¿A dónde va el Presidente? Por Carlos Loret de Mola carlosloret@yahoo.com.mx

La manera en que se difundió la noticia logró que se diluyera su gravedad. En Los Pinos aceptan sus dimensiones reales, pero obviamente no quieren hacer aspavientos.

“Fuerzas federales tomaron las funciones de la policía en 12 municipios de Guerrero y uno del Estado de México”, palabras más, palabras menos, depende del medio de comunicación en el que haya visto la noticia que surgió el fin de semana.

Fueron enlistados, sin detenerse en cada uno: Apaxtla, Arcelia, Buenavista de Cuéllar, Coyuca de Catalán, General Canuto Neri, Ixcateopan de Cuauhtémoc, Pilcaya, Pungarabato, San Miguel Totolapan, Taxco de Alarcón, Teloloapan y Tlapehuala, en Guerrero, e Ixtapan de la Sal, en el Estado de México; este último, municipio colindante con los anteriores.

El asunto es en realidad mucho más grave que una boletinera enumeración:

Ixtapan de la Sal es el lugar donde desde hace casi diez años el Presidente Enrique Peña Nieto pasa la mayoría de sus sábados y domingos.

Desde que era gobernador del Estado de México llevaba esa rutina para “desconectarse” el fin de semana, disfrutar el Sol, correr, jugar golf… en una localidad cuya policía municipal está bajo sospecha de ser brazo armado del crimen organizado.

Los 80 policías municipales —y sus jefes— del sitio donde el Presidente Peña Nieto pasa el 30% de su tiempo en una semana promedio fueron separados de sus cargos, enviados a las instalaciones militares de Tlaxcala, donde se supone que los policías malos se convierten en policías buenos, o son reprobados y despedidos, y sus funciones, llevadas a cabo por soldados, marinos y gendarmes.

No es la primera vez que Ixtapan de la Sal es noticia relacionada con el crimen organizado: en 2008, su presidente municipal, el priista Salvador Vergara Cruz, fue ejecutado. Y se han difundido balaceras y ejecuciones, salpicadas en el calendario. Ahora el que está bajo sospecha es el perredista Ignacio Ávila Navarrete.

Pero tras la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, el Gobierno federal está haciendo una limpia en los municipios donde considera que manda “Guerreros Unidos”, el cártel presunto responsable de la peor crisis que ha tenido que enfrentar el Presidente en sus casi dos años de gestión.

Es obvio que Peña Nieto llega a Ixtapan de la Sal rodeado de los mejores elementos del Estado Mayor Presidencial, que se transporta en helicóptero y en vehículos blindados, sin embargo, en un sitio cuya policía podría estar bajo control del narco —según sus propios informes de inteligencia, que condujeron a recluir a todos sus agentes en el cuartel militar— el primer mandatario corre mayores riesgos, sin contar el brutal simbolismo del dato, la metáfora inclemente de la realidad.

Ixtapan de la Sal. Allá suele ir el Presidente. Veremos si sigue yendo.

SACIAMORBOS

Por Ayotzinapa hay muchos más funcionarios cuyas carreras están en riesgo. Y son de más jerarquía que el obvio. Quizá alguien espera el momento de máxima irritación social para que el rodar de las cabezas sirva para despresurizar.
 

Carlos Loret de Mola
OCT 21

Un testimonio clave Por Carlos Loret de Mola carlosloret@yahoo.com.mx

El caso Guerrero se enreda y se vuelve aún más truculento. Son desgarradores los testimonios de los padres de jóvenes desaparecidos que han recogido los medios de comunicación en las últimas semanas. Sufren por no saber qué ocurrió con sus hijos, porque las autoridades poco o nada les informan y narran cómo en su vida de pobreza la esperanza de un avance era que ellos estudiaran para ser maestros y aspirar a una vida mejor.

Por si fuera poco, denuncian algunos de ellos cómo “el Comité” de la Normal Rural de Ayotzinapa abusaba de los jóvenes de nuevo ingreso. Todos los desaparecidos están en ese grupo de los recién inscritos.

