El efecto Dragon Mart Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Luis Miguel González (lmgonzalez@eleconomista.com.mx)

El Dragon Mart de Cancún es el negocio no nato más famoso de México. Si se cumplen los planes de sus promotores, será el mayor centro de exhibición de productos chinos en el mundo (fuera de China). Si se materializan los temores de sus numerosos detractores, se convertirá en la puerta de entrada de un tsunami de productos chinos que cimbrará a la planta industrial mexicana. Adicionalmente, provocaría una migración no deseada de miles de ciudadanos chinos y aumentará la presión sobre el frágil ecosistema de Cancún y sus zonas cercanas.

El proyecto empezó a generar noticias desde el año 2011, pero se graduó como trending topic a finales del año pasado, cuando grupos ambientalistas y organismos empresariales empezaron a expresarse a favor de frenar la apertura del centro comercial prevista para el primer semestre de 2014.

El Dragon Mart Cancún está basado en un centro del mismo nombre que opera en Dubai, desde 2003 y que se ha convertido en el mayor lugar de comercialización de productos chinos en todo el planeta, sin contar China. El éxito del proyecto en el Medio Oriente animó a los empresarios a pensar en una segunda versión, más grande, para México. En Quintana Roo aspira a tener tres mil 040 locales y atender clientela mexicana, pero también del Este de Estados Unidos y de Centro y Sudamérica. El periódico oficialista chino, China Daily asegura que ya hay mil 780 empresarios chinos interesados en venir a México.

La Cámara de Diputados se ha involucrado en el tema. Como el resto de México quiere entender qué es el Dragon Mart y qué impacto tendrá. Quieren saber si el desarrollo de un gran centro de exposiciones de mercancía china está en consonancia con nuestras leyes de inversión extranjera y comercio exterior.

Por suerte y por desgracia, no hay una ley que impida la construcción de un centro comercial, así sea el Dragon Mart. Todo lo contrario: México forma parte de la Organización Mundial del Comercio (OMC), al igual que China. Estamos obligados a permitir la entrada de capitales y productos extranjeros, siempre que sean legales, en los términos que establece nuestra legislación (sancionada por la OMC y otras instancias mundiales). Los promotores del proyecto están obligados a respetar las leyes mexicanas, incluyendo las de medio ambiente y migración que preocupan a algunos detractores.

El problema va más allá de lo legal: ¿Qué pasaría si, tal y como temen los industriales mexicanos, la puesta en operación de este centro permite reducir drásticamente los precios de venta en México de los productos chinos? El efecto en nuestro tejido industrial sería letal.

En este momento, muchos de los bienes chinos llegan a México a través de intermediarios. El Dragon Mart sería una plataforma para colocar los productos en todo el territorio nacional, sin la intervención de los mayoristas que hasta ahora han hecho un gran negocio en el comercio con China.

Imaginen productos chinos con precios 15% o 20% menores de los que ahora tienen. ¿Qué rama industrial mexicana podría competir con eso? En algunas circunstancias, se podrá probar que hay dumping. En otros casos, muchas empresas morirán antes de tener listo su expediente de argumentación.

El secretario de Economía, Idelfonso Guajardo, no se ha pronunciado sobre el asunto. Hace bien en no apresurarse, porque le corresponde arbitrar un caso digno del Rey Salomón. En un platillo de la balanza está el libre comercio. En otro, la protección de los empleos industriales.
 

El Informador
ENE 5

Fiscal cliff: EU juega a ser república bananera Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Luis Miguel González

El país más rico del planeta es también una república bananera. Estamos a 29 de diciembre y su clase política no ha encontrado una solución al llamado precipicio fiscal. Queda un poco más de dos días para evitar que estalle una bomba económica y no hay señales que alimenten el optimismo. Todo lo contrario.

Los republicanos y demócratas han venido dialogando desde hace semanas y no han producido acuerdos significativos. Los republicanos no están dispuestos a ceder en el incremento de impuestos a los hogares que tienen ingresos mayores a los 250 mil dólares anuales. Los demócratas han endurecido su posición en lo que se refiere a los recortes del gasto público.

