Para zancadillas a la lógica, basta y sobra, por ahora, con la que le puso el Atlético, ayer, al orgulloso Real Madrid (que buscaba ese título como premio de consolación al cabo de una campaña más generosa en tempestades innecesarias que en galardones), en la Final de la Copa del Rey en España.
Aquí, lo más probable es que hayamos quedado vacunados contra sobresaltos tan espectaculares como serían la victoria del Monterrey sobre el América, hoy, o la goleada (4-0, mínimo) del Santos Laguna al Cruz Azul, el domingo, que se necesitarían para evitar la Final que parece “carambola hecha” para el Torneo de Clausura.
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El América, que va en caballo de hacienda tras el empate a dos goles del miércoles en el feudo de la Pandilla, era “fija” para la Final del certamen. Una cosa es que el “Piojo” Herrera –su técnico– no sea el más idóneo para las relaciones públicas (porque tiene el probable defecto de decir lo que piensa… y no la discutible cualidad de pensar lo que dice), y otra muy diferente que no esté cumpliendo como orientador táctico del equipo y como motivador del grupo.
Los resultados están a la vista: el segundo lugar en la temporada regular, la regularidad en la marcha del equipo, la contundencia de sus números, el desempeño sobresaliente de varias individualidades, el título de goleo de Benítez, la presencia sistemática de varios jugadores en la Selección Nacional, hablan de un grupo consciente de que vestir la camiseta crema implica la exigencia irrenunciable de pelear los títulos.
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En la otra esquina, todas las dudas que ha habido con respecto a la personalidad de los jugadores para entender que hay equipos en que lo importante no es competir, sino ganar, y que el plumaje del Cruz Azul es de esos, comenzaron a disiparse a raíz de la conquista de la desairada Copa MX.
Precisamente porque se entendió que una lagartija de esas no es pieza para un cazador de polendas, Memo Vázquez y sus jugadores entendieron el compromiso de ir por una pieza de caza mayor.
Al margen de los pecados mortales que cometió el cuadro bajo del Santos Laguna, el jueves, tanto el empaque futbolístico como la actitud demostrada por los “Cementeros”, justifican con creces la claridad del triunfo y justifican su casi segura presencia como protagonistas de la Final en puerta.