Lee, comprende y aprende Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Eduardo Castañeda H.

Si lo que pretende la Secretaría de Educación Pública (SEP) federal es promover el gozo por la lectura con sus spots de radio, cuyo lema es “Lee, comprende y aprende”, está muy lejos de inspirar a quien sea.

La lectura por placer es la que necesita ser promovida. La sentencia “Lee porque así vas a aprender” ya probó su inutilidad. ¿No se dan cuenta que la repiten?

En la radio se escucha por estos días a un niño que narra una parte de un cuento tradicional. No recuerdo bien los detalles, pero pongamos que está contando el de Risitos de oro. Los ositos, mamá osa y papá oso se dan cuenta de que cosas raras sucedieron en la casa durante su ausencia. En eso está el pequeño de la voz cuando se escucha la de la abuela que dice: “y entonces aparece el Lobo”. El niño replica: “No, abuela, el Lobo no es de este cuento”. El spot remata  con “Lee, comprende y aprende”.

¿Qué quiere decir entonces la SEP con esta pieza de comunicación mal hecha, mal enfocada? Lo que dice es que uno debe leer para aprender como fin principal. Lo importante es saberse el cuento. Que no venga nadie a querer jugar con la historia, a inventar.

No creo que esa haya sido la intención, pero es lo que dice en realidad el spot. Es como aquella campaña del Instituto Federal Electoral, donde nos pretendía animar a que acudiéramos a votar, quería motivarnos a ser mejores ciudadanos, a unirnos por un bien común. Pues bien, no sé si recuerden, pero uno de los spots mostraba a varios jóvenes empujando una camioneta descompuesta. Alguno de ellos apelaba al público diciéndole que había que estar unidos. La idea de jalar parejo estaba mal representada, pues lo que decía el spot con las imágenes era que nuestra democracia estaba mal y teníamos que hacer algo todos juntos para echarla a andar. El mensaje subyacente estaba bueno, claro, pero no viniendo del IFE. Estaban diciendo lo que no se supone que la autoridad electoral debe decir.

En el caso de la campaña de la SEP sucede lo mismo. El Programa de fomento para el libro  y la lectura México Lee, que está en marcha desde el año pasado, tiene buenos planteamientos. Seguramente aplicados de manera muy dispareja en todo el país, debido a que así está el nivel de los maestros, pero las intenciones de inocular a los niños con el placer por la lectura están en varias de las acciones previstas en ese programa. Por eso molesta que el spot de radio esté tan desvinculado de esa idea de que leer tiene que ver con el gozo, con la imaginación, con las ganas de vivir otras experiencias. ¿Aprender? Por supuesto, pero eso va por descontado, se dará solo. Lo que habría que promover en todos los niveles de la vida de los pequeños es la lectura por placer, porque así tendremos niños con más ideas, con más conocimientos y más críticos.

eduardocastanedah@gmail.com
 

El Informador
JUN 7

Del asombro y la gratuidad Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Eduardo Castañeda H.

Se dice que nunca hay que perder la capacidad de asombro, que hay que cultivarla. En ese sentido, podríamos casi agradecer al nuevo Gobierno estatal, a la Secretaría de Cultura, por motivarnos cada vez más. En el caso del Instituto Cultural Cabañas parece que no podría haber una sorpresa mayor, pero esta semana se despacharon con una muy buena: poner a dirigir el recinto a Olga Ramírez Campuzano, cuyas credenciales públicas más visibles no la relacionan para nada con el mundo de la gestión cultural, con la dirección de museos o con el arte, a menos de que se tome por suficiente ser hija del reconocido arquitecto Pedro Ramírez Vázquez (qepd).

Olga Ramírez fue de 2010 a marzo de 2013 directora del Instituto Jalisciense de Asistencia Social (IJAS) y es conocida por su involucramiento en labores altruistas. Nada que ver con los perfiles de dos personas que habían sido mencionadas en los corrillos como posibles candidatas a dirigir el Cabañas. Una era Elena Matute, quien ya había estado al frente del museo, con más pena que gloria y que después había sido invitada a irse de Cultura Guadalajara por problemas administrativos. La otra persona era Carlos Ashida, el reconocido curador, ex director del Museo de las Artes de la UdeG, y del Carrillo Gil en el DF, un muy buen candidato por el que al final no se decidió Myriam Vachez, secretaria estatal de Cultura.