El testimonio de María, madre de uno de ellos, recogido por la reportera Ana Lucía Hernández para Contraportada de Radio Fórmula, es contundente:

Como parte de los méritos para poder quedarse en la matrícula de la normal, los estudiantes son obligados por “el Comité” a salir de Ayotzinapa hacia donde les indiquen a pedir dinero para “la causa”.

Se les prohíbe en esa tarea obligatoria usar zapatos tenis. Tienen que usar huarache cruzado —se infiere— para motivar a la donación de recursos con su aspecto pobre.

La tarde del 26 de septiembre, su hijo le avisó a María que no iba a regresar a su casa esa noche ni a descansar el fin de semana como le habían prometido, porque tenía que regresar a la escuela para ir a la “actividad fuera”.

Después supo que se los llevaron a Iguala a “botear” —pedir aportaciones— y fue ahí donde los policías los atacaron. Le angustia lo de los huaraches que tenía que usar: “Ningún joven ha de haber llevado tenis a esa actividad que supuestamente los mandaron… todos llevan huaracha cruzada… yo creo que ni pudieron correr porque es imposible correr con chanclas, con huarachas”.

Gregorio, que trabaja de peón, padre del joven desaparecido Mauricio Ortega, dice que apenas ahora se enteró de que los habían mandado a Iguala y que era una actividad obligatoria para permanecer en la escuela: “De eso no sabía nada sino que estoy allá en mi pueblo y pues uno no sabe cómo hacen, qué movimiento tienen aquí. Hasta apenas me enteré que fueron a botear y ahí los agarraron”.

María afirma que al ingresar a la normal durante un mes los mandan a actividades y nadie sabe de ellos. Cuando regresan, son enviados a botear y repartir información seguido y “son los primeros en echar punta y los últimos a veces hasta de comer, porque en sí aquí les hacen feo”.

Tragedia sobre tragedia. Jóvenes que quieren salir de la pobreza y son literalmente carne de cañón política, electoral y hasta de las movilizaciones del grupo que promete liberarlos de su condición.

Eso como puerta de entrada al infierno de la descomposición institucional, del sometimiento de la política al crimen organizado, de policías fungiendo como sicarios de los cárteles y políticos cuidando sus traseros como prioridad ante la tragedia.

SACIAMORBOS

Un león puede ser un hilo para comprender más. Ya hablaremos de ello.
 

Carlos Loret de Mola
OCT 16

Del MEMO al MEMU Por Carlos Loret de Mola carlosloret@yahoo.com.mx

Del Mexico Moment al Mexico Murder. Así podría resumirse el cambio en la percepción internacional sobre nuestro país en el corto lapso transcurrido entre la aprobación de las reformas y el estallido de violencia criminal en Iguala: del “momento de México” al “asesinato mexicano”.

La noche del 26 de septiembre, cuando ocurrieron los actos de barbarie a cargo de la policía municipal igualteca —dominada por el crimen organizado y por un alcalde que era parte de sus filas— el juego cambió para el Gobierno del Presidente Peña Nieto:

Se terminó de golpe la narrativa que marcaba a esta administración, la del logro de consensos inéditos, la efectividad política y la eficacia para gobernar.

El giro fue tan repentino que al parecer en los altos mandos políticos no se dieron cuenta y pretendieron mantener el asunto en el ámbito local, como un problema del municipio de Iguala, si acaso del Gobierno de Guerrero.

Tardó diez días en entrar de lleno el Gobierno federal a la escena y lo hizo a partir de un discurso presidencial inseguro y tropezado.

Demasiado poco y demasiado tarde.

Un alcalde, su esposa que es pieza clave y un jefe de policía fugados, un gobernador dedicado a maniobras patéticas para mantener el cargo, seis personas inocentes muertas y 43 jóvenes estudiantes víctimas de desaparición forzada no iban a pasar inadvertidos para los mexicanos ni para el mundo.

El paso de los días posteriores no sólo no ayudó al Gobierno federal a enderezar las cosas sino que las empeoró: se acumularon las evidencias y testimonios de que por lo menos desde un año antes la Procuraduría General de la República tuvo información sobre las actividades delictivas del presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca. Y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) tenía la misma información.

