¿Qué es el PIB? Por Luis Jorge Cárdenas Díaz opinion@informador.com.mx

Un ilustre colega, asiduo lector de esta columna, me pidió que escribiera sobre un tema muy comentado, pero poco explicado al público en general: el Producto Interno Bruto (PIB).

El Producto Interno Bruto es el valor monetario de los bienes y servicios producidos por la economía de un país en un período determinado. El PIB es un indicador representativo que ayuda a medir el crecimiento o decrecimiento de la economía de un país. Es el valor final de todos los bienes y servicios producidos en el país durante un tiempo determinado, por lo general, trimestres o anualidades.

El Inegi es el organismo público que tiene a su cargo medir el comportamiento de la economía nacional para determinar el PIB. Es un referente obligado para comparar los recursos que se destinan del presupuesto nacional a determinadas actividades.

El año 2012 terminó con un PIB nominal de 15 billones 211 mil millones de pesos, que se escriben así: 15’211,000’000,000.00. El crecimiento del PIB durante 2012 fue de 3.9%. Para su medición se dividen las actividades en primarias, secundarias y terciarias, siendo éstas las siguientes. Primarias: agricultura, ganadería, pesca, minería, forestal y  caza. En resumen, aquellas en las que el hombre le quita algo a  la naturaleza. Secundarias: industria manufacturera, construcción, minería, electricidad, agua, suministro de gas por ductos al consumidor final; en resumen, aquellas que el hombre transforma la materia prima en un bien a través de un proceso en el que el producto final toma un valor agregado. Terciarias: comercio, transporte, correos y almacenamientos, servicios de información en medios masivos, servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles, hoteles, bancos, comercios, servicios financieros, de seguros y otros; en resumen, son todos los servicios y aquellas actividades en las que no se produce un bien tangible.

En cuanto a la renta per capita o PIB per capita, es la relación que hay entre el Producto Interno Bruto, entre el número de habitantes de un  país, lo que daría en México 15 billones 211 mil millones de pesos entre 115 millones de habitantes, la cantidad de un millón 14 mil 66 pesos per capita; lo cual no nos dice nada útil, si no se compara con el  de otros países, por lo que su uso como indicador es muy criticado.

Hay que distinguir entre el PIB nominal y el PIB real. El nominal es el valor a precios de mercado, que son los precios corrientes de la producción de bienes y servicios finales producidos en un país durante un período determinado de tiempo, normalmente un año. En tanto que PIB real elimina el cambio de los precios a través del tiempo. El PIB real no recoge los cambios tecnológicos que constantemente modifican las características de los bienes y servicios producidos por una economía, es sin embargo la mejor forma de calcular el crecimiento económico de una nación. El crecimiento del PIB real depura las variaciones en los precios por cambios tecnológicos o por inflación,  lo que constituye la mejor forma de medir el crecimiento de un país.
 

Luis Jorge Cárdenas Díaz
JUN 13

¡Auxilio policía! Por Luis Jorge Cárdenas Díaz opinion@informador.com.mx

La Policía es la fuerza de seguridad encargada de mantener el orden público y la seguridad de los ciudadanos. Según datos estadísticos, hay 409 mil 536 policías en la República Mexicana, entre municipales, estatales y federales,  por lo que, estimando una población de 115 millones de habitantes,  les tocan  281 ciudadanos en números redondos para cada policía, lo cual no parece mucho si todos estuvieran concentrados en un área determinada, pero resulta que están dispersos a través de  dos millones de kilómetros cuadrados. Hay que agregar que estos policías son para cubrir tres turnos de ocho horas, lo cual tampoco es una realidad porque por lo general, los turnos de trabajo de nuestros gendarmes, son absurdamente de 24 horas de trabajo continuo por 48 horas de descanso, lo cual multiplica por tres el número de personas a cargo de cada policía, o sea  843. Falta calcular las vacaciones, permisos e incapacidades.

