Noticias, partidas y complicaciones Por Alfredo Sánchez asangu@gmail.com

Los cambios en diversos ámbitos de la cultura han empezado a ocurrir como era de esperarse en este año de movimientos casi telúricos. La semana pasada nos enteramos de algunos significativos: fue ratificado en lo que, para simplificar, llamaremos Cultura UdeG, Igor Lozada, quien ha estado al frente del sector cultural universitario desde hace varios años, y también se han sucedido cambios en las coordinaciones que dependen de él: se confirma la llegada de Maribel Arteaga al Museo de las Artes, se ratifica a Ana Teresa Ramírez como jefa de música y a Marcela García Bátiz al frente del festival Papirolas. Los cambios incluyen a la joven Denisse Flores quien sustituye a Lourdes González en la Coordinación de Artes Escénicas y Literatura y a Santiago Valencia, quien dirigirá el teatro Diana en lugar de María Luisa Meléndrez. Habrá que esperar para saber si estos movimientos significarán innovaciones importantes o más bien una continuidad con los planes universitarios.

Por otra parte nos enteramos de la salida de Myriam Vidriales de la coordinación general de difusión de la FIL. Este cambio sucede luego de la partida de Nubia Macías de la dirección de la Feria, y se ha sabido que la propia Myriam emigrará también a la Ciudad de México. El doble movimiento Nubia-Myriam podría significar, ahí sí, cosas muy diferentes en el modo como ha funcionado hasta ahora el importante encuentro librero. No en balde fue más de una década de trabajo ahí, de este par de mujeres. Por mi parte le deseo a Myriam Vidriales éxito en sus nuevos proyectos.

Me enteré también en estos días de un problema de salud del fotógrafo y buen amigo Luis Caballo, quien fue operado de un ojo, cosa especialmente seria para quien, como él, usa la vista como medio fundamental de su trabajo cotidiano.

Su nombre real es Luis González Durán Vázquez, estudió Ciencias de la Comunicaciónen el Iteso donde, bajo la inspiración de maestros como José Luis Pardo, Jorge Paredes y Laura Magaña decidió el que sería su modo de vida: la fotografía. También se ha dedicado a la enseñanza, principalmente para niños. Hace muchos años fundó Papalote, un singular local donde se impartían talleres de creatividad infantil, y mucho después inició con Mónica Cárdenas y Cuitláhuac Correa el taller visual Rendija. Con los años ha seguido afinando su ojo fotografico hasta consolidarse como uno de los más notables de Guadalajara. Maestro fotógrafo de tiempo completo, la imagen de Luis Caballo se completa con sus infaltables huaraches, su larga barba entrecana y su pelo recogido en una cola de… caballo. Desde aquí le envío buenos deseos para su recuperación de su ojo de Caballo.
 

Alfredo Sánchez
JUN 17

Las pitayas y Nancarrow Por Alfredo Sánchez asangu@gmail.com

Como se sabe, las primeras lluvias siempre esperadísimas en la tórrida Guadalajara de mayo y junio, además de aliviar un poco los malos humores, marcan el fin de la temporada de pitayas.  Esas exóticas frutas cactáceas que de abril a junio sorprenden con su colorido en la zona de las nueve esquinas.

Acaso por no haber disfrutado de las pitayas en mi niñez, nunca he sido realmente fanático de su sabor, pero me encantan sus colores que, según dicen, en Jalisco son cinco: amarillo, blanco, rojo, morado y solferino.

Mi hermano me contó recientemente una anécdota del compositor Conlon Nancarrow, personaje insólito que nació en Estados Unidos pero se hizo mexicano desde 1955, y que desarrolló técnicas para hacer música en pianos mecánicos de su invención, mediante la perforación de rollos parecidos a los de las pianolas: decía Nancarrow que la fruta más hermosa del planeta era la pitaya. Pero a él, como a mí, su sabor no lo seducía del todo, encontraba las frutas un tanto insípidas. Un día descubrió la forma de disfrutarlas: partía una pitaya y admiraba su color mientras degustaba un mango.

