La cumbia del garrote Por Jorge Zul de la Cueva personaje33@hotmail.com

“Dele, dele, nomás… con el garrote que le va a gustar”, dice el tema popular que, sospecho, está en el top 10 de Héctor Robles, munícipe e inquisidor de Zapopan.

El señor Robles, me han contado, tiene capacidades y poderes que superan por mucho a los del hombre común. Robles sabe cuándo el espíritu de un hombre ha sido robado y está perdido en el éter. Pero no sólo eso: conoce los métodos para recuperarlo, devolver la cordura y regresar al cuerpo el perdido con nuevos valores como calma y honestidad. Basta con ponerle una madriza.

La civilidad con sangre entra, parece pensar (que es un decir, porque eso no es pensar) el flamante muchacho que declaró a medios de comunicación, henchido el pecho de orgullo, que el promedio de bateo de la policía municipal en materia de jóvenes es de 70 por noche.

El señorito declaró que los policías de su municipio en los operativos antipandillas detienen a un promedio de 70 jóvenes a macanazos, eso sí, con apego a derechos humanos. Me pregunto cómo diantres puede alguien dar un macanazo con apego a derechos humanos y pienso que, como Robles cree que los que se drogan dejan de ser personas, son animales y no merecen el cobijo de la ley, entonces darles un macanazo no es un asunto que viole ningún derecho.

La indignación en redes que generó su desafortunada declaración llevó a Robles Peiro a pedir una disculpa. Entendamos lo que esto quiere decir.

Robles hace una declaración desafortunada y horripilante que desnuda el gorilismo y la ignorancia con que opera. Vía redes sociales, la sociedad se indigna y el tema es retomado por medios nacionales.

Acto seguido el equipo de asesores, horrorizado ante los macanazos virtuales que recibe el alcalde macaneador, le explican que pegarle a la gente está mal, que decir que los jóvenes son animales tampoco es muy digno de un edil. Le dan un micrófono y después de peinarlo con mucho gel lo sueltan a las cámaras para que diga “se me chispotió” y asunto arreglado.

No hay ningún asunto arreglado, señores: el tema de Robles es de una seriedad, virulencia y ofensa mayor que el de la “Lady Profeco”. Un edil no puede resolver los problemas a macanazos y no basta una disculpa.

Robles no puede lanzar a la policía a golpear jóvenes sospechosos de ser sospechosos, con absoluta impunidad. Debe recibir el castigo máximo de acuerdo a derecho, así de simple. Cualquier otra cosa sería dejarle cantar: “Le di, le di, nomás, con el garrote, y luego le gustó”.
 

Jorge Zul de la Cueva
MAY 21

Programas “sociales” Por Jorge Zul de la Cueva personaje33@hotmail.com

A pesar de lo hastiados que podamos estar de los procesos electorales, agotados de la reciente contienda que dejó al país, para variar, dividido y con un monex, digo, mal sabor de boca, este año  14 estados del país arrancan una contienda nueva.

En Aguascalientes, Baja California, Coahuila, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas la jornada electoral se llevará a cabo el 7 de julio próximo, mientras que en Sonora será en abril.

La novedad es el regreso gacho al pasado que nunca se fue. La aplicación a tope de los programas sociales (úsese el Pacto por México como papel sanitario) para amarrar electores mediante el miedo y el abuso de la ignorancia. Las técnicas clientelares, el reparto de despensas y dádivas, los institutos electorales bajo el control del partido gobernante.

El PRI quiere todo y tiene con qué impulsarlo. En Tamaulipas siempre ha gobernado, nunca se fue y ahí el control férreo de los medios de comunicación nos hace recordar el tiempo de Porfirio Díaz, con la diferencia de que no asoma la cabeza nada parecido al hijo del ahuizote.

En general los candidatos de diferentes municipios sienten el peso de la vieja maquinaria, el paso duro del dinosauro, el abuso de los recursos, la trampa y la intimidación. No hay mucha novedad.