Ahora bien, si supiéramos cuántos delincuentes hay, el ejercicio matemático sería más sencillo, pero no pasa de ahí, de ser un mero cálculo poco significativo. Podríamos pensar que a mayor delincuencia, mayor debería ser el número de policías, pero la realidad es que no necesitamos más, ni mejores policías, lo que necesitamos son mejores ciudadanos. En México una parte de las bandas de delincuentes están formadas por policías en activo o ex policías y ahí está el problema y es en donde el Gobierno debe enfocar las baterías para disminuir el índice de delitos. Lo que se requiere es profesionalizar a los cuerpos policíacos para combatir el problema de raíz.

El análisis de las causas del incremento de la delincuencia nos lleva a la impunidad. El delincuente considera que es más listo que la policía y que nunca será capturado, pero si por casualidad lo detienen, si no logra su libertad mediante el soborno, lo hace por la deficiente consignación. Las estadísticas muestran que sólo 2% de los delitos son castigados. El incremento en las penalidades no inhibe la comisión de los delitos. Esto se ha demostrado hasta en los países en donde hay pena de muerte. Debe ser el combate a la impunidad  lo que consiga abatir la delincuencia.

Los encargados de la seguridad en todos los ámbitos no tienen el perfil deseado para que funcionen de acuerdo a las expectativa de la sociedad, las pruebas de confianza son sólo la primera etapa de la depuración del cuerpo de policía; la educación, la preparación de policías de carrera, no de cursillos de capacitación, ni educados por otros policías, ni por militares, sino por académicos e investigadores que les propongan un plan de vida y una carrera con una honrosa jubilación. Se trata de hacer policías más inteligentes que los delincuentes, con un perfil definido y una rigurosa selección desde la secundaria y educarlos para el nivel de bachillerato y luego sus estudios policíacos formativos, incluyendo valores morales, principios, roles, ética, sociedad, preparación física y mental, derechos humanos, con estudios superiores de al menos tres años para que obtengan una graduación académica policíaca.  
 

Luis Jorge Cárdenas Díaz
JUN 6

“Aviadores” Por Luis Jorge Cárdenas Díaz opinion@informador.com.mx

La LX Legislatura del Estado de Jalisco corrió a los primeros  cuatro “aviadores” de 24 que tiene detectados, después de laborioso proceso administrativo para darlos de baja sin que tengan la opción de argumentar despido injustificado y reclamar  indemnizaciones y salarios caídos, como los hicieron dos ejecutores del SIAPA que reclaman indemnizaciones millonarias.

La lógica nos dice que los “aviadores” deben ser despedidos, no nomás sin indemnización, sino exigiendo que devuelvan lo que indebidamente cobraron sin trabajar, agregando la actualización por inflación y los intereses respectivos, como lo hace el SAT con los contribuyentes.

No sólo eso, sino que debería darse a conocer públicamente a esta clase de delincuentes de escritorio para desprestigiarlos por su baja calidad moral, al aceptar recibir un dinero que le pertenece al pueblo, sin contraprestación  alguna y hay por lo menos un caso en que ni siquiera se tomó la molestia de pasar a cobrar, sino que otorgó un poder para que fuera otra persona en su nombre a recibir la generosa colaboración que el Congreso le otorgaba.

No es de extrañar que los responsables de la contratación de estas sanguijuelas lleven una participación de las prestaciones cobradas, por lo que la investigación debería llevarse al fondo del asunto y abrir averiguaciones contra quien o quienes resulten responsables del saqueo al erario público. Estos son los verdaderos culpables del atraco perpetrado al Honorable Congreso del Estado de Jalisco, por el que han pasado ilustres legisladores que han contribuido al mejoramiento de la sociedad jalisciense.