La anécdota me lleva a escribir sobre Nancarrow, un excéntrico hombre que combatió en España al lado de los republicanos, vino a  México huyendo de la persecución política en Estados Unidos, perdió la nacionalidad norteamericana, adquirió la mexicana y se recluyó por años en su casa capitalina por el rumbo de Las Águilas para hacer una música extraña que hoy parece estar siendo redescubierta. Trabajó para el gran coreógrafo Merce Cunningham, se relacionó con John Cage, fue recomendado por Ligeti para la beca McArthur y compuso muchísima música perforando interminables rollos que después se reproducían en el piano mediante aditamentos mecánicos. El propio Györgi Ligeti llegó a escribir acerca de Nancarrow: “Su música es brutalmente original, divertida, perfectamente construida y al mismo tiempo emocionante… Para mí, al día de hoy esta es la mejor música de cualquier compositor vivo”.

Conlon Nancarrow vivió en una especie de aislamiento, encerrado en su casa, trabajando incansablemente y se dice que dicho aislamiento pudo deberse por una parte a su decepción en varios aspectos: la derrota de la República Española, los triunfos de Hitler, el desconocimiento a su ciudadanía y la frustrante relación con los ejecutantes de sus obras. Pero también se debió a su absoluta vocación como compositor.

Según he sabido, ninguno de los pianos  mecánicos de Nancarrow se encuentran en México porque todos los compró una institución Suiza, la Fundación Paul Sacher.
 

Alfredo Sánchez
JUN 10

Museos Por Alfredo Sánchez asangu@gmail.com

Mucho revuelo han causado en estos días las noticias relacionadas con los museos de la Zona Metropolitana de Guadalajara. No es para menos, pues los museos no han sido recintos particularmente favorecidos, en la práctica, por los intereses gubernamentales, así que hay expectativas y suspicacias respecto de lo que pudiera suceder con ellos.  

Primero, el trascendido respecto de Olga Ramírez, ex directora del IJAS, como nueva directora del Instituto Cultural Cabañas. En una nota de este diario se mencionó la necesidad de contar para ese puesto con un gestor de recursos por encima de un especialista en asuntos curatoriales o museográficos. Sin negar la importancia de que pudiera ser benéfico gestionar  dineros para un recinto como ese, se me ocurre preguntar ¿qué sentido tiene que el Estado tenga un edificio como ese si no puede sostenerlo? ¿No debería el gobierno dotarlo de los recursos necesarios  y considerar eso como una de sus funciones culturales y educativas imprescindibles, más allá de la viabilidad económica? Más preguntas: y si no se encuentran los recursos, ¿qué?, ¿se seguirá con la política de hacer del Cabañas un salón de fiestas? ¿Dejarán que se siga deteriorando por la escasez de recursos para su mantenimiento? Insisto, ¿no debería garantizar el gobierno estatal su funcionamiento más allá de la hipotética obtención de recursos extraordinarios?

Más allá de lo anterior, habrá que estar atentos a las decisiones que se tomen en el comité curatorial que decidirá las exhibiciones en el recinto.  Y ahí también el ingrediente económico será fundamental.

Por otra parte, surgió el rumor respecto del nombramiento de Rosa Angelina Sandoval Díaz, hermana del gobernador, como subdirectora del Museo de Arte de Zapopan. Aunque la noticia fue desmentida por Héctor Robles, presidente municipal, se provocó cierto revuelo por el tufo a nepotismo que se desprendió del hecho. Lo cierto es que, a decir de Robles, la actual funcionaria de Zapopan trabaja como “coordinadora de proyectos en la Oficina de Proyectos Estratégicos” del municipio.  

Por último, Suny Ramírez se despidió vía e-mail como directora del Museo de las Artes de la UdeG. Esto se da en el marco de la muy reciente ampliación del propio museo: la salida de la Rectoría General del edificio, asunto por el que Ramírez pugnó mucho tiempo, le da una nueva dimensión y nuevas ambiciones al proyecto. Habrá que ver cómo se plantea la nueva etapa de este importante recinto universitario con la inminente llegada de quien suplirá a Suny.
 

Alfredo Sánchez
JUN 3

Manzarek Por Alfredo Sánchez asangu@gmail.com

El inicio de la década de los setenta fue trágico para la música. Varios grandes personajes de distintos ámbitos y cuya  influencia fue decisiva murieron entre 1970 y 1971.  Agustín Lara falleció el 9 de noviembre del 70; Igor Stravinski, el 6 de abril del 71; Louis Armstrong el 6 de julio de ese mismo año; Ignacio Villa, Bola de Nieve, el 2 de octubre del mismo 71. Pero me atrevo a decir que ninguna de esas muertes alcanzó los niveles de difusión e impacto que el de tres jóvenes músicos de rock  que compartían la primera inicial en sus respectivos nombres: el gran guitarrista Jimi Hendrix murió el 18 de septiembre de 1970. Ese mismo año falleció la cantante Janis Joplin, un 4 de octubre. Al año siguiente, el 3 de julio, Jim Morrison fue encontrado muerto en un hotel de París. Los tres tenían 27 años.

