En efecto: los vecinos del Parque Morelos externaron abiertamente su rechazo, primero, a la compra de construcciones por parte del Ayuntamiento al efecto de construir ahí la Villa Panamericana para los Juegos de 2011 en Guadalajara, y más tarde a la construcción del complejo de edificios de departamentos que posteriormente serían (“Según San Lucas”) la punta de lanza para el pretendido “repoblamiento” del Centro Histórico de Guadalajara.
La compra-venta de las construcciones se consumó porque, puesto que se trataba de un capricho, la demanda del Ayuntamiento tuvo como consecuencia el encarecimiento de las mismas y un beneficio económico para los antiguos propietarios. Pero si el proyecto de construir ahí la Villa Panamericana se frustró, no fue porque se compartieran los argumentos de los vecinos ni porque apareciera una mejor opción (recuérdese lo que sucedió, al final de la película, en la zona de “El Bajío”…), sino por un capricho del presidente de la ODEPA, Mario Vázquez Raña.
-II-
La zona, ya de por sí venida a menos por el éxodo masivo de los antiguos pobladores del Centro, está ahora a expensas de un sueño: la cacareada “Ciudad Creativa Digital”: algo que nadie sabe a ciencia cierta en qué consiste, ni, mucho menos, para cuándo será realidad o qué beneficios tangibles traerá para la ciudad en lo general y para sus habitantes en lo particular.
Ahora se plantea la posibilidad de que algunas de las casas deshabitadas, deterioradas, ruinosas, subutilizadas en el mejor de los casos (algunas bodegas, las tradicionales neverías de la calle Juan Manuel…) se transformen, merced a la varita mágica de los desarrolladores inmobiliarios y a la bendición de la autoridad municipal que supuestamente está en vías de autorizar los nuevos “planes parciales de desarrollo”, en edificios de departamentos, de hasta 12 niveles.
-III-
La zona ya tiene graves problemas de contaminación, degradación por el hacinamiento del comercio, insuficientes vialidades, vetusta e insuficiente infraestructura hidrosanitaria, falta de seguridad y de servicios (áreas recreativas, escuelas, estacionamientos…), etcétera.
Atraer más gente al Centro de la ciudad, de sopetón, sin tomar medidas para acrecentar sus atractivos, sólo servirá para aportar nuevas pruebas de que si la gente huyó de los antiguos barrios fue porque éstos se volvieron inhabitables, y para condenar a los moradores de las futuras “pajareras” (“¡Viva a plenitud, como en El Sauz o Loma Dorada, pero en el Centro!”) a sacrificar su calidad de vida… cuando no, de plano, a malvivir.