No sólo el Congreso del Estado está plagado de “aviadores” que inicialmente se cuantifican en 24, dado que si cuenta con más de mil 300 empleados, una redistribución de funciones y una reingeniería de sistemas podría reducir su número a no más de 10 asistentes para cada diputado, o sea 390, más los empleados administrativos que se requieran. La burocracia se retroalimenta a sí misma, C. Northcote Parkinson, historiador británico autor de más de 60 libros es más famoso por su sátira de las instituciones burocráticas como la Ley de Parkinson y otros estudios que explica la inevitabilidad de la expansión burocrática. Predijo con acierto que la Narina británica llegaría a tener más almirantes que barcos; criticó al Ministerio de Colonias porque, no obstante que ya se habían independizado casi todas las colonias, era la dependencia que contaba con el  mayor número de empleados.

Aquí en México, si analizamos cada dependencia gubernamental y hacemos una estadística del aumento anual de la burocracia, encontraríamos cifras inverosímiles porque cada cambio de Gobierno llega con su equipo y, ahora que el Gobierno del Estado que acaba de tomar posesión tiene dificultades para encontrar una silla vacía para sentar a sus nuevos colaboradores; porque no puede correr a los anteriores debido a que tuvieron buen cuidado de poner candados legales para demandar si son despedidos.

El menor castigo que puede darse a los responsables del atraco al Congreso a través de aviadores, es el de reportarlos a todas las entidades federativas para que sepan que se les suspenden sus derechos de contratarse con el sector público por un buen número de años.
 

Luis Jorge Cárdenas Díaz
MAY 30

Combate a la pobreza Por Luis Jorge Cárdenas Díaz opinion@informador.com.mx

Un combate es una lucha contra obstáculos de toda clase, por lo que el mal llamado programa de Combate a la Pobreza, no es más que un paliativo para disminuir el impacto de los obstáculos que impiden a la población salir de la pobreza. Un verdadero combate sería aquél que ataque a la raíz del problema; mientras que la riqueza de una minoría crece en forma geométrica, el ingreso de la mayoría se debilita. El desequilibrio tiene su origen en la doctrina económica que promueve la libertad absoluta de los mercados y la especulación financiera, coartando a las naciones su derecho absoluto a proteger y controlar sus mercados internos. Las leyes económicas del neoliberalismo ejercen una invisible tiranía virtual que fomenta el endeudamiento de las economías y distorsiona su producto interno bruto real que, a su vez, se trasmite a la población de menores recursos.

Buena parte del presupuesto para combatir la pobreza se ha gastado en programas de publicidad, algunas veces con fines electorales como sucedió en Veracruz recientemente. Entre las causas explicativas de pobreza se encuentra la caída del poder adquisitivo del salario real y el aumento de los precios de los consumos básicos. Los índices de inflación que manipulaba el Banco de México, ahora están a cargo del Inegi, pero no se ha notado un cambio de política real. Por otra parte los salarios mínimos se mantienen por debajo de las necesidades de una canasta básica, para controlar el equilibrio de los múltiples índices que están referidos al número de salarios mínimos.

La incidencia de la pobreza de 1960 a 1990, según datos del programa del Combate a la Pobreza, que se pueden consultar en Internet, son: en 1960 había 27.5 millones de pobres, en 1990 ascendió a 63.3 millones; en porcentajes, sobre la población total en 1960 era de 76.4% y en 1990 de 77.9%; los pobres extremos en 1960 eran  27.5 millones de pobres, en 1990 68.3%. El crecimiento del número de pobres  está íntimamente relacionado con el crecimiento explosivo de la población en estado  de pobreza. La falta de una educación que oriente a una paternidad responsable, que concientice para que solo se tengan los hijos que se pueden mantener, educar y preparar para que sean autosostenibles y no parásitos sociales. Las iglesias tienen aquí mucho trabajo que pueden desarrollar. Para que los programas del combate a la pobreza funcionen, se requiere que el presupuesto que se destine para estos fines se maneje con un mínimo de burocracia y que la parte  destinada a publicidad se enfoque a darle a conocer a la población lo que se pide de ella para que sean vigilantes de la operación de los programas y denuncien las desviaciones, pero también que adopten la paternidad responsable. Las reformas  energética, fiscal y educativa, deben ser congruentes en el combate a la pobreza evitando la dispersión de las áreas urbanas, adaptando las tarifas eléctricas domésticas y eliminando las cargas fiscales a la población marginada, sean federales, estatales o municipales. Mientras tanto, los pobres se ayudan entre sí, la solidaridad es la riqueza de los pobres.                  
 