Ahora queda claro que lo sabían las instituciones de seguridad, las autoridades políticas federales, el Gobierno de Guerrero, el partido que postuló tanto al gobernador como al alcalde (el PRD)… y nadie actuó. Ninguno puede evadir responsabilidad en el horror de los crímenes de Iguala.

El Gobierno de Peña Nieto enfrenta la peor crisis de sus casi dos años. Peor que Michoacán y peor que Tamaulipas. Una que seguramente lo marcará:

En la opinión pública internacional es México el lugar en donde ocurren crímenes salvajes a cargo de autoridades convertidas en criminales y que suelen operar con impunidad. Y de eso la cara visible responsable es el Presidente Peña Nieto.

México tiene un problema profundo de seguridad y de podredumbre política y nadie puede ocultarlo.

SACIAMORBOS

Apuestas: ¿cuánto tarda en llegar la protesta por Ayotzinapa al DF?, ¿cuánto tardan en sumar fuerzas los estudiantes de Guerrero con los del Politécnico?, ¿cuánto tardan en resolverse ambos problemas, dado que los grupos cada vez tienen menos incentivos para acordar con el Gobierno federal y desmovilizarse?
 

Carlos Loret de Mola
OCT 15

El sucesor de “El Chapo” Por Carlos Loret de Mola carlosloret@yahoo.com.mx

Por meses se especuló quién sería. Ya se sabe: el nuevo líder del cártel de Sinaloa es Dámaso López Serrano, según me confirman altas fuentes de inteligencia.

Le apodan “El Mini Lic”, no tiene más de 28 años de edad y es ahijado de Joaquín Guzmán Loera. Su principal credencial: está acusado de dirigir al sanguinario grupo de sicarios conocido como “Los Ántrax”.

La información difusa que existe sobre los grupos del narcotráfico y sus líderes más visibles hacía pensar que el sucesor del mando de la poderosa organización sería Ismael “El Mayo” Zambada o Juan José Esparragoza Moreno “El Azul”.

Pero desde que lo capturaron en Mazatlán en febrero de este año, “El Chapo” dijo a sus primeros interrogadores, altos funcionarios de la Marina, que su compadre “El Mayo” Zambada andaba escondido en la sierra con ganas de retirarse.

Las autoridades tenían datos de que con sus casi 70 años de edad y resentido de una operación en una pierna que no quedó bien, Zambada difícilmente sería el heredero ideal del inmenso poder de Guzmán Loera.

“El Azul” tampoco estaba ya en su mejor momento, según la misma información oficial. Y encima de todo, su hijo Juan José Esparragoza Jiménez, de unos 25 años de edad, fue detenido en Culiacán por la Marina, en agosto pasado.

Los dos líderes más cercanos a “El Chapo”, de la generación que todavía aprendió los secretos del negocio de los históricos del narco, ya no estaban en condiciones de tomar el mando.

El Gobierno federal considera ya que “El Mini Lic” es quien ha tomado el control, se supone que con la bendición de los viejos capos.

Es hijo de Dámaso López Núñez, apodado “El Licenciado”, un ex policía judicial de Badiraguato, Sinaloa, ex agente del Ministerio Público, que fue el número dos en el penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco, como director de Seguridad y Custodia. Al salir de este cargo habría dejado las condiciones propicias para que “El Chapo” se fugara de la cárcel un poco después, en enero de 2001.

En el avión que lo trasladó de Culiacán al Distrito Federal tras su recaptura este año, Guzmán Loera pronosticó que “El Licenciado” sería quien se quedaría con el cártel. Recordó que él sí se hizo muy, muy amigo suyo. Luego se volvieron compadres.

El heredero, según estas fuentes fidedignas, fue su junior, Dámaso López Serrano, uno de los jóvenes narcotraficantes que gusta de alardear en redes sociales de sus lujos y su poder, y a quien la DEA describe como “seductor y con tendencia a la sociopatía”.