No parece normal que en Jalisco, en México, no haya habido la posibilidad de convencer a alguien con sólidos argumentos profesionales para dirigir el recinto museístico más importante del estado. ¿La llegada de Olga Ramírez es una imposición? ¿Por qué, a pesar de que ya todo mundo sabe que ella ejerce de directora y así fue presentada a los empleados, no se hace el anuncio formal? ¿No está para presumir? Se supone que el Consejo del Cabañas es quien hace el nombramiento oficial, pero siendo algo tan relevante, ¿no podría haber sesionado de manera extraordinaria para pronunciarse?

En fin, cosas raras, para el asombro.

            ***

And last, but not least, para continuar con los frentes de batalla que ha abierto la Secretaría de Cultura sistemáticamente cada semana, hasta ahora es incierto lo que acordará con los creadores escénicos, respecto al cobro por el uso de los foros a su cargo.

Pienso que en estas mesas de negociación hacen falta argumentos que no vengan de ninguna de las partes involucradas. Se necesita que especialistas externos pongan sobre la mesa opciones mixtas, criterios bien definidos para que las autoridades decidan cómo cobrar y a quiénes. (Las autoridades culturales erraron, y de qué manera, con el argumento de que se cobrará porque hay que pagarle a los empleados y para darle mantenimiento a los espacios. El presupuesto estatal ya asignó partidas para eso, no es que alguien se vaya a quedar sin sueldo o no se vayan a repintar las paredes.)

Por lo demás, a mí me gustó mucho la propuesta de Aimée Muñiz, hecha en su columna “Entre las piernas” de la semana pasada. ¿Qué les parecería a todos esos creadores que todo el tiempo quieren todo gratis, con el argumento de que así se fomenta la cultura, que los espectadores pidiéramos los mismos privilegios? Que no nos cobren las entradas, exijamos gratuidad en las mismas condiciones. Ustedes no pagan, pues nosotros tampoco a ustedes, porque los ciudadanos también necesitamos apoyo para cultivarnos.

¿Verdad que no? Pues no. Lo que está claro es que la política de cobro de renta por los espacios debe de aplicarse de forma transparente, con criterios impecables, incluyendo las exenciones, a la vista de todos los interesados. ¿Cómo aspirar a la profesionalización, estimados creadores, si todo el tiempo se quiere vivir en el espejismo de la gratuidad?

El Informador
MAY 24

La papa caliente de la Corona Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Eduardo Castañeda H.

Está por ser anunciado el nombre de la persona que dirigirá el Instituto Cultural Cabañas y a menos de que haya una sorpresa, Myriam Vachez, la secretaria de cultura estatal, escogerá entre  Carlos Ashida y Elena Matute, según cuentan algunas voces de la comunidad tapatía interesada en estos temas.

El Cabañas es la joya de la Corona en cuanto a recintos culturales de Jalisco, pero a la vez una papa caliente. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, alberga la más espectacular y valiosa obra de José Clemente Orozco, además de que en sus salas han sido exhibidas creaciones de grandes artistas nacionales e internacionales. En el acervo de este museo está la Colección el Pueblo de Jalisco, que tiene obra de Juan Soriano, el Dr. Atl, Gabriel Flores, Chucho Reyes, entre otros, además una colección de piezas de Mathias Goeritz.

Sin embargo, el Cabañas sólo tiene poco más de 17 millones de pesos de presupuesto para este año, que se le irán en gastos fijos. Con el ingreso de taquillas y la renta de sus instalaciones (cómo olvidar el concierto de Rocío Banquells el año pasado) consigue sacar apenas el cuello y desempolvar sus colecciones para montar alguna exposición. A últimas fechas está a las caiditas para conseguir que buenas expos, como las de la Colección Blaisten y una partecita de la Jumex, pasen por sus salas.