Si este enojoso asunto doméstico de nuestros vecinos se quedara contenido en sus fronteras, no pasaría de ser una mera excentricidad tan “simpática” como los concursos de comedores de hamburguesas. El problema es que el fracaso en la solución del precipicio fiscal no es una cuestión doméstica. Mejor dicho: es algo que ocurre en Estados Unidos, pero afecta a todo el mundo.

Lo que viene es el estallido de una gran bomba económica, si el 31 de diciembre no hay un acuerdo presupuestal que incluya reducciones a los gastos del Gobierno federal e incremento en sus ingresos. El primero de enero, de forma automática, entrará en vigor un mecanismo para recortar 400 mil millones de gastos gubernamentales y aumentar 200 mil millones de dólares en impuestos.

Estas dos medidas implican el retiro de 600 mil millones de dólares de la economía y podrían provocar una gran caída de la economía de Estados Unidos. Goldman Sachs estima que sería 4% del PIB, mientras que Morgan Stanley lo proyecta en 5 por ciento. La Reserva Federal no tiene la capacidad para compensar ese efecto en la economía, ha advertido Ben Bernanke, presidente de la Fed.

Estamos hablando de un escenario de bajas probabilidades que está a punto de materializarse. La mayor parte de los analistas estaba convencida de que, a estas alturas, habría un acuerdo entre republicanos y demócratas. Nadie apostaba por una solución de fondo al déficit estructural del gobierno de Estados Unidos, pero todos asumían que habría un mínimo de cordura para negociar y llegar a acuerdos.

El impacto que tendría en el mundo una recesión en la mayor economía del planeta sería devastador. México sería uno de los más perjudicados. Ya lo vivimos en 2009. Un catarro en el país del Norte produjo una pulmonía en nuestro país. Europa, en su calidad de enfermo convaleciente, también sufriría los impactos. Lo mismo que los grandes de Asia: Japón, China y Corea, altamente dependientes del mercado estadounidense.

Quedan menos de 72 horas y más vale que no sobreestimemos la racionalidad y el talento de la clase política estadounidense. Hasta ahora, han mostrado una capacidad de autodestrucción parecida al de cualquier dictadura centroafricana o latinoamericana. El problema aquí es que ninguna república bananera tiene la capacidad de dañar la economía mundial de la forma en que podría hacerlo Estados Unidos.

PD: Estoy consciente de que ustedes están de vacaciones. Me hubiera gustado dedicar esta columna a un tema más amable y ligero. Por desgracia, se nos atravesó un asunto muy serio. Aprovecho estas líneas para desearles un feliz 2013.
 

El Informador
DIC 29

Tiempos para un optimismo prudente Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Luis Miguel González

El optimismo es como el consumo del alcohol. En dosis moderadas es bueno. En exceso, hace mucho daño: empieza por alterar la percepción de la realidad y entorpecer los sentidos. Luego estropea la comunicación y, después, provoca los accidentes. Llevamos menos de una semana del nuevo Gobierno y ya empieza a oírse el canto de las Sirenas. Algo del ambiente recuerda a lo que pasaba en el tercer año de Carlos Salinas. Otra parte, al arranque del gobierno de Vicente Fox.

Estas comparaciones son odiosas. Lo sé. Hemos madurado en los últimos años. No somos el mismo país que éramos en 1991 ni en 2000. Esta vez puede ser diferente, pero el optimismo es más útil si se le pone unas gotas de prudencia. No se trata de arruinar las buenas vibras, sino de asumir una actitud más mesurada. Un presidente y su equipo no necesitan un país de cheerleaders.

Quiero, como casi todos, que la vaya bien a México. Estoy seguro que podemos crecer más de lo que lo hemos hecho. Romper el techo del 4% del PIB y aspirar a tasas de 6 o 7% sostenidas. Coincido en que es necesario terminar con la inercia e intentar grandes cambios, en el sector energético, en materia hacendaria y en el campo. Poner al día la política social y acabar con la pesadilla de la inseguridad.

El optimismo que viene de afuera es difícil de controlar, pero no hay que mezclarlo con el propio. México se ha convertido en el tuerto en la tierra de ciegos de la economía mundial. Los observadores internacionales nos han revalorado en un contexto en el que gran parte del Mundo se ha devaluado.

