Decía mi maestro: “Cuando ya no entiendas nada, consulta el diccionario”. Esto dice la Real Academia de la Lengua.
Asesor: Persona que, por razón de oficio, debe aconsejar o ilustrar con su dictamen a un lego.
Lego: Falto de letras o noticias.
En el cabildo de Guadalajara, por cada regidor hay cinco asesores. Esto es, no asesoran a los directores, al jefe de la Policía ni siquiera al alcalde, para ellos hay otros. Para aclarar, en términos del diccionario los tapatíos le pagamos, además de a los 19 regidores, a 95 personas que, por su oficio, se dedican a aconsejar o ilustrar con su dictamen a funcionarios faltos de letras o noticias.
Para qué necesita un regidor a cinco asesores, o más aún en qué se nota o nos beneficia que cada regidor tenga cinco asesores, es cosa que todavía no sabemos. No hay una diferencia sustancial en el resultado que dan los regidores con cinco asesores, que cuando tenían tres o cuando tenían uno o simplemente no tenían.
Tampoco es que se note una diferencia sustancial entre la capacidad y el trabajo de los regidores de Guadalajara y sus cinco asesores y los de Zapopan que tienen dos. Los reglamentos municipales no son mejores, las intervenciones de los regidores no son más brillantes. Éstas siguen dependiendo fundamentalmente de la capacidad de cada regidor. Los buenos son igual de buenos y los malos igual de malos.
En el Congreso (siempre el Congreso) hay 81 asesores para 39 diputados, haciendo honor a aquello de que dos cabezas piensan mejor que una y tres ya arman fiesta. En el Gobierno del Estado les cambiaron de nombre, pero está plagado de personas cuya función es asesorar a los políticos y el único cuya función en teoría era esa ya no está.
El problema no es que haya asesores, finalmente la especialización es necesaria e importante y no hay persona ni político que pueda abarcar todos los temas. El problema es que un lego no puede asesorar a otro lego, pues los diputados y regidores terminan contratando no a los que saben más que ellos sino a su cuates de la campaña que luego terminan haciendo leyes copy-paste porque simplemente no tienen idea de los que hacen ni para lo que cobran.
Los asesores se convirtieron en una plaga dentro de las estructuras de Gobierno y ni le quitan lo lego a los políticos ni resuelven los problemas de los ciudadanos. Es urgente que la figura de asesor quede perfectamente delimitada y acotada, que sea por oposición y con especialización probada, para evitar que este rubro se convierta en refugio de políticos deschambados, parientes de regidores o aviadores a secas.