Rehabilitación de espacios culturales Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Eduardo Escoto

Durante este mes de mayo tendrá lugar un festival internacional de órgano en la iglesia de San Juan de Dios, enclavada en el populoso y céntrico barrio al que da nombre, con motivo de la reinauguración del instrumento fabricado por la casa Merklin en París en la última década del siglo XIX.

Fue en el mes de octubre de 1893 —hace ya casi 120 años— cuando este instrumento fue estrenado en la Catedral Metropolitana de Guadalajara, su destino original, donde se empleaba como órgano de coro que complementaba al órgano de tribuna adquirido al mismo tiempo.

Sin embargo, en la década de los años cuarenta del siglo pasado fue comprado por la iglesia de San Juan de Dios como un elemento emblemático que coronaría los trabajos de remodelación que tuvieron lugar en ese entonces.

Si bien el instrumento se encontró en relativo buen estado hasta fechas recientes, su uso fuera de las actividades relacionadas con el culto fue prácticamente nulo, un síntoma más del desarraigo y demás problemáticas sociales que han venido afectando a esta zona de la ciudad.

Finalmente, en 2008, el órgano fue condenado al silencio debido a la interrupción en el suministro de la energía eléctrica de tipo trifásico que el instrumento requiere para su funcionamiento. Esto fue causado por las largas obras de remodelación que se realizaron en la Plaza de los Mariachis y el problema se agravó debido a que diversas fallas en la ejecución de tales trabajos provocaron que la electricidad no fuera reactivada sino hasta hace unos pocos meses atrás, después de prolongadas gestiones.

El actual párroco, Ignacio Romo, se ha propuesto rescatar el significado del histórico recinto que tiene a su cargo, labor complicada por el tipo de locales que le rodean, incluso cuando se supone que por ley no se debería permitir vender alcohol en las inmediaciones de una iglesia. Habrá que ver si el talento y la buena voluntad se abren paso entre fuertes intereses económicos. De cualquier forma, la reinauguración del órgano y diversas obras de mantenimiento practicadas al edificio suponen un paso firme que apunta en este sentido.

Los conciertos se llevarán a cabo los jueves 9 (Héctor Salcedo), 16 (Sossio Capasso, de Italia), 23 (Jesús Salcido) y 30 (Clemente Quezada, nombrado ya organista titular de San Juan de Dios).

La organización del festival está apoyada por la Asociación Cultural Domingo Lobato Bañales, A. C., que se inicia así en la labor de promover actividades musicales.

El órgano de la iglesia de San Juan de Dios —el más antiguo de los que existen en la ciudad junto con el de Catedral— está nuevamente en funcionamiento. Es de esperarse que estos conciertos puedan acercar a un público amplio a la apreciación de un instrumento de gran valor artístico y patrimonial, pues su conservación y función cultural dependen de ello.

El Informador
MAY 4

La promoción del arte jalisciense Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Eduardo Escoto

La Filarmónica de Jalisco se encuentra realizando este mes de abril una pequeña gira por el interior del Estado interpretando el poema sinfónico Lagos, una interesante obra de Antonio Gomezanda (1894-1961), músico jalisciense, laguense para más señas, que a casi 120 años de su nacimiento no ha tenido en nuestro entorno el reconocimiento que debería.

La orquesta, bajo la dirección del maestro Guillermo Salvador, dio inicio a esta gira precisamente en Lagos de Moreno el pasado día 12 como parte los festejos por el 450 aniversario de la fundación de la ciudad, repitiendo el programa el día de ayer en Tepatitlán, para finalmente presentarse el próximo día 30 en Colotlán.

Lagos está escrita para orquesta, piano y chelo, y en esta ocasión se cuenta con la participación de Kamuel Zepeda y de Layla Kanniña como solistas. Nadie más apropiado que el maestro Zepeda para dar vida a esta obra, siendo de sobra conocido el destacado trabajo que por tantos años ha estado realizando en pro del rescate de numerosas figuras que componen el panorama musical jalisciense a través de investigaciones y de la ejecución de sus obras.

