La lotería de Purificación Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

MVNO son las siglas que quieren revolucionar el campo de las telecomunicaciones en el mundo. Responden a Mobile Virtual Network Operator, que son cadenas virtuales de operadores de celulares, donde las compañías que han desarrollado este modelo de negocio ofrecen un servicio a bajo costo, para lo cual contratan tiempo aire con atractivas tasas de descuento a las empresas que tienen las redes y la infraestructura para dar servicio telefónico. No necesitan ninguna inversión en fierros, ni concesión alguna. Bien manejado, sus márgenes de utilidad son generosamente altos. Nadie describe el negocio con mayor claridad que la diputada del PRD y experta en telecomunicaciones, Purificación Carpinteyro. “Es como sacarse la lotería”, afirma.

Pero la descripción de la acérrima enemiga de Televisa y promotora de candados para las televisoras en las leyes de telecomunicaciones, es tóxica. La caracterización del negocio de los MVNO se produjo en una conversación con un ex ejecutivo de Telefónica, empresa de la que fue directora comercial corporativa, que fue grabada y difundida el martes en las redes sociales. La revelación del material ilegalmente obtenido, es relevante porque Carpinteyro es secretaria de la Comisión de Telecomunicaciones en el Congreso y una de las arquitectas de las leyes que permiten este tipo de nuevos negocios. Es decir, hay un evidente conflicto de interés, e incluso, roza los terrenos de la corrupción.

Carpinteyro reconoció que la conversación era auténtica y se defendió con argumentos políticos. Dijo que se trataba de un ataque de los monopolios —que para ella se reducen a Televisa y TV Azteca— para desacreditarla, sugiriendo cuáles son los motivos detrás de su difusión: anularla en el debate sobre la ley secundaria de telecomunicaciones. Quien ordenó grabarla y difundir la conversación en este momento, ganó en este déjà vu de recursos sucios, de los que tanto sabe la diputada, que los usó contra su ex jefe, el entonces secretario de Comunicaciones, Luis Téllez, al entregar a la prensa grabaciones privadas para destruirlo política y personalmente.

La historia con Téllez es muy diferente a la de ahora. En aquél momento era una lucha de poder; ahora raya en la ilegalidad. Pero Carpinteyro no es una mujer de muchas lealtades. Su problema con Téllez empezó desde que el Presidente Felipe Calderón la nombró subsecretaria de Telecomunicaciones, y corrían las especulaciones que había llegado por su relación con él, que se alimentaba desde Los Pinos con los murmullos sobre la forma atrevida como iba vestida a sus acuerdos. Téllez la defendió y declaró que Carpinteyro estaba en ese cargo por su conocimiento —en efecto, es una gran conocedora en ese campo—, sin saber que la hoy diputada llevaba meses intrigándolo con el Presidente.

Estuvo a punto de lograrlo, pero el manejo de Téllez durante el accidente donde perdió la vida el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, a fines de 2008, canceló su inminente salida. Se reavivó al año siguiente, cuando se alió con los enemigos del secretario en el sector de las telecomunicaciones y se allegó de grabaciones sobre presuntas irregularidades de Téllez, que intentó entregarle al Presidente durante una reunión en Los Pinos. En esa reunión la interceptó el secretario de Gobernación Fernando Gómez Mont, e impidió que se las diera a Calderón, porque al provenir de un origen desconocido, podría hacerlo accesorio de un delito.

Esa fue la última vez que le permitió el Presidente atacar a Téllez y la cesó. Téllez y la Secretaría de Comunicaciones presentaron una denuncia en la PGR para determinar quiénes eran los responsables del espionaje telefónico, cuyas sospechas recaían sobre ella, quien fue finalmente exonerada. Aunque negó ser la autora de la difusión de las grabaciones, en vísperas de entregarlas a la prensa, su entonces esposo le dijo que lo pensara dos veces, que no actuara con tanta víscera, y que se tranquilizara. Ella dijo que no, que actuaría de inmediato y que se vengaría de Téllez. Al final, con un escándalo creciente porque en las grabaciones se oían acusaciones muy serias contra personajes públicos, Téllez presentó su renuncia. Carpinteyro logró su cometido pero tampoco sobrevivió en el Gobierno. Se fue a la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador, enemigo de Calderón, y al que nunca reconoció como Presidente, donde en pago a sus servicios, la hicieron diputada federal, y su experta en el campo de las telecomunicaciones. Por eso, precisamente, la llamada con el ex ejecutivo de Telefónica es tan fundamental.

No porque quiera iniciar un negocio, sino porque planeó iniciarlo —inclusive pidió una cita con un empresario, aparentemente Carlos Peralta, uno de los más cercanos al Presidente Enrique Peña Nieto, para que les proporcionara capital semilla— mientras diseñaba y aprobaba leyes para este tipo de empresa. Es decir, se puede alegar, legislaba para resolver su futuro. Es muy probable que entre quienes ha lastimado se encuentre el autor intelectual de la grabación, pero bajo la lógica política del utilitarismo y el bien mayor, la diputada, entre su ambición, ingenuidad —hay que oír con detenimiento su conversación— y deshonestidad flagrante, su respetada voz como experta la tiró ella misma, en sólo ocho minutos que dura su conversación, a la basura.

Raymundo Riva Palacio
JUN 26

Oceanografía: un personaje clave Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

El nombre de José Ortega Rivera aparece de manera esporádica en los documentos que integran la averiguación de la PGR sobre el quebranto de Oceanografía a Banamex por más de cinco mil millones de pesos, y no es una figura relevante en la investigación que realizó la Comisión Nacional Bancaria y de Valores para darle sustento técnico a la averiguación federal. Pero analizar a fondo su papel en este caso, donde fue arquitecto de medidas que favorecieron directamente a Oceanografía, arrojaría nueva luz sobre una investigación hasta hoy insuficiente.

Poco se sabe públicamente de Ortega Rivera, quien llegó a trabajar a Banamex en 2010 y renunció en 2012. Tan pronto como dejó el banco, comenzaron a sospechar de él y de su relación con Amado Yáñez Osuna, principal accionista de Oceanografía. Fuentes de Banamex revelaron que las alertas se prendieron cuando ya fuera de la institución, se registró un depósito de 200 mil dólares en su cuenta en el mismo banco. Dijeron que le pidieron una explicación, a lo que respondió que era producto de una venta de obras de arte que había hecho su esposa, precisamente, a Yáñez Osuna. En Banamex no tienen claro si su esposa trabajaba con el dueño de Oceanografía, o si el mismo Ortega Rivera fue contratado a su salida de la institución, como consultor.