México está casi en el mismo lugar en los rankings que valen la pena. Revisen el PIB per capita; los índices de competitividad del Foro Mundial de Davos; el reporte de Doing Business del Banco Mundial y los informes sobre Desarrollo Humano de la ONU. En ninguna de estas tablas estamos en los primeros 50 del Mundo. Tampoco figuramos a la cabeza en América Latina. Seguimos siendo los mismos, entonces ¿Por qué tanto optimismo?

Lo mejor del gobierno entrante es que está imponiendo la idea de que los cambios son inevitables. Al discurso anterior de la imposibilidad de cambiar, está oponiendo un mensaje de la urgencia de la transformación. ¿cambios? Están los cambios posibles y los necesarios, ¿de cuáles tendremos?

De las críticas que se han hecho a la Presidencia de Calderón la más generalizada es que comenzó una Gran guerra sin estar preparado. La justicia moral de su causa no le hacía candidato al triunfo porque, en las grandes causas, es más importante ser eficiente que tener razón.

Son muchas las propuestas del gobierno entrante y sería imposible abracarlas todas en un artículo. Me quedó con un puñado de ellas para cerrar este texto. ¿Está listo el gobierno de Enrique Peña para hacer una redistribución masiva a favor de las personas mayores de 65 años; las jefas de familia y los trabajadores que pierdan sus empleos? Hay razones éticas para poner estos grupos en la lista de prioridades, pero el presupuesto es finito y la lista de necesidades es infinita. La duda es si el gobierno tiene la fórmula para pasar del discurso a las buenas intenciones, sin subir impuestos y sin aumentar déficit fiscal. Quiero ser optimista, pero prefiero ser prudente. Las cuentas del presupuesto 2013 nos darán una primera inmersión a la realidad.

 

El Informador
DIC 7

Adiós al presidente de la mala suerte Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Luis Miguel González

La historia juzgará qué tan buen o mal presidente fue Felipe Calderón. No necesitamos esperar mucho tiempo para emitir otro juicio, quizá más ligero: fue un mandatario con mala suerte o lleno de infortunio.

Su gobierno está marcado por hechos adversos. En el segundo año de de su administración estalló la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos y puso en marcha la peor crisis económica mundial desde la Gran depresión de los treintas del siglo pasado. Esto afectó la marcha económica. Una caída del PIB 7% en 2009 y un magro crecimiento anual de 1.9% en todo el sexenio, el peor de los últimos 24 años.

En el tercer año vino el brote epidemiológico del A-1HN1. Pudo haber ocurrido en cualquiera de los 200 países del planeta y en cualquier momento. Sucedió en México, en la administración del presidente Calderón. Los eventos naturales también le dieron la espalda: en 2007 se dieron grandes inundaciones en Tabasco y Veracruz. A lo largo de sus seis años, continuó con la peor sequía en siete décadas.

No sabemos si era supersticioso al llegar a Los Pinos, pero con el tiempo se ha vuelto un poco, “sólo falta que el volcán Popocatépetl haga erupción y ya completamos el cuadro”, dijo el Presidente el 19 de abril de 2012 en una comida con la Confederación de Cámaras de Comercio. El Popo lo perdonó a él y a todos nosotros: también nos salvamos de la plaga de langostas que azotó al faraón de Egipto o de un terremoto como el que estremeció al país y la Presidencia de Miguel de la Madrid.

La suerte es un fenómeno elusivo, dice el filósofo alemán Nicholas Rescher, experto en el tema. “Uno de los grandes misterios es por qué algunos atraen la buena suerte en grandes proporciones y otros, la mala”, dice Rescher en La suerte. El alemán distingue en aquellos que la padecen y aquellos que la trasmiten o contagian. Felipe Calderón tiene credenciales en los dos clubes. Le toca la crisis económica global, la influenza y los fenómenos meteorológicos, pero el presidente saliente tiende a estar cerca de accidentes. Están los trágicos avionazos y también un cúmulo de anécdotas “menores”. En 2009 fue a inaugurar el sistema de transporte BTR en Guadalajara. Horas después chocó una unidad del llamado Macrobús. En mayo de 2009, el dueño del  Pachuca lo invitó a atestiguar la consumación de una temporada casi perfecta de Los Tuzos. Adivinen qué pasó…Pachuca perdió.