Antonio Gomezanda fue un importante compositor, pianista, crítico, editor y profesor, cuya formación se dio en la Ciudad de México, donde fue alumno de Manuel M. Ponce y Julián Carrillo. Tras graduarse en el Conservatorio Nacional en 1919 continuó su preparación en Alemania, llegando a ser miembro de la Orquesta Sinfónica de Dresden en 1922 y de la Filarmónica de Berlín. Como concertista recorrió numerosas capitales de Europa y Norteamérica.

Su música está enmarcada en el nacionalismo, que aborda con un lenguaje romántico. Su escritura sinfónica es solvente y sus recursos estilísticos se nutren principalmente del regionalismo mexicano que le fue contemporáneo. En su producción sobresale la Fantasía mexicana, suite de danzas regionales escrita para piano y orquesta; Seis danzas mexicanas, para orquesta, y la mencionada Lagos.

Compuso también música para piano y de muchas de estas piezas hizo arreglos para orquesta y ensambles de cámara. Cuenta con un par de óperas: La Virgen de San Juan y Fantasía ranchera, escritas dentro de un estilo al que denominó “ópera ranchera”. De igual forma, su obra aborda la temática prehispánica, corriente en la que destacan obras como el Ballet azteca Xiuhtzitzqüilo y Seis poemas aztecas cantados en náhuatl.

Es relevante el hecho de que se haya logrado la coyuntura que permita que esta gira de la Filarmónica de Jalisco sea aprovechada para dar a conocer esta partitura de Gomezanda. No son muchas las ciudades en el mundo que pueden presumir de haber inspirado una obra sinfónica, de contar con una síntesis sonora de su ethos cultural realizada por un artista de gran talento y, por ello, se vuelve imperdonable permitir que se quede en un cajón.

El Informador
ABR 20

Espíritus sin talento Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Eduardo Escoto

El hecho de que un programa de televisión presente como tema central de una de sus emisiones al Departamento de Música de la Universidad de Guadalajara sería una buena noticia, a menos que se trate de un espacio enfocado a un tipo de entretenimiento bastante rústico.

Así, el pasado 31 de marzo, el programa Extranormal de Tv Azteca presentó una “investigación” grabada en el interior de las instalaciones del Ex Claustro de San Agustín, en el Centro de la ciudad, para desvelar las “manifestaciones paranormales” que allí tienen lugar.

Un “equipo de investigación” (que incluía a una vidente con un disfraz árabe que parecía venido de una mala pastorela) recorrió las aulas de la escuela que ya rebautizaron como el “Conservatorio de las ánimas”. Siguiendo el formato de falso documental y mediante los trucos de producción más elementales, se trató de sugestionar a la audiencia para que crea que las puertas se abren solas, que los instrumentos se tocan sin intervención humana y que en el edificio se presentan apariciones.

Hay momentos que involuntariamente rayan en lo cómico, como cuando uno de los conductores del programa, identificado como “un profesional de la música” por uno de sus compañeros, afirma categóricamente que el espíritu en cuestión acaba de tocar la nota Sol en el piano, al tiempo que, para demostrarlo, presiona la tecla Re. Eso sí, menos graciosa es la forma en la que después se dedica a golpear los timbales del salón de percusiones por espacio de cinco minutos (utilizando para ello baquetas en lugar de mazos y haciendo un uso indiscriminado del pedal de afinación), como parte de “un experimento a través de las vibraciones” para “acceder a otros planos dimensionales”. Cabe señalar que un parche para un timbal de concierto cuesta —dependiendo de su calidad— unos dos mil 500 pesos en promedio.

Pero ya en un plano mas terrenal, sería interesante saber quién —y sobre todo con qué objeto— decidió dar el permiso para que se realizara la grabación de dicho programa en la escuela, aunque en realidad, lo más probable es que la respuesta no implique ninguna consecuencia y si bien es claro que no se trata de hechos de una enorme gravedad, sí pueden ser un indicador de la seriedad con la que toman al centro educativo los que lo tienen a su cargo.

Al igual que cualquier institución educativa, sin una correcta proyección social de su importancia, así como de los logros y esfuerzos que han llevado a su consolidación, el Departamento de Música se encontrará funcionando —cuantitativa y cualitativamente— por simple inercia. Y esto no es para nada deseable, teniendo en cuenta que junto a la Escuela Superior de Música Sacra representan las únicas dos ofertas de educación musical formal que se encuentran en la ciudad.

