Creo que todos entendimos mal cuando los actuales funcionarios de la Secretaría de Cultura de Jalisco (SCJ) dijeron que algunos de los puntos en los que trabajarían durante su gestión, serían la profesionalización de las artes y la “re vocación” de los espacios (culturales, por supuesto).
Es raro que ellos crean que la profesionalización de la comunidad cultural se conseguirá cerrando la licenciatura en artes que se imparte en el Instituto Cultural Cabañas, o que el hecho de no pagarles a los maestros que ahí laboran, los hará comprometerse más con su trabajo y buscar eso… la profesionalización, que al parecer se encuentra escondida en algún sitio.
Tal vez, pienso para mis adentros, todo este asunto es algo así como un rally y la SCJ está dictando —para sus adentros— las pistas para dar con la mentada profesionalización, recurso que —supongo— tendrá en abundancia el equipo que ha formado la secretaria de Cultura, Myriam Vachez Plagnol.
En cuanto a la “re vocación” de los espacios, parece que el asunto se resume a cobrar en exceso por el uso de los mismos, sitios que en su mayoría están para llorar. Yo, por ejemplo, me resisto a asistir a la Sala Higinio Ruvalcaba que —con la pena— es un pésimo sitio para la danza o el teatro, simplemente porque los únicos espectadores que ven, son los que ocupan las 10 sillas de adelante y los de atrás, nos quedamos papando moscas, mientras nos echamos aire con la mano, porque el calor se pone insoportable.
Dicen que esto de cobrar por el uso de los recintos culturales sería para el beneficio de los propios espacios e incluso del personal que ahí labora. Pero, según recuerdo, los ingresos de los espacios van directo a la Secretaría de Finanzas, que luego se encarga de hacer la repartición a diestra y siniestra de los dineros. En resumen: por favor, no nos quieran ver la cara.
Cierto es que ya existían tabuladores para el cobro por el uso de los espacios, siempre y cuando se tratara de asuntos que nada tengan que ver con la cultura: desde la entrega de reconocimientos para los egresados de una escuela, hasta la presentación del festival de otoño de la “Academia de ballet de Lupita”.
En fin…. Y para que lo sepan, eso nada tiene que ver con la “re vocación” de los espacios, para ello habría que hacer un replanteamiento de sus usos.
¡Híjole… qué pena con nuestras autoridades culturales! Espero que no me vean como una quejumbrosa “mala leche”, así que expondré la otra parte de mi opinión: perdón compañeritos teatristas y bailarines (artistas en general), pero ¿de qué privilegios gozan para suponer que “papá gobierno” tiene que solucionarles la vida? Si bien la SCJ tendría que comprometerse a apoyar a los creadores, la verdad es que a quien sirve es a los ciudadanos, a todos… Claro que ustedes también lo son. Pero si ustedes no quieren que les cobren por el uso de los espacios, déjenme decirles que nosotros (los ciudadanos) tampoco queremos pagar por ver sus espectáculos. Entonces, ahí ¿de a cómo nos toca?
Para cerrar, el anuncio: fíjense que hoy estaré en Teatro Laboratorio Rabinal (Prisciliano Sánchez 675, segundo piso) hablando de periodismo y teatro, y de cómo ustedes (artistas de la escena y público) y nosotros (reporteros y espectadores) vamos caminado de la mano por la viña del Señor. La cita es a las 19:00 horas. ¡Vayan… anímense! Sería fantástico verlos por ahí.