Luis Jorge Cárdenas Díaz
MAY 23

Reforma financiera Por Luis Jorge Cárdenas Díaz opinion@informador.com.mx

A cualquier cambio en la legislación se le está llamando reforma; cuando una reforma es una reestructuración, una reorientación de las leyes para hacerlas más justas, y más equitativas. Sin que la reforma financiera llene todos los requisitos de una auténtica reforma, comentaré su contenido en forma sucinta.

La iniciativa con 13 apartados, tiene cuatro vertientes: un nuevo mandato para la banca de desarrollo, fomentar la competencia en la banca comercial, impulsar el otorgamiento de créditos y fortalecer el sistema financiero nacional.  No pretende disminuir las tasas de interés por decreto, sino a través de la competencia propiciar el otorgamiento de más crédito y más barato. Abrir el crédito a las pequeñas y medianas empresas (pymes). México anda muy debajo de la banca de otros países como Chile, Colombia y Perú en materia de otorgamiento de crédito, sus sistemas bancarios otorgan mucho más crédito que la banca mexicana que tiene cubiertas sus necesidades colocando sus recursos en tarjetas de crédito y valores gubernamentales de deuda pública interna.

A los banqueros no les interesa prestar, están muy confortables así; el negocio hasta ahora ha sido muy rentable; dar crédito a las  pymes no es algo que les interese. La banca mexicana es una de las más rentables del mundo, gracias a ella han podido sortear las crisis –hasta ahora– la banca española, la inglesa y la canadiense. Es una banca usurera, voraz y depredadora que se está llevando las utilidades de sus clientes por medio de intereses y comisiones leoninas. Es una banca que no arriesga, que no apuesta al desarrollo. Las comisiones por el uso de sus productos y servicios son exorbitantes, No obstante, la iniciativa de reforma en estudio en el Congreso ya tiene el Vº Bº de la banca y del Consejo Coordinador Empresarial, en banca de desarrollo, fortalecimiento del sistema financiero y acceso al crédito en mejores condiciones.

La propuesta reconoce la dificultad de acceso de los empresarios a los servicios bancarios y financieros, confiables y accesibles; no obstante se queda corta, por lo que no debemos esperar resultados espectaculares. Falta aclarar si la banca de desarrollo va a financiar directamente a sectores que no pueden otorgar garantías a 200 por ciento.

El argumento que bancos y gobierno sustentan para continuar operando con ilimitados márgenes de ganancia es el fantasma de la crisis de la zona europea y el desempeño de la economía norteamericana. La perspectiva del crecimiento global es una preocupación constante de los economistas alrededor del mundo,  se ve frenado por la crisis fiscal en la Eurozona. El panorama es sombrío y plagado de complicaciones por los ajustes de gasto requeridos los recortes de personal, los ajustes a la pensiones, los aumentos a los impuestos. La forma en que puede afectar a México es por la disminución de los flujos de comercio y por el sector financiero.

Esperemos que la intervención de los partidos a través de sus representantes en las cámaras culmine en una reforma financiera que beneficie a las mayorías y sacrifique a banqueros, financieros y demás elite crematística.
 