Recuerdo que cuando Morrison murió yo estaba de vacaciones en la Ciudad de México. Estaba en el auto de un primo mío, esperando a que él regresara de algún asunto y mientras escuchaba alguna de las emisoras rockeras de AM de la capital.  Creo que era Radio Éxitos. En algún momento el locutor en turno interrumpió la transmisión para informar que el líder de The Doors acababa de morir. Yo era un joven de 15 años y amaba a ese grupo, recientemente había conocido el disco Morrison Hotel y ya me sabía de memoria cada uno de sus tracks, así que al enterarme de la noticia confieso que lloré. De alguna manera intuía el fin del rock, la música de la que me había apasionado desde años atrás. Las muertes previas de Hendrix y de Janis anticipaban ese final ahora confirmado por la noticia sobre el llamado Rey Lagarto.

El rock no murió, por supuesto, aunque se hayan ido tres de sus magníficos exponentes.

Todo ello me viene a la mente al enterarme de la muerte de otro de los integrantes de The Doors, el organista y pianista Ray Manzarek, responsable en buena medida del sonido que caracterizó a aquel grupo de Los Ángeles. Manzarek, el hombre que hacía el bajo con la mano izquierda mientras que con la derecha producía los sonidos característicos del órgano que se convirtió en sello de los Doors, el hombre reservado cuya personalidad contrastaba con la de su volcánico amigo Morrison, el que continuó luego de la muerte de Jim con proyectos diversos, ninguno a la altura de Las Puertas. Su viaje llegó a su fin el pasado 20 de mayo. He broke on through (to the other side).
 

Alfredo Sánchez
MAY 27

Goles en contra del autoritarismo Por Alfredo Sánchez asangu@gmail.com

La historia de mi generación estuvo en buena medida marcada por la indignación respecto del autoritarismo. Claro, nací en los cincuenta, crecí cobijado por una música, el rock,  que se suponía contestataria, porque había surgido como una protesta respecto de un mundo en decadencia que no satisfacía en absoluto a los jóvenes: los resabios de la segunda gran guerra, la nueva guerra absurda —Vietnam— donde morían miles de jóvenes a quienes enviaban a un matadero sin sentido.  

En ese contexto surgieron movimientos  de rebelión, acaso un tanto ingenuos: los hippies, por ejemplo, que con sus consignas de peaceandlove trataban de contrarrestar un poco a la barbarie.  Pero llegaron los setenta y apareció el peor de los autoritarismos, aquel representado por los militares que a fuerza de pistolas, botas y carabinas tomaban el poder a la fuerza y reprimían cualquier brote de inconformidad por ingenuo o inofensivo que pareciera.  Y lo hacían con una brutalidad sin límites. Llegó Pinochet y de un plumazo —o bombazo, cabría decir— acabó con el gobierno democrático de la Unidad Popular en Chile e instauró un régimen de terror que causó muchas muertes, desaparecidos, torturados. Paraguay, Bolivia, Brasil, ya habían tenido sus propias experiencias trágicas con gobiernos militares impuestos por las armas, represores de las libertades individuales, implacables con cualquier signo de rebeldía.

Son conocidos algunos tristes episodios: el asesinato del compositor Victor Jara en el estadio chileno; el exilio forzado de los brasileños Gilberto Gil y Caetano Veloso; el éxodo de muchísimos argentinos, chilenos, uruguayos —muchos de los cuales llegaron, por cierto, a México—.  Y, por supuesto, miles de asesinados a causa de sus ideas.

En estos días dos noticias han puesto estos hechos de nuevo en las páginas noticiosas:  la condena de Ríos Mont, el sanguinario dictador guatemalteco condenado recientemente a ochenta años de cárcel por genocidio y delitos de lesa humanidad; y la muerte de Jorge Rafael Videla,  el militar argentino causante de algunos de los más tristes episodios en la historia de aquel país: asesinatos, desapariciones forzadas, secuestro de niños cuyos padres se encontraban detenidos en las cárceles.  Acaso se trate de una mera coincidencia que estos dos despreciables personajes tengan ese fin, pero quisiera pensar que la justicia se hace presente, quizás de manera tardía, para mostrarnos que la libertad y la democracia le ganan al menos una partida al autoritarismo y la intolerancia.  Brindo por ello.
 