Para muestra del viejo aparato, un botón: en Torreón a José Luis Dovalina, coordinador de la campaña de Raúl Sifuentes, el candidato de MC, lo visitaron treinta patrullas en su casa, lo acusaron de que el auto que estaba en su cochera era robado y lo detuvieron de manera arbitraria haciendo un circo mediático. Huelga decir que el asunto era inventado y Dovalina salió no sin antes recibir senda exhibición en medios.

Esto no sorprende a nadie, lo que sí preocupa, o por lo menos a mí, es volver al país de mi infancia. Un país gobernado por una oligarquía controladora de los medios de comunicación mediante toda clase de artimañas, como el monopolio de la industria del papel periódico que tuvo mucho tiempo el Estado con la empresa Pipsa para ahogar la disidencia (durante décadas el Estado se reservó, por decreto, el aprovisionamiento y distribución del papel destinado específicamente a los periódicos).

Nos sonará lejano, medieval, poco posible. Pero el gobierno del dinosauro que regresó acaba de condonar tres mil millones de pesos de impuestos a la mayor cadena televisiva del país. Son otros tiempos y se ejercen otros controles, otros acuerdos que tienen que ver con el manejo de medios como instrumentos de propaganda. Chango viejo no aprende nuevos trucos.

Esperemos que este 2013 México no acabe de regresar al tiempo de Plutarco Elías Calles.

 

Jorge Zul de la Cueva
MAY 14

Deje, deje, no maneje Por Jorge Zul de la Cueva personaje33@hotmail.com

Recuerdo, cuando era pequeño, la casa de los vecinos en la que casi todo estaba cubierto de plástico. Los muebles de la sala estaban enmicados, lo que hacía imposible sentarse en ellos sin comenzar a sudar profusamente en las posaderas y sentir una desesperante comezón. Nunca entendí eso de tener cosas para verlas y no usarlas para que no se gastaran.

“El bien que no se utiliza deja de ser un bien”, dice el refrán que al parecer jamás escuchó el secretario de Medio Ambiente y Ecología del municipio de Guadalajara, Juan Carlos Vázquez Becerra, que cree que los parques y espacios públicos tienen como objetivo ulterior ser meros objetos de ornato.

Esta visión miope y timorata de las cosas me parece ofensiva y dañina a niveles que sorprenden incluso en el marco tristísimo de la incompetencia de los políticos locales.

El señor considera que los jóvenes se atreven a jugar en el espacio público, a divertirse en él y apropiárselo, con lo que pisan las plantitas que pone, y lo obligan a trabajar más. Por lo que ha decidido poner plantitas y luego cercarlas para que la gente no pueda descansar en el césped o jugar en los árboles.

Bajo esta lógica, no necesitamos áreas comunes. Basta poner fotos de bosques en bardas para que la gente disfrute sin tocar los bonitos paisajes. De por sí casi no hay parques en el centro de la ciudad y uno que sí usa la gente, ése hay que cercarlo para que ya no lo toquen.

De dónde sacan a estos funcionarios públicos sin vocación, cómo los eligen, me pregunto. Un secretario de Medio Ambiente y Ecología que está a cargo de los parques debería entender un poco más de que es ciudadanía, de para qué sirven los espacios públicos. Ya si no son expertos (que deberían serlo), al menos debería consultar a los expertos antes de tomar decisiones basadas exclusivamente en la gracia de su real gana.

En ese sentido, mucho podría aprenderle el Gobierno de Guadalajara a la FEU, que en su último congreso estatal, realizado el pasado 2 y 3 de mayo, llevó a cabo una serie interesante de modificaciones a los estatutos de la federación.

Una de ellas fue que para ser candidato a cualquier puesto en el Sistema de Educación Media Superior o en cualquier centro universitario, se precisa ser alumno regular y tener un promedio mínimo de ochenta.

Es decir los representantes estudiantiles ya no podrán ser porros que no saben escribir.

Además, ya no podrán hacer campañas gastando presupuesto universitario en tarugadas, sólo podrán hacer dípticos para privilegiar la discusión.