En este sentido, se puede apuntar que el año pasado, el Departamento celebró su LX aniversario con una serie de actividades que muy poco se promocionaron fuera de los medios habituales, lo cual hubiera sido más provechoso que emprender la búsqueda de ánimas en su interior, ya que por lo se pudo oír, a pesar de los siglos que supuestamente han pasado ahí, poco saben de música.

El Informador
ABR 6

Se acerca el Festival Cultural de Mayo Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Eduardo Escoto

El Festival Cultural de Mayo (FCM) es desde hace tiempo uno de los eventos de relevancia en la oferta cultural tapatía. Su origen -así como su producción- son locales y cabe recordar que en el momento de su primera edición, en 1997, representó un tipo de propuesta que no había sido usado en nuestro entorno en todo su potencial.

Así, teniendo como eje rector la música clásica, sus organizadores desarrollaron pronto un modelo de trabajo que ofrecía al público actuaciones de interesantes exponentes artísticos internacionales, lo que devino después en la adopción del esquema de país invitado. Los contactos, apoyos y patrocinios respondieron a un proyecto bien planteado que entregó memorables ediciones, como la de 2004 (Polonia), la de 2005 (Austria) o la de 2006 (España).

Sin embargo, tras llegar a tener un momento de bonanza que le permitió presentar programas que contemplaban hasta 31 días de actividades (como fue el caso de 2008), en las últimas ediciones esto se ha visto disminuido, hasta llegar a las 17 jornadas del año pasado. Cuestión de recursos quizá, aunque se debe reconocer que no han faltado los momentos brillantes y que se ha mantenido el objetivo de acercar nuevos públicos a la música formal de una manera seria.

Sin embargo, esta tendencia de contracción sigue manifestándose. El pasado jueves se dio a conocer el programa de lo que será la XVI edición del FCM, la cual tendrá lugar del 7 al 26 de mayo y contará con Francia como país invitado. Desafortunadamente, es notoria la reducción de las actividades del festival y resalta el hecho de que este año se desarrollarán por completo en Guadalajara, dejando fuera a los municipios del interior del estado que anteriormente se veían beneficiados con su inclusión.

En esta ocasión no aparece el ciclo de música en iglesias y si bien la música clásica mantiene un papel preponderante, el programa está más compartido con otras disciplinas, como el cine y la danza. Participarán los pianistas Francois–Frederic Guy, Gergely Boganyi y Santiago Lomelín; la chelista Anne Gastinel y el grupo de música antigua Les Saqueboutiers, cuyo integrante Daniel Lasalle impartirá también una clase maestra.

Para anotar en la agenda como evento destacado está el recital que ofrecerá el día 19 de mayo el ya mencionado Boganyi, asiduo participante en este festival y que para esta ocasión  interpretará interesantes obras de Schumann y Liszt, basta con mencionar que de este último compositor ejecutará la complicada y espléndida leyenda San Francisco de Asís predicando a los pájaros, así como el imponente Estudio trascendental número 4, “Mazeppa”. Por lo que ha presentado el pianista húngaro en el pasado, es de esperarse que el resultado sea memorable.

Este es el panorama que presenta por ahora el FCM, ojala que pronto sea posible disfrutar -como en un pasado nada lejano- de un evento más robusto, a la altura de la consolidación que se ha ganado.

 

El Informador
MAR 23

La música y su entorno Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Eduardo Escoto

A nivel internacional, la efeméride más importante que se da este año en el ámbito musical es el bicentenario del nacimiento del compositor alemán Richard Wagner. Como es usual en estos casos, los actos conmemorativos que se han venido presen-tando se centran sobre todo en la ejecución de la música del autor en cuestión, pero esta vez llaman particularmente la atención las exposiciones que tanto el Museo Na-cional Germánico de Núremberg como el Fembohaus (museo de la ciudad de Núrem-berg) han abierto recientemente al público con la finalidad de presentar el entorno histórico y cultural que condicionó la creación de la ópera Die Meistersinger von Nürnberg (Los maestros cantores de Núremberg).