Nadie lo sabrá, de mantenerse la investigación en los términos como se encuentra actualmente, porque no es un sujeto indiciado en la averiguación previa, y como el quebranto investigado se concentra en operaciones financieras realizadas durante 2013, él ya no trabajaba ahí. Sin embargo, de acuerdo con las fuentes en Banamex, su paso por el banco podría explicar una buena parte de la mecánica con la que, tras su salida, se realizó uno de los mayores fraudes cometidos contra el banco en México.

Banamex es propiedad de Citigroup, pero no todas las operaciones que realiza en México las lleva a cabo su personal directamente. Ortega Rivera, por ejemplo, era el director de Channel Finance, que es el canal de descuentos en el área de Transaction Services, que está regulado por Citi. En ese departamento se establecieron las líneas de crédito por más de cinco mil millones a Oceanografía mediante el sistema de descuentos por cobrar, cuya mecánica era que se liquidaría el adeudo una vez que Pemex pagara los servicios de la empresa marítima petrolera.

El modus operandi que utilizaba Oceanografía —con Pemex y más de 50 empresas donde se han detectado también irregularidades—, era participar en el mayor número posible de licitaciones para la renta de buques petroleros a Pemex, con cotizaciones hasta 30% más bajo que sus competidores, con lo que garantizaban ganar el contrato. Una vez conseguido este fin, realizaban un segundo, que va en paralelo, por los servicios de cubierta, donde según funcionarios de Pemex, cotizaban con sobreprecio. Para poder subcontratar buques, Oceanografía recurría a Banamex, con quien firmó un contrato de crédito y factoraje.

Durante su paso por Banamex, Ortega Rivera, bajo cuya dirección se encontraba el manejo de esas operaciones, modificó los manuales y procedimientos. Fuentes de Banamex dijeron que entre los cambios que realizó se encontraban los plazos, donde  Oceanografía estaba obligada a pagar en un máximo de 90 días la línea de crédito, y se establecía la posibilidad de que ante un incumplimiento, se cancelaran los siguientes desembolsos. “Ortega Rivera los cambió primero a 120 y luego a 180”, dijo la fuente. Pero no fue lo único.

De acuerdo con la declaración ministerial de Vanesa Maricela Ramírez, gerente de producto de Banamex —e indiciada en el caso—, Rivera Ortega y el coordinador de Channel Finance, René Tonatiuh López Arévalo, cambiaron la documentación y proceso de descuento, que consistía en presentar la estimación de la obra, que eran los trabajos ejecutados y acordados entre Pemex y Oceanografía, en lugar de las facturas. La PGR detectó 166 estimaciones, que son documentos que, caracterizó, se “asemejan” a facturas por cobrar, expedidas supuestamente por Pemex Exploración y Producción, y que  conforme a la investigación, fueron alteradas por ejecutivos de Banamex. Con este nuevo método para ofrecer factoraje a Pemex, la columnista Alicia Salgado, la única hasta el momento en voltear a ver a Rivera Ortega, reveló a mediados de mayo, se trasladaron los riesgos de Oceanografía a la paraestatal.

Ramírez dijo haber ejecutado lo que le instruyeron Rivera Ortega y López Arévalo, y cómo debía conciliarlo administrativamente. La ex gerente trabajó con Erik Cervantes Murillo, en ese entonces ejecutivo especialista de producto del banco, que trabajaba en la sucursal de Villahermosa y tenía bajo su responsabilidad Ciudad del Carmen. Cervantes Murillo, quien era el que recibía la documentación directamente de Oceanografía y cotejaba la documentación con los residentes de obra de Pemex, es uno de los tres ejecutivos de Banamex con orden de aprehensión. Ramírez, que no la tiene aún, es señalada por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, como presunta co-responsable del fraude. Rivera Ortega, quien tiene mucha información que aportar y más aún explicar, es el gran ausente en la investigación.

Raymundo Riva Palacio
JUN 21

¿Dónde quedaron 220 millones de pesos? Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

El 5 de febrero pasado, un alto miembro de las Fuerzas Armadas de México identificado como “Greyhound”, envió al blog Mxsecurity, que se especializa en el seguimiento de las tendencias militares y de seguridad en México para fines de toma de decisión en asuntos de seguridad nacional, una serie de fotografías en donde aparecía el “Sandcat”, un vehículo ligero y blindado, utilizado por el Ejército de Estados Unidos en Afganistán, y del que decenas de unidades habían sido adquiridas por la Secretaría de la Defensa Nacional para la guerra urbana contra el narcotráfico. Fue la primera vez que este tipo de vehículos tácticos fue presentado ante la sociedad mexicana, que no termina aún de conocerlo. En particular, porque detrás de su adquisición hay tres contratos de los cuales, el destino de 220 millones de pesos se desconoce.

El “Sandcat” fue desarrollado originalmente por Israel como un vehículo intermedio entre los Hummvies y los vehículos resistentes a las minas. Su producción comercial comenzó en 2005, y desde 2008 está etiquetado como un producto de la corporación Oshkosh, una de las principales proveedoras de equipo para el Pentágono, cuyo cuartel general está en Wisconsin. El “Sandcat” tiene diversos niveles de protección para sus pasajeros y es capaz de absorber la explosión de minas. Los que adquirió la SEDENA tienen un blindaje tipo IV, capaz de resistir todo tipo de armas de las que utilizan los cárteles de la droga, y por su velocidad y seguridad, son utilizados para transporte de personas.

El problema, ciertamente, no está en el tipo de vehículo adquirido para las Fuerzas Armadas mexicanas, sino los costos. O mejor dicho, en la facturación. Varias solicitudes de Acceso a la Información a la Sedena sobre el “Sandcat” han sido rechazadas bajo el argumento de que se refiere a la seguridad interior.

Por estas razones, en este texto no se referirá el número exacto de vehículos adquiridos, ni sus características, más allá de aquellas que se pueden consultar en fuentes abiertas. No obstante, sin entrar en precisiones que pudieran afectar la seguridad de los militares y los civiles que utilizan este tipo de vehículos blindados, documentos oficiales de la Sedena y el Departamento de Estado, revelan discrepancias importantes entre el costo registrado en Washington, y lo que pagó el gobierno mexicano por los vehículos.

El contrato firmado en diciembre de 2010 y modificado en junio de 2011, por la Sedena y la empresa EPEL, S.A. de C.V., que vendió las unidades, el costo total —se excluye el unitario por las mismas razones de seguridad interna— fue de 52 millones 360 mil dólares. El contrato fue firmado por el entonces director de Administración de la Sedena, general Moisés García Ochoa, que aspiró a ser secretario de la Defensa y actualmente es jefe de la II Región Militar, con sede en Mexicali, y el principal accionista de la empresa, Eduardo Cuauhtémoc Margolis Sobol, un empresario judío vinculado hace tiempo con las agencias de seguridad mexicana, y a quien en la prensa se ha identificado como ex agente del Mossad, el servicio de inteligencia de Israel.

