España, en profunda crisis Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

La abdicación del rey Juan Carlos llegó en el peor momento imaginado, y la prueba sobre la coyuntura escogida, tuvo su expresión en las calles pocas horas después del anuncio, cuando cientos de miles de españoles exigieron en más de 50 ciudades un referéndum sobre el modelo de Estado en el que quieren vivir o, para ahorrarse consultas populares, la instauración de la tercera República. España vive momentos de definición, que no atraviesan por la idea romántica de los reyes y las reinas, los príncipes y las princesas, sino por la realidad de una abdicación que se produce cuando el modelo de Estado y el pacto social y político que unió a esa nación tras los 36 años de dictadura franquista, cuando los españoles de todas ideologías y posiciones decidieron no volver a una guerra como la que sufrieron en los 30’s que causó más de 350 mil muertos, están rotos.

Juan Carlos asumió el trono de España a la muerte del generalísimo Francisco Franco en noviembre de 1975 y en medio del consenso a la aversión de la muerte para evitar que una vez más existieran dos Españas, la nación caminó hacia la democracia. En septiembre de 1976 el Gobierno de Adolfo Suárez logró la aprobación de su proyecto de reforma política que preparó las primeras elecciones a las Cortes, y dos meses después, obtuvo el apoyo popular mediante un referéndum. En febrero de 1977 desaparecieron las restricciones para la legalización de los partidos políticos y poco después el Partido Comunista, fundamental en la lucha contra la dictadura, salió de la clandestinidad. Santiago Carrillo y Dolores Ibárruri, La Pasionaria, íconos y líderes de esa larga lucha, regresaron del exilio en Moscú y a los 19 meses de la muerte de Franco, se realizaron las primeras elecciones desde la Guerra Civil.

Ese gran acuerdo social y político entre todos los grupos y las fuerzas, permitió que la transición española fuera ejemplar en el mundo. Ninguna duró tan poco tiempo en concretarse, y ninguna ha querido ser más imitada. Cuando el 23 de febrero de 1981 hubo un intento de golpe de Estado, con el aval silencioso del rey Juan Carlos, a cuyos mentores, que lo encabezaban, no los frenó y cortó la comunicación con el Palacio de la Moncloa, la sede del Gobierno civil para impedir cualquier diálogo con Suárez —sólo la amenaza del presidente francés Valery Giscard D’Estaing que si no lo frenaba jamás entraría a la Comunidad Económica Europea, lo detuvo—, la decisión de transitar hacia la libertad era tan indómita que un millón de personas marcharon esa misma noche sobre el Paseo de la Castellana en defensa de la Constitución, y los periódicos, se jugaron la vida misma —literalmente hablando— por ese fin.

El lunes, aquella cohesión nacional no existió. En los dos periódicos de referencia se vio la división. El País se pronunció por la monarquía a través de su cobertura y editoriales; El Mundo, sibilinamente, por la restauración de la República. El dilema ya no es la Guerra Civil. Eso es cosa del pasado. El nuevo paradigma que enfrenta hoy España es una nueva partición del Estado bajo el dilema de monarquía o República, y qué modelo de organización política se desea. En estos momentos donde hay crisis institucional, política, económica y social, una tercera parte del país que ya no quiere pertenecer a la España de los Borbones, lo que la tiene en el umbral de un nuevo quiebre constitucional.

En Cataluña, las autoridades mantienen la idea de realizar un referéndum el 9 de noviembre para decidir su futuro colectivo. De acuerdo con las encuestas, al menos 55% de los catalanes quieren la autodeterminación de esa provincia que fue la única durante la dictadura franquista, que enfrentó con música, ideas, y beligerancia infranqueable, al generalísimo. Los catalanes no están solos en su ideal independentista. Entre los jóvenes vascos, 28% quiere la independencia, y 34% no tiene una posición definida. Apenas el jueves pasado, el Parlamento Vasco aprobó una declaración sobre el derecho de autodeterminación. El Partido Nacionalista Vasco, que es conservador, pidió tras la abdicación de Juan Carlos, que el futuro rey aborde un nuevo modelo de Estado que “dé respuesta a las aspiraciones de las diferentes naciones que integran el Estado español”. Las manifestaciones en las calles respaldan las posiciones políticas. Un 31.5% de los españoles respaldan los referéndums sobre la autodeterminación, y aunque 55.1% las rechaza, la nación está enfrentada. Los referéndums de autodeterminación, no es menor recordarlo, no están previstos en la Constitución.