Comenzó oficialmente la era de “El Mini Lic”.

SACIAMORBOS

La actuación del de Guerrero pone una nueva bandera de hasta dónde llega el poder impune de los gobernadores sin que exista contrapeso alguno capaz de hacerles pagar el costo político de sus acciones.

Que la víctima más reciente sea un estudiante alemán del Tec —a quien la policía estatal disparó dizque porque no quiso detener su vehículo en un retén— se añade para dar otra dimensión a la crisis a los ojos de la prensa extranjera. Seis muertos y 43 desaparecidos, y encima este caso. A ver si aguanta la suma.
 

Carlos Loret de Mola
OCT 14

¿Por qué AMLO evade Iguala? Por Carlos Loret de Mola carlosloret@yahoo.com.mx

Cuentan los allegados al procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, que no se le olvida el día que lo traicionó Ángel Aguirre, actual gobernador de Guerrero.

Era el invierno 2009-2010. Relatan que estaban sentados a la mesa en el PRI Murillo, que era secretario general del partido, y los dos aspirantes al gobierno de Guerrero: Aguirre y Manuel Añorve.

Llegaban empatados en las encuestas pero sólo uno de ellos podía ser el candidato. Ante ello, Murillo sugirió que, dado que Aguirre ya había sido gobernador (interino, en relevo de Rubén Figueroa que renunció por la masacre de Aguas Blancas, donde policías dispararon y mataron a 17 indígenas desarmados), Añorve fuera el candidato.

Dicen que Aguirre aceptó enfáticamente. Que dijo que Añorve no sólo era su amigo sino su primo y que trabajaría con él estrechamente en la búsqueda de votos. Al poco tiempo, Ángel Aguirre Rivero anunció su salida del PRI para ser postulado a la gubernatura por el PRD, PT y Convergencia. Y le ganó a su pariente.

Cuatro años después, Murillo es procurador y enviado del Presidente a limpiar la casa tras la tragedia de Iguala. En esta coyuntura ha circulado mucho en redes sociales una foto de campaña en la que aparece Aguirre en fuerte, fuerte abrazo con Andrés Manuel López Obrador. En realidad, Aguirre nunca fue del total agrado de López Obrador, pero necesitaba su estructura, sus recursos, su operación política. Y ya se sabe que los políticos en tiempos de campaña olvidan ideales y se disfrazan de lo que sea. López Obrador quería (quiere) llegar a Los Pinos.

En realidad, el hombre de López Obrador en Guerrero no es Ángel Aguirre. Es alguien que le puede resultar aún más peligroso: Lázaro Mazón Alonso, ex senador y actual secretario de Salud estatal por negociación política entre Aguirre y Andrés Manuel.

Mazón es el “gallo” de López Obrador y por tanto, en Guerrero dan por hecho que será el candidato de Morena a la gubernatura.

El problema es que el presidente municipal de Iguala y su esposa, acusados de ordenar los disparos contra los estudiantes de Ayotzinapa, son gente de Mazón. Incluso en entrevista con El Universal publicada ayer, Mazón lo acepta: “Yo sí lo apoyé y mucho. Es amigo mío y no voy a negar una amistad”.

El reportaje informa que Mazón les gestionó que la Secretaría de la Defensa Nacional les donara un predio para construir el centro comercial que terminó enriqueciéndolos.

En el escándalo narcopolítico de Iguala el hombre de López Obrador en Guerrero está profundamente involucrado. Y también su aliado necesario, el gobernador. Por eso el dirigente de Morena ha sido tibio frente a la matanza, ha dejado pasar los días, se ha escurrido y sólo ha dado un par de declaraciones banqueteras y enviado un par de tuits con generalidades, cuidando no señalar a ninguno de sus aliados, como bien detectó y publicó Julio Hernández López, columnista del periódico La Jornada.

SACIAMORBOS

A ver si el aeropuerto no se le inunda como su complejo de edificios en Polanco la noche del domingo.
 

