminar las comisiones y con ello, las persecuciones de midibuses.

¿Sabe usted cuánto pretenden pagarles? 300 pesos por día. Hagamos cuentas. Se trata de mil 800 pesos por semana, sumadas las prestaciones y considerando que cada conductor del transporte público trabaje seis días por semana.

¿Con menos de dos mil pesos por semana, o siete mil 200 por mes, habrá choferes uniformados, educados, preparados, como demandan los usuarios del transporte público?

El secretario de Movilidad de Jalisco, Mauricio Gudiño Coronado, tiene pendientes todavía muchas respuestas para los cuestionamientos que provoca el deficiente sistema de transporte.

El Gobierno estatal, mientras tanto, enfoca su energía mediática a la (aparente) crisis provocada por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) que anunció la inundación de Temacapulín, Acasico y Palmarejo, al decretar que la altura de la cortina de la Presa El Zapotillo será de 105 metros, y no menos.

El gobernador Aristóteles Sandoval Díaz requiere, igual que el resto de los jaliscienses pero con un sueldo y una responsabilidad mucho mayor, unos días de descanso para retomar el ejercicio del poder.

Al Estado de Jalisco no le basta la certeza de que el beisbol profesional regresará a Guadalajara aunque el estadio construido en Lagos de Moreno seguirá inutilizado, sino que se requieren acciones concretas para alcanzar objetivos prometidos en campaña por el gobernador.

En el tema de El Zapotillo, una fuente de polémica es el compromiso de Sandoval Díaz para que Temacapulín no fuera inundado. Hoy es conocido públicamente que esta población está condenada a quedar bajo el agua, y el argumento es que eso beneficiará a millones de habitantes del Área Metropolitana de Guadalajara, además de quienes viven en León, Guanajuato.

La lucha de quienes se defienden está lejos de terminar. Pero la administración de Sandoval Díaz determinó que la responsabilidad —“sin rostro y sin nombre”— es de la Comisión Nacional del Agua.

En medio de los tandeos que alcanzan a todos los habitantes del Área Metropolitana de Guadalajara, sin importar su poder adquisitivo o el lujo de los cotos privados donde residen, queda claro que la primera demanda que debe atender el Gobierno estatal es la necesidad pública de explicar. Explicar la falta de agua, el sueldo de los conductores del transporte público y los problemas, en fin, que son del interés público.
 

Jorge O. Navarro
ABR 15