¿Qué llevó a Juan Carlos a abdicar en estos momentos? El 26% de la población económicamente activa está desempleada —sube a 50% entre los menores de 25 años—, y la pobreza es creciente —los padres están expulsando a sus hijos a otras naciones europeas para que sobrevivan como meseros o vendedores de comida rápida mientras mejora el horizonte español—. ¿Querrá Juan Carlos que sobreviva la monarquía? ¿Que sobreviva él a los escándalos sin pagar consecuencias legales? El problema es más de fondo. España está en una crisis institucional al romperse los acuerdos y consensos de los 70’s. La salida de Juan Carlos es el crisol de las contradicciones que, en estos momentos, no se sabe con certidumbre cuál será el destino inmediato de una nación en riesgo de partición.

 
 

Raymundo Riva Palacio
JUN 4

Osorio y Videgaray, el dilema de Peña Nieto Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

Por diseño, el gabinete del Presidente Enrique Peña Nieto se construyó sobre dos secretarios de Estado que concentran el poder y distribuyen el juego administrativo. Por decreto, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, es el jefe del Gabinete, pero en la práctica cotidiana, hay otro jefe de gabinete en las sombras, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray.

Uno para la política coyuntural y la seguridad, y el otro para la economía y la política estratégica. Son los dos pilares del Presidente. El primero es su amigo y camarada de múltiples acciones políticas desde que eran gobernadores; el segundo es su principal estratega y alter ego con quien cada noche tiene acuerdo en Los Pinos para revisar lo que hubo, lo que viene, y lo que hay que hacer.

Aunque tienen funciones perfectamente definidas, en el plan de acción diario Videgaray se cruza al campo de la política por instrucciones presidenciales.

Videgaray fue quien organizó y facilitó el Pacto por México, desde su sede informal en las oficinas alternas del secretario en Polanco, y es responsable del trabajo federal en Guerrero. La madurez de los dos secretarios y la certeza que su jefe toma las decisiones, incluidas las que duelen en el corazón, con la cabeza fría, ha evitado una confrontación entre ambos. Sin embargo, el modelo se ha venido agotando y no tardará en que esa concentración que ayudó a la eficacia del gobierno, deje de ser un activo y comience a ser un lastre.

El último síntoma de ello son las consecuencias de la derrota del secretario de Hacienda en el terreno de la opinión pública, quien desde que el Inegi reportó hace más de dos semanas que México estaba en recesión, rebatió vehementemente ese diagnóstico, en una lucha donde terminó derrotado en el mismo campo de batalla, al tener que ajustar el pronóstico de crecimiento para 2014 el viernes pasado.

Todo lo que dijo, para efectos prácticos quedó anulado. Todo el discurso positivo quedó arrollado por el dato negativo. En la prensa de este domingo se llamó a su renuncia y a que el Presidente, lo destituya.

No va a suceder, cuando menos, todavía. En el andamiaje actual del Gobierno, Videgaray y Osorio Chong proveen el balance público y el equilibrio en el Gabinete. A diferencia de gabinetes anteriores, el de Peña Nieto no opera por compartimentos, donde se pueda eliminar a un secretario sin alterar el diseño general.

Los dos son presidentes adjuntos, o vicepresidentes en el esquema español donde uno se encarga de la política y el otro de la economía, por lo que deshacerse de uno sería cortar un brazo muy difícil de remplazar porque desestabiliza el modelo. Relevar a uno significaría cambiar toda la estructura sobre la cual funciona el gobierno para mantener el equilibrio de poder interno. Mover a uno de ellos sin contrapeso, equivaldría al cambio de diseño. En efecto, esta decisión no se ve cerca.

No se puede olvidar que los cambios en un gabinete —que no sean verdaderamente por causas de fuerza mayor, o decisiones estratégicas con fines políticos y electorales— son señales inequívocas de fallas serias en la misión y los objetivos en una dependencia que alteran las metas del Gobierno, pérdida de credibilidad ante sus interlocutores que conviertan en desechable al funcionario, crisis profundas por conflictos entre titulares de cartera o eventualidades políticas o económicas, o por la necesidad de un golpe de timón para que el Presidente recupere legitimidad y espacio político que le gane tiempo.