El Museo Nacional Germánico “propone un estudio comparativo de los mitificados ideales medievales de Núremberg con la realidad” a través de objetos y documentos relacionados tanto con el Núremberg que Wagner conoció en el siglo XIX como con la ciudad que fue durante el medievo y en la cual se desarrolla la trama de la obra. Por su parte, el Fembohaus presenta la historia de las cofradías de maestros cantores que inspiraron a Wagner, con particular énfasis en la figura histórica de Hans Sachs, el zapatero, cantor y poeta, elegido por el compositor como protagonista.

Toda manifestación artística debe sus características al entorno social y cultural del cual forma parte, ya sea como elemento de continuidad o de ruptura. A pesar de ello, el análisis musical convencional ha descuidado este enfoque para centrarse primor-dialmente en el estudio de la forma y la técnica, lo que ha impedido una comprensión completa del hecho musical. Esto resulta aún más claro al tratarse de una obra como Los maestros cantores de Núremberg, que se aproxima a una etapa histórica en concreto para dar un mensaje acerca de la relación entre la tradición, la evolución y la innovación en el arte.

Por otra parte, las instituciones que promueven estas exposiciones buscan demostrar también cómo la citada ópera influyó en la propia imagen de Núremberg, lo que ayuda a comprender cómo la obra de arte mantiene un vínculo bidireccional con su entorno, lo cual explica su capacidad de influir en él.

Es de esperarse que este tipo de actividades y estudios comiencen a darse con más frecuencia y que no pase mucho tiempo antes de que se hagan presente en nuestro medio, que por sus particularidades y procesos de los que es resultado daría lugar a descubrimientos e interpretaciones de gran interés.

escotorobledo@gmail.com
 

El Informador
MAR 9

Niños cantores Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Eduardo Escoto

Guadalajara fue testigo esta semana de la consolidación de la Federación Mexi-cana Pueri Cantores (FMPC), asociación que busca agrupar al mayor número posible de coros de infantes dedicados al servicio litúrgico y que se encuentra afiliado desde el primer momento a la Federación Internacional Pueri Cantores, con sede en el Vaticano.

La creación de esta federación nace a instancias de la Comisión de Música Litúr-gica del Episcopado Mexicano, que logró la reunión de un grupo de directores corales con la finalidad de establecer los objetivos que habría de seguir la instauración de una asociación de este tipo en México.

Así se ha establecido el deseo de incrementar la participación litúrgica de los coros, enriquecer su repertorio, estimular la cooperación, dar acceso a apoyos técnicos,  intercambios y participación en congresos a todas las agrupaciones inscritas por encima del aislamiento y las rivalidades.

Guadalajara queda muy bien representada en la FMPC, pues el maestro Aurelio Martínez Corona, director del Coro de Infantes de la Catedral, ha sido nombra-do su vicepresidente. Destaca el interés existente por “dar la noticia y extender la invitación a los muchos coros que hay para que se integren a este movimiento”

Dados los procesos evolutivos que se han dado a lo largo de la historia de la música occidental, resultan ser pocos los organismos musicales que se encuentran tan directamente ligados a los procesos funcionales que llevaron a su conformación. Entre estos destacan las escolanías o coros infantiles dedicados al servicio religioso.

Incluso hablando en estricto sentido musical, estas agrupaciones han demostra-do ser un gran centro de formación para futuros músicos, brindando a los chicos la oportunidad de desarrollar sus habilidades, al establecer –mediante la práctica en conjunto– un contacto íntimo con la propia esencia musical en una etapa de su crecimiento intelectual en que puede ser asimilada de una manera casi natural. Esto, además de los valores socioculturales que van implícitos en la práctica coral y entre los que pueden citarse, por poner un ejemplo, la apreciación del trabajo grupal, hasta el reconocimiento del valor de las aportaciones individuales a los resultados colectivos.

En México, las raíces de la práctica coral –y aun de manera específica la infantil– se hunden hasta el periodo de la conquista, donde se emplean como herramien-tas de evangelización de gran eficacia y en las que pronto empiezan a destacar los naturales que se sentían muy atraídos por esta práctica. La implantación del sistema musical europeo en el nuevo continente garantizó su continuidad y así ha llegado hasta nuestros días, a pesar de contar con altos y bajos en su re-corrido histórico.

Es de esperase que la FMPC  contribuya a lograr el largamente anhelado resta-blecimiento de una práctica litúrgica musical digna y de calidad, sirviendo ade-más como elemento potenciador del principio artístico y formativo que se en-cuentra en estos ensambles corales.

