Los cambios en diversos ámbitos de la cultura han empezado a ocurrir como era de esperarse en este año de movimientos casi telúricos. La semana pasada nos enteramos de algunos significativos: fue ratificado en lo que, para simplificar, llamaremos Cultura UdeG, Igor Lozada, quien ha estado al frente del sector cultural universitario desde hace varios años, y también se han sucedido cambios en las coordinaciones que dependen de él: se confirma la llegada de Maribel Arteaga al Museo de las Artes, se ratifica a Ana Teresa Ramírez como jefa de música y a Marcela García Bátiz al frente del festival Papirolas. Los cambios incluyen a la joven Denisse Flores quien sustituye a Lourdes González en la Coordinación de Artes Escénicas y Literatura y a Santiago Valencia, quien dirigirá el teatro Diana en lugar de María Luisa Meléndrez. Habrá que esperar para saber si estos movimientos significarán innovaciones importantes o más bien una continuidad con los planes universitarios.
Por otra parte nos enteramos de la salida de Myriam Vidriales de la coordinación general de difusión de la FIL. Este cambio sucede luego de la partida de Nubia Macías de la dirección de la Feria, y se ha sabido que la propia Myriam emigrará también a la Ciudad de México. El doble movimiento Nubia-Myriam podría significar, ahí sí, cosas muy diferentes en el modo como ha funcionado hasta ahora el importante encuentro librero. No en balde fue más de una década de trabajo ahí, de este par de mujeres. Por mi parte le deseo a Myriam Vidriales éxito en sus nuevos proyectos.
Me enteré también en estos días de un problema de salud del fotógrafo y buen amigo Luis Caballo, quien fue operado de un ojo, cosa especialmente seria para quien, como él, usa la vista como medio fundamental de su trabajo cotidiano.
Su nombre real es Luis González Durán Vázquez, estudió Ciencias de la Comunicaciónen el Iteso donde, bajo la inspiración de maestros como José Luis Pardo, Jorge Paredes y Laura Magaña decidió el que sería su modo de vida: la fotografía. También se ha dedicado a la enseñanza, principalmente para niños. Hace muchos años fundó Papalote, un singular local donde se impartían talleres de creatividad infantil, y mucho después inició con Mónica Cárdenas y Cuitláhuac Correa el taller visual Rendija. Con los años ha seguido afinando su ojo fotografico hasta consolidarse como uno de los más notables de Guadalajara. Maestro fotógrafo de tiempo completo, la imagen de Luis Caballo se completa con sus infaltables huaraches, su larga barba entrecana y su pelo recogido en una cola de… caballo. Desde aquí le envío buenos deseos para su recuperación de su ojo de Caballo.