Pero el Presidente no ha dado señal alguna de haber perdido la confianza en Osorio Chong o en Videgaray.

El diseño del gabinete tampoco está fracturado. Osorio Chong sobrevivió sus momentos más críticos, cuando la seguridad se comió la operación política y el país, por la forma como organizó el secretario de Gobernación la lucha contra los criminales, volvió a teñirse de rojo y de zonas de Estado fallido.

Videgaray lleva un año enfrentado a los sectores productivos y su manejo de la política económica produce de manera sistemática resultados negativos, pero no pierde acceso ni influencia en Los Pinos. Sin embargo, hasta este modelo es finito, y las señales del desgaste son cada vez más evidentes. Los altos niveles de desaprobación presidencial, la incertidumbre sobre los plazos para aprobar las leyes secundarias y la confrontación con los sectores productivos, son las hendiduras sobre la mesa.

Pero debajo de ella está lo más delicado, los síntomas de fractura en el consenso de las élites, que no necesariamente tienen que reflejar rupturas en el gabinete que están surgiendo. Un Gobierno puede gobernar en medio de una molestia nacional si las élites lo respaldan. Pero un Gobierno no puede gobernar si las élites le dieron la espalda, porque forman parte del cuerpo gobernante de un país. No es Peña Nieto, sino su modelo de Gobierno que responde al diseño sobre dos pilares, lo que ha provocado el creciente disenso y que tendría que llevarlo a pensar, para el mediano y largo plazo, que el tiempo para cambiarlo, o para sustituir a sus operadores, está cerca. No es reconocimiento de fracaso, sino para recuperar legitimidad y ganar el tiempo político que necesitará para terminar bien su administración, antes que pueda, por omisión, convertirse en fracaso.

Raymundo Riva Palacio
MAY 27

El pantano de Videgaray Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

Gladiador consumado, durante más de dos semanas Luis Videgaray salió a un selecto núcleo de medios electrónicos para asegurar que la economía mexicana iba por buen camino. Todos los indicadores económicos mostraban lo contrario, pero el secretario de Hacienda insistía con interlocutores que no lo presionaban, que el rumbo mexicano era el correcto. Como en un pantano, mientras más pataleaba, más se hundía. El presidente Enrique Peña Nieto tuvo que ir por el secretario y tratar de rescatarlo. “La economía va por buen rumbo”, dijo. Pero las palabras no se sustentaron en los hechos. Este viernes, la Secretaría de Hacienda tuvo que alcanzar a la realidad y ajustar su expectativa de crecimiento en 1.2 por ciento de lo estimado en septiembre de 2013. De 3.9 por ciento a 2.7.

Videgaray no dio la cara para anunciar oficialmente la caída en el crecimiento –envió a ponerla ante la prensa al subsecretario Fernando Aportela-, y volvió a su espacio favorito en la radio para cubrir el desastre. “Vamos a crecer más que la mayoría de los países de América Latina, más que los países de Europa, incluso más que Estados Unidos”, aseguró. ¿Le importará a los mexicanos esa analogía? ¿Les dará confort saber que están mal pero hay otros, con quienes no tienen relación, que están peor? Es una fuga hacia delante. Marco Oviedo, economista en jefe del banco inglés Barclays, le dijo a la prensa que para que la economía crezca al 2.7, tendría que crecer tres por ciento durante los próximos tres trimestres. O sea, bastante difícil de cumplir el nuevo pronóstico.

El secretario ha sido dogmático en el manejo de la opinión pública. Sabe que la economía se maneja con expectativas, y que estas se sustentan en percepciones. Ese es el nombre de su juego. Lo hizo con destreza durante las reuniones del Pacto por México el año pasado, donde por cada iniciativa, Videgaray calculaba el impacto económico que tendrían. “Era impresionante”, recuerda uno de los participantes de la oposición, “cada vez que se presentaba la iniciativa que quería el Presidente, Videgaray sacaba el número mágico: esta va a tener un impacto del cuatro porciento esta del dos por ciento, y así todas, calculadas en términos de crecimiento”.