Carlos Loret de Mola
OCT 9

Lady Iguala Por Carlos Loret de Mola carlosloret@yahoo.com.mx

Ángel Aguirre, el gobernador de Guerrero, recibió una llamada que lo dejó frío. Le marcaron “de arriba”. Sucedió pocas horas después de que se conociera que la policía de Iguala había masacrado a más de cuarenta estudiantes normalistas.

“En esta va tu cabeza, Ángel”, le advirtieron por la línea segura. “De entrada, detén al secretario de Seguridad Pública y vigila al presidente municipal para que no se fugue”, remataron con voz de mando. “Sí, desde luego, eso lo tengo controlado”, contestó palabras más, palabras menos, Aguirre Rivero.

Pero no hizo ni una ni otra: el jefe de la policía de Iguala, Felipe Flores Velázquez, está prófugo, al igual que el alcalde, José Luis Abarca Velázquez.

Una semana más tarde, en un discurso tropezado que no encontró ni la emotividad ni la contundencia que seguramente buscaba, el Presidente Enrique Peña Nieto anunció la toma del municipio de Iguala, a manos del Gobierno federal.

Alineado con el modelo que empleó en Michoacán por la violencia y en Sonora por el derrame, envió a Guerrero a su procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, y a su director de la Agencia de Investigación Criminal, Tomás Zerón de Lucio, para meter orden en el sitio que por cierto es cuna de la bandera nacional.

Las primeras investigaciones federales, a las que he tenido acceso, apuntan a que el secretario de Seguridad Pública local y el presidente municipal no son los protagonistas de la historia. Habría una mano detrás de ambos: la de María de los Ángeles Pineda Villa.

Su nombre apareció en los medios de comunicación casi de manera colateral cuando el alcalde José Luis Abarca reveló que él no se enteró de la matanza porque estaba en un baile, en festejo por el segundo informe de labores que presentó su esposa, María de los Ángeles Pineda, como presidenta del DIF municipal.

Según la indagatoria oficial, la mujer es la que manda en Iguala. El esposo sería la pura pantalla. Y ese bailongo posterior a ese informe era en realidad una plataforma de despegue a las aspiraciones formales de ella para contender por la presidencia municipal, en sucesión de su marido.

El mismo expediente la pone, hoy por hoy, como la principal sospechosa de haber ordenado la ejecución.

Ayer El Universal dio a conocer que según un reporte del Cisen, la esposa, cuñados y hasta suegra de Abarca Velázquez están presuntamente vinculados a una escisión del cártel de los hermanos Beltrán Leyva llamada “Guerreros Unidos”, o “Guerrero Unido”.

¿Caerá Ángel Aguirre por esto? Quién sabe. En las condiciones políticas actuales y tratándose de un viejo lobo como él, una llamada quizá no marque la diferencia. O sí.

El Gobierno federal tiene una ficha interesante que jugar: su dictamen sobre los responsables de las inundaciones en Guerrero deja muy mal parados a los grupos priistas en la Entidad, y sólo está esperando luz verde para divulgarse.

Quizá los jefes nacionales se decidan a sacudir el tablero guerrerense y caigan todas las fichas.

SACIAMORBOS

La información oficial señala que ella es íntima del mandatario estatal.
 

Carlos Loret de Mola
OCT 8

… Y lo negaron tres veces Por Carlos Loret de Mola carlosloret@yahoo.com.mx

Dicen quienes lo vieron que el presunto narco era en México uno de los mejores forcados, uno de esos participantes de las corridas de toros que saltan al ruedo con medias, taleguilla, chaquetilla y un singular gorrito llamado barrete, se alínean y abrazan de frente al toro bravo hasta prácticamente inmovilizarlo.

Tan bueno que fue invitado a presentarse en Portugal, cuna de esta disciplina, y hasta grabó un programa de televisión para explicar al público cómo correr ante un encierro de toros de lidia cuando lo sueltan en las calles de Pamplona, España.

Los forcados realizan su suerte sin el caballo de los rejoneadores, ni el capote o la muleta de los toreros. Y de la decena de hombres que participan en una suerte, el que más se la juega es el cabo: el que va hasta adelante, el que tiene que centrar la cabeza del toro y abrazarla sin que los cuernos le atraviesen el pecho y lo maten.