“La suerte significa muchísimo…no hay peor suerte que carecer de un buen quarterback”, bromeaba el ex entrenador de los Delfines de Miami, Don Shula. No se puede hablar de mala suerte del presidente Calderón en los casos en los que el infortunio coronó una mala decisión. Una persona sin experiencia en guarderías fue asignada para encabezar esa área en el IMSS. La muerte de los 49 niños no fue por mala suerte, sino por una cadena de negligencias.

No he sido comprendido en muchas de las decisiones que tomé, suele decir el presidente Calderón en sus últimos discursos como primer mandatario. La Presidencia de la República gastó 770 millones de pesos en el sexenio en Comunicación Social. Esta inversión resultó poco productiva por la limitación de la estrategia o sus estrategas. Eso no es mala suerte.

Nadie obtiene justicia. La gente sólo consigue buena y mala suerte, dijo Orson Welles. Loa planetas y otras cosas se alinearon para que Calderón llegara a la Presidencia. Lo demás fue una cadena de sucesos, muchos de ellos desafortunados.
 

El Informador
NOV 30

¿Cuánto nos falta para ser un país de clase media? Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Luis Miguel González

La clase media en México creció 17% en la década pasada, dice el Banco Mundial. Eso suena bien, pero no es motivo de celebración. No es una buena noticia. En primer lugar porque eso significa que estamos rezagados respecto a América Latina, donde la clase media creció 50% en el mismo periodo. En segundo lugar porque ese 17% de crecimiento no es suficiente para volvernos un país de clases medias: el grupo predominante sigue siendo la clase baja. En tercer lugar y, quizá más importante, porque ese magro crecimiento refleja un asunto más grave: no hemos tomado la decisión como país de apostar por ser clasemedieros.

México no tiene una política pública consistente para desarrollar las clases medias. Puede parecer una frivolidad hacer este planteamiento en un país que tiene más de 40 millones de pobres. No lo es. Ganar entre 6,000 y 15,000 pesos implica que se está en uno de los tres primeros deciles económicos de México, pero eso no quiere decir casi nada, más allá de la estadística. Una familia en este rango de ingreso es clase media, pero nueva clase media. Antes, dicho estatus era sinónimo de estabilidad, ahora es encarnación de la vulnerabilidad. Uno de los eslabones más débiles de la cadena: una enfermedad, un divorcio o un despido laboral bastan para arrojarlos del "paraíso".

No es casual que el informe del Banco Mundial ponga tanto énfasis en la vulnerabilidad de la clase media, en particular de lo que ellos llaman clase media baja. El incremento de ella está vinculado a una buena racha de crecimiento económico y a la ejecución de políticas sociales orientadas a facilitar la movilidad hacia la clase media desde la clase baja.

Uno de los mayores retos es generar políticas públicas que impidan la movilidad en sentido descendente. Esto puede traducirse en formas creativas de protección social e innovación en el sistema educativo. La educación de calidad es un factor crucial en el desarrollo de las clases medias, pero América Latina es la región donde es mayor la diferencia en la educación a la que tienen acceso las clases altas y bajas. Dicho de otra manera: el sistema educativo exacerba la desigualdad de oportunidades, en vez de atenuarlas.

¿Por qué preocuparse por ser un país clasemediero? Ser un país con una clase media grande o grandota tiene implicaciones en la vida pública: una sociedad más exigente demanda un gobierno más eficiente. Esta exigencia, en democracia, mejora la calidad de los gobiernos. En materia económica, las clases medias son fundamentales para el desarrollo del mercado de bienes de consumo duradero: automóviles, electrodomésticos y viviendas, así como de algunos servicios relativamente sofisticados por ejemplo turismo y entretenimiento. En un escenario internacional plagado de riesgos, el tener una clase media amplia otorga estabilidad al crecimiento económico, "es más sostenible que un modelo basado en las exportaciones", apuntaba el Brookings Institute en 2011.

América Latina ha empezado a proyectarse como un continente de clases medias. Lo dice el informe del Banco Mundial y lo confirman las políticas emprendidas por varios países. Sebastian Piñera habla de un Chile donde no habrá extrema pobreza en 2020. Dilma Rousseff enfatiza que Brasil tendrá la clase media más importante de América Latina. México todavía no da el paso, ¿Por que nos cuesta tanto trabajo?
 