Elena Matute, quien en los 90 impulsó la feria Expo Arte, ya fue directora del Cabañas casi por tres años a partir de 2004. Concretó, por ejemplo, la exposición a.20, Aproximaciones. El arte de Jalisco en el siglo 20. El cargo lo dejó para irse a encabezar Cultura al Ayuntamiento de Guadalajara, de donde renunció por diversos problemas administrativos. Las notas periodísticas del momento recogen además opiniones negativas respecto a su gestión. Matute es una especialista en arte calificada, pero al menos en estas dos últimas ocasiones en las que ha tenido puestos públicos no le ha ido bien. A pesar de todo, las malas lenguas consideran que será ella la elegida para llevar el más importante recinto cultural del estado.

Con todo, de las opciones a la vista, la de Carlos Ashida es la mejor. Experto en arte contemporáneo, pero amplio conocedor de las artes plásticas nacionales, con capacidad de gestión en un entorno como el actual, donde para jugar en los circuitos de primera línea se necesita más que saber de creación, Ashida es también conocido en la escena local. Estudió arquitectura en el ITESO y formó parte de los promotores que hicieron que Expo Arte fuera un referente nacional mientras duró. Fundó la galería Arena México en la ciudad y fue director del Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara. En el Distrito Federal dirigió el Museo de Arte Carrillo Gil y fue el comisario de la participación de México  en la Feria Arco 2005 en España.  Participó en una curaduría colectiva para la exposición Tinnitus y Fosfenos, actualmente en el Museo de Arte de Zapopan.

El Cabañas necesita nuevas ideas, necesita que alguien con otros referentes tenga la oportunidad de probar sus capacidades. Merece a alguien que pueda convocar a la comunidad cultural local, pero también a los empresarios y a la sociedad en general. Un museo es importante por las filiaciones que logra con su entorno y ahora mismo el Cabañas es poco más que ese edificio majestuoso al principio (o al final) de la Plaza Tapatía. Es evidente que necesita un cambio radical en la manera de pensarlo.
 

El Informador
ABR 12

Nadie como Nubia Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Eduardo Castañeda H.

La ola de palabras de reconocimiento y admiración para Nubia Macías en las redes sociales y en medios de comunicación nacionales e iberoamericanos no cesa. Su trabajo al frente de la Feria Internacional de Libro de Guadalajara (FIL) durante diez años ha dejado una huella profunda en la institución y en las diversas regiones que conforman el mundo del libro en español, del cual este festival literario y de los negocios editoriales es considerado el mejor.

Qué fácil se dice y qué difícil es que algo así se reconozca por un número tan amplio de personas. Escritores, editores, gente del medio cultural y cantidad de lectores comunes han hecho de la renuncia de Nubia a la FIL una oportunidad para que los demás nos demos cuenta de la trascendencia que tiene el trabajo bien hecho, y la impronta positiva e inigualable que deja una persona cuando pone toda su pasión e inteligencia en un proyecto.

En esta década, Nubia supo desarrollar a tope sus habilidades, que en conjunto con las de su equipo, han logrado poner a la FIL en el lugar en que está. Me consta que su capacidad para sumar voluntades y propiciar entornos de trabajo productivos y gozosos es contagiosa. No va a haber nadie como ella, pero para bien de la FIL, más vale que sea superior.

Su renuncia en el mejor momento de la feria es un acto de congruencia y honestidad. Ya no tendrá ella los reflectores, pero dejó a la FIL iluminada como nunca.

Sin embargo, será muy fácil, en un descuido, convertir a la feria en una de rancho. Cuando se fueron Margarita Sierra y Maricarmen Canales en 2001 se decía que habían dejado la vara muy alta para quien las sucediera. Y así fue por casi dos años para María Luisa Armendáriz, quien había llegado para dirigirla. Por suerte se fue y en 2003 Nubia Macías fue promovida a la cabeza de la FIL.