Alfredo Sánchez
MAY 20

Más enigmas Por Alfredo Sánchez asangu@gmail.com

¿Cómo se consume la música hoy en día? Confieso mi confusión y, por qué no decirlo, mi incomprensión. ¿Cuál es el modo ideal para escuchar y apreciar la música? Depende en buena medida del tipo de música de que se trate. La llamada “música de concierto” tiene sus propios rituales y su apreciación ideal sucede ya sea en la intimidad de la casa, con un buen equipo de sonido, o en la sala de conciertos donde todo mundo está callado y atento a las sutilezas que se ejecutan en vivo. Ahí, por supuesto, es impensable que alguien se ponga a platicar a voz en cuello con su vecino de asiento.

Pero en otros géneros la cosa cambia: los clubes de jazz tradicionalmente son lugares donde la gente bebe, come y platica mientras escucha, con variados grados de atención, a los músicos. Sin embargo, aún en esos sitios suele haber una actitud más o menos respetuosa con los intérpretes: con frecuencia se aplaude cuando un bajista termina de ejecutar un solo brillante y se suele mostrar entusiasmo cuando la música alcanza altos niveles de comunicación con el público; pero también es cierto que en algunos de esos casos la música se convierte solamente en un telón de fondo a los conversadores que poca atención prestan al virtuosismo. Luego están los llamados “conciertos masivos” donde se supone que la música es el pretexto pero es común ver a los asistentes moverse de un escenario a otro, platicar entre ellos frecuentemente a gritos, hacer fila para conseguir una cerveza mientras a lo lejos la música suena, cantar a voz en cuello lo mismo que el vocalista del grupo en turno.  Todo ello parece formar parte de otro tipo de ritual donde la música convoca pero hay muchos otros ingredientes involucrados. Y luego están los conciertos que, aun cuando estén incluidos en la llamada “música popular”, se supone que deberían tener un cierto grado de intimidad por las características de su formato.  

El jueves pasado se presentó Santiago Auserón en su faceta de Juan Perro en un bar.  En algún momento, haciendo alarde de tablas, declaró que la siguiente canción la cantaría sin micrófono.  Lo que buscaba —y lo logró— fue hacer que los asistentes de callaran y le pusieran atención. Su formato —dos guitarras acústicas y voz—  así como su repertorio donde la letra es muy importante, requerían de una audiencia atenta y concentrada,  pero las características del sitio —y acaso también los usos y costumbres del público actual— no permitían una comunicación suficiente. Aún cuando la música forma parte indiscutible de la vida actual, el modo de acercarse a ella varía.  Y no siempre para bien.
 

Alfredo Sánchez
MAY 13

Enigmas Por Alfredo Sánchez asangu@gmail.com

El modo como se consume la música hoy en día tiene mucho de enigmático y confieso que me rebasan las perspectivas al respecto. Las tradicionales tiendas de discos hace rato que están de capa caída, ya no tienen el surtido de hace unos años, han transitado a la venta de películas, instrumentos musicales, adminículos tecnológicos, juegos para Xbox y demás. Por el contrario, las descargas digitales de música parecen ir al alza y ello, aun con algunas incertidumbres, prefigura un escenario en el que las canciones sueltas más que los álbumes completos serán la norma.

Aparecen plataformas de internet donde es posible escuchar gratuitamente discografías completas de cuanto artista se nos ocurra —la llegada a México de Spotify es significativa al respecto—. Al alcance de un click está la posibilidad de conseguir lo que queramos o incluso —como me lo hizo notar alguna vez Alex Otaola— de desaparecerlo para siempre de nuestros discos duros. Nada qué ver con aquellos tiempos cuando adquirir un nuevo disco era toda una odisea. Ahora hasta es posible obtenerlos antes de que aparezcan a la venta. Sin embargo, al mismo tiempo resurge el interés por los discos “de acetato” —algunos los llaman “viniles”—, objetos que parecían absolutamente caducos y que hoy, con no poco de romanticismo, empiezan a ocupar, tímidamente, un lugar. La música sigue estando en todas partes pero se consume de otro modo: hay quien la escucha en sus computadoras, en sus dispositivos de mp3, en sus teléfonos celulares, en los estéreos de sus automóviles. Cada vez más gente aparece con audífonos en las calles, en el transporte público, en bicicleta, presumiblemente escuchando música. ¿Qué música se escucha? Ese es otro de los enigmas, no menores, al menos para mí.

