El PRI debe asumir responsabilidad Lunes, 6 Febrero 2012 por Cuauhtémoc Cisneros Madrid

Por razones naturales del quehacer periodístico, en las últimas semanas he podido dar seguimiento cercano al desarrollo de las cosas en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), primero en definir a su precandidato a gobernador del Estado (Jorge Aristóteles Sandoval Díaz), y analizando el desarrollo de él y su partido es que he podido llegar a las siguientes reflexiones:

Me queda claro que es muy difícil, casi imposible dejar contentos a todos los participantes y a todos los grupos de una contienda como la que se ha empezado a vivir en el país —y en Jalisco—, de ahí que las inconformidades estén a la orden del día en todos los partidos políticos, pero en el caso del PRI Jalisco, considero que más les vale tomar las providencias del caso, pues ya en dos ocasiones anteriores tuvieron una ventaja similar a la que ahora les otorgan las encuestas y sin embargo, el resultado final fue negativo.

Incluso, en una de dichas contiendas, quien ahora encabeza al PRI era el mismo Rafael González Pimienta, luego entonces, es de esperarse que con esa y otras experiencias vividas, no cometan los errores que antaño les llevó a la derrota —digo, si es que ahora sí esperan ganar—.

De ahí la conveniencia de que el partido, como estructura política que cobra como tal —dinero del erario es el que la sostiene— se avoque a conjuntar el o los equipos de trabajo que consideren necesarios para que las decisiones se tomen de manera colegiada, a efecto de que los resultados sean más y mejores que los alcanzados con anterioridad.

Y es que dejarle a su precandidato al Gobierno del Estado (Jorge Aristóteles Sandoval) todas las decisiones habidas y por haber implica precisamente caer en el mismo error de antaño, sobre todo porque aunque se trata de un priista experimentado, no se le puede, ni debe dejar toda la responsabilidad para que sea él quien tome todas las decisiones. Si se paga una estructura permanente, pues ésta es la que debe de ofrecerles resultados a sus militantes, pero si no pueden hacer su trabajo bien en su partido, menos lo van a hacer en la función pública.

La “lógica” que han seguido es que como desde hace tres sexenios el PRI no tiene gobernador en la Entidad (encargado de palomear), le han dejado esta “chamba” a su candidato, pero resulta que éste debería estar trabajando a marchas forzadas para ganar su elección constitucional y conformar su proyecto de Estado, no dirimiendo las demás candidaturas, cierto que eso le podrá hacer sentir más importante y poderoso, pero creo que es mayor el desgaste que le provoca, que los beneficios que pueda obtener.

Por supuesto que parto de la base que debiera comportarse (el PRI) como un partido político profesional, con más de 70 años de experiencia como Gobierno.

Próximamente comentaré la actuación de los demás partidos.