Luis Jorge Cárdenas Díaz
MAY 16

¿Qué le pasa al Gobierno? Por Luis Jorge Cárdenas Díaz opinion@informador.com.mx

El arranque de caballo brioso, el rugido del motor de un auto fórmula uno al empezar la carrera, el esplendor de un amanecer, el canto de las aves, el estruendo de una caudalosa cascada; fueron los sonidos que agradaron nuestros oídos cuando comenzó el Gobierno de Enrique Peña Nieto.  Demasiada felicidad para ser duradera, las fuerzas del mal fueron diluyendo las glamorosas campanadas, simultáneamente actuaron como si fueran orquestadas por un mismo ente maligno.  En Guerrero, en Michoacán,  en  Veracruz y en la Ciudad Universitaria rompieron nuestra idílica esperanza de contar con un Gobierno de mano firme y sabia dirección. Las amenazas de conflictos en ciernes en Durango, Oaxaca y Chiapas confirmaron nuestras dudas.

¿Nos consolamos pensando que quizá la proximidad de la visita del presidente Obama era  la causa por la cual se tomó la decisión de liberar a los cuatro agitadores que ya estaban a buen resguardo, de permitir que se destruyeran las instalaciones de los partidos políticos en Chilpancingo; de no actuar contra los encapuchados que tomaron la rectoría de la UNAM? ¿De no acatar las órdenes de aprehensión en contra de los 26 agitadores del magisterio guerrerense?

Ahora pensamos que está cerca el día de la madre, el 10 de mayo y también el  15 de mayo día del maestro. El maestro, ¿Cuál maestro? ¿el que dedica su vida a la enseñanza? ¿El que prepara a los niños para hacer buenos mexicanos? ¿O al magisterio que en insaciables pliegos petitorios exige una tras otra prestaciones y canonjías? ¿El magisterio que se arma de piedras y palos y agrede a  inermes policías, que deben sentir que les hierve la sangre cuando son agredidos, apedreados, apaleados e incendiados con bombas molotov; impedidos por disciplina para no actuar, para dejar hacer, dejar pasar los agravios de ataques a los que deben estar preparados para defenderse de estas infamantes  agresiones?

Por el contrario, viendo el problema desde el ángulo de los opositores: Qué pensar de los maestros que se sienten traicionados, agredidos, escarnecidos por el Gobierno que quiere cambiar las reglas de operación del magisterio, por otras reglas que no son las de una reforma educativa que vaya al fondo del problema; que reforme los planes de estudio, que los actualice, que prepare a los estudiantes para enfrentarse a un mundo corrupto, en donde la delincuencia organizada controla alrededor de 50% de los municipios del país. Sienten los maestros que esta no es una reforma educativa, que es una reforma para quitarles lo que les costó adquirir; que compraron su plaza con sus ahorros y por eso tiene derecho a heredarla, o a venderla, es una mercancía es un bien negociable, un patrimonio familiar. Por eso se oponen.

Buen problema tiene el Gobierno, pero para resolverlo debe cortar de raíz el mal y, si es necesario cortar la cizaña; debe hacerse aunque temporalmente se dañe una cosecha, después el campo reverdecerá y se iluminará con la luz del saber de una buena reforma integral educativa, que vaya al fondo del problema y lo resuelva desde todos los ángulos.
 

Luis Jorge Cárdenas Díaz
MAY 9

Cero corrupción Por Luis Jorge Cárdenas Díaz opinion@informador.com.mx

Las instrucciones del gobernador Aristóteles Sandoval al fiscal general y todas las fiscalías en el nuevo organigrama del Gobierno del Estado, son precisas y concisas, “cero corrupción”; combatir la corrupción en todas sus formas, que es la única manera de restituir la desgastada confianza que la ciudadanía tiene en sus autoridades que sólo en las promesas de campaña se oye hablar de combatir a la corrupción pero en la práctica todo sigue igual.

Para que las instrucciones del señor gobernador se cumplan se requiere predicar con el ejemplo, pues a la primera acción de corrupción propiciada por el Ejecutivo, que se deje entrever, sus subalternos perderán la confianza y aflojarán las medidas anticorrupción que hubieran tomado. El combate a la corrupción es como una onda fría que empieza en la cima y va permeando hacia las capas inferiores hasta llegar a las bases como una pirámide.

