Caldo de cultivo Jueves, 16 Agosto 2012 por Gabriela Aguilar

Uno de los términos más empleados en la administración del Presidente Felipe Calderón es la Reconstrucción del Tejido Social (RTS), se trata de una de las soluciones aparentemente más sólida —en mi opinión, espontánea— para atender las consecuencias y daños colaterales de su mal llamada y cuestionada lucha contra el crimen organizado.

El secretario de Gobernación, Alejandro Poiré, presumía a finales de julio en Ciudad Juárez, los resultados que en ese lugar ha tenido la supuesta estrategia integral en la cual se avanza —dijo— deteniendo a los delincuentes, transformando las instituciones de seguridad y justicia y en la RTS. Eso dice Poiré y el Gobierno, esa es su justificación a lo que hacen, esa es su versión de los hechos, pero la realidad, la que viene acompañando a las nuevas generaciones de mexicanos, es muy, muy distinta.

Y no hace falta ir a Ciudad Juárez para constatarlo, existen colonias cercanas en distancia y alejadas en beneficios de la zona metropolitana de Guadalajara que viven con su mundo aparte, integradas por familias numerosas de 13, 14 miembros, en donde la constante es ver a mujeres de 22 años con seis hijos, con pocas o nulas probabilidades de que acudan a la escuela.

¿Qué hacen entonces? Las mamás —abandonadas en ocasiones por sus parejas— se dedican a la prostitución para obtener 200 o 300 pesos por cliente y los hijos buscan el ideal paterno en la calle poniéndose al servicio de vándalos que los inician en la carrera delincuencial. El acceso para los infantes es sencillo. Todo empieza con el robo de focos de las calles aún sin pavimentar, éstos son llevados a los jefes que los utilizan para consumir la droga sintética conocida como cristal, a cambio observan el proceso: quitan el casquillo o socket, colocan la droga dentro, calientan con un encendedor lo que queda del foco y el humo que desprende es inhalado.

La transformación de quien lo consume forma parte del espectáculo. Si les va mejor, los menores que no rebasan los 12 años de edad, recibirán algo de dinero que emplearán internándose en uno de los “cuartitos” del “ciber” más cercano para ver pornografía. Ser obrero o albañil y terminar la secundaria es a lo más que se puede aspirar, tanta es la influencia viciada de lo que ocurre que existen casos como el de un niño que sin ni siquiera saber leer, ingresará la próxima semana a sexto grado de primaria. ¿La razón? Ningún maestro —mucho menos sus padres— puede con su hiperactividad y prefieren “pasarlo” de grado a seguir batallando con él.

Lo que hoy comparto sucede en una colonia limítrofe entre Tlaquepaque y Tlajomulco. Cuando se habla de reconstrucción integral se trata de buscar acciones multidisciplinarias en coordinación con la misma sociedad. Decirlo es algo, hacerlo quién sabe. El caldo de cultivo es un lugar o ambiente adecuado para el desarrollo de algo ¿Del futuro de México?