Fue la administración de las expectativas las que allanaron el camino de las reformas estructurales de Peña Nieto. El largo camino para la transformación del país. El cielo azul prometido para los mexicanos. Pero de regreso a la Tierra, ese cielo azul en el horizonte sólo podrá ser disfrutado por quienes, metafóricamente hablando, sobrevivan el corto plazo del crecimiento mediocre en la economía mexicana. La culpa la tiene el frío en Estados Unidos, sugirió Videgaray, que desaceleró la economía norteamericana y arrastró a la mexicana. También tiene la culpa la Reserva Federal en Washington, que al quitar los estímulos monetarios causó volatilidad en los mercados. Y por supuesto la caída en la plataforma de exportación de Pemex, que generó menos ingresos. En el escenario del secretario no existió impacto alguno sobre el crecimiento en el aumento de impuestos a partir de este año, que causaron un atorón en la inversión de los mexicanos.

Esa es la razón, dice el creciente coro de críticos de Videgaray, la verdadera causa de la caída económica. Los nuevos impuestos provocaron que las grandes multinacionales, al ver la reducción drástica de sus ingresos –una de las más grandes no prevé números positivos hasta después del Mundial de Futbol, con esperanza de compensar las pérdidas-, desinvirtieran –una de las grandes multinacionales del alimento decidió que todos los recursos que iban a inyectar en México en 2014, se fueran mejor a Brasil-. Han disminuido el consumo y las ventas, la expansión económica y el empleo. Por cada punto porcentual de caída en el crecimiento, se estima una pérdida mínima de 160 mil empleos. Funcionarios federales que recorren el país y hablan con los distintos segmentos de la población, están preocupados por lo que ven. “No hay dinero y cada vez hay más enojo”, dijo uno de ellos.

La molestia es creciente. En menos de un año, desde que la economía empezó a dar tumbos y Videgaray a dar excusas y pretextar los fenómenos externos sin reconocer las fallas internas –la larga curva de aprendizaje en Hacienda, la tardía distribución de los presupuestos el año pasado y la ineficiente aplicación del gasto público, según los expertos-, consiguió que todos los sectores productivos del país se unieran en una voz con políticos, académicos y una parte de la sociedad activa en su contra.

Nada de que orgullecer a Videgaray, el hombre de todas las confianzas del presidente Peña Nieto, que se acerca el punto donde los cuestionamientos a su secretario, le cuesten a él. La molestia contra Videgaray, por lo pronto, ya le cuesta al país. El mediocre comportamiento de la economía durante dos años consecutivos es el vaso articulador de la molestia más grande que existe en contra del gobierno. Los líderes empresariales no compran las versión del secretario que la culpa la tiene el mundo, no él y su política económica.

Los presidentes del Consejo Coordinador Empresarial y de la Coparmex –que agrupa a  los patrones del país-, Gerardo Gutiérrez Candiani, y Juan Pablo Castañón, piden incentivos para mitigar el impacto del aumento de impuestos. El vicepresidente de la cámara que aglutina a los constructores, Ángel Macías, urge que el gasto público comience a impactar en la infraestructura y la vivienda, para detonar obras y empleo. Si no hay incentivos fiscales que contrarresten el alza en todos los productos, el consumo seguirá en picada y sectores tan dinámicos como el automotriz, seguirán contrayéndose.

Todos estos gritos han sido desoídos por Videgaray. “Es imposible hablar con él”, dijo un banquero. “No toma llamadas ni responde los mensajes”. Ejecutivos de una de las principales multinacionales en México fueron a verlo a sus oficinas pero nunca los recibió, lo que subraya su característica como el secretario más inaccesible para todos, menos para el Presidente, al cual siempre procura y con quien siempre está.

Peña Nieto es la única fuerza de poder real que lo protege, pues inclusive dentro del gobierno, en donde al verlo cómo se organiza, planifica y ejecuta ha causado admiración aún entre quienes lo veían con recelo, ven como su política económica ha atorado todos los planes presidenciales de corto y mediano plazo, y cómo cada vez más, el comportamiento de la economía los está arrinconando y les hace perder credibilidad ante sus interlocutores. Los enemigos le crecen aceleradamente al secretario de Hacienda, fuera y dentro del gobierno, a quien hay que reconocerle la proeza de haber logrado en tan corto tiempo, encolerizar y unir a todos en su contra.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx
Twitter: @rivapa
 

Raymundo Riva Palacio
MAY 25

Los secretos de MYSTIC Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

El secretario de Estado John Kerry llega a México este jueves y la opinión pública se calienta para recibirlo. El gran tema es la educación, que ha sido el eje en donde la cancillería mexicana ha querido enfocar la relación bilateral, aunque también hablará con el secretario de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade, de la seguridad fronteriza, que cada vez está más en la agenda de Washington por la creciente presencia y violencia de los cárteles mexicanos en Estados Unidos.