Ese costo, pagado por la Sedena, no es el registrado por el Departamento de Estado, que por ley tiene que conocer de ese tipo de ventas a un extranjero, para certificar que las entregas serán utilizadas para los fines especificados en el contrato. Según el certificado del Departamento de Estado, el valor de las decenas de unidades “Sandcats” para las Fuerzas Armadas mexicanas era de 42 millones 500 mil dólares. Es decir, la discrepancia por esa operación es de nueve millones 860 mil dólares.

El certificado del Departamento de Estado fue hecho a solicitud de la corporación Oshkosh, cuyo intermediario es EPEL, S.A. de C.V. Pero quien firma el certificado, con fecha de 22 de noviembre de 2010 como “el beneficiario final” y por la “certificación de un gobierno extranjero”, con lo cual se allanó el camino para el contrato celebrado entre las partes mexicanas, fue el general García Ochoa.

Diversos intentos por localizarlo para que explicara la discrepancia de costos, resultaron infructuosos. Tampoco se puede saber por qué la diferencia de siete millones 254 mil dólares en los costos de dos contratos posteriores por “Sandcat” de diferentes especificaciones, por el que la Sedena pagó 23 millones 835 mil dólares, cuando en el certificado del Departamento de Estado —que no viene firmado por él ni por algún otro militar—, se registró un valor total de 16 millones 581 mil 900 dólares.

La discrepancia de costos registrados en Washington y la Ciudad de México asciende a un total redondeado de 17 millones de dólares, que al tipo de cambio actual aproximado, equivale a 220 millones de pesos. ¿En dónde quedaron esos recursos? ¿Hay un error en la documentación de alguno de los gobiernos? ¿Hay omisiones involuntarias? ¿Es algo deliberado? ¿Es normal la diferencia? El secretario de la Defensa, general Salvador Cienfuegos, tiene que pedir cuentas a quien deba y saber qué es lo que sucedió. O alguien se equivocó al revisar adquisiciones de equipo en 2010 y 2011 para enfrentar al narcotráfico, o alguien se pasó de vivo —con perdón por lo coloquial de la expresión— con los militares, o sencillamente, así son las cosas de normales.

Raymundo Riva Palacio
JUN 9

Desde la fe Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

Atención jerarquía católica mexicana con la visita del Presidente Enrique Peña Nieto a El Vaticano. Será la primera vez que un jefe de Estado rompe con las simulaciones del pasado y no busca el pretexto o la coartada de una visita a Italia para escaparse por la puerta de atrás a ver al Papa. El Palacio del Quirinal no está en la agenda presidencial en esta ocasión, donde el único objetivo de Peña Nieto es el encuentro con el Papa Francisco. El mensaje deberá de ser claro a la Iglesia Católica mexicana: la relación entre los dos estados es muy buena, pese a la beligerancia de sus jerarcas en México que pretenden entrometerse, como nunca antes, en temas de política interna.

La principal arma que han utilizado los cardenales y obispos mexicanos es el semanario Desde la Fe, que cada semana distribuye 655 mil ejemplares en las principales ciudades del país, y llega de manera directa como encarte de los periódicos La Prensa ESTO. Desde que arrancó el Gobierno de Peña Nieto, el vocero de la Iglesia Católica mexicana no ha dejado de entrometerse en los asuntos que, por ley, están impedidos. Por ejemplo, en su editorial del 14 de julio del año pasado, señaló:

“Se ha notado una vez más la intervención de algunos gobernadores que siguen comportándose como verdaderos señores feudales en sus estados ante la negligencia del Gobierno federal y ante la incapacidad de los organismos electorales estatales que prácticamente están bajo su control… El caso más delicado que nos muestra la debilidad y desorganización ha sido la elección de Baja California, donde no han sido capaces ni siquiera de llevar a cabo el recuento inmediato de las actas de las distintas casillas el día de la elección, generando con ello sospechas y desconcierto, retrocediendo a niveles inaceptables que ya creíamos superados”.

El 9 de diciembre, la Arquidiócesis Primada de México fustigó al Presidente Peña Nieto en otro editorial del semanario Desde la Fe. “¿Dónde quedó la promesa de campaña —de la actual administración federal— de desaparecer al menos 100 diputaciones federales y 32 asientos en el Senado? ¿Será que otra vez le apostaron a la falta de memoria de los mexicanos?”, le reprochó. “Para unos cuantos ya se hizo realidad el ‘sueño imposible’ de la reelección, pero esto sin duda es una mala noticia para la inmensa mayoría de los mexicanos que verán aún más postergado su ‘sueño imposible’ de contar con gobernantes que tengan miras más elevadas y que realmente trabajen, no por sus propios intereses, sino por hacer de México un país más justo y próspero”.

El 30 de abril pasado, tras la 97 Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Mexicana, donde tuvieron como invitado a Peña Nieto, el presidente de la CEM, José Francisco Robles Ortega cuestionó en una rueda de prensa que las reformas estructurales beneficien realmente a los más desfavorecidos. “¿Qué garantizará que la reforma política consolide una auténtica democracia y una real participación ciudadana, que supere las artimañas de los más habilidosos para lucrar con el poder?”, dijo. “¿Qué garantizará que la reforma energética haga que los recursos del País se inviertan para superar los graves atrasos de gran parte de la sociedad mexicana, y que las inversiones públicas o privadas, nacionales o extranjeras sean promotoras de progreso social, humano, comunitario, y cuidadosas del medio ambiente, por encima de intereses particulares?”.

Robles Ortega dijo que los prelados están preocupados que las reformas sólo sirvan para beneficiar a quienes están acostumbrados a “depredar” los bienes nacionales, o que algunas, como la fiscal, ayude más a quienes lucran con los recursos del país y en la maraña en la que se ha convertido, les ayude a evadir al fisco. La jerarquía eclesiástica ha mantenido una línea sistemática de crítica y acorralamiento del Gobierno federal. El propio cardenal Norberto Rivera, durante la misa Crismal el Jueves Santo el 17 de abril pasado, afirmó: “México es un país crucificado por la pobreza, la violencia y la corrupción. Tres clavos que se hunden al fondo de la carne de Cristo… La Iglesia, si quiere ser fiel a su Señor, no puede permanecer indiferente ni indolente ante el sufrimiento de nuestro pueblo. De lo contrario, perdería su razón de ser”.