No le haría nada de daño a Guadalajara establecer procesos de selección a puestos medios y altos que exijan conocimiento de causa en la materia. Punto a la FEU, tache a la ciudad.
 

Jorge Zul de la Cueva
MAY 7

Parquímetros y fantasmas Por Jorge Zul de la Cueva personaje33@hotmail.com

Los parquímetros fueron concesionados: una empresa privada se dedica a ese asunto de multar y sí que multan. Hace unos cuantos días, en la Colonia Moderna, en el corazón hipster de Guadalajara, mi amiga Gabriela fue multada por un grosero señor que no llevaba distintivo y se negó a mostrarlo.

El problema fue que, según señala Gabriela, aún tenía tiempo en el parquímetro. Ella, molesta, subió una foto del joven que se negó a identificarse a las redes sociales, y pronto surgieron varios comentarios de casos e inconformidades similares, algunas con el personaje.

Por esto solicité una entrevista con Ignacio Mestas Gallardo, a cargo de la Unidad Departamental de Estacionamientos del Ayuntamiento de Guadalajara. Me encontré con una persona informada y cordial. La entrevista versó más o menos por esta línea:

—¿Está usted enterado del caso?

—Claro, estoy enterado; de hecho por eso el personaje en cuestión ya no está trabajando ahora en la calle. Monitoreamos y estamos muy atentos a los procesos.

Me comentó después que el número de quejas en torno a problemas con multas y personal de parquímetros ha disminuido notablemente: “En octubre teníamos 200 quejas diarias en zona y 200 quejas telefónicas; ahora tenemos 20 quejas en zona en un día y 10 por teléfono”.

El funcionario afirmó que la idea no es multar sino invitar al ciudadano a que le ponga dinero al parquímetro: “La gente, cuando es multada correctamente, viene y paga su multa y cada vez hay menos quejas. Es recurrente que las personas que meten la queja son en 60% la misma persona”.

En justicia, esto sucede sólo a veces. Frente a mi casa hay un parquímetro y circula de todo (pasan cada 10 minutos, pareciera) y algunos llegan a timbrar incluso a mi casa a preguntar si el auto que está ahí es mío antes de multarlo y otros que, cuando sale alguien a ponerle dinero, se ponen hasta groseros.

En ese sentido, Mestas Gallardo señaló que su oficina (en Ghilardi sin número esquina Miraflores) está abierta para todos los ciudadanos y todas las quejas. Por lo que, si usted está inconforme, es importante llamar y hacerlo saber; las estadísticas cuentan bastante.

Para cerrar la conversación le pregunté por los parquímetros pirata, aquellos que no deberían estar pero multan: ¿son reales? ¿Son un mito urbano?

“Sí hay parquímetros, pero no son ilegales o piratas: son parquímetros de una empresa que tenía una concesión pero en 2006 perdió un litigio con el Ayuntamiento y están en suspensión administrativa. Y cuando el ciudadano llega y se equivoca, porque no sabe, le pone monedas al parquímetro y  eso no es necesario, aún a veces los infraccionan, pero ese folio se va sin efecto”.

—Oiga, ¿y cómo puede saber un ciudadano cuáles parquímetros son reales y cuáles no?

—No tenemos forma de saber; estoy mandando gente a las zonas para informar al ciudadano.

—¿Y por qué no les ponen una calca o un sello?

—No podemos poner un sello porque hay una suspensión administrativa.
 

Jorge Zul de la Cueva
ABR 30

Pemex, la Cruzada contra el Hambre y lo que el viento se llevó Por Jorge Zul de la Cueva personaje33@hotmail.com

La cantaleta ya la escuché. La empresa no es rentable, el camino es que el gobierno ya no sea empresario sino que construya las condiciones para fortalecer al sector empresarial. Así, construir las condiciones implica vender paraestatales que no son factibles, que están en números rojos y que hacen, como en su tiempo lo hizo Telmex, megamultimillonarios.