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El Informador
FEB 23

Merecido homenaje a Domingo Lobato Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por  Eduardo Escoto Robledo

En el marco de los festejos por el 471 aniversario de la fundación de Guadalajara, el próximo miércoles 13 de febrero, a las 19:00 horas, el Museo de la Ciudad (Independencia 684, centro) acogerá un recital en homenaje al recientemente fallecido compositor Domingo Lobato.

El reconocimiento es más que merecido, ya que el destacado músico michoacano vivió y trabajó la mayor parte de su vida en la capital jalisciense, llegando a ser una de las figuras más importantes del ámbito cultural del Estado del siglo XX y dejando un legado conformado tanto por sus obras musicales como por las numerosas generaciones de músicos que se prepararon con él de manera directa o indirecta.

Este recital en el Museo de la Ciudad, organizado por la Secretaría de Cultura de Guadalajara, contará con la participación de la maestra Leonor Montijo al piano, así como de la soprano Dolores Moreno y el violinista Konstantin Zioumbilov.

El programa que interpretarán abordará piezas que tienen que ver con las dos principales vertientes por las que discurrió la obra de Lobato: la música sacra y el folclor, las cuales estarán representadas en cuatro obras: Danzas para piano, la sonata Noel para violín y piano, Cuatro canciones y las Tres danzas michoacanas para violín y piano. Esta última composición destaca por el fiel reflejo que hace de las tradiciones musicales autóctonas del estado natal de su autor.

Por fortuna, la buena noticia que representa en sí misma la organización de este homenaje no viene sola, pues recientemente se ha creado la Asociación Cultural Domingo Lobato Bañales, A.C., la cual se presentará formalmente en breve y que entre sus objetivos se propone realizar trabajos de investigación, preservación y difusión del acervo musical regional.

Una de sus primeras tareas tendrá que ver con la catalogación y organización del propio legado de Lobato para evitar la dispersión o pérdida de algunos de sus trabajos, lo cual será el punto de partida para su posterior divulgación y análisis, que desde luego contempla materializarse en proyectos editoriales en los que puedan participar con valiosas aportaciones los músicos que tuvieron oportunidad de ejecutar sus obras bajo su supervisión.

Desde luego es deseable que esta tarea se haga extensiva al trabajo de otros compositores, en especial de aquellos recientemente desaparecidos, como Hermilio Hernández o Víctor Manuel Medeles, pues se podrían aprovechar testimonios directos para trabajar lo más fielmente posible.

Las obras que podrán ser escuchadas el próximo miércoles son apenas una muestra de la producción del maestro Lobato, pero serán suficientes para darse cuenta de por qué una labor de catalogación, difusión y preservación de su trabajo debe ser tomada con entusiasmo y hacerse extensiva al trabajo de otros compositores jaliscienses por nacimiento o por apego.
 

El Informador
FEB 9

Sucedió de nuevo Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Eduardo Escoto

Tras escuchar las declaraciones emitidas por las partes implicadas en la reciente salida de Alondra de la Parra de la dirección artística de la Orquesta Filarmónica de Jalisco, queda claro que se decidió guardar las formas antes que generar más tensión. Ésta es una tendencia muy en boga en el campo de la comunicación institucional, que en casos como el presente –en que abundan los secretos a voces- resulta válido.

Así, se enarbolan sentidos adioses y los mejores deseos para, enseguida, cada cual partir a realizar planes quizá largamente preparados.

En este momento en que los hechos han tomado un curso y en que las posturas en pro y en contra de Alondra de la Parra esgrimen argumentos ya conocidos por todos, quizá sea mejor analizar la situación a través del lente de la historia antes que enfrascarse en un debate que promete largos episodios.

Corría el año 1964 y la entonces Orquesta Sinfónica de Guadalajara (OSG) era dirigida por el joven músico alemán Helmut Goldmann, a quien la asociación Conciertos Guadalajara -que fungía entonces como patronato de la orquesta- había contratado en 1957.