Hoy la cota está mucho más alta que nunca. La calidad del encuentro ha crecido de manera exponencial y es por eso que el mundo del libro mira a la feria de Guadalajara con expectativa mayúscula, a la espera de la persona que la sucederá.

“El Rey ha muerto, ¡viva el Rey!”, claro, pero también es cierto que de monarcas ineptos está plagada la Historia.  Ojalá que quien llegue sea una persona que lleve a la FIL a todavía mejores momentos, que impulse aún más su carácter cosmopolita; que siga haciendo descubrir nuevos autores y que el lector siga siendo el eje que la vertebre. Ojalá que la industria editorial mundial crezca su presencia; que la feria sepa adaptarse a la realidad digital cuando ésta alcance al libro en español. Ojalá que quien llegue encuentre los puntos flacos y los cubra con mejoras sorprendentes.

Lo preocupante es que en la selección de la nueva cabeza de la FIL se acuda a cuadros medianos de la burocracia cultural universitaria, que no entiendan que la trascendencia de la feria debe estar más allá de cualquier funcionario, por más encumbrado que esté, y que los varios que quieren una feria de tapatíos para los tapatíos, llena de escritores locales, rodeados sólo de familiares y amigos, son simples chovinistas de pueblo.

Nubia no es indispensable para la FIL, lo que es indispensable para la feria es alguien que tenga la capacidad de mejorar lo que ella hizo.

Chapeau!

eduardocastanedah@gmail.com
 

El Informador
MAR 20

Un desliz firmado Cravioto Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Eduardo Castañeda H.

El cinismo no exime de la responsabilidad de ningún acto. Alejandro Cravioto, por unos días más secretario de Cultura estatal, se robó varios párrafos escritos por la columnista María Palomar Verea, y tan campante.

El texto plagiado apareció en el libro El magisterio  estético  de José Ruiz Medrano, publicado por la Secretaría de Cultura de Jalisco en 2007. El documento, de donde lo tomó el escribiente pirata del funcionario, apareció en marzo de 2002 en La Jornada Semanal, en un ensayo sobre la revista Bandera de Provincias, hecho por ella misma, aunque el texto original data de hace 21 años, tal y como lo refirió María Palomar en su artículo del domingo pasado en “Tapatío Cultural”, de El Informador.

En su columna cuenta cómo al leer a Cravioto, quien elogiaba al clérigo, músico y catedrático tapatío con buena prosa, pensó: “¡si hasta parece que sabe escribir nuestro Secretario de Cultura!”. Y remataba en su artículo: “Nunca sabe uno para quién trabaja. Escribí para el señor Cravioto, sin saberlo ni quererlo, más de la mitad de su texto. Como hemos visto en tiempos recientes, quizá con ello haya yo contribuido a un futuro premio literario.”

Esto que puede parecer algo sin mucha importancia a mí me parece que es buen ejemplo del cinismo y la poca monta de nuestra clase política. El funcionario de más alto nivel en el ámbito de la cultura en el estado es deshonesto, pirata de obras creativas, las que se supone debe promover.

Y bueno, digo el funcionario para decir Cravioto, pero en realidad aunque él es el responsable por haber puesto su nombre a un texto que ni siquiera es capaz de imaginar, en realidad debería decir, porque deberíamos saber, el nombre del “creador” de cuanta cosa le piden y acepta “escribir” el secretario.

Es incluso en esos casos donde se nota de qué está hecha la burocracia cultural. También ellos se saben impunes. Imaginemos a esa personita que tenía que escribir el texto introductorio del libro sobre el padre Medrano, sentada frente a la pantalla de su computadora, un tanto desesperada porque entre tanta cosa no tuvo tiempo de pensar qué escribirle al arquitecto. Pero Google es una cosa maravillosa. Se encontró con el texto de Palomar en La Jornada y zaz: Seleccionar-Control +C-control +V, y listo. La pieza para el jefe estaba casi lista. Así de fácil, porque claro, como burócrata piensa que trabaja para su jefe y que éste, pues ni se dará cuenta de lo que firma, y el que firma piensa que trabaja para sí mismo, o en el mejor de los casos para su jefe y que éste, pues ni se dará cuenta.