Se requiere mucho valor y alguna dosis de inconsciencia juvenil. Dicen los forcados que la recompensa de una buena “pega” a un astado es incomparable.

Quizá algo similar sucede en el narcotráfico.

Germán Goyeneche Ortega era ese forcado. La semana pasada lo detuvieron acusado de ser el operador financiero de Héctor Beltrán Leyva, alias “El H”, presunto líder del cártel que lleva sus apellidos. Estaban juntos comiendo mariscos en San Miguel de Allende, Guanajuato, donde vivía el joven.

El arresto espectacular, el mediático, el que desata comentarios y opiniones es el de “El H”. Me parece mucho más interesante seguir al hombre de jeans y camiseta blanca —me cuentan que así vestía casi a diario— que venía detrás de él.

Goyeneche pertenece a una familia muy conocida en Querétaro. Quienes conviven con él desde hace años relatan que es bueno para la fiesta, que las mujeres caen a sus pies y que recientemente se metió de promotor de un desarrollo inmobiliario de gran lujo donde siempre se sospechó que había dinero del crimen organizado, concretamente de los Beltrán Leyva.

Pero quizá su logro más notorio es haberse metido a los entretelones del Partido Verde Ecologista de México, al menos en su Estado.

Hoy lo niegan: le quitan el sustantivo de amigo y se lo rebajan a “conocido”… y hasta lejano. Lo hacen para sacudirse la presión de los medios de comunicación nacionales, pero en Querétaro todos saben que los diputados verdes Ricardo Astudillo Suárez y Yairo Marina Alcocer (ex forcado también) son amigos del detenido, o al menos lo eran hasta hace unos días.

El asunto vuelve a poner en terreno del escándalo el financiamiento de los partidos políticos: a la hora de las campañas los candidatos agarran dinero de empresarios, sin reparar en sus historiales, y esas aportaciones no quedan registradas y parece que son indetectables para los auditores.

No hay quien no haya pecado. Y por eso no se tocan entre ellos.

SACIAMORBOS

Ya no disfrutará vestirse las medias, la taleguilla, la chaquetilla y el barrete. Muchas veces ese ritual lo completaba… en casa del hermano de conocido legislador.

Carlos Loret de Mola
OCT 7

Se le acalderonó el país Por Carlos Loret de Mola carlosloret@yahoo.com.mx

En el tema de seguridad, las cosas no han cambiado mucho respecto del sexenio de Felipe Calderón. Es cierto que la comunicación es diferente porque ya no declaran tooodos los funcionarios sobre el tema.

Es verdad que mejoró la coordinación interna porque ya no se la viven peleados los del gabinete.

Pero las estrategias son en su mayoría iguales, las cifras no son alentadoras ‎y las respuestas del Gobierno de Peña Nieto ante las crisis de violencia como las de estos días se parecen mucho a las de su predecesor.

Cuando se “calienta” un lugar envían por centenares —a veces miles— de soldados, marinos, policías federales, gendarmes. Se intensifican los patrullajes y operativos. Se apaga el fuego, se repliegan o huyen los delincuentes, pero el problema de fondo no parece cambiar mucho.

Tamaulipas es el mejor ejemplo. Desde hace años hay una virtual inexistencia de las instituciones locales y cuando hace crisis se mandan operativos federales especiales, se concentran policías y tropas. Pero la gente no ve un cambio de fondo.

En Michoacán hubo una respuesta más innovadora, en parte debido al fenómeno de las autodefensas y la figura del zar que envió la Federación. Pero también hubo concentración de fuerzas y si bien se detuvo o abatió a líderes importantes del cártel que dominaba la región, el número de efectivos se ha reducido sensiblemente, no puede decirse que el problema se resolvió y no hay garantía de que las cosas no se vuelvan a descomponer.

En cuanto a las cifras. Han presumido una baja de más de 15% en las ejecuciones. Pero en los secuestros y extorsiones, la realidad no respalda la promesa oficial: la cosa está peor.