La desarticulación del tren de pasajeros abrió paso a un jugoso negocio de autobuses por las carreteras del país, pero a un costo, para mi gusto, enorme para todos. A mí me encantaría viajar en camarote por las noches en un tren moderno y veloz en lugar de un autobús o salir a las seis de la mañana a que me esculquen hasta las uñas de los pies en busca de explosivos a un aeropuerto al que a fuerza hay que ir en un taxi caro porque no hay servicios decentes de transporte colectivo. Gracias, señor gobierno, por fortalecer al sector empresarial.

Hoy el tema es Pemex, justo después de una rara explosión de gas metano de la que poco se ha hablado últimamente en sus oficinas. ¿Por qué privatizar Pemex? Porque la lógica parece ser privatizarlo todo, destruirlo todo, sobreexplotarlo todo.

En esta lógica de mercado el progreso parece tener como costo la destrucción total del medio ambiente. En Ciudad Victoria no quiere llover, en Torreón están agotados los mantos acuíferos, en El Salto, aquí en Jalisco, tenemos un río tan contaminado que nadie en sus cabales metería siquiera una mano. Todo gracias a la libre empresa y el bienestar del comercio. En el último bosque primario (es decir que antecede al hombre) que le queda a la ciudad hay incendios provocados mientras las autoridades silban en la loma en Zapopan, mientras avanza un proyecto pseudoecológico que impedirá la captación de agua y recuperación de mantos subterráneos en una ciudad cuyo lago se seca y nadie, desde el gobierno, parece buscar soluciones sustentables.

Hoy hasta el hambre privatizan, porque la onda en la Cruzada contra el Hambre es cooperar con empresotas transnacionales, Dios nos libre de aprovechar la idea e impulsar a los pequeños productores del famélico campo mexicano, esas ideas son de comunistas y son justo los comunistas los que se niegan a abrir Pemex a la inversión privada, porque no entienden nada.

Hablando de elefantes con alas y cangrejos inmortales, en otro tema por completo los invito a los Santalleres organizados en el parque Clemente Orozco por el colectivo Mejor Santa Tere, un interesante ejemplo de autogestión sin fines de lucro que busca robustecer el tejido social y recuperar el espacio público.
 

Jorge Zul de la Cueva
ABR 23

Cuestiones de a peso Por Jorge Zul de la Cueva personaje33@hotmail.com

¿Quién paró el aumento al transporte? ¿Por qué no hacemos un bonito recuento?

El 15 de agosto de 2012 la Comisión de Tarifas aprobó el aumento. Entre los que votaron a favor están Héctor Vielma, hoy coordinador de asesores del Gobierno estatal; Miguel Castro (vía su sustituto Marco González), hoy coordinador de la bancada del PRI en el Congreso estatal; Paco Ayón, entonces alcalde sustituto de Guadalajara, y  Salvador González, hoy subsecretario de Administración del gobierno estatal y entonces alcalde de Puerto Vallarta.

La FEU logró detener el aumento a la tarifa al interponer un juicio de nulidad contra la resolución de la Comisión de Tarifas. También lo hizo la asociación civil Conciencia Cívica y también se le otorgó la suspensión.

Los transportistas pelearon contra la misma, el Gobierno de Emilio cedió el poder al de Aristóteles, mismo que comenzó a distribuir el mensaje de que el aumento a la tarifa era cuestión de tiempo y no era responsabilidad del Gobierno estatal, sino una resolución del Gobierno anterior que había que acatar.

El titular de la Secretaría de Movilidad, Mauricio Gudiño, señaló a inicios de abril que el aumento a la tarifa era inminente e inevitable. Gudiño insistió en que no quedaba más remedio que acatar y permitir el aumento a la tarifa. “La actual administración estatal no participó en este procedimiento de incremento a las tarifas del transporte público de pasajeros en su modalidad de colectivo y masivo”, aseveró.

Acto seguido Movimiento Ciudadano obtuvo una suspensión a la tarifa que nadie esperaba, tomando por sorpresa al gobierno de Aristóteles Sandoval y generando la percepción de que Enrique Alfaro era el muchacho chicho de la película gacha.