Muy difícil será tener un 100% de éxito porque la corrupción es un fenómeno humano semejante a un virus latente que sólo necesita que se  presenten las causas favorables para entrar en acción o se debiliten las defensa morales para atacar. Por ser inherente a la humanidad, es un vicio tan añejo como la existencia del ser humano desde que convive en sociedad, aún cuando la intensidad con que se presenta en la actualidad en todo el mundo no tiene parangón en la historia. Será porque ahora los medios de comunicación son más  rápidos y contamos con mayor información y nos alarma el grado a que ha llegado.

La corrupción es como una luz difusa que penetra hasta los últimos rincones. Es uno de los mejores pretextos para no pagar religiosamente los impuestos. ¿Para qué nos esforzamos en pagar hasta el último centavo de lo que nos corresponde, si el Gobierno va a hacer mal uso de nuestro dinero? Se van a aumentar los sueldos, lo van a dilapidar en viajes y obras suntuarias para sus faraónicas oficinas; lo van a aplicar a pagar los fraudes y peculados constantes al sector público; a pagar el excesivo endeudamiento interno y externo; van a dilapidar el dinero en programas de beneficio social en los que se gasta más en publicidad que lo que se destina a combatir la pobreza, vamos a contribuir a enriquecer a los funcionarios que cada sexenio pasan a engrosar las filas de los millonarios.

Qué difícil debe ser gobernar tratando de cumplir las promesas de campaña. ¿Son acaso los colaboradores quienes empujan a los gobernantes a tomar medidas que distorsionan sus metas? ¿Cómo cambiar la mentalidad de un pueblo, los gobernantes son el reflejo del relajamiento moral de la población. La corrupción sale de nuestros hogares, los políticos se suben al carro de la corrupción que ya va encarrerado. Tenemos que sacrificarnos para poder exigir que se combata a la corrupción, tenemos que poner el ejemplo cumpliendo con nuestras obligaciones fiscales, para poder exigir que la corrupción, se castigue con energía, si no, no habrá resultados positivos.
 

Luis Jorge Cárdenas Díaz
MAY 2

La capacidad de asombro Por Luis Jorge Cárdenas Díaz opinion@informador.com.mx

Sin la capacidad de asombro, el ser humano pierde uno de los elementos claves de la experiencia espiritual. Cuando somos niños la capacidad de asombrarse está a flor de piel; nos asombramos de lo desconocido, de todo aquello que despierta nuestra curiosidad, de todo lo que hay por descubrir.

Esta capacidad va disminuyendo con los años; comprender y reconocer los valores humanos, asombrarse de las hazañas deportivas, de los nuevos descubrimientos tecnológicos, pero también asombrarse de los hechos negativos, de las catástrofes, los actos terroristas, las explosiones reiteradas en las instalaciones de Pemex, los repetitivos actos de corrupción en el sector público.

Por eso ya no nos asombramos cuando leemos la noticia en los diarios de que en el SIAPA unos presuntos empleados ganaron sueldos de alrededor de siete mil y 22 mil pesos diarios, lo que da un total anual de dos millones 555 mil  pesos y ocho millones 30 mil pesos y que están pidiendo indemnizaciones millonarias por despido injustificado. No hay asombro, dejó su lugar a la indignación. ¿Indignación contra quién? ¿Contra quien o quiénes resulten responsables de haberlos contratado, de haberles asignado tales remuneraciones? Imposible, en nuestro país las demandas en contra del Gobierno tienen cabida y se resuelven rápidamente y a favor del demandante. En cambio, las averiguaciones no prosperan. De sobra sabemos quiénes son los responsables y  también los culpables, son los mismos que saquearon las arcas públicas, los que dejaron  endeudado al Estado y al SIAPA, que gozan de cabal salud y no hay denuncia alguna en su contra.

