La banda del Periférico II Jueves, 1 Marzo 2012 por Gabriela Aguilar

Se disponían a terminar el domingo dirigiéndose a su casa ubicada en la colonia Parques de Santa María en Tlaquepaque. Circulaban justo por debajo del puente elevado de Colón y Periférico cuando fueron interceptados, amagados y violentados por sujetos encapuchados que les cerraron el paso a bordo de tres vehículos. Pasaban de las seis de la tarde y lo que más pedía a Dios en esos momentos el impotente padre de familia era que no les hicieran nada a su esposa y dos pequeñas hijas. “Discúlpenos, pero nosotros también tenemos que chambear en algo”, fueron las últimas palabras de uno de los hombres que despojó a la familia de su vehículo y pertenencias a punta de pistola.  A finales de enero publicaba esta triste historia y a partir de ahí, como cascada, surgieron más casos,  testimonios y diversas opiniones que coincidían con el hartazgo repugnante que provoca la inseguridad en la ciudad.

Hoy, un mes después y con casi 50 averiguaciones previas, nueve integrantes de este lastre se encuentran en la cárcel. Observé el video de las declaraciones que dieron en su presentación ante la Procuraduría de Justicia del Estado (PGJE), dos de ellos decían tener 18 años de edad, aún con cierto aspecto de adolescentes: “Nomás agarrábamos el carro y nos lo llevábamos”.

Otro integrante de esta banda explicaba el modus operandi: marcaban el alto ante un descuido del conductor —que manejara preferentemente camioneta— y lo asaltaban entre no menos de cinco hombres. El escenario podía ser un retorno, debajo de los puentes o  un alto. El caso era estar en el momento y el lugar adecuado para que el grupo de maleantes atacara. Luego escondían las unidades hurtadas en la colonia Guayabitos en Tlaquepaque y de ahí salían con rumbo a Zacatecas para recibir entre cuatro y seis mil pesos por cada vehículo.

Santa Anita, López Mateos, Mariano Otero, Lázaro Cárdenas y Colón a su cruce con Periférico, eran las arterias que más utilizaban para hurtar.

Preferían operar entre las 8 y 10 de la noche “porque estaba más oscuro”, decía otro más en su declaración. Y sin encontrar el calificativo preciso, entre la desfachatez y el cinismo, uno de ellos mencionaba que atacaban hombres o mujeres solos, “si traían niños, pos no, los dejábamos pasar”.

Pero hay algo más y muy preocupante. Uno de los detenidos, de 30 años de edad, narró cómo fue que ultrajó a tres mujeres víctimas de esta banda: las violaba en un predio ubicado al lado del Centro de Rehabilitación Infantil Teletón (CRIT). Hasta el momento no existe ninguna denuncia por este delito que pueda sumarle más años de estancia en la cárcel a este delincuente. ¿Qué fue de estas mujeres? ¿Dónde se encuentran? ¿Sumidas en el dolor y tratando de recuperar su vida que un desconocido cambió de un momento a otro?

Esta banda es sólo una de tantas que siguen operando en las calles de la ciudad. Dejemos de ser sus cómplices y sigamos denunciando… es lo menos que podemos hacer.