La jerarquía católica mexicana hablan con el lenguaje de los pobres, que evocan las posiciones de quienes en los 80 predicaron la Teología de la Liberación. Pero no son sus herederos. Los líderes de la Iglesia Católica mexicana pertenecen a una generación de prelados vinculados a las oligarquías, con intereses políticos y económicos específicos. Quieren ser parte de las decisiones sociales y educativas, imponer candidatos a puestos de elección popular, y tener medios de comunicación. Exigen  prebendas y privilegios fiscales, y han estado probando la tolerancia del Gobierno. Esta visita ex profeso a El Vaticano debe servirles como una llamada de atención, aún para aquellos jerarcas católicos ensoberbecidos y desafiantes que quieren tensar el sistema, como no se había visto desde que se metieron a hacer política en Chihuahua en las elecciones de 1986, cuando el Estado Mexicano los regresó al lugar donde legalmente deben estar. La historia es cíclica. A ellos, menos que a nadie, se les debe olvidar.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx

twitter: @rivapa

Raymundo Riva Palacio
JUN 7

España, en profunda crisis Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

La abdicación del rey Juan Carlos llegó en el peor momento imaginado, y la prueba sobre la coyuntura escogida, tuvo su expresión en las calles pocas horas después del anuncio, cuando cientos de miles de españoles exigieron en más de 50 ciudades un referéndum sobre el modelo de Estado en el que quieren vivir o, para ahorrarse consultas populares, la instauración de la tercera República. España vive momentos de definición, que no atraviesan por la idea romántica de los reyes y las reinas, los príncipes y las princesas, sino por la realidad de una abdicación que se produce cuando el modelo de Estado y el pacto social y político que unió a esa nación tras los 36 años de dictadura franquista, cuando los españoles de todas ideologías y posiciones decidieron no volver a una guerra como la que sufrieron en los 30’s que causó más de 350 mil muertos, están rotos.

Juan Carlos asumió el trono de España a la muerte del generalísimo Francisco Franco en noviembre de 1975 y en medio del consenso a la aversión de la muerte para evitar que una vez más existieran dos Españas, la nación caminó hacia la democracia. En septiembre de 1976 el Gobierno de Adolfo Suárez logró la aprobación de su proyecto de reforma política que preparó las primeras elecciones a las Cortes, y dos meses después, obtuvo el apoyo popular mediante un referéndum. En febrero de 1977 desaparecieron las restricciones para la legalización de los partidos políticos y poco después el Partido Comunista, fundamental en la lucha contra la dictadura, salió de la clandestinidad. Santiago Carrillo y Dolores Ibárruri, La Pasionaria, íconos y líderes de esa larga lucha, regresaron del exilio en Moscú y a los 19 meses de la muerte de Franco, se realizaron las primeras elecciones desde la Guerra Civil.

Ese gran acuerdo social y político entre todos los grupos y las fuerzas, permitió que la transición española fuera ejemplar en el mundo. Ninguna duró tan poco tiempo en concretarse, y ninguna ha querido ser más imitada. Cuando el 23 de febrero de 1981 hubo un intento de golpe de Estado, con el aval silencioso del rey Juan Carlos, a cuyos mentores, que lo encabezaban, no los frenó y cortó la comunicación con el Palacio de la Moncloa, la sede del Gobierno civil para impedir cualquier diálogo con Suárez —sólo la amenaza del presidente francés Valery Giscard D’Estaing que si no lo frenaba jamás entraría a la Comunidad Económica Europea, lo detuvo—, la decisión de transitar hacia la libertad era tan indómita que un millón de personas marcharon esa misma noche sobre el Paseo de la Castellana en defensa de la Constitución, y los periódicos, se jugaron la vida misma —literalmente hablando— por ese fin.

El lunes, aquella cohesión nacional no existió. En los dos periódicos de referencia se vio la división. El País se pronunció por la monarquía a través de su cobertura y editoriales; El Mundo, sibilinamente, por la restauración de la República. El dilema ya no es la Guerra Civil. Eso es cosa del pasado. El nuevo paradigma que enfrenta hoy España es una nueva partición del Estado bajo el dilema de monarquía o República, y qué modelo de organización política se desea. En estos momentos donde hay crisis institucional, política, económica y social, una tercera parte del país que ya no quiere pertenecer a la España de los Borbones, lo que la tiene en el umbral de un nuevo quiebre constitucional.

En Cataluña, las autoridades mantienen la idea de realizar un referéndum el 9 de noviembre para decidir su futuro colectivo. De acuerdo con las encuestas, al menos 55% de los catalanes quieren la autodeterminación de esa provincia que fue la única durante la dictadura franquista, que enfrentó con música, ideas, y beligerancia infranqueable, al generalísimo. Los catalanes no están solos en su ideal independentista. Entre los jóvenes vascos, 28% quiere la independencia, y 34% no tiene una posición definida. Apenas el jueves pasado, el Parlamento Vasco aprobó una declaración sobre el derecho de autodeterminación. El Partido Nacionalista Vasco, que es conservador, pidió tras la abdicación de Juan Carlos, que el futuro rey aborde un nuevo modelo de Estado que “dé respuesta a las aspiraciones de las diferentes naciones que integran el Estado español”. Las manifestaciones en las calles respaldan las posiciones políticas. Un 31.5% de los españoles respaldan los referéndums sobre la autodeterminación, y aunque 55.1% las rechaza, la nación está enfrentada. Los referéndums de autodeterminación, no es menor recordarlo, no están previstos en la Constitución.

¿Qué llevó a Juan Carlos a abdicar en estos momentos? El 26% de la población económicamente activa está desempleada —sube a 50% entre los menores de 25 años—, y la pobreza es creciente —los padres están expulsando a sus hijos a otras naciones europeas para que sobrevivan como meseros o vendedores de comida rápida mientras mejora el horizonte español—. ¿Querrá Juan Carlos que sobreviva la monarquía? ¿Que sobreviva él a los escándalos sin pagar consecuencias legales? El problema es más de fondo. España está en una crisis institucional al romperse los acuerdos y consensos de los 70’s. La salida de Juan Carlos es el crisol de las contradicciones que, en estos momentos, no se sabe con certidumbre cuál será el destino inmediato de una nación en riesgo de partición.

 
 

Raymundo Riva Palacio
JUN 4

Osorio y Videgaray, el dilema de Peña Nieto Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

Por diseño, el gabinete del Presidente Enrique Peña Nieto se construyó sobre dos secretarios de Estado que concentran el poder y distribuyen el juego administrativo. Por decreto, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, es el jefe del Gabinete, pero en la práctica cotidiana, hay otro jefe de gabinete en las sombras, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray.