Goldmann no vino a Guadalajara a vivir de su currículum, llegó decidido a aplicar sus conocimientos para mejorar el entorno cultural local. Se dedicó a incluir obras de estreno en todos los programas de la OSG, haciendo sonar por primera vez en Guadalajara obras de Copland, Dvorak, Respighi, Elgar Purcell, Bach, Berlioz y Mahler, entre muchos otros que todavía en aquellas alturas del siglo XX no habían sido abordados por el ensamble.

Giras, numerosas conferencias-concierto, participación de solistas de gran nivel, la fundación de una orquesta de cámara, un quinteto de metales y un club de música, la interpretación de obras nuevas y su labor docente en la Escuela de Música de la Universidad de Guadalajara fueron las principales actividades de aquella brillante época para la OSG y para la cultura musical del Estado. Sin embargo, existía un grupo que pugnaba por el despido de Goldmann proponiendo que se implantara el sistema de directores huéspedes. Argumentaban que su elección era producto del “malinchismo”, que se debía tener “un cambio de aires” y que su interés por la OSG era puramente económico, cuando su sueldo era de tres mil pesos mensuales, equivalentes a cuatro salarios mínimos y medio de la época.

Pues bien, la presión y las intrigas siguieron su curso y a finales de aquel mismo año, Goldmann prefirió aceptar la oferta que se le hizo para trabajar en la Orquesta Sinfónica de Nuremberg y en el conservatorio de la misma ciudad. Por cierto, la mayoría del público se enteró de su partida al finalizar el último concierto de la temporada ante un Teatro Degollado lleno.

Las coincidencias son muchas y casi a 50 años de distancia, el status quo vuelve a imponerse; siempre será el punto más cómodo.

El Informador
ENE 26

120 años del órgano de Catedral Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Eduardo Escoto Robledo (escotorobledo@gmail.com)

La próxima semana se cumplen 120 años de que fuera inaugurado el órgano monumental de la Catedral de Guadalajara. Fue el miércoles 18 de enero de 1893, en punto de las 10 de la mañana, cuando el instrumento que desde entonces se encuentra colocado en la tribuna que se halla sobre la puerta principal del recinto se estrenó con un recital que tuvo como protagonista al entonces primer organista de la Catedral: Francisco Godínez.

El órgano fue adquirido en la capital francesa a la casa Merklin y su construcción tomó poco más de dos años. Sus características sonoras actuales son el resultado de un par de reformas llevadas a cabo hace 90 y 50 años, respectivamente, que sumaron un carácter alemán pero sobre todo italiano a su esencia francesa, haciéndolo un instrumento con capacidades interpretativas más amplias de las que tenía en un principio.

Hay que apuntar que el instrumento llega a este aniversario en un estado de conservación que dista de ser óptimo, aunque se encuentra funcionando regularmente en espera de poder recibir el mantenimiento correctivo que requiere.

La ocasión de conmemorar la llegada del órgano más antiguo con que cuenta esta ciudad no ha sido pasada por alto.  La Asociación Francisco Godínez Morales –de reciente conformación– ha planeado un festival que se realizará del lunes 14 al sábado 19 próximos, con una programación que incluye un concierto y una conferencia por día para permitir al público disfrutar con la música del rey de los instrumentos, pero sobre todo, invitarle a que se logre un acercamiento con éste mediante su comprensión y conocimiento.

Algunos de los temas que se abordarán en las breves ponencias que se impartirán tienen que ver con el funcionamiento del órgano, la organería francesa, Francisco Godínez y referentes organísticos jaliscienses. Las ponencias estarán a cargo de distintos estudiosos del tema, que buscarán de una manera clara develar los principios básicos del mundo del órgano para ayudar a la correcta apreciación de su música y contribuir a su difusión.

En el aspecto musical participarán los maestros jaliscienses Francisco Javier Hernández, Héctor Salcedo, Jesús Salcido y Clemente Quezada, además del organista Jesús Bernal, profesor del Conservatorio Nacional.

En la mayoría de los programas se incluirá la participación de ensambles vocales, como el Coro del Estado, el Coro del Colegio de Infantes de la Catedral y la Camerata Half tone.

Hablar del patrimonio cultural tangible es menos común -dentro del plano musical- que del intangible, sobre todo en nuestro entorno, por ello es digno de conmemorarse este aniversario y de ser tomado como punto de partida para nuevos logros en materia de conservación y difusión.
 