El Gobierno reaccionó tarde y mal; Aristóteles Sandoval se tomó una foto en un camión, anunciando “un acuerdo histórico para mantener la tarifa a seis pesos”. Acto seguido es criticado en las redes sociales porque la foto fue tomada en un camión vacío y a modo; se toma una foto en un camión lleno y dice que lo hará de manera regular para escuchar las necesidades de la gente y su opinión sobre el transporte. El Gobierno estatal lanza una campaña en medios anunciando cómo heroicamente logró suspender el aumento a la tarifa.

Saque usted sus propias conclusiones pero, independientemente de quién logró que no se aumentara la tarifa, mientras los ciudadanos no sean parte importante de la comisión tarifaria, mientras no se decidan las cosas con argumentos técnicos y el transporte no sea visto como un negocio sino como un servicio, poco importa el peso más o el peso menos.
 

Jorge Zul de la Cueva
ABR 16

Me enamoraste a base de mentiras Por Jorge Zul de la Cueva personaje33@hotmail.com

El señor gobernador miente de una manera descarada y se contradice constantemente dando violentos cambios de rumbo. El aumento a la tarifa del transporte es inminente, dijeron los miembros de su gobierno y armaron una ruta crítica para vendernos la patraña de que no era su culpa, de que el actual gobierno no podía hacer nada: era una herencia de la administración anterior y no quedaba más remedio que cargar con esa cruz, ni modo.

Me parece gracioso que el gobernador declare que el TAE “camina sin directriz, sus decisiones son confusas”, cuando estamos hablando de un señor que dijo que no quería Macrobús, luego que sí, luego que no inundaría Temacapulín, luego que era inevitable, luego que siempre no y que prometió transporte gratuito a estudiantes para luego decir que se había malinterpretado su promesa.

Por eso me parece rotundamente sospechoso que los transportistas que iban a ir a la quiebra si no se otorgaba el aumento, que dijeron que el servicio empeoraría cada vez más porque no era rentable, ahora acaten contentos y sin problemas la decisión de mantener la tarifa a seis pesos.

Es importante señalar que en las declaraciones dominicales del gobernador se habló así como en letra chiquita de “apoyos institucionales” y “fondos mixtos”. Eso, en castellano, imagino que ha de querer decir subsidio. Entonces los camioneros no hacen paros ni alzan la voz ni hacen los chantajes y dramas a los que estamos acostumbrados porque les van a dar una bolsota de dinero. Muy bien, pero es imperativo que nos digan cuánto, cuándo, para qué y por qué.

De lo contrario se trataría solamente de una tomada de pelo y, hablando de tomadas de pelo, otra de las cosas curiosas en las declaraciones sin directriz y confusas del gobernador es el tema de la inundación de Temacapulín.

Apuesto 10 contra uno a que acaba haciendo el drama que hizo con el transporte, es decir, que argumentará la patraña de que hizo todo lo posible por defender Temacapulín pero que la decisión del Gobierno federal fue abrumadora e inapelable, cuando en realidad el señor, de querer, podría salvar ese pueblo, pero a él lo que le interesa es su imagen mediática y no un pueblito de atardeceres arrebolados: para ellos lo que hay es atole con el dedo.
 

Jorge Zul de la Cueva
ABR 9

Siempre es la misma canción Por Jorge Zul de la Cueva personaje33@hotmail.com

Las vacaciones sirven para hacer cosas como aumentar el precio del transporte colectivo, adquirir deuda o modificar leyes que podrían generar molestia en los ciudadanos. Semana Santa es ideal para eso. “Jesús murió para que puedas hacer movidas incómodas”, parece decir el evangelio de bolsillo del político mexicano. Es un clásico y el primer año del nuevo gobierno del viejo régimen no es la excepción.