¿Sabrán todos esos burócratas de primer nivel (y los de segundo que se quieren de primero) a quienes les escriben sus palabras, con qué están hechos sus discursos y textos grandilocuentes? Pues no, y no les importa. Ser honesto da mucha flojera y ciertos ambientes, puede ser hasta mal visto.

El Informador
FEB 22

Filarmónica de sus amores Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Eduardo Castañeda H.

Le dieron chance, pero lástima, decidió irse. Los músicos de la Orquesta Filarmónica de Jalisco (OFJ) constituidos en asamblea sumaria el pasado 22 de enero decidieron quitarle su “voto de confianza” a su directora artística Alondra de la Parra, pero no para que se fuera, sino nada más para que lo supiera.  Dejar a la agrupación acéfala, para atender sus múltiples compromisos internacionales, fue una decisión “unilateral”.

La carta que la “Comisión representativa ” de la OFJ entregó el 5 de febrero pasado a Arturo Gómez Poulat, gerente de la agrupación, no tiene desperdicio. En ella, intentan explicar sus razones del rechazo a que De la Parra los dirigiera, señalando las “graves irregularidades nunca antes vividas”.

Leído así, uno se espera una serie de argumentos contundentes de tipo músico-profesional, pero lo que cuentan en once párrafos es una serie de observaciones que más bien los hacen verse como burócratas, a pesar de que se entretienen en machacar lo mucho que quieren a la Orquesta, por ser parte “de nuestras vidas”. (Hay que reclamar, pero a la vez cuidar la chamba).

Decir que De la Parra comenzaba hasta con media hora de retraso los ensayos, o que los concluía antes de lo previsto para irse al aeropuerto, sólo hace pensar que claro, a las 10 de la mañana ellos deben tener su espacio para desayunar, porque seguro es un derecho sindical. Luego dicen también en la misiva que una semana que tuvo que ir y venir de la Ciudad de México  llegaba “cansada, malhumorada y sin la adecuada preparación personal para dirigir nuestro repertorio.” O sea, les habló feo.

También señalan que aquél día en que De la Parra los invitó a votar para saber si tenía su confianza, la aceptaron por su “gran entusiasmo” y compromiso por mejorar a la Orquesta “aun cuando se encuentra actualmente en proceso de crecimiento en su carrera profesional”. Seguro ellos ya  no. Uno aprende todo llegado un punto y listo, por supuesto.

No es que me interese defender a la ex directora de la OFJ, pero la forma en la que se minó su autoridad desde que llegó con todo tipo de grillas que incluían complejos de clase social, falta de empatía, diferencias con su afán de máxima calidad posible, y agregaría, cierto machismo implícito ejercido por hombres y mujeres, me parecen inaceptables en un grupo de personas, sean músicos, jugadores de futbol, o lo que sean.

Los buenos resultados de la Orquesta en 2012 en términos de crítica y asistencia del público al Teatro Degollado estuvieron a la vista. De todo eso fueron cómplices también los músicos. Bravo.
 

El Informador
FEB 8

La dictadura de los músicos Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Eduardo Castañeda H.

La grilla en la Orquesta Filarmónica de Jalisco (OFJ) debe haber estado buenísima para que el capítulo Alondra de la Parra terminara como terminó: sin una explicación oficial unificada que se sostenga solita, y sin que la directora artística de la agrupación dijera siquiera adiós, no sólo a los músicos, sino a quienes la contrataron.

Es una pena que De la Parra se haya ido, no sólo por lo que había aportado y podría haber consolidado con más tiempo en términos de exigencia, calidad y exposición mediática de la orquesta, cuestiones que, parece, llevaron más público al Teatro Degollado todo el año pasado, sino porque lo que generó su partida sienta un precedente nefasto.