El Informador
NOV 16

El poder económico de los latinos, ¿qué hará EPN? Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Luis Miguel González

Los latinos ya son una fuerza política en Estados Unidos, quedó claro con la elección presidencial del 2012. Esa “novedad” nos lleva a otro asunto que merece atención creciente: los hispanos son también una potencia económica en ascenso en el país más rico del Orbe.

Su capacidad adquisitiva es equivalente a 1.1 billones de dólares. Si fueran una nación independiente, su PIB tendrían un tamaño mayor al de Indonesia, Australia u Holanda. Son un poco menos del 10% del producto interno de Estados Unidos.

Aproximadamente dos terceras partes de los llamados latinos son de origen mexicano. Allá nuestros primos ganan en promedio 43 mil dólares anuales, tres más que el PIB promedio per capita mexicano. En México, prestamos mucha atención a las divisas que nos envían. En Estados Unidos se fijan cada vez más en lo que allá dejan: son el 40% de la economía de San Antonio Texas y el 17 % de la de California.

Los expertos insisten en subrayar que la categoría latino o hispánico no es racial en el sentido que lo es el término Asiático o Afroamericano. Es más una categoría cultural/étnica que define a quienes vienen de países con habla hispana, independientemente del color de su piel o la forma de sus ojos.

En la primera década de este siglo crecieron, como fuerza económica, a una tasa de 108%, de acuerdo al Centro Selig de la Universidad de Georgia. Este centro elabora uno de los estudios más importantes sobre la economía de las minorías en Estados Unidos. En su informe presentado en 2011, subrayan que los hispanos son la minoría que está creciendo a una mayor tasa. Los asiáticos lo hacen a una tasa de 98%; los nativos americanos al 69% y los afroamericanos, al 60%.

Son una comunidad heterogénea donde caben todos los tonos de piel y casi todos los estratos socioeconómicos. A pesar de su evidente pluralidad, tienen elementos de comunidad que hacen posible un mercado enorme para las empresas de entretenimiento, alimentación, moda, servicios educativos y financieros. Las compras de ellos son mayores al PIB de cualquiera de las naciones de América Latina y el Caribe, con la excepción de Brasil y México. Con una diferencia a su favor: su capacidad adquisitiva crece tres veces más rápido que los dos gigantes de América Latina. Será 1.5 billones en 2015, más grande que la economía de México y casi igual que la de Brasil.

El poder económico va aparejado al poder político y al poder cultural. No es una casualidad que en los últimos años, se haya vivido un boom de superestrellas latinos en la música, los espectáculos y el deporte: Salma Hayek, Shakira, Sofía Vergara, Albert Pujols, Rafael Márquez y Adrián González, por mencionar sólo algunos casos.

Los estereotipos de Hollywood nos reflejan una comunidad latina en la que abundan las trabajadoras domésticas; los empleados en hoteles y en la recolección agrícola. La realidad es que hay cada vez más emprendedores de origen hispano. En 2010, había 2.3 millones de negocios propiedad de latinos, según el Centro Selig. Su número crece a una tasa de 8% anual y generan ventas por casi 400 mil millones de dólares.

¿Cuál será la estrategia del gobierno de Enrique Peña Nieto frente a los hispanos? En campaña habló poco del tema, pero eso no quiere decir que el tema esté fuera de su radar. Más vale que lo coloque al centro. Son sangre de nuestra sangre y un poder creciente, en política, economía y cultura.

El Informador
NOV 9

¿Podrá Pemex explotar El Tesorito? Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Luis Miguel González

Encontrar petróleo es difícil, pero explotarlo es más difícil…sobre todo si te llamas Pemex y el yacimiento está miles de metros debajo de la superficie.

El hallazgo del primer tesoro en aguas profundas en el Golfo demuestra que el Gobierno tenía razón en una de las principales premisas de la reforma energética que promovió en 2008: los grandes yacimientos del futuro están en las profundidades del mar. Esa premisa debe orientar la transformación de la petrolera mexicana.

La zona del cinturón plegable de Perdido contiene reservas que están en el rango de cuatro mil a 10 mil millones de barriles. Son equivalentes a un tercio de las reservas actuales de Pemex y constituyen el segundo mayor hallazgo en América Latina en un lustro, sólo superadas por las realizadas por Petrobras en 2008.