De lengua todo es miel sobre hojuelas: los transportistas ya no quieren chantajear al nuevo gobierno (ah, caramba: ahora la huelga sí es chantaje, ¿pos qué no siempre que chantajearon con huelgas dijeron que no era chantaje, sino que sufrían de mucha necesidad?), que ahora sí van a modernizar las unidades, aceptar el prepago, salir a tiempo y ajustar las rutas… ajá, y también los puercos volarán y habrá tren de levitación magnética donde viajarán los tres Reyes Magos y el Conejo de Pascua a traer cada uno a su vez oro, incienso, mirra y huevos de chocolate.

Me encantaría creerles, pero estoy seguro de que lo único que va a pasar es que el transporte va a costar un peso más, sin que baje el número de víctimas mortales, porque seguirán jugando carreritas peleando por el pasaje como siempre y las unidades correrán tan destartaladas como tambora de conjunto norteño, pero, nomás por no dejar, les dejo unos datos duros para el baúl de los recuerdos que más o menos apoyan la tesis de que nada va a cambiar.

Uno: los argumentos que se usaron para aumentar el costo del pasaje son meramente económicos y no toman en cuenta otros factores. Se mencionaron la inflación y el aumento de precio en combustibles, pero no se habló de modificar el esquema de sueldo de los conductores, pues ahora se les paga de acuerdo a la cantidad de personas transportadas y por eso manejan como Mad Max, peleando por el pasaje.

Cambiar el esquema de sueldos implica cambiar el modelo. ¿No sería necesario llegar a un acuerdo claro al respecto antes de aumentar el costo del transporte?

Dos: no se han cumplido los compromisos adquiridos previamente: horarios claros mostrados en las paradas, baños para los conductores en terminales, unidades limpias y dignas con acceso para personas con capacidades diferentes, sistema de prepago, integración tarifaria, transbordos, actualización de unidades, capacitación a choferes, etcétera. ¿No sería necesario que cumplieran las viejas promesas antes de creerles las nuevas?

Al parecer no, ya que, a pesar de que no se cumplió una sola de las mejoras que se habían acordado en 2009 para el aumento a seis pesos, se vuelve a acordar otro aumento a base de promesas, eso sí, muy amables.

Bravo. Felices siete pesos.

Me encantaría creerles, pero estoy seguro de que lo único que va a pasar es que el transporte va a costar un peso más, sin que baje el número de víctimas mortales…

Jorge Zul de la Cueva
ABR 2

La calor Por Jorge Zul de la Cueva personaje33@hotmail.com

Llegó el día de Benito Juárez y pareciera que se soltaron los demonios. Me levanté, el 22 de marzo, con una capa de pegajosa humedad entre mis sábanas. Caminé tembloroso, entumecido y abochornado rumbo al baño para, al abrir la llave, descubrir que de la misma sólo salía vapor comprometiendo aún más mi delicada situación. Caminé entonces a la ventana para averiguar si, durante la noche, había sido abducido y mi casa se encontraba ahora en el cálido planeta rojo, pero no. Todo estaba en su lugar, los autos iracundos escupiendo música a todo volumen, el semáforo en rojo y el hijo de Eva con la motosierra trepado en una canastilla destruyendo el árbol que da sombra a mi casa para proteger los cables eléctricos.

La verdad es que no entiendo cómo un cable puede ser más importante que un árbol en una ciudad que se torna a velocidades agigantadas en un vaporoso erial con un pequeño bosque y un charquito sombra de lo que fue un lago. No puedo entender cómo no se ha inventado una manera en que la electricidad y los árboles convivan.

Estoy cierto de que nuestra actitud depredadora ha cambiado nuestro entorno, porque he estado aquí el tiempo suficiente para ver cómo pasamos de ser la ciudad de la eterna primavera a el insoportable infierno del calor. Me niego a imaginar cómo será viajar en el transporte colectivo a mediados de agosto, o simplemente la tarea titánica de ir a la tienda por viandas a las dos de la tarde.

