Con mi saludo semanal y los mejores deseos, va la entrega del deporte convertido en arte y donde la charrería sigue adelante, dejando a Ustedes que nos dispensan con su lectura, esta columna del Más Mexicano de los Deportes.
Es tiempo de hablar del padre, ese que junto con nuestra progenitora, nos dieron vida y con ello seguimos la herencia familiar. Hoy es un día muy especial, salpicado de nostalgia, de alegrías y tristezas, en pocas palabras: un domingo espectacular.
Sin embargo, afloran los sentimientos encontrados. Primero porque ayer no se pudo lograr el pase directo al Campeonato Nacional Charro de Tepic. Una mangana a caballo en el Regional Occidente, nos pudo haber metido directos a la fiesta grande, pero no se logró ninguna.
Con ese sentimiento encontrado por no lograr boleto directo, viene la nostalgia, esa que nos invade, porque hoy es el “Día del Padre”.
Parece que fue ayer cuando mi padre se adelantó hace más de 15 años y desde entonces han pasado muchas cosas. Lo mejor, sin duda, que mi padre Ricardo Zermeño Cárdenas vive en nuestros corazones y siempre lo recordamos con cariño.
Cierto, él se adelantó en el camino, pero sigue más vigente que nunca. Lo extraño muy a mi manera, porque siempre que necesitaba de un sabio consejo, él lo tenía a flor de piel.
Ya lo dice la canción… “Que falta me hace mi padre…”, o la otra: “Viejo, mi querido Viejo…”. Las lágrimas se suceden una a otra, porque siempre que recordamos a mi padre, siento bonito revivirlo, pero no nada más hoy: Siempre.
En ese juego de palabras, quiero hacer extensiva la felicitación a todos los padres en general, pero de manera especial para los de charrería. Mis hijos me llenan de alegría y también recuerdan con cariño a sus abuelos, valores que jamás deben perderse en este mundo tan convulsionado en los últimos tiempos.
Grandes recuerdos de mi padre y que hoy, a la distancia, sirven que se me haga un nudo en la garganta. Su alegría contagiante, sus amenas charlas, sus dimes y diretes, la plática familiar y muchos otros recuerdos, como que reviven en este día tan especial.
Por eso y muchas cosas más, Felicidades a los Padres en Día y que vengan muchos más.
Hasta la próxima columna, si mi Dios tan Charro no lo remedia.
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