Nuestra indignación se exacerba con la sentencia dictada por la Junta de Conciliación y Arbitraje estatal que condena al Estado a pagar indemnizaciones millonarias a estos supuestos empleados que fueron despedidos injustificadamente. ¿No hay contrato de trabajo? ¿Se les retuvo Impuesto sobre la Renta por los millones de pesos cobrados? ¿Estuvieron cotizando en el IMSS y el Infonavit,  con esas percepciones? ¿Estaban inscritos en el Registro Federal de Contribuyentes? ¿Presentaron su declaración anual por las cuantiosas sumas de dinero que cobraron? ¿Hay reportes del resultado de sus gestiones de cobranza como ejecutores o les asignaban comisión sobre las cuentas pagadas espontáneamente? Todo eso debió investigar la Junta de Conciliación que les dio el fallo favorable y si no lo hizo fue por razones sobradas que todos conocemos se llama corrupción.

Es inconcebible que no se haya hecho una adecuada defensa contra un saqueo tan descarado y cínico. En la misma situación se encuentra el despacho de abogados que ganó la demanda de 50 millones de pesos de honorarios contra el Congreso por gestionar ante el SAT devolución de impuestos. Si esas devoluciones se obtuvieron, fueron por impuestos pagados por los diputados, el Congreso no es sujeto de impuestos, no es más que un retenedor y en su caso, son los beneficiados con esas devoluciones quienes deben pagar los honorarios, o sean los diputados y no el Congreso.

Así podemos seguir mencionando casos inverosímiles que ya no nos asombran porque son tan frecuentes que ya anestesiaron nuestra capacidad de asombro, lo único que nos queda es la capacidad de indignación y el derecho al pataleo que tiene el ahorcado cuando jalan la cuerda.
 

Luis Jorge Cárdenas Díaz
ABR 25

El peso Por Luis Jorge Cárdenas Díaz opinion@informador.com.mx

El dinero no creó al hombre, fue el hombre el que creó el dinero, dice Warren Buffet, la segunda persona más rica del mundo. Sugiere: aléjese de las tarjetas de crédito e invierta en usted. No gaste el dinero que no tiene. El crédito, préstamos, etcétera, fueron inventados por la sociedad de consumo.

El peso, nuestra unidad de moneda, tan valiosa en el siglo XIX, se cotizaba a dos dólares por un peso y está tan devaluada que agregando los tres ceros suprimidos por el presidente Salinas, el tipo de cambio sería de 12 mil 500 pesos por un dólar. Aún así, devaluado, todos andamos detrás de él,  pero son pocos los que generamos un peso nuevo. Muchos se dedican a ver cómo se lo quitan al que lo tiene: los ladrones, el fisco y los bancos, todos andan cazando el mismo peso, que es el que anda circulando y nada más cambia de manos.

Recuerdo el ejemplo del billete de 100 dólares: Un norteamericano se hospedó en el único pequeño hostal del pueblo. El encargado vio la oportunidad de tener una buena ganancia y le cotizó 100 dólares por cada noche. Al huésped potencial se le hizo caro y pidió que le mostraran una habitación, dejando en depósito los 100 dólares. Por instrucciones del encargado, el maletero le hizo un largo viaje por todas las habitaciones y mientras tanto, corrió el hotelero a pagarle cien dólares que le debía a la lavandería. El lavandero fue y le pagó 100 dólares que le debía al carnicero. El carnicero fue a pagarle al ganadero que le vendía la carne, el cual fue de inmediato a pagarle 100 dólares que le debía a la suripanta del pueblo por sus servicios; la ramera fue y le pagó los 100 dólares que le debía al hotelero por el alquiler de habitaciones para ejercer su antiguo oficio. En eso el gringo dice que no le gustó ninguna habitación y le devuelven su depósito de 100 dólares. Todos los participantes saldaron sus deudas y nadie desembolsó dinero. ¿Cómo sucedió esto? Lo mismo pasa con nuestro peso, nadie genera uno nuevo, es el mismo peso el que anda circulando y cambia de una mano a otra.