Si estamos como estamos ahora, señores, les aviso que moriremos asados en junio, que caminando por la acera, o en su auto en el semáforo en rojo, o pidiendo la parada al transporte colectivo, usted y yo descubriremos el dulce aroma del tocino y escucharemos el sonido crujiente de la carne cayendo a la cazuela llena de aceite.

Miraremos entonces nuestros brazos y sorprendidos veremos cómo surgen ampollas tumefactas que estallarán en hervores apocalípticos. Nos freirá nuestra propia ciudad y no encontraremos sombra alguna dónde refugiarnos, porque todas las ramas de los árboles habrán caído víctimas de Parques y Jardines.

Disfrute usted sus vacaciones de Semana Santa, porque cuando regrese le esperará el horno que ayudamos a crear donde antes hubo un valle, un bosque y un gran lago.
 

Jorge Zul de la Cueva
MAR 26

Promesas que hacen agua Por Jorge Zul de la Cueva personaje33@hotmail.com

Hace no mucho tiempo vivimos una encarnizada contienda electoral en la que los protagonistas lucharon por el voto de múltiples maneras; una de ellas, clásico de clásicos, fue prometer hasta los cuernos de la luna. Hay, sin embargo, una diferencia en procesos electorales anteriores y este que pasó. Un elemento atípico que modifica la victoria y los terrenos en los que puede moverse el actual gobernador. La elección fue cerrada, polarizante y emotiva. La ciudad de Guadalajara la ganó el candidato de Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro, mientras que Aristóteles Sandoval ganó al interior del Estado. Aristóteles gobierna en la ciudad que no quedó totalmente complacida, por decir lo menos, de su victoria. En la ciudad, Alfaro es una oposición potente, con voz y peso. Estamos ya en una contienda electoral, donde las acciones de unos y otros repercutirán con seriedad en los procesos intermedios, nada lejanos. Al actual gobierno no le conviene en lo más mínimo que Movimiento Ciudadano le arrebate importantes posiciones. De Acción Nacional nada diré porque ellos han de estar bien ocupados organizando los restos del naufragio.

El caso es que cada cosa que dice o hace el actual Gobierno tiene un costo en futuras posiciones de poder. Por cada promesa incumplida habrá una voz que reclame a cada error y cada omisión modificando el juego de la desmemoria, que es el que hemos jugado normalmente.

Un ejemplo claro de este nuevo juego son las maromas y cabriolas que han hecho los actores del recién estrenado Gobierno estatal para convencernos de la patraña de que cumplirán su promesa de transporte gratuito a estudiantes. “No nos entendieron, no quisimos decir lo que dijimos; lo que el comercial con promesas de campaña quiso decir era que habría becas pero nunca afirmamos que para todos porque le digo, me dice, le digo, y luego pos no hay derecho porque el transvale, verdad, pos vale pero no pa’ todos porque…”.

“Mienten, engañan, dijeron ‘A todos’”, señaló la calva oposición.

En el caso de Temacapulín encontramos otro excelente ejemplo. Los pobladores de Temacapulín han luchado ejemplarmente para defender su territorio y estilo de vida, negándose a la construcción de la Presa El Zapotillo, que inundaría su comunidad y los obligaría a reubicarse. La causa de Temacapulín hizo eco en grupos y líderes ciudadanos de opinión, por lo que, durante las campañas, Aristóteles Sandoval dijo que por ningún motivo sería inundado. Posteriormente dijo que era una decisión del Gobierno federal y luego se vio obligado a recular diciendo que siempre no, que haría lo posible para evitar su inundación.

Más allá de los entretelones e intereses políticos que mueven a los personajes en cuestión, lo que me parece interesante es que por primera vez entramos a un gobierno acotado por la memoria y amarrado por su propia lengua en la campaña. Teniendo en cuenta el tamaño de las promesas, la tormenta por venir no será fácil de sortear. La oportunidad en un periodo de tres años de campaña es que todos los actores trabajan para quedar bien con la sociedad, así que aprovechemos y obliguemos al gobierno a cumplir lo mínimo: sus promesas.
 

Jorge Zul de la Cueva
MAR 19