En esta atmósfera de inseguridad, suelen surgir casos emblemáticos que sacuden a la opinión pública y reviven el descontento generalizado por el temor cotidiano.

Salvárcar, el Casino ‎Royal, San Fernando, el Tec de Monterrey fueron en el calderonato lo que las autodefensas, Tlatlaya o Iguala están siendo en el actual sexenio.

El caso ocurrido en el Estado de México es grave. Ya hay confirmación oficial de que hubo ejecuciones extrajudiciales de parte de elementos del Ejército y hay un mando y tres soldados acusados formalmente de homicidio en la justicia civil. Qué bueno que se proceda. Queda para el registro que la acción para esclarecer y castigar vino sólo después de un proceso de intensa presión social, de los medios y de organizaciones, primero internacionales y luego nacionales.

Lo de Guerrero es también muy grave. Policías municipales de Iguala que se comportan como sicarios y atacan a balazos autobuses secuestrados por normalistas. Seis muertos, decenas de desaparecidos. Un alcalde indolente si no es que coludido, un gobernador que busca lavar su ineficacia culpando a los gobiernos municipales en las principales ciudades del Estado y un presidente llamando al mandatario local a asumir su responsabilidad… como lo hacía Calderón con frecuencia.

Carlos Loret de Mola
OCT 2

40 millones por kilo Por Carlos Loret de Mola carlosloret@yahoo.com.mx

Carlos Mora pesaba 160 kilos. Con sus casi 1.90 metros de estatura, verlo entrar a un restaurante de Tijuana para departir con sus ‎amigos era, desde otra mesa, una alerta gastronómica.

Político devenido en dirigente empresarial de Coparmex, Canacintra y Concanaco‎, hizo migas con el actual gobernador de Baja California desde que Francisco Vega era alcalde por el PAN en Tijuana y Mora regidor priista. Fue en la década de los noventa.

Cuando el año pasado Vega invitó a su antiguo rival de partido a colaborar en su administración estatal encabezando el Consejo Estatal de Atención al Migrante, Carlos Mora ya no era el de antes. Físicamente cuando menos: había perdido la mitad de su cuerpo. Pesaba 88 kilos.

El 18 de diciembre pasado fue el nombramiento y el ungido ya traía la película en la cabeza: Baja California necesita dinero para atender el problema de los migrantes que no logran quedarse en Estados Unidos.

¿Cómo conseguirlo? Pues como Mancera en el DF. Si el jefe de Gobierno pidió el Fondo de Capitalidad para resarcir a la Ciudad de México los muchos perjuicios por ser capital nacional —las marchas, por ejemplo—, ¿por qué no Baja California pide su Fondo de Migralidad para resarcir los muchos perjuicios que le ocasiona ser frontera?

Las primeras aliadas fueron perredistas: la ex gobernadora zacatecana, Amalia García, y la medallista olímpica Ana Gabriela Guevara, presidentas de las comisiones de Migración de las Cámaras Legislativas. En ese instante, ya estaban de alguna manera los tres partidos grandes a bordo.

En estos días se discutirá ya en el Congreso la iniciativa resultante de ese esfuerzo: crear un fondo federal de 3 mil millones de pesos anuales que sirva para que los estados mexicanos fronterizos con EU enfrenten los problemas específicos sociales, demográficos, económicos y de inseguridad derivados de la migración masiva de personas.

Va con el apoyo de diputados y senadores del PRI, PAN, PRD, PT, Nueva Alianza, Partido Estatal de Baja California, Movimiento Ciudadano y PVEM, y se plantea que sea proporcional: 30 por ciento para Baja California, 25 para Tamaulipas, 20 para Sonora, 18 para Coahuila y 4 para Chihuahua. Nuevo León no se incluyó porque tiene un paso fronterizo pequeño y se metió al DF con 3 por ciento porque recibe también su cuota migratoria.

La población de México creció 6 veces de 1930 a 1990, mientras que las de los estados del Norte aumentó 14 veces. ¡Y la de Tijuana 66!