Uno para la política coyuntural y la seguridad, y el otro para la economía y la política estratégica. Son los dos pilares del Presidente. El primero es su amigo y camarada de múltiples acciones políticas desde que eran gobernadores; el segundo es su principal estratega y alter ego con quien cada noche tiene acuerdo en Los Pinos para revisar lo que hubo, lo que viene, y lo que hay que hacer.

Aunque tienen funciones perfectamente definidas, en el plan de acción diario Videgaray se cruza al campo de la política por instrucciones presidenciales.

Videgaray fue quien organizó y facilitó el Pacto por México, desde su sede informal en las oficinas alternas del secretario en Polanco, y es responsable del trabajo federal en Guerrero. La madurez de los dos secretarios y la certeza que su jefe toma las decisiones, incluidas las que duelen en el corazón, con la cabeza fría, ha evitado una confrontación entre ambos. Sin embargo, el modelo se ha venido agotando y no tardará en que esa concentración que ayudó a la eficacia del gobierno, deje de ser un activo y comience a ser un lastre.

El último síntoma de ello son las consecuencias de la derrota del secretario de Hacienda en el terreno de la opinión pública, quien desde que el Inegi reportó hace más de dos semanas que México estaba en recesión, rebatió vehementemente ese diagnóstico, en una lucha donde terminó derrotado en el mismo campo de batalla, al tener que ajustar el pronóstico de crecimiento para 2014 el viernes pasado.

Todo lo que dijo, para efectos prácticos quedó anulado. Todo el discurso positivo quedó arrollado por el dato negativo. En la prensa de este domingo se llamó a su renuncia y a que el Presidente, lo destituya.

No va a suceder, cuando menos, todavía. En el andamiaje actual del Gobierno, Videgaray y Osorio Chong proveen el balance público y el equilibrio en el Gabinete. A diferencia de gabinetes anteriores, el de Peña Nieto no opera por compartimentos, donde se pueda eliminar a un secretario sin alterar el diseño general.

Los dos son presidentes adjuntos, o vicepresidentes en el esquema español donde uno se encarga de la política y el otro de la economía, por lo que deshacerse de uno sería cortar un brazo muy difícil de remplazar porque desestabiliza el modelo. Relevar a uno significaría cambiar toda la estructura sobre la cual funciona el gobierno para mantener el equilibrio de poder interno. Mover a uno de ellos sin contrapeso, equivaldría al cambio de diseño. En efecto, esta decisión no se ve cerca.

No se puede olvidar que los cambios en un gabinete —que no sean verdaderamente por causas de fuerza mayor, o decisiones estratégicas con fines políticos y electorales— son señales inequívocas de fallas serias en la misión y los objetivos en una dependencia que alteran las metas del Gobierno, pérdida de credibilidad ante sus interlocutores que conviertan en desechable al funcionario, crisis profundas por conflictos entre titulares de cartera o eventualidades políticas o económicas, o por la necesidad de un golpe de timón para que el Presidente recupere legitimidad y espacio político que le gane tiempo.

Pero el Presidente no ha dado señal alguna de haber perdido la confianza en Osorio Chong o en Videgaray.

El diseño del gabinete tampoco está fracturado. Osorio Chong sobrevivió sus momentos más críticos, cuando la seguridad se comió la operación política y el país, por la forma como organizó el secretario de Gobernación la lucha contra los criminales, volvió a teñirse de rojo y de zonas de Estado fallido.

Videgaray lleva un año enfrentado a los sectores productivos y su manejo de la política económica produce de manera sistemática resultados negativos, pero no pierde acceso ni influencia en Los Pinos. Sin embargo, hasta este modelo es finito, y las señales del desgaste son cada vez más evidentes. Los altos niveles de desaprobación presidencial, la incertidumbre sobre los plazos para aprobar las leyes secundarias y la confrontación con los sectores productivos, son las hendiduras sobre la mesa.

Pero debajo de ella está lo más delicado, los síntomas de fractura en el consenso de las élites, que no necesariamente tienen que reflejar rupturas en el gabinete que están surgiendo. Un Gobierno puede gobernar en medio de una molestia nacional si las élites lo respaldan. Pero un Gobierno no puede gobernar si las élites le dieron la espalda, porque forman parte del cuerpo gobernante de un país. No es Peña Nieto, sino su modelo de Gobierno que responde al diseño sobre dos pilares, lo que ha provocado el creciente disenso y que tendría que llevarlo a pensar, para el mediano y largo plazo, que el tiempo para cambiarlo, o para sustituir a sus operadores, está cerca. No es reconocimiento de fracaso, sino para recuperar legitimidad y ganar el tiempo político que necesitará para terminar bien su administración, antes que pueda, por omisión, convertirse en fracaso.

Raymundo Riva Palacio
MAY 27

El pantano de Videgaray Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

Gladiador consumado, durante más de dos semanas Luis Videgaray salió a un selecto núcleo de medios electrónicos para asegurar que la economía mexicana iba por buen camino. Todos los indicadores económicos mostraban lo contrario, pero el secretario de Hacienda insistía con interlocutores que no lo presionaban, que el rumbo mexicano era el correcto. Como en un pantano, mientras más pataleaba, más se hundía. El presidente Enrique Peña Nieto tuvo que ir por el secretario y tratar de rescatarlo. “La economía va por buen rumbo”, dijo. Pero las palabras no se sustentaron en los hechos. Este viernes, la Secretaría de Hacienda tuvo que alcanzar a la realidad y ajustar su expectativa de crecimiento en 1.2 por ciento de lo estimado en septiembre de 2013. De 3.9 por ciento a 2.7.

Videgaray no dio la cara para anunciar oficialmente la caída en el crecimiento –envió a ponerla ante la prensa al subsecretario Fernando Aportela-, y volvió a su espacio favorito en la radio para cubrir el desastre. “Vamos a crecer más que la mayoría de los países de América Latina, más que los países de Europa, incluso más que Estados Unidos”, aseguró. ¿Le importará a los mexicanos esa analogía? ¿Les dará confort saber que están mal pero hay otros, con quienes no tienen relación, que están peor? Es una fuga hacia delante. Marco Oviedo, economista en jefe del banco inglés Barclays, le dijo a la prensa que para que la economía crezca al 2.7, tendría que crecer tres por ciento durante los próximos tres trimestres. O sea, bastante difícil de cumplir el nuevo pronóstico.

El secretario ha sido dogmático en el manejo de la opinión pública. Sabe que la economía se maneja con expectativas, y que estas se sustentan en percepciones. Ese es el nombre de su juego. Lo hizo con destreza durante las reuniones del Pacto por México el año pasado, donde por cada iniciativa, Videgaray calculaba el impacto económico que tendrían. “Era impresionante”, recuerda uno de los participantes de la oposición, “cada vez que se presentaba la iniciativa que quería el Presidente, Videgaray sacaba el número mágico: esta va a tener un impacto del cuatro porciento esta del dos por ciento, y así todas, calculadas en términos de crecimiento”.