No obstante, tan devaluado y tan codiciado que tenemos que andar siempre a la defensiva cuidando nuestro peso. Si no hace bien su declaración de impuestos el fisco lo puede dejar en la calle. El robo de dinero de nuestros impuestos es el más cuantioso en los últimos 20 años que en toda la historia de México. Nos robaron con devaluaciones, con el dinero de los bancos (FOBAPROA) con la venta de empresas paraestatales, Telmex, Canal 13, Ferrocarriles. El endeudamiento del Gobierno federal, de los estados y municipales es increíble; obras suntuarias como la Estela de Luz y la Cámara de Senadores, en el Seguro Popular y en donde quiera, que hay dinero de nuestros impuestos y hay alguien que acecha para robárselo. ¡Cuide su peso!
 

Luis Jorge Cárdenas Díaz
ABR 18

Al maestro con cariño Por Luis Jorge Cárdenas Díaz opinion@informador.com.mx

Con qué profundo respeto tratábamos a nuestros maestros, con qué dedicación y sacrificio económico escogían la carrera magisterial con una remuneración simbólica; sólo se dedicaban a esta noble profesión aquellos que tenían verdadera vocación de iluminar con la luz de la enseñanza a sus alumnos. Con qué cariño recuerdo a mis maestros.

Ya en aquel tiempo existía el bulling; siempre había un grandulón que abusaba de los más débiles, pero también se conocía la estrategia de hacer alianzas con otros compañeros para hacer un frente de defensa, no obstante que existía la figura del prefecto, que se encargaba de evitar desórdenes y daños al edificio por los inquietos alumnos. Si teníamos problemas en la escuela, nuestros padres no iban a reclamar a los maestros, los problemas en casa eran mayores para uno.

Bueno, los tiempos han cambiado. ¿En qué momento se perdió la vocación de los mentores de preparar a los alumnos para ser buenos ciudadanos?  ¿Cuándo se cambiaron el borrador y el gis por el garrote, las piedras y las bombas molotov? ¿Cuándo se suprimió la asignatura de civismo? ¿Por qué hay tantos maestros comisionados que se dedican a actividades sindicales y de agitación y no atienden a sus labores docentes?

La degradación del magisterio requiere todo un estudio para analizar sus causas, pero de pocas acciones para corregirla. La primera acción es ejercer la autoridad para hacer cumplir la Ley de reforma educativa; la segunda es reestructurar las escuelas normales para capacitar al magisterio; y la tercera, destinar el presupuesto suficiente para la operación de las escuelas, dotarlas del equipo necesario de acuerdo con la tecnología moderna.

Lo que se hizo para que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) no creara problemas, es lo que debe hacerse con la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación (CETE) que tiene su asiento en los estados de Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas. Los maestros no se movilizan por generación espontánea, son acicateados por sus líderes, que no son muchos. A ellos se debe responsabilizar de estar echando a perder la vida de cientos de miles de alumnos de primaria que están desperdiciando los más valiosos años de su capacidad de aprendizaje con los paros continuos por múltiples peticiones de absurdas pretensiones que la degradación del control magisterial indebidamente les ha concedido, como son el derecho a vender y/o  heredar su plaza.

Buena parte de la culpa de la degradación del sistema de enseñanza la tiene el clientelismo, entendiendo como tal el otorgamiento de canonjías y prebendas a cambio del voto electoral. Otra parte de la culpa la tenemos los padres por nuestra pasividad al ver como perdían el tiempo nuestros hijos y no hacer un frente común para protestar.

Esperamos que con la energía que está demostrando el gobierno del Lic. Peña Nieto, se corrijan estas deficiencias y mejore la educación de los mexicanos.  Afortunadamente no todos los maestros piensan igual, tal vez sea la mayoría que todavía conserva la cordura. Esos son los verdaderos maestros a los que seguimos viendo con cariño.
 

Luis Jorge Cárdenas Díaz
ABR 11