Lo que sigue es la perforación en otras zonas dentro de Perdido para incrementar el área de descubrimiento y delimitar la zona de mayor potencial de producción, de acuerdo a Carlos Morales Gil, director de Pemex Producción y Exploración. Last but not least, está enfrente el enorme reto del diseño de la estrategia de explotación del Tesoro.

México no tiene la tecnología, tampoco la experiencia de los recursos humanos en el desarrollo de proyectos de producción en aguas profundas. Estamos hablando de un sistema de yacimientos que se encuentra a cuatro mil 500 metros por debajo de la superficie, cuando los mejores resultados de Pemex han sido en aguas someras, a 100 metros o menos de profundidad. Se puede comprar la tecnología con relativa facilidad, pero en el caso del capital humano es más complicado. Una de las grandes ventajas competitivas de Petrobras radica en la gran cantidad de gente capacitada en el desarrollo de proyectos en aguas profundas.

Más allá, el marco jurídico está lejos de ser el idóneo. Los contratos incentivados que se legislaron luego en la reforma del 2008 no son precisamente un caramelo para atraer inversionistas. Son como un recordatorio jurídico de la ambigüedad mexicana frente a la inversión privada en petróleo: la queremos pero la rechazamos o viceversa.

La explotación del sistema de Perdido requiere una empresa del siglo XXI. Pemex es una corporación de la primera mitad del siglo XX, a la que se le han realizado injertos de modernidad, pero que no termina de ser contemporánea de la era en que vivimos. Es una compañía que no garantiza la aplicación de las mejores prácticas disponibles en la segunda década del tercer milenio.

Serán necesarios cinco o seis años más para que se pueda extraer el primer barril de crudo de la zona, estima Juan José Suárez Coppel, director general de Pemex. El presidente de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, Juan Carlos Zepeda habla de un periodo más largo. Calcula entre ocho y 10 años el tiempo que se tomará en tener listo el sistema de producción.

Lo que toca ahora es prepararnos para administrar la abundancia, podrían pensar algunos optimistas luego de leer los reportes del descubrimiento. Con algo de mesura, podríamos matizar diciendo que lo único seguro que tenemos es un incentivo mayúsculo para transformar Pemex. Tal y como está no podrá explotar a plenitud el Tesoro de Perdido. El reto es que esta zona pueda producir lo suficiente como para compensar el declive de los campos de Cantarell y Ku Maloob Zap. No es poca cosa, afortunadamente hay una gran corriente a favor de reformar Pemex.

El Informador
SEP 2

Se acabó la era de los alimentos baratos Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Luis Miguel González

Se acabó la era de los alimentos baratos, dijo en el Foro de Davos 2010 el presidente mundial de Nestlé. En ese momento, el comentario se perdió en una catarata de pronósticos pesimistas. El mundo estaba tratando de asimilar las lecciones que trajo la crisis financiera y ver hacia adelante en medio de una densa niebla. Había más atención a fenómenos como las hipotecas chatarra o el riesgo de quiebra de algunos bancos que parecían súper sólidos en 2006.

Las cosas no han cambiado mucho. El gran tema sigue siendo el sector financiero, aunque ahora hablamos del riesgo de impago de países que hace apenas dos años parecían muy ricos en 2009. Los bienes agrícolas y los alimentos siguen generando noticias, aunque no atraen la atención máxima, sino por unos momentos cada año.

En México, nos ocupamos del precio del huevo, como lo hicimos de la tortilla en el primer semestre de 2008. El huevo es mucho más que el producto de la gallina, es casi una metáfora. En él se incuban riesgos sanitarios y de mercado. Se manifiesta la incompetencia de las autoridades y la voracidad de los especuladores.

La crisis del huevo nos ayuda a poner los pies en la tierra. No todos los problemas vendrán de Europa ni del sector financiero. Nos recuerdan que los precios de los alimentos viven una fiebre de precios altos. Lo dicen las cotizaciones del mercado de futuro de Chicago, referencia mundial del valor de la producción del sector primario. El maíz vale 30% más que en junio y registra máximos históricos. La soya está 60% arriba de su cotización de diciembre del año pasado. Su cotización importa porque es un producto de referencia para la cadena de alimentación animal. El trigo ha subido casi 50% de junio a la fecha y seguirá subiendo.

