La tierra de los huicholes es ardua. Su manera inmemorial de ocupar el territorio hace que las comunidades que establecen tengan una considerable separación física entre ellas. Esto obliga a largas caminatas por los terrenos, a menudo abruptos, de las sierras de la región, en las que suelen invertir considerables cantidades de tiempo y de fatiga.
Por ello, la iniciativa de introducir el uso de la bicicleta entre los huicholes es una muy buena idea (EL INFORMADOR, 27/04/2013). La Agencia por la Renovación Socio Ambiental y Wixabikla se han dado a la tarea de proveer a esta etnia de bicicletas, apoyados por generosos patrocinadores. Con buen tino, los primeros 20 biciclos, dentro de un programa piloto, han sido entregados a niños que asisten a la escuela de San Andrés Cohamiata y que actualmente deben invertir entre una y tres horas en tal desplazamiento.
La caminata puede ser un placer. Pero no pasa lo mismo cuando los recorridos son desgastantes y se vuelven rutinarios, aburridos, y consumen un tiempo que a menudo se puede emplear en otra cosa deseable. La bicicleta acorta radicalmente los tiempos y, allí sí, es un verdadero placer ir y venir en tan noble vehículo. Es importante aclarar que las asociaciones concernidas se preocupan en prestar las enseñanzas necesarias para su uso y manejo, así como en las reparaciones básicas que se requieran.
No es frecuente ver iniciativas como ésta, sencilla, inteligente y efectiva. El mismo Gabriel Zaid, gran pensador e impulsador del progreso verdaderamente productivo, la aprobaría. Merece un apoyo más amplio y generoso. Fábricas y distribuidores de bicicletas incluidos. Y particulares. Así como la bicicleta potencia y alivia el desplazamiento humano, así pueden ser las positivas consecuencias sociales de su introducción en un pueblo que requiere todo nuestro respeto y solidaridad.
Nunca faltan objeciones. Una señora investigadora dice muy seria, en la misma edición del periódico, que “el beneficio resulta a medias”, porque “no se pueden transportar en bicicleta muchas cosas” y “el comercio queda fuera”. Extraño razonamiento. Sin duda no se tomó en cuenta que con los aditamentos adecuados es posible trasladar en bicicleta cargas considerables (similares a las que traslada un hombre a pie). Es cuestión de fijarse en las calles lo que hace tanta gente que mueve cargas diversas sobre sus biciclos. Además es como decir que los camiones “funcionan a medias” porque adentro no caben los tractores, o las mulas. Para ello hay otros métodos. Los huicholes se las arreglarán y usarán la bici para lo que les sirva, y para lo que no, pues no. Pero lo que llama la atención es la necesidad de, ante un proyecto evidentemente positivo, poner peros y piedritas en el camino. Modos muy locales.
Por lo pronto es de celebrarse y apoyarse esta iniciativa. Y mencionar a su principal impulsor, Esteban Gutiérrez Hermosillo Rentería, como un ejemplo de lo que jóvenes despabilados y generosos como él pueden hacer, en el terreno de los hechos, por la comunidad.