Desde que llegó oficialmente en marzo pasado, hubo entre los músicos de la Filarmónica voces en contra de la presencia de Alondra. (Su contrato terminó en diciembre y se había hecho una extensión hasta marzo de este año, según se informó). Como casi siempre en estos casos, nadie expuso razones profesionales de su oposición, de cara a la opinión pública. Pero con lo sucedido, quitarle su voto de confianza por mayoría, esos músicos deberían de dar la cara, si tienen poquito sentido de responsabilidad. Pero no lo harán, se grillarán también a la persona que siga de De la Parra. Prefieren seguir en su zona de confort.

Yo no sé si ella era una tirana; si de verdad sus compromisos internacionales le impedían seguir; si para muchos de los músicos era demasiado fresa; si de a tiro es una mediocre indigna de dirigirlos; si consideraban que una mujer no es para ese puesto; si les parecía que ganaba mucho dinero (nunca se supo cuánto cobró más allá de los 68 mil pesos oficiales contemplados en el presupuesto público); si las piezas que escogía no les gustaban; si el tiempo para desayunar era muy poco; si el celo personal y profesional les llegó a tanto o si qué.

Pero la percepción que queda tras lo sucedido es que en la Filarmónica se hace lo que los músicos digan; que no hay quien ponga orden y que lo que cada quien quiere ahí es sólo conservar la chambita. La música, el arte, la excelencia, el público, el orgullo de pertenecer… pamplinas.

Por lo pronto, habrá que ver si se sostiene el programa de la primera temporada del año que había diseñado Alondra de la Parra para febrero —dice la OFJ que sí—, pero sobre todo, habrá que esperar a que llegue la secretaria de Cultura del gobierno de Aristóteles Sandoval para que el Comité Técnico del Fideicomiso de la Orquesta, que se supone la gobierna,  escoja una nueva primera batuta, si sus mercedes los músicos lo permiten.

Cajón de sastre: Menudo problemón tiene Suny Ramírez o quien dirija a partir de abril  el Museo de las Artes, que ocupará ya todo el edificio conocido como de Rectoría, de la UdeG. Ella seguro tiene grandes planes, pero las ganas no bastan. Además de otras cosas se necesita dinero, y sobre todo que para llamarlo propiamente museo, tendría que haber un trabajo permanente con el acervo, además de incrementarlo de acuerdo con un proyecto coherente con los objetivos del recinto.

El Informador
ENE 25

Encuentro GDL y buenas intenciones Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Eduardo Castañeda H.

Un ecosistema creativo sano no se construye de la noche a la mañana. Ahora que entre los gobernantes está de moda hablar de las industrias culturales, la comunidad debe aprovechar para tomarles la palabra, porque de las buenas intenciones de los políticos ya todos estamos cansados desde hace mucho. Lo que se necesita ver es concreción de proyectos, o al menos pasos bien dados que apunten hacia lo que se quiere.

Pienso que es el caso de la asamblea Encuentro GDL, convocada  la semana pasada por  la Secretaría de Cultura del Ayuntamiento de Guadalajara, encabezada por Ricardo Duarte. Aunque debo confesar que el ejercicio me pareció en un primer momento un acto más de demagogia, y es que pienso que bajo la palabra democracia luego se dan muchos malentendidos sobre lo que es la responsabilidad de la cabeza de un proyecto y para qué fue colocado en un puesto directivo. Uno puede suponer que Duarte ya tenía un diagnóstico al menos general de la ciudad y sus necesidades en materia de cultura para cuando tomó el cargo. (Es evidente, por ejemplo, que el Oriente de Guadalajara ha sido por décadas olvidado).Y por otra parte, claro que se sería ideal un estudio formal de consumo cultural que incluya infraestructura, contenidos y audiencias, pero podría llevarse la mitad del trienio.

Por eso, Encuentro GDL  me pareció de pronto un acto populista, un acto de forma nada más, un espacio del que surgirían ideas  poco originales, si se voltea a ver lo que se hace en el mundo, pero que le darían al funcionario el crédito de haberse abierto a la comunidad para escuchar.