Estas preguntas se me aparecieron luego de asistir al primer concierto en Guadalajara de Jorge Drexler, cantautor uruguayo que por extrañas razones no había estado aquí aunque en la ciudad de México ha hecho al menos ocho conciertos antes. La enloquecida audiencia en la que abundaban jóvenes, que apenas tienen la mayoría de edad, se sabía todas las canciones y las gritaba a voz en cuello. ¿Cómo es esto si a Drexler no lo ponen en la radio, no sale en la televisión, nunca había hecho un concierto en Guadalajara, si su música posee cierta sofisticación que va más allá de las fórmulas consabidas? Enigma. Es internet, me dice alguien, y yo lo creo. Pero al mismo tiempo me sigo preguntando cuando recuerdo que algo parecido ocurrió con Kevin Johansen: ¿qué es lo que está cambiando?
 

Alfredo Sánchez
MAY 6

Nuevas caras en cultura Por Alfredo Sánchez asangu@gmail.com

Los nombramientos recientes en la Secretaría de Cultura de Jalisco han provocado reacciones donde predomina la cautela. Caras nuevas, eso sí, abundan, y varios de los nuevos funcionarios no han tenido experiencias previas en la administración pública, aunque sí en la brega cotidiana donde se han enfrentado no pocas veces a los obstáculos comunes para quienes se dedican al arte desde posiciones independientes.  

Tal es el caso, por ejemplo, del propio Álvaro Abitia,  director General de Desarrollo Cultural y Artístico -dependencia recién creada, por cierto- y de los coordinadores de música -Sibila Knobel-, danza -Sandra Soto- o teatro -Gaby Escatel-.  El reto es complejo pues se ha anunciado una “reingeniería” que supone cambios estructurales y también se ha mencionado la urgencia de una mayor atención al interior del Estado, aunque los presupuestos no parecen favorecer demasiado a las acciones planeadas.

La propia Myriam Vachez me comentó en reciente entrevista que este año tendrían que adaptarse al presupuesto que se dejó asignado y que trataría de gestionar uno más amplio para el año próximo. Eso también se ve difícil pues la cultura no ha sido nunca prioridad para las legislaturas encargadas de repartir los dineros, pero habrá que ver si las labores de gestión de la nueva encargada de la cultura tienen éxito.

En todo caso habrá que conceder, como de suele decir, el “beneficio de la duda” a quienes se integran ahora a este equipo y esperar que hagan un mejor papel que las tres administraciones pasadas, todas emanadas de gobiernos panistas.

Donde quedan muchas dudas hasta el día de hoy es en un recinto muy importante: el Cabañas. No se ha designado director y por lo visto la caballada, para citar a aquel político guerrerense tristemente célebre- está flaca. Un par de nombres han trascendido a nivel de chisme, pero no hay nada concreto. Y es que para un recinto como ese se requiere, en mi opinión,  un perfil complejo, de esos que no abundan por estos rumbos: con experiencia en materia museística y artística y que también tenga contactos y capacidad de gestión para atraer proyectos interesantes,  conseguir patrocinios y financiamientos con imaginación, más allá del expediente fácil de rentar las instalaciones del edificio para guateques diversos.

¿Es el Cabañas una papa caliente? La demora en el nombramiento así parece indicarlo. Lo cierto es que en ese sitio, patrimonio de la humanidad, se necesita un cambio de rumbo muy claro para que esté a la altura de lo que podría ser como espacio museográfico y generador de importantes propuestas culturales de alcance no sólo local sino hasta internacional.