Fue la administración de las expectativas las que allanaron el camino de las reformas estructurales de Peña Nieto. El largo camino para la transformación del país. El cielo azul prometido para los mexicanos. Pero de regreso a la Tierra, ese cielo azul en el horizonte sólo podrá ser disfrutado por quienes, metafóricamente hablando, sobrevivan el corto plazo del crecimiento mediocre en la economía mexicana. La culpa la tiene el frío en Estados Unidos, sugirió Videgaray, que desaceleró la economía norteamericana y arrastró a la mexicana. También tiene la culpa la Reserva Federal en Washington, que al quitar los estímulos monetarios causó volatilidad en los mercados. Y por supuesto la caída en la plataforma de exportación de Pemex, que generó menos ingresos. En el escenario del secretario no existió impacto alguno sobre el crecimiento en el aumento de impuestos a partir de este año, que causaron un atorón en la inversión de los mexicanos.

Esa es la razón, dice el creciente coro de críticos de Videgaray, la verdadera causa de la caída económica. Los nuevos impuestos provocaron que las grandes multinacionales, al ver la reducción drástica de sus ingresos –una de las más grandes no prevé números positivos hasta después del Mundial de Futbol, con esperanza de compensar las pérdidas-, desinvirtieran –una de las grandes multinacionales del alimento decidió que todos los recursos que iban a inyectar en México en 2014, se fueran mejor a Brasil-. Han disminuido el consumo y las ventas, la expansión económica y el empleo. Por cada punto porcentual de caída en el crecimiento, se estima una pérdida mínima de 160 mil empleos. Funcionarios federales que recorren el país y hablan con los distintos segmentos de la población, están preocupados por lo que ven. “No hay dinero y cada vez hay más enojo”, dijo uno de ellos.

La molestia es creciente. En menos de un año, desde que la economía empezó a dar tumbos y Videgaray a dar excusas y pretextar los fenómenos externos sin reconocer las fallas internas –la larga curva de aprendizaje en Hacienda, la tardía distribución de los presupuestos el año pasado y la ineficiente aplicación del gasto público, según los expertos-, consiguió que todos los sectores productivos del país se unieran en una voz con políticos, académicos y una parte de la sociedad activa en su contra.

Nada de que orgullecer a Videgaray, el hombre de todas las confianzas del presidente Peña Nieto, que se acerca el punto donde los cuestionamientos a su secretario, le cuesten a él. La molestia contra Videgaray, por lo pronto, ya le cuesta al país. El mediocre comportamiento de la economía durante dos años consecutivos es el vaso articulador de la molestia más grande que existe en contra del gobierno. Los líderes empresariales no compran las versión del secretario que la culpa la tiene el mundo, no él y su política económica.

Los presidentes del Consejo Coordinador Empresarial y de la Coparmex –que agrupa a  los patrones del país-, Gerardo Gutiérrez Candiani, y Juan Pablo Castañón, piden incentivos para mitigar el impacto del aumento de impuestos. El vicepresidente de la cámara que aglutina a los constructores, Ángel Macías, urge que el gasto público comience a impactar en la infraestructura y la vivienda, para detonar obras y empleo. Si no hay incentivos fiscales que contrarresten el alza en todos los productos, el consumo seguirá en picada y sectores tan dinámicos como el automotriz, seguirán contrayéndose.

Todos estos gritos han sido desoídos por Videgaray. “Es imposible hablar con él”, dijo un banquero. “No toma llamadas ni responde los mensajes”. Ejecutivos de una de las principales multinacionales en México fueron a verlo a sus oficinas pero nunca los recibió, lo que subraya su característica como el secretario más inaccesible para todos, menos para el Presidente, al cual siempre procura y con quien siempre está.

Peña Nieto es la única fuerza de poder real que lo protege, pues inclusive dentro del gobierno, en donde al verlo cómo se organiza, planifica y ejecuta ha causado admiración aún entre quienes lo veían con recelo, ven como su política económica ha atorado todos los planes presidenciales de corto y mediano plazo, y cómo cada vez más, el comportamiento de la economía los está arrinconando y les hace perder credibilidad ante sus interlocutores. Los enemigos le crecen aceleradamente al secretario de Hacienda, fuera y dentro del gobierno, a quien hay que reconocerle la proeza de haber logrado en tan corto tiempo, encolerizar y unir a todos en su contra.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx
Twitter: @rivapa
 

Raymundo Riva Palacio
MAY 25

Los secretos de MYSTIC Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

El secretario de Estado John Kerry llega a México este jueves y la opinión pública se calienta para recibirlo. El gran tema es la educación, que ha sido el eje en donde la cancillería mexicana ha querido enfocar la relación bilateral, aunque también hablará con el secretario de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade, de la seguridad fronteriza, que cada vez está más en la agenda de Washington por la creciente presencia y violencia de los cárteles mexicanos en Estados Unidos.

Esta es la dicotomía en la que se mueve actualmente la relación entre los dos gobiernos, los asuntos de desarrollo que preocupan a México, frente a los de seguridad nacional, que son de interés estratégico para la administración Obama. Por definición, la búsqueda de una relación menos asimétrica, está cancelada, lo que permite entender por qué en los contactos que desde hace meses sostienen los más altos funcionarios de los dos países, el espionaje a los presidentes mexicanos quedó fuera de la agenda de discusión.

A los diplomáticos mexicanos los han toreado con comunicaciones burocráticas que hace tiempo no avanzan más del discurso que siguen investigando el espionaje que realizó la Agencia de Seguridad Nacional (NSA por su acrónimo en inglés) en el mundo. En el Gobierno mexicano entienden que no les dirán más, ni tampoco tomarán acciones más profundas como las que está llevando a cabo el presidente Barack Obama para establecer límites a la intromisión de sus ojos y oídos en otros países. Paradójicamente, cada vez se sabe más de la magnitud y profundidad del espionaje estadounidense que corre en paralelo con la enorme vulnerabilidad de los países en los que tienen objetivos e intereses específicos para espiar.

En vísperas de la llegada de Kerry a México, el portal The Intercept, que fundaron los periodistas que obtuvieron del ex analista de la CIA Edward Snowden, una incalculable mina de información del espionaje estadounidense, dio a conocer un sistema top secret llamado SOMALGET, lo más avanzado en alta tecnología, capaz de monitorear cada conversación telefónica en un país, implementado en Bahamas —sin consentimiento de su Gobierno— como país madre, desde donde se desdobló a las entrañas de los sistemas de telecomunicaciones de varios países caribeños, así como de Filipinas, Kenia y México.

