Para estas alturas ya parece de Perogrullo recordar, que dada nuestra lamentable clase política, el votar –en general– va a representar un trago amargo. Por ello, invito amablemente al lector a acompañarme en el siguiente ejercicio.
Bajo la premisa de que todos vamos a beber veneno el 1 de julio, votemos o no, frente a nosotros tendremos (sin posibilidad de decir de esa agua no beberé) un mostrador con una cantidad ingente de botellitas de veneno a escoger. Si bien sabemos que se trata de veneno, también sabemos que cada frasco tiene una concentración diferente, de ahí de la importancia de darnos una idea del nivel de saturación venenosa del líquido antes de llevárnoslo a nuestros labios. A menores cantidades de veneno, menos intoxica y por consiguiente, menos daño hace. No sobra decir que en este ejercicio tanto nuestros propios prejuicios (filias y fobias) e intereses, así como el índice de toxicidad que viene en el empaque del frasco amargo, pueden jugarnos en contra. La memoria selectiva, el sentimentalismo, la superficialidad en la elección y la imprudencia en este ejercicio pueden resultar fatales, dado que hay frascos con toxicidad cercana al 100%. Así pues, van los parámetros para mediante un ejercicio de comparación que, sugiero se haga en equipo, para mitigar en la medida de lo posible, los factores de engaño y autoengaño, que antes señalé. Así mismo, el valor que cada uno le dé a cada uno de estos factores dependerá de la perspectiva individual. Quizá para algunos la honradez es fundamental, quizá para otros no tanto y así sucesivamente. Solo trascribiré el ejercicio para Presidente, pero hay que repetir el ejercicio con cada candidato. Omití deliberadamente al candidato del Panal, Gabriel Quadri, porque no tiene posibilidades de ganar y además representa la opción más ridícula de todas: un supuesto liberalismo encadenado a lo más oscurantista y retardatario de la de la política mexicana: a la “maestra” Elba Esther. Votar por Quadri es votar por darle más poder a la ignorancia. Asimismo, no olvido que todos tienen sus fortalezas y debilidades –se pueden ambas usar en su beneficio y en su perjuicio–, y que como en la policita es lo que parece ser, el político siempre realzará sus cualidades y ocultará sus debilidades y su adversario viceversa.
a) ¿Del 1 al 10, qué tan partidocrático(a) es, o que tan ligado(a) está a los líderes “de siempre” de su partido? JVM ( ) EPN ( ) AMLO ( ). b) ¿Del 1 al 10, que tan imprudente es? 1. JVM ( ) 2. EPN ( ) 3. AMLO ( ). c) ¿Del 1 al 10, que tan pillo(a) es? (incluye ser cómplice de pillos) JVM ( ) EPN ( ) AMLO ( ). d) ¿Del 1 al 10 que tan mala imagen tiene (muy importante para las relaciones internacionales)? JVM ( ) EPN ( ) AMLO ( ).
e) ¿Del uno al 10, que tan poco(a) carismático(a) es? JVM ( ) EPN ( ) AMLO ( ). f) ¿Del 1 al 10, que tan nefasto es el partido o partidos que lo impulsan JVM (PAN), EPN (PRI–verde, más alianza informal con el PANAL) AMLO (PRD–PT y MC (antes convergencia))? JVM ( ) EPN ( ) AMLO ( ). g) ¿Qué tan incompetente es para el cargo? JVM ( ) EPN ( ) AMLO ( ). h) ¿Qué tan mala es su propuesta sobre economía, energía y educación? Dentro de este parámetro además de la calidad de la propuesta hay que tomar en cuenta su congruencia con sus hechos o dichos pasados. JVM ( ) EPN ( ) AMLO ( ). i) ¿Del 1 al 10, que tan antidemocrático es su liderazgo? Lo contrario a mandar guiando. JVM ( ) EPN ( ) AMLO ( ). j) ¿Del 1 al 10, que tan mal reacciona ante situaciones adversas? JVM ( ) EPN ( ) AMLO ( ). k) ¿Del 1 al 10, que tan mal planificador es? JVM ( ) EPN ( ) AMLO ( ). l) ¿Del 1 al 10, que tan pandilleramente actúa? JVM ( ) EPN ( ) AMLO ( )
La complejidad para poder decidir lo que menos nos dañe, es una carga que injustamente la clase política nos ha dejado a los electores por su propio desprestigio y pérdida de rumbo (no han revisado sus ideologías para el viraje de la modernidad que el mundo requiere, razón por la cual se ven como inservibles, que no significa otra cosa que estas ideologías anquilosadas y literalistas ya no sirven, no la inutilidad de las ideologías o realce de principios). En este sentido, el ejercicio al que estoy invitando al lector, no solo implica el beberse en automático el frasco que crea como menos venenoso. Hay que decidir además (pero tomando en cuenta el nivel de toxicidad del candidato) el tipo de voto o no voto de entre los siguientes: a) Voto afín, donde se vota por el que el elector se identifica más. b) Voto útil, donde se vota por un candidato no afín, pero con mayores posibilidades de ganar, a cambio de que no gane un tercer candidato. c) Voto nulo como protesta leal contra el régimen político. d) Abstenerse. e) El voto de castigo va dirigido a una agrupación política con cuyo desempeño en el gobierno no se está de acuerdo. Sin olvidar que el tipo de voto no le quita la graduación tóxica a la pócima, y que el voto de castigo trae implícito un voto de confianza, hay que preguntarnos primero, si efectivamente el voto de castigo es tal y no otro dentro del menú. Desde mi punto de vista dicho voto, no aplica para esta elección salvo quizá en muy pocos casos. En efecto, todos los partidos juegan de visitante al merecer todos ser castigados: el desbarajuste nacional no solo se lo debemos a un partido político. Todos los partidos son a mí parecer igualmente causahabientes y beneficiarios de la llamada partidocracia; el mayor defecto quizá, producido por nuestra joven democracia. Pero aún en el caso de que sí aplique dicha táctica de voto, habrá que comparar entre lo valioso que significa el castigar y el daño que cree le ocasionará el frasco castigador en relación con el contenido tóxico de otro tipo de voto como el útil o el afín.
El abstenerse implica el seleccionar al azar el frasco sin obtener nada a cambio (salvo el esfuerzo ahorrado en ir a la urna). Anular –si bien implica también seleccionar al azar el frasco–, tiene como contraprestación la protesta. Luego, el anular dependerá del considerar más valiosa la protesta que el correr el riesgo de beber más concentración de veneno de manera deliberada. Con relación al voto útil, y al afín el principio es el mismo: ¿Qué tanta toxicidad extra está usted dispuesto a pagar por cada una de sus boletas?
“No vaya a salir más caro el remedio que la enfermedad” es el principio “rector”.
Los profetas del 132 II
Dos anotaciones con relación a mi columna de la semana pasada. Por lo que tengo entendido, a diferencia del movimiento #YoSoy132 en la Ciudad de México, en Guadalajara la organización lopezobradorista MORENA apenas no ha podido tomar el control del movimiento. Ojalá siga así. Asimismo, omití señalar los ataques de los que han sido víctimas integrantes de dicho movimiento, así como en general la violencia que de manera bilateral ha ocurrido con relación a este fenómeno social. Todo tipo de violencia (salvo la monopolizada por el gobierno) es reprobable. Ojalá también, que éxitos tales como los debates organizados por #YoSoy132 en la Ciudad de México entre los presidenciables (excepto Peña Nieto) y aquí en Guadalajara de entre los candidatos a gobernador (excepto Sandoval), acaben aportando más positivos que negativos. Felicidades.