Sin embargo, es cierto que hasta lo que va resultó ser un ejercicio positivo, al que le falta todavía caminar hacia la concreción de los compromisos.

Del comunicado que se envió a los medios la misma noche del jueves 13 de diciembre rescato al menos tres propuestas,  que apuntan a ese ecosistema creativo para la cultura que necesita la ciudad:   La creación de un consejo que acerque proyectos viables y de calidad a la Secretaría, y que a través de “un departamento de vinculación empresarial consiga recursos económicos” privados para el financiamiento de los proyectos preseleccionados. El otro es: “Transparentar el padrón de fincas propiedad del Ayuntamiento para ser susceptible de ceder en comodato a asociaciones legalmente constituidas para el desarrollo de la cultura e industrias creativas”. Además de “aprovechar y rescatar los espacios comunitarios y barriales en coordinación con los representantes vecinales”.

Las conclusiones de esa asamblea en la que participaron alrededor de 70 miembros de la comunidad cultural de la ciudad, de diversos ámbitos y disciplinas no han sido publicadas aún en el sitio http://cultura.guadalajara.gob.mx, como se había anunciado. Se dijo que formarán parte del Plan Municipal de Cultura. Que así sea.

El Informador
DIC 21

Hacerse de las calles Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Eduardo Castañeda H.

La manera en que nos apropiamos de la ciudad tiene mucho qué ver con nuestras aficiones. Evidentemente, alguien que le gusta jugar futbol tiene una idea del lugar donde vive construido a partir de eso, la geografía que sacia sus necesidades de entretenimiento tiene canchas de futbol rápido por Plaza del Sol, unas de pasto natural en Toluquilla y la cancha reglamentaria espectacular a donde ha ido por 15 años en Tesistán.

A quien le gusta ir al cine, pues lo mismo, aunque ahí sí, con la estandarización de las salas en la ciudad, con al menos tres cadenas, la variedad no es lo relevante, sino, en todo caso, la ubicación del complejo. Los servicios que se ofrecen en los cines seguro que cuentan también; así, se puede optar por unas salas en un centro comercial rascuache, uno de medio pelo u otro súper nice con butacas que casi son como camas individuales y donde se puede cenar y beber. La película es casi lo de menos.

Pero una cosa es el consumo cultural en los grandes centros comerciales o los puntos de venta de productos de este ámbito, como música, películas, libros, entre otros, y otra es salir a la calle, al espacio público, para disfrutar de alguna manifestación cultural o actividad artística en general.

El espacio público es más rico entre más gente haya en las calles y si a esa gente se le ofrecen diversas maneras de entretenerse y pasarla bien, esos lugares, esas zonas de la ciudad tendrán más vida, serán más habitables y serán más seguros. El sentimiento de pertenencia, incluso en los forasteros, es muy importante para cerrar el círculo virtuoso. Uno cuida más fácilmente lo que siente que es suyo.

Las muchas actividades que tienen lugar en la zona de la avenida Chapultepec de Guadalajara, tienen en sus organizadores, sean empresas privadas o entidades gubernamentales, sus más fuertes defensores y en los vecinos, sus habitantes, a sus más acérrimos detractores, desgraciadamente.

La zona ha cambiado del uso habitacional de hace 30 o 40 años, a uno mixto donde cada vez vemos más bares, cafés, restaurantes, tiendas trendy. Los conciertos de vez en cuando, el ruido y el vandalismo sobre todo, pero igual el tianguis cultural de los sábados, el programa llamado Paseo Chapultepec y otras actividades masivas han cansado a quienes viven en esa área privilegiada de la ciudad, llena de magnífica arquitectura. La inseguridad y la violencia que viene con ésta, tiene a muchos furiosos y preocupados porque las autoridades no han hecho lo suficiente ni para encontrar puntos de acuerdo con los vecinos para que no se les moleste tanto, ni para eliminar la lacra que son los robos cotidianos a autos y personas.