SOMALTEG es parte del programa de la NSA llamado MYSTIC, que obtiene de todas las cadenas de móviles la llamada “metadata”, que permite conocer la fuente y el destino de las llamadas, así como los días y las horas en que se hicieron, lo que permite a quienes analizan esa información, descubrir patrones de comportamiento del usuario y jerarquizar la importancia de los objetivos.

En la descripción del proyecto se precisa que esos programas se incrustan en cadenas de telecomunicaciones específicas, como un programa que se instala abiertamente en los sistema de telecomunicaciones que escogen la NSA, la CIA o la DEA, que en la superficie sirve únicamente para los fines comerciales de la empresa a la que se dirigió la operación clandestina. The Intercept explicó que MYSTIC provee el acceso, y SOMALTEG provee la cantidad masiva de almacenamiento que se necesita para archivar hasta 100 millones de llamadas al día por mes, a fin de que los analistas puedan escucharlas.

Los nuevos hallazgos en el portal de los reveladores de secretos colocan al Gobierno en otra situación incómoda, pues los detalles de esta operación revelan una nueva dimensión de la intensidad y amplitud del espionaje en México, muy superior al que se conocía hasta ahora. Entre la información novedosa que aporta está un sitio operado por la CIA desde un lugar no especificado en territorio mexicano, se llama EVENINGEASEL, dirigido a los más de 100 millones de teléfonos celulares.

Esta intromisión a los asuntos internos de México no se limita a la NSA y a la CIA. Una de las principales agencias beneficiarias de su información es la DEA, y en un memorando de mayo de 2012, un analista de la NSA presume los “grandes éxitos” que han logrado sus unidades contra criminales y narcotraficantes, a quienes les han grabado cada conversación telefónica en los países a los cuales MYSTIC espía. La DEA no sólo recaba información criminal, cita The Intercept a un ex analista de esa agencia, sino inteligencia en general, que en ocasiones se cruza con lo político y empresarial.

MYSTIC opera desde 2009 a espaldas de las empresas y del Gobierno mexicanos, que no se limita únicamente a criminales, sino todos los agentes de cambio y sociedad en el país.  Un fragmento de la información es compartida con las autoridades mexicanas, pero mucha se mantiene en secreto. ¿Para qué fin? Chantaje y presión para tener como rehén al Gobierno mexicano y cambiar su silencio por aquello que más importe a los intereses de Estados Unidos. Es la historia de siempre. Quizás esa es una de las razones de fondo que tiene el Gobierno mexicano para que el espionaje de la NSA en su territorio se vaya diluyendo en la memoria nacional, sin hacer aspavientos ni formular protestas públicas que vayan a molestar a Washington. No vaya a resultar que los actos de indignación política, se conviertan en vergüenzas públicas.

Raymundo Riva Palacio
MAY 21

Triquiñuelas en el PAN Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

La designación de un nuevo presidente del PAN no resolvió el problema de fondo que vienen arrastrando desde hace muchos meses. Si bien comparten los aspectos programáticos, que no son un tema menor, Gustavo Madero y Ernesto Cordero representan dos visiones de partido y dos proyectos políticos cuyo método tienen fragmentado al partido.

La jornada del domingo fue la coronación de meses de guerras de lodo que terminaron con una nueva batalla en el fandango que comenzó prácticamente desde que se abrieron los casi mil 300 centros de votación en el país, en donde hubo acusaciones de desinformación, sabotaje e incluso robo de urnas de los que enteraron a la opinión pública. Lo que no fue público es que el detonante de esas acciones y quejas no fueron de generación espontánea. Hay evidencias de que hubo intentos de descarrillar la elección y sembrar la semilla para la ilegitimidad, aunque pruebas aún no.

Si todas las encuestas de salida favorecían a Madero, ¿a quién si no a él le perjudica una enorme mancha sobre su victoria? Al mismo tiempo, si las irregularidades afectaban en su totalidad a Cordero, ¿quién si no el senador, es la víctima de la jornada? Sin embargo, la suma de dos en esta elección no da cuatro. Es decir, lo que se ve no necesariamente es, aunque tampoco se podría acusar directamente a Cordero y a su equipo de haber creado escenarios de triquiñuelas para que el triunfo de su adversario quedara en entredicho. La presidenta del PAN, Cecilia Romero, admitió que hubo manos extrañas en el proceso, pero no apuntó responsabilidades en ninguna dirección.

El incidente que prende la maquinaria para las irregularidades fue la denuncia de la campaña de Cordero que desde el equipo de Madero se habían enviado mensajes SMS de teléfonos celulares a los militantes panistas para informarles que se había suspendido la votación.

Los corderistas lo denunciaron rápidamente y en el curso del día el propio candidato presentó su queja ante las autoridades electorales. Sin embargo, de acuerdo con toda la información recabada, los SMS no salieron del cuarto de guerra de Madero y la persona responsable de esa herramienta de comunicación, nunca la usó. El propio equipo de Madero inició una investigación que permita llevarlos al equipo de donde se enviaron esos mensajes.

Poco antes de que cerraran las votaciones, el equipo de Cordero reportó el robo de la urna en la que votó él a primera hora en la mañana, en la Delegación de Cuajimalpa, al poniente de la ciudad de México. Se informó que un sujeto se la llevó y que la tiró unas cuadras más adelante. Es cierto que pudo tratarse de un bromista, pero más parece la obra de un provocador que dio motivo para que Cordero anticipara que van a presentar su queja ante el Comité Ejecutivo Nacional del PAN. El hecho, enormemente atractivo para los medios, marginal en términos de voto –salvo que hubiera sido una elección extremadamente cerrada-, contribuye sin embargo a pintar el proceso de trampas.

La elección de este domingo parecía resuelta, en el ánimo de los dos equipos, desde el jueves pasado, cuando Cordero dejó de invertir en su campaña, justo cuando tendría que haber hecho un cierre ciclónico. La razón, de acuerdo con los panistas, es que se quedó sin dinero –las encuestas desfavorables espantaron a los financieros-, y ya no quisieron en su campaña hacer esfuerzos extraordinarios para inyectar recursos en un barril sin fondo. Para efectos prácticos sería como conceder la derrota, pero ni Cordero ni varios de sus colaboradores en el primer círculo suelen darse por vencidos de antemano. ¿Significa que fueron los corderistas quienes buscaron llenar de ilegitimidad la jornada y por tanto, el resultado?