El año pasado, más de 800 mil migrantes llegaron a los estados fronterizos del Norte y se espera que en 2014 lleguen a un millón.

Más de 400 mil personas fueron repatriadas de Estados Unidos, casi todas originarias de estados mexicanos del Sur, pero muchas deciden quedarse en la frontera. Las deportaciones incluyen a quienes estuvieron en cárceles estadounidenses por asuntos que van desde multas de tránsito hasta narcotráfico y asesinato, lo que es una presión adicional para el tema de seguridad.

Tres mil millones de pesos de arranque. Quizá a Mora le costará ‎más trabajo conseguirlos que perder peso: de a 40 millones por kilo.
 

Carlos Loret de Mola
OCT 1

Acapulcalipsis Por Carlos Loret de Mola carlosloret@yahoo.com.mx

Entre cuatro familiares gobiernan el Estado. Sólo uno fue electo en las urnas, pero comparte el poder con los otros tres.

Y aún así, el Estado está que se cae:

La reconstrucción está incompleta y ya pasó un año de que le pegaron los ciclones. La inseguridad amenaza la economía y apenas se supo que policías andan ejecutando gente. Según reportes de inteligencia federales, agentes locales cobijan a Servando Gómez “La Tuta”.

Así, los menos críticos dicen que la gobernabilidad de Guerrero se sostiene con alfileres. Para los más duros, está fuera de control y la familia Aguirre está rebasada.

Sí, la familia Aguirre:

El gobernador constitucional se llama Ángel Aguirre Rivero.

Su sobrino, Ernesto Aguirre, tiene el “roce” nacional y hasta internacional. Sienta a su tío con los grandes jugadores para los más relevantes acuerdos financiero-políticos. Funge de vicegobernador.

Carlos Mateo Aguirre, el hermano, no terminó bien como delegado de la SCT en Morelos. Hay versiones de que la administración perredista de Graco Ramírez, pasando por alto que los Aguirre (de pasado priista) llegaron al poder también por el PRD, pidió su relevo ante el cúmulo de señalamientos sobre su manera de “operar” los contratos de infraestructura.

El cuarto jinete es “Angelito” Aguirre, su hijo, a quien piensa postular a la presidencia municipal de Acapulco en las elecciones de junio de 2015. Curioso: otro hijo de ex gobernador, Rubén Figueroa junior, ya tiene hasta anuncios en las calles para pelear el mismo puesto. Y quizá también Zeferino Torreblanca, quien tras ser alcalde y gobernador, quiere de nuevo la municipal.

El pastel grande es otro:

Puntero en las encuestas para gobernador, el senador Armando Ríos Piter, apodado “El Jaguar”, será candidato por el PRD. Es su actual partido. Porque primero fue subsecretario estatal en el gobierno priista de René Juárez, luego subsecretario federal en la administración panista de Vicente Fox, luego secretario de Desarrollo Económico con el perredista Torreblanca, diputado por el PRD impulsado por la corriente Marcelo Ebrard y ahora senador ligado a Miguel Ángel Mancera. Con tal pragmatismo de siglas y tribus, ha logrado a sus 41 años de edad lo que a Porfirio Muñoz Ledo le tomó 81 años.

También buscan la gubernatura:

Luis Walton, codueño de Movimiento Ciudadano, sin posibilidades reales de vencer pero con suficiente dinero —desde la época del presidente Alemán— como para juntar los votos necesarios para mantener el registro de su partido.

Lázaro Mazón, secretario de Salud local por su cercanía con López Obrador, característica que basta para ser candidato de Morena.

Y Manuel Añorve, hombre del poderoso diputado Manlio Fabio Beltrones, quien perdió contra Aguirre, pero la buscará de nuevo, con posibilidades de ser competitivo porque enfrentará esta vez a una izquierda dividida, al parecer, en tres.

Claro, si su pasado como alcalde de Acapulco no lo alcanza, como a Zeferino, por los aún pendientes resultados de la investigación sobre los responsables del desastre de “Ingrid” y “Manuel”.

SACIAMORBOS

Con razón.

Carlos Loret de Mola
SEP 30