No estamos viviendo un sueño bizarro. Cuando despertemos, los precios altos de los alimentos seguirán ahí. El desorden climático está afectando la producción. Del lado de la demanda tenemos cientos de millones de consumidores en Asia que han cambiado sus hábitos alimenticios en la última década. “No hemos visto sino las primeras escenas de la película. Se trata de un cambio de época”, dice Gustavo Gordillo, un economista mexicano que ha sido funcionario de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y también participó en el gabinete del campo en el sexenio de Carlos Salinas.

Las condiciones que sostienen el alza en los precios son estructurales, dice Francisco Mayorga Castañeda, secretario de Agricultura del Gobierno federal y uno de los mayores conocedores del campo en México. “Debemos prepararnos para una nueva realidad”. Pasar de un escenario de bajos precio que duró cinco décadas a una nueva realidad donde hay precios altos obligará a hacer grandes cambios institucionales en México, postula Mayorga.

El Gobierno federal y los gobiernos locales diseñaron una política hacia los productores que consistió en compensar los bajos precios, explica Mayorga. Eso se acabó: el Gobierno puede dejar que el mercado haga su trabajo y concentrase en un nuevo rol generar aquellos bienes en los que ningún particular tiene incentivos o capacidad para hacerlos: investigación, infraestructura y un marco jurídico legal para que se muevan los actores en condiciones de máxima competencia y equidad.

El campo no necesita más dinero público, sino un nuevo arreglo institucional, ¿estaremos viendo todos la misma película?

El Informador
AGO 25

Santander México vale más de 15 MMDD Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Luis Miguel González

¿Cómo describir la inminente colocación de acciones de Santander México? Podemos empezar diciendo que se tratará de la mayor operación de ese tipo en la historia de la Bolsa Mexicana de Valores. Continuar explicando que es un paso más en la estrategia de Santander para levantar capital a través de la venta de activos en América Latina, en un contexto en el que la difícil situación de Europa le hace muy caro y complicado levantar capital en el Viejo Continente. Rematar esta introducción enfatizando que se trata de una operación que va contracorriente: los bancos no son las acciones preferidas en el orbe en estos días. Además, las colocaciones accionarias están viviendo su momento más bajo a escala global, desde 2005, de acuerdo con Financial Times.

No hay cifras oficiales relativas a la Oferta Pública Inicial que realizará Santander. De manera extraoficial se menciona que el grupo financiero espera levantar hasta cuatro mil millones de dólares (MMDD) y que el porcentaje accionario a colocar oscila entre 25 y 30 por ciento. “Sólo lo haremos si el mercado reconoce su verdadero valor. Los analistas hablan de un precio de entre 15 MMDD y 20 MMDD”, dijo a El País Jesús Zabalza, director de Santander América, a principios de julio.

La venta de 25% o 30% de Santander México debe situarse en el contexto de una estrategia de desinversión estratégica del grupo español en América Latina. En el primer semestre de este año, vendieron su banco en Colombia. Allí obtuvieron 983 millones de euros del grupo chileno Corpbanca. El equivalente a 15 años de utilidades en un mercado en el que tenían apenas 2.7% de participación.

A fines de 2011, vendieron 7.8% de su filial chilena a cambio de 710 millones de euros. En 2009 colocaron en Bolsa 16% de Santander Brasil, en lo que fue la mayor operación bursátil en el mercado brasileño (hasta la oferta pública de Petrobras). La colocación de un sexto de su filial brasilera significó ingresos por ocho mil millones de dólares.

Santander está pasando un momento complicado en Europa, pero su situación está lejos de ser desesperada. Sólo venderá si obtiene buen precio y tiene un gran margen para mantener el control de sus filiales. Santander puso pausa a la venta de participaciones accionarias en Argentina y Gran Bretaña porque en esos países no hay condiciones para una buena colocación.

México es otra historia. El mercado accionario mexicano ha ganado 9.8% en lo que va de 2012. Alpek y Vesta, las dos OPIs que se han lanzado en este año han sido “devoradas” por los inversionistas. Las SIEFORES, responsables de invertir los recursos captados por las AFORES, cuentan con miles de millones de pesos disponibles para invertir y no abundan las grandes opciones.