Una vez más, como se dijo anteriormente, no se puede probar nada todavía. Quizás nunca. Pero lo que sucedió sirvió para tensar el proceso detrás de bambalinas ante los resultados de las encuestas de salida. Al menos cuatro casas encuestadoras las realizaron para las dos campañas y según el reporte de todas, siempre estuvo Madero adelante.

La diferencia con Cordero era sólo por el porcentaje. La mayor diferencia, de 22 puntos a las 14:30 horas, la dio Mendoza Blanco; la más cerrada, siempre por debajo de un dígito, la de ARCOP. Los reportes en el equipo de Madero la tarde hablaban de grandes ventajas en los principales territorios electorales azules, Jalisco, Nuevo León, Puebla, Sonora y Veracruz, con sólo una pelea muy competida en el sexto campo de batalla tradicional, Guanajuato.

Al cierre de las casillas estaba lejos de saberse oficialmente quién había ganado la elección, pero había señales de por dónde iría el resultado. Antes incluso se cerrarse las casillas, los corderistas se levantaron de la mesaque se había instalado en el PAN para ventilar las irregularidades, con el argumento de que su encuesta final de salida daba una diferencia menor de tres puntos. Demasiado ruido y encono pre-configuran un conflicto post electoral y una mayor división. El resultado del proceso es irrelevante. Ganara quien ganara, las dos visiones de partido y los dos proyectos políticos, seguirán fragmentando al partido, que es lo que este domingo aparecía como punto sin retorno.

 

 
 

Raymundo Riva Palacio
MAY 20

“House of cards”, región 4 Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

El Presidente Enrique Peña Nieto inauguró este martes el Tianguis Turístico en Cancún y decidió, de manera inusual, pernoctar en ese destino. Un funcionario estatal explicó que, como al día siguiente realizaría una visita a Campeche, era más práctico que durmiera allí. Para un Presidente como Peña Nieto, que valora utilitariamente su tiempo, ese argumento suena a mero pretexto. No hizo muchas cosas públicas durante casi 18 horas, salvo una comida con empresarios y un evento donde anunció la cancelación de las garitas. Lo inusual de esa estadía comenzó a tomar forma y razón cuando una selfie —esa moda de tomarse una fotografía a sí mismo por medio de un teléfono celular— corrió por todo el país el miércoles. Se la tomó el actor Kevin Spacey, que interpreta un temible político en la afamada serie de televisión House of cards, con Peña Nieto.

Spacey, que ha provocado analogías interminables en el mundo con su interpretación de Francis Underwood, colocó la selfie en su cuenta de Twitter y escribió juguetonamente: “De un presidente a un presidente”. Pero éste es real, aclaró, y durante su primer año de gobierno la ha hecho bien. La fotografía capturó las primeras planas de los periódicos y los espacios en los medios electrónicos. Francis Underwood es un político sin escrúpulos, manipulador y capaz de matar por alcanzar sus objetivos, que sintetiza todo lo extremosamente malo de la política, en el marco de las luchas palaciegas en Washington. Tras su encuentro, Peña Nieto escribió que Spacey ya le había contado el desenlace de la tercera temporada —“que empezará a transmitirse hasta octubre”—, pero que no podía revelar de qué se trataba.

Muy pocas veces el encuentro del Presidente con una personalidad de cualquier ámbito cruza transversalmente la demografía nacional, como sucedió con éste. Se puede ver como una anécdota, pero también se puede observar bajo el prisma de un ejercicio de comunicación política. La idea de llevar a Spacey a Cancún surgió del gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge, cuando organizaba el Tianguis, en cuyo marco la cadena Hard Rock, que maneja a Spacey, inauguraría un hotel en Playa del Carmen. Las negociaciones para que ofreciera una ponencia en el Tianguis habían concluido antes de que el laureado cineasta mexicano, Alfonso Cuarón, pusiera de cabeza al Gobierno federal al publicar un desplegado en la prensa con un decálogo de preguntas sobre la reforma energética.

¿Cómo contrarrestar a una celebridad internacional como el mexicano Cuarón, reciente ganador de varios Oscar por su película Gravity? Como dice Francis Underwood a su jefe de oficina, Doug Stamper, en uno de sus aforismos más notables sobre estrategia política, “la ballena se devora mordida a mordida”. Cuarón demostró en su desplegado el desapego a los asuntos públicos mexicanos y reveló su ignorancia sobre todo lo que se ha discutido en México sobre la reforma energética. Pero es un mexicano exitoso, el nuevo querubín de Hollywood, ganador de todos los grandes premios del cine este año, que le dio derecho para afirmar que hablaba “en nombre de todos los mexicanos” y muchos mexicanos, lejos de reclamarle que quién le entregó el mandato para representarlos, lo aplaudieron y le agradecieron que asumiera ese papel.

En la mente y el espíritu de Cuarón nació la inquietud de hacer algo sobre la reforma energética, de acuerdo con personas que conocen parte del nacimiento de la idea y la ruta que seguirá, por lo que su hermano menor Carlos, que también es cineasta aclamado, y el actor Daniel Giménez Cacho, que se ha vinculado al movimiento de Morena, empezaron a platicar con él sobre qué se podría hacer. Luego intervinieron, dijeron las personas que conocen la génesis del documento, los activistas Denise Dresser y Epigmenio Ibarra. El primer desplegado era un decálogo de preguntas; en el segundo retaba al Presidente a un debate público; y el tercero que viene, si el cronograma no se altera, pedirá la consulta popular sobre la reforma energética. Trío de desplegados con rumbo y destino. A los dos primeros respondió positivamente —“para Cuarón”— el Presidente. ¿Y luego?

La idea de Borge entró “hablando en hipótesis de trabajo”, de manera natural en una estrategia ofensiva de comunicación política. Spacey no tiene tantos Oscar como Cuarón, pero es más famoso, taquilleramente más sexy y, por tiempo y especialización, más famoso. Para una celebridad naciente de Hollywood, una celebridad consolidada de la meca del cine. Es posible, por supuesto, que todo haya sido coincidencia, espontáneo, una casualidad, aunque en política no existen tales cosas. Pero aún si así hubiera sido, el resultado es que Cuarón pasó a un segundo plano y Francis Underwood al primero, en un cambio en la correlación de fuerzas ante el graderío del coro fácil. Esto es algo como House of cards, Región 4, donde la manipulación de la opinión pública es el nombre del juego, en el ejercicio pleno del uso de las fortalezas propias y las debilidades del adversario. Como dijo Francis Underwoodtemprano en la serie: “Lo que un mártir busca más que cualquier cosa es una espada sobre la cual caer. Así que afila la espada, sostenla en el ángulo justo y, entonces, tres, dos, uno…”.

Raymundo Riva Palacio
MAY 10