En ese contexto, la iniciativa del arquitecto y promotor cultural Iván Cordero, dueño del hotel Demetria (en La Paz y Unión), para impulsar el primer Corredor Cultural Lafayette me parece que es un gran logro. Lo es porque sin la participación inicial de ninguna institución pública, convocó a artistas y dueños de negocios de la zona de la colonia Americana a que se sumaran para abrir sus espacios a expresiones artísticas, y que de esa manera la gente pudiera pasar un fin de semana disfrutando de las calles y lugares de la zona.

Es una acción para crear comunidad entre los habitantes y comerciantes de la zona; una opción de esparcimiento genial. (Habrá hasta obras de teatro en azoteas, la convocatoria es para todo el que se quiera sumar). El respeto por el otro, el sentimiento de pertenencia se logra con muchas de estas actividades, y se logra con, ahora sí, la participación de expertos que desde el Gobierno, aprovechen estas iniciativas para componer lo descompuesto con los ciudadanos de estas colonias. La ciudad está hecha de pequeños espacios públicos. Hay que tomar todos los que podamos.

El Informador
DIC 7

Llévela, llévela… membresía del Cabañas Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Eduardo Castañeda H.

Uno de los pilares del prestigio de los grandes museos del mundo es la comunidad que crean a su alrededor, sobre todo, de la compuesta por los habitantes de sus localidades, cosa que ninguno de los de la Zona Metropolitana de Guadalajara ha logrado hasta ahora.

Ese reconocimiento de la comunidad es elemental. Un museo no puede ser candil de la calle y oscuridad de su casa. Lograr que las personas que lo frecuenten sean las que viven en sus alrededores, además de los grupos más afines a su temática,  y que con base en la vitalidad que éstas le dan al recinto otros públicos se acerquen a disfrutar de sus exposiciones y actividades, es una tarea que lleva años completar. Por supuesto que para ello se necesita conocimiento de la gestión cultural, se necesita de entusiasmo y compromiso, y por supuesto de planeación y evaluación, no de ocurrencias.

La consecución de fondos para las exposiciones y actividades de un museo tiene que ver con esta creación de comunidad en torno al mismo. Nadie se va a interesar en aportar un clavo a un recinto que no le dice nada, del que no ha escuchado hablar, el que no ha visitado nunca o que tiene años sin pasearse por sus salas. Nadie que no sienta como suya una obra o que forma parte activa de ella va a poner tiempo para lograr el objetivo que sea, no se diga dinero.

Es por eso que el proyecto de membresías iniciado recientemente por  el  Instituto Cultural Cabañas, muy a la sorda, apenas con la impresión de folletos informativos que se reparten básicamente en el mismo museo y otros espacios de la Secretaría de Cultura, me parece que tiene pocas posibilidades de éxito. ¿En qué consiste, cuál es el plan de difusión, cuáles las metas, cuáles los resultados hasta hoy…? (Los precios van de los 500 a los 200 mil pesos).

Quizás el proyecto  sirva para que en el informe final de esta Administración estatal haya una línea en el capítulo de logros alcanzados, donde diga que se puso en marcha el plan de membresías individuales y corporativas en el Instituto Cultural Cabañas. Ojalá también se asiente ahí que los fondos recaudados a través de ese plan sumaron millones de pesos aportados por entusiastas jaliscienses o mexicanos en general, o incluso extranjeros, con los cuales se podrán cubrir las necesidades básicas de un recinto como ese, más allá de darle mantenimiento o pagarle a sus empleados.

Y no se trata de no reconocer que el presupuesto con el que trabaja el Cabañas es irrisorio, para un espacio que se quiere de primera línea y que lo es al menos en el papel por ser Patrimonio de la Humanidad.  El Cabañas necesita urgentemente de mayores recursos económicos para tener un plan propio de exposiciones; emprender acciones de difusión y atracción de público más allá de las muestras de arte; adquirir obras, en fin, implementar un proyecto completo de gestión cultural. En ese marco, entonces, un plan de membresías serio podría tener  éxito.

El Informador
NOV 23