No hubo marcha atrás. Tomás Boy dejó al Atlas pese a los deseos de la directiva, plantel y afición de los rojinegros, el “Jefe” decidió hacerse a un lado.
Polémico para algunos, insufrible para otros, Boy dejó como postrer imagen el sainete que armó al finalizar el partido contra el Santos con sus posteriores “picantes” declaraciones. En su última conferencia de prensa como timonel de los Zorros, que por cierto, estuvo enmarcada por los gritos y cánticos de aficionados atlistas que le pedían a Tomás que se quedara, sin embargo, él ahí mismo lo dijo, su decisión ya estaba tomada.
El semblante de Boy distaba mucho de ser el de un estratega cuyo equipo, habiendo hecho una gran temporada, había quedado eliminado de la posibilidad de ganar un título. Visiblemente relajado, bromista y con un justificable rostro de satisfacción, que comenzaba a evidenciar su salida de la institución, la cual se confirmaría de manera oficial el martes al mediodía.
Según declaraciones, lo económico no fue impedimento para la continuidad del proyecto y habrían sido situaciones de índole familiar, estrés y cansancio los motivos por los cuales Boy dio el paso al costado.
El “Jefe” se fue dejando la vara muy alta, y la tarea para su sucesor no será nada fácil. El plantel con el que trabajará será básicamente el mismo que sin problemas eludió el descenso, que estuvo dentro de los punteros del campeonato, manteniendo una constancia en su nivel de futbol y en la obtención de buenos resultados, y terminando en el tercer lugar de la tabla general. En el pasado torneo hubo armonía en el vestidor, se hizo buen grupo lo que se veía reflejado en la cancha, los problemas económicos se pudieron sobrellevar sin resquebrajar el rendimiento del equipo. No se puede soslayar que el mismo Tomás Boy se haya dado cuenta que difícilmente un torneo tan exitoso como el que tuvo el Atlas se pudiera repetir y de manera lógica, optar por salir por la puerta grande a quedarse arriesgándose a que sus bonos bajaran si las cosas no salían medianamente bien en el próximo torneo, puede ser una simple especulación, pero sin duda que estos factores los deberá tomar en cuenta a quien le ofrezcan la dirección técnica del Atlas.
Lo primero que deberá definir la directiva es el perfil de técnico que desea, tema sobre el cual seguramente habrá entendibles discrepancias entre quienes tomen la decisión. Por quién optar para darle continuidad a la inercia positiva que dejó Boy ¿por un extranjero identificado con los colores o por uno de historial exitoso? ¿por alguien de casa? ¿por alguien del medio mexicano? ¿reciclar a alguno de los que ya estuvieron? No parece haber un perfil claro y por lo tanto no parece tampoco una decisión sencilla, pero habrá que correr un riesgo por el candidato que se decidan.
Mientras descansa y se relaja Tomás Boy sabe que será pretendido por varios equipos que le propondrán incluso que no termine el semestre sabático del que se aseguró gozaría para recargar energías, lo que es indudable es que por su labor con los Zorros se revaluó como técnico y que cuando el quiera regresar seguramente podrá elegir de entre varias opciones la que más le agrade. Y pensar que Boy en un momento de su carrera como entrenador se tuvo que anunciar en los diarios para buscar chamba. Así es el futbol.
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