El Informador
ENE 12

Stevenson, el pionero de la musicología iberoamericana Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Eduardo Escoto

El pasado 22 de diciembre falleció en la ciudad de Los Ángeles, California, el eminente musicólogo norteamericano Robert Murrell Stevenson, quien sin discusión es considerado una figura referencial en la materia por el trabajo serio, fértil y ambicioso que realizó a lo largo de su trayectoria profesional

Personaje difícil de describir en síntesis dado el alcance y la amplitud de su labor, al doctor Stevenson se le reconoce como quien sentó las bases para el estudio formal de la música iberoamericana bajo el enfoque de la musicología y la historiografía, despertando interés por el tema, difundiéndolo al resto del mundo y sirviendo de inspiración para nuevas generaciones de investigadores.

Nacido en 1916 en el estado de Nuevo México, Stevenson se crió en El Paso, Texas, donde su padre trabajó como maestro en una escuela para niños mexico-americanos y en donde –como señala la autora Susan Campos- se vio influenciado por los encuentros interculturales que se daban en aquella la ciudad fronteriza.

Es en El Paso donde en 1936 se gradúa en artes, primer paso en su extensa formación que le llevaría a estudiar piano en la Juilliard School of Music de Nueva York, composición y musicología en Yale y a recibir clases privadas de Stravinsky en Harvard. En 1942 obtiene el doctorado en composición por la Universidad de Rochester y en 1949 alcanza el título de maestro en Teología. Ese mismo año entra a formar parte de la planta docente de la Universidad de California en Los Ángeles, institución a la que continuaría vinculado hasta su muerte, ya en calidad de profesor emérito jubilado.

Su primer libro apareció en 1952: Music in Mexico, el primero en su tipo aparecido en idioma inglés y punto de partida para internarse en el estudio a profundidad de la música iberoamericana, incluyendo por extensión a Inglaterra, necesaria en su caso para terminar de analizar los intercambios culturales entre el nuevo y el viejo continente.

La trascendencia de su bibliografía a este respecto queda clara con citar algunos títulos: Antología musical de la América Latina colonial, Música navideña del México barroco, Música en los territorios Azteca e Inca, La música en la catedral de Sevilla 1478-1606 y su grandioso Música española en la época de Colón, obras que revela-ron al mundo una riqueza prácticamente desconocida hasta entonces.

A Stevenson se le debe el rescate de la música de Cristóbal de Morales, Tomás Luis de Victoria, Tomás de Santa María y Juan de Bermudo, entre otros compositores del barroco español. De igual forma, él fue quien localizó la primera ópera escrita en el continente americano: La púrpura de la rosa, del español Tomás de Torrejón y Velasco.

Escribió más de 300 entradas para el New Grove Dictionary of music y publicó a lo largo de su vida una gran cantidad de artículos, entre los que se pueden mencio-nar: Órganos en las catedrales de los Andes, Chopin en México, Pedro de Escobar: primer compositor portugués en los manuscritos de música del Nuevo Mundo, El entorno religioso de Bach y México, tierra de encanto musical.

Fundó en 1978 la revista Interamerican music review, única en su tipo y que al día de hoy se encuentra completamente consolidada.

La función de la musicología es arrojar luz sobre el fenómeno musical y los hechos que le son inherentes en relación con sus circunstancias culturales, sociales e históricas. Stevenson abordó esta tarea sin detenerse en fronteras geográficas y guiado por el interés auténtico saltó también fronteras académicas, ocupándose de campos de estudio que de forma ordinaria se reservaban a la etnomusicología, la antropología o la sociología.

Compositor, pianista y docente, además del investigador que contribuyó a modifi-car nuestro panorama histórico musical, Stevenson recibió numerosos reconoci-mientos; por ejemplo, la Organización de Estados Americanos creó un premio en su nombre para la musicología latinoamericana y el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid instituyó una cátedra que lleva su nombre.

Para terminar de entender la trascendencia de su legado, se puede citar a la autora Esperanza Pulido, que en los años ochenta del siglo pasado le definió como  un “mexicanista”, o al doctor Robert Snow, quien le dedica su libro sobre la música en la catedral de Guatemala de la siguiente forma: “A Robert Stevenson, en cuyos hombros se apoyan todos los hispanistas americanos”.

El Informador
DIC 29