Alfredo Sánchez
ABR 29

Día Mundial del Libro Por Alfredo Sánchez asangu@gmail.com

Mañana 23 de abril se celebra el Día Mundial del Libro. La UNESCO lo instituyó en 1996 y eligió la fecha por la simbólica coincidencia histórica de que ese día del año 1916 murieron nada menos que William Shakespeare, Miguel de Cervantes y Garcilaso de la Vega. Hay una celebración que se realiza cada año en Guadalajara con la lectura pública que organiza la FIL y en la cual este 2013 se leerá la novela Orgullo y Prejuicio de Jane Austen. Pero hay otra, acaso menos vistosa pero muy significativa, que desde hace 13 años es posible gracias al esfuerzo conjunto de Rayuela, diseño editorial, Librerías Gonvill, la imprenta Editorial Pandora y varias librerías de la ciudad. La iniciativa, única en el mundo hasta donde sabemos, es del editor y diseñador Avelino Sordo Vilchis quien cada año hace un libro que se regala a quien lo solicite en las varias librerías que participan: Gonvill, Gandhi, Fondo de Cultura Económica, Porrúa, Siglo XXI, Cervantes y El Sótano.

La idea es que el libro en cuestión sea una especie de celebración del libro mismo, el más asombroso de los instrumentos inventados por el hombre, según decía Jorge Luis Borges, ya que « …los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación».

En 2001 comenzó esta aventura con un volumen escrito por el poeta Jorge Esquinca, una colección de 13 ensayos titulados simplemente Elogio del Libro. Los autores que han participado en la iniciativa son muchos y por razones de espacio no los cito a todos: Luis Vicente de Aguinaga, Vicente Quirarte, Blanca Luz Pulido, Carmen Villoro, Fernando del Paso, Fernando Solana y varios más que han estado como autores únicos o como participantes en un par de antologías que también se han publicado como parte de esta celebración.

El libro que se publica este año y que mañana estará a disposición de los lectores de manera gratuita , es una edición especial de El Libro en Hispanoamérica, un ensayo escrito en 1983 por el destacado bibliófilo, ensayista, historiador, editor y humanista, José Luis Martínez.

La invitación está ahí: mañana soliciten su ejemplar y participen en la celebración.
 

Alfredo Sánchez
ABR 22

Myriam Moscona, Premio Villaurrutia Por Alfredo Sánchez asangu@gmail.com

La búsqueda del origen ha llevado a la poeta Myriam Moscona a escribir una obra singular, con la cual se ha hecho acreedora al premio Xavier Villaurrutia.  El título, que a muchos extrañará, nos da una pista: Tela de Sevoya.  La última palabra corresponde a la forma como se escribe “cebolla” en ladino o judeo español, la lengua de la cultura sefaradí que se encuentra en franco peligro de extinción. Los judíos sefaradíes o sefarditas cargaron con su lengua y su cultura para diseminarla por el mundo luego de que fueron expulsados de España en el emblemático año de 1492. El ladino, que a nuestros ojos y oídos parece arcaico, está detrás de la trama de este libro y el texto de Myriam es, en cierto modo, un homenaje a esta lengua peculiar, muchos de cuyos giros aún encontramos en nuestro propio lenguaje.

La autora ganó, entre otros reconocimientos,  en 1989 el Premio Aguascalientes de poesía, es traductora,  ha ejercido el periodismo cultural y ha publicado libros de artista.

La antigua familia de Myriam Moscona se asentó en Bulgaria y ella, a sus 50 años, decidió ir a conocer el país y a indagar acerca de sus propios orígenes, a “atar cabos”, como escribe en uno de los primeros capítulos, un poco a la rulfiana manera como comienza Pedro Páramo, donde el personaje central afirma llegar a Comala en busca de su padre; Moscona va a Bulgaria en busca de sus raíces y lo que consigue es un poderoso relato autobiográfico de múltiples registros. El libro se anuncia como una novela, pero en realidad es mucho más que eso: hay relato, sí, pero también hay crónica de viaje, poemas, cartas, descripciones de sueños, entrevistas, por lo que sería más exacto describir a Tela de Sevoya como a un libro híbrido.

Cinco años llevó a Myriam hacer este libro, travesía europea incluida, y como era de esperarse tratándose de una escritora minuciosa que en su propia labor poética  ha dado muestras de cuidado con las formas y el lenguaje, se trata de un libro impecablemente escrito que nos va adentrando poco a poco en ese peculiar universo cultural donde aparecen, entre otros personajes, las fuertes imágenes de una abuela cruel y la dolorosa de una madre agobiada por la enfermedad.

Tela de Sevoya, el sorprendente y refrescante debut narrativo de Myriam Moscona, ha sido  publicado por la editorial Lumen.
 

Alfredo Sánchez
ABR 15