Santander en México ganó 721 millones de dólares en el primer semestre de 2012, esto es un crecimiento de 12% respecto al año anterior. Es el cuarto lugar del mercado y está manejado eficazmente por un equipo que encabeza Marcos Martínez.

Los títulos de Santander México no tendrán problemas de colocación, ni en la BMV ni en Wall Street, porque las perspectivas para México son mejores o menos peores que para cualquier otro lugar donde opera Santander. La única duda es ¿Qué tanto valor quitará esta colocación a los títulos de Santander España? No es un gran problema, cuando menos para los que adquieran acciones en México.

El Informador
AGO 17

Pemex y Petrobras se escriben con tinta roja Por El Informador opinion@informador.com.mx

Por Luis Miguel González (lmgonzalez@eleconomista.com.mx)

En el segundo trimestre de 2012 Pemex perdió mil 898 millones de dólares. La brasileña Petrobras, 666 millones de dólares. En los dos casos se trata de resultados desastrosos.

Las pérdidas de Pemex no fueron noticia, porque los números rojos son parte de la normalidad de nuestra mayor empresa. La información de Petrobras dio la vuelta al mundo. No había registrado pérdidas desde hace 13 años.

¿Esa es la empresa a la que queremos que Pemex imite? La cuestión vale porque hasta ahora sólo hemos oído acerca de la parte más positiva del gigante energético brasileño. Las pérdidas son una advertencia: no es perfecta. Más vale mirarla con lupa.

Dos cosas llaman poderosamente la atención en el reporte público de Petrobras. El primero es la vulnerabilidad de la empresa a los incrementos de los costos en dólares. A pesar de su programa de desarrollo de tecnología propia y de proveedores nacionales, sigue siendo dependiente en extremo de proveedores internacionales que le facturan en dólares.

El segundo aspecto es la similitud de algunos de sus mayores problemas con los de Pemex. Uno de los rubros que más afecta los números de Petrobras es el subsidio que aplica a los combustibles. En Brasil, como en México, la política de precios está dictada desde el más alto nivel del gabinete económico o la Presidencia. Tener inflación bajo control es muy importante para el equipo de Dilma Rousseff, mucho más que poner los precios de la gasolina y el diesel cerca del costo de producción o de los mercados internacionales.

Las refinerías de Petrobras, como las de Pemex, son una de las partes más ineficientes de la corporación. En el caso del gigante brasileño, perdieron el equivalente a 20% de sus ventas totales. Las refinerías de México arrojan pérdidas inmensas, tanto contables como de oportunidad. Un informe de la Unidad de Evaluación y Control de la Cámara de Diputados calcula entre 150 mil y 250 mil millones de pesos las pérdidas atribuibles al estancamiento de la capacidad de refinación de Pemex entre 2008 y 2010. El sistema nacional de refinación de México cuenta con seis refinerías. Estados Unidos, con una población casi tres veces mayor, tiene alrededor de 150 refinerías.

Petrobras pierde dinero y brillo a los ojos de los analistas internacionales. La corporación brasileña pasó de ganar 10 mil millones de reales en el segundo trimestre del año pasado a perder mil 350 millones en el año en curso. Además, es la petrolera que registra el peor desempeño bursátil en el último bienio. Sus títulos pasaron de valer 30 dólares en 2010 a menos de 10 dólares en 2012.

Schadenfreude. Las pérdidas de Petrobras provocan Schadenfreude en algunos funcionarios mexicanos. Esta palabra alemana se traduce como alegría por la tragedia de otro. Si Petrobras pierde, eso quiere decir que no estamos tan mal, podría alguien argumentar utilizando una lógica retorcida. Hay otra forma de plantearlo: No vale utilizar el método de copypaste y traerse los remedios de Brasil, sin un proceso intenso de revisión de las circunstancias que explican por qué Petróleo Brasileiro SA y Petróleos Mexicanos están como están.

No hay soluciones fáciles para la crisis de la mayor empresa de México. Hemos hablado de similitudes. La gran diferencia es que Pemex seguirá perdiendo dinero. Petrobras tiene más margen para revertir un trimestre lamentable. Lo dicen los expertos.

El Informador
AGO 10