Esta es la dicotomía en la que se mueve actualmente la relación entre los dos gobiernos, los asuntos de desarrollo que preocupan a México, frente a los de seguridad nacional, que son de interés estratégico para la administración Obama. Por definición, la búsqueda de una relación menos asimétrica, está cancelada, lo que permite entender por qué en los contactos que desde hace meses sostienen los más altos funcionarios de los dos países, el espionaje a los presidentes mexicanos quedó fuera de la agenda de discusión.

A los diplomáticos mexicanos los han toreado con comunicaciones burocráticas que hace tiempo no avanzan más del discurso que siguen investigando el espionaje que realizó la Agencia de Seguridad Nacional (NSA por su acrónimo en inglés) en el mundo. En el Gobierno mexicano entienden que no les dirán más, ni tampoco tomarán acciones más profundas como las que está llevando a cabo el presidente Barack Obama para establecer límites a la intromisión de sus ojos y oídos en otros países. Paradójicamente, cada vez se sabe más de la magnitud y profundidad del espionaje estadounidense que corre en paralelo con la enorme vulnerabilidad de los países en los que tienen objetivos e intereses específicos para espiar.

En vísperas de la llegada de Kerry a México, el portal The Intercept, que fundaron los periodistas que obtuvieron del ex analista de la CIA Edward Snowden, una incalculable mina de información del espionaje estadounidense, dio a conocer un sistema top secret llamado SOMALGET, lo más avanzado en alta tecnología, capaz de monitorear cada conversación telefónica en un país, implementado en Bahamas —sin consentimiento de su Gobierno— como país madre, desde donde se desdobló a las entrañas de los sistemas de telecomunicaciones de varios países caribeños, así como de Filipinas, Kenia y México.

SOMALTEG es parte del programa de la NSA llamado MYSTIC, que obtiene de todas las cadenas de móviles la llamada “metadata”, que permite conocer la fuente y el destino de las llamadas, así como los días y las horas en que se hicieron, lo que permite a quienes analizan esa información, descubrir patrones de comportamiento del usuario y jerarquizar la importancia de los objetivos.

En la descripción del proyecto se precisa que esos programas se incrustan en cadenas de telecomunicaciones específicas, como un programa que se instala abiertamente en los sistema de telecomunicaciones que escogen la NSA, la CIA o la DEA, que en la superficie sirve únicamente para los fines comerciales de la empresa a la que se dirigió la operación clandestina. The Intercept explicó que MYSTIC provee el acceso, y SOMALTEG provee la cantidad masiva de almacenamiento que se necesita para archivar hasta 100 millones de llamadas al día por mes, a fin de que los analistas puedan escucharlas.

Los nuevos hallazgos en el portal de los reveladores de secretos colocan al Gobierno en otra situación incómoda, pues los detalles de esta operación revelan una nueva dimensión de la intensidad y amplitud del espionaje en México, muy superior al que se conocía hasta ahora. Entre la información novedosa que aporta está un sitio operado por la CIA desde un lugar no especificado en territorio mexicano, se llama EVENINGEASEL, dirigido a los más de 100 millones de teléfonos celulares.

Esta intromisión a los asuntos internos de México no se limita a la NSA y a la CIA. Una de las principales agencias beneficiarias de su información es la DEA, y en un memorando de mayo de 2012, un analista de la NSA presume los “grandes éxitos” que han logrado sus unidades contra criminales y narcotraficantes, a quienes les han grabado cada conversación telefónica en los países a los cuales MYSTIC espía. La DEA no sólo recaba información criminal, cita The Intercept a un ex analista de esa agencia, sino inteligencia en general, que en ocasiones se cruza con lo político y empresarial.

MYSTIC opera desde 2009 a espaldas de las empresas y del Gobierno mexicanos, que no se limita únicamente a criminales, sino todos los agentes de cambio y sociedad en el país.  Un fragmento de la información es compartida con las autoridades mexicanas, pero mucha se mantiene en secreto. ¿Para qué fin? Chantaje y presión para tener como rehén al Gobierno mexicano y cambiar su silencio por aquello que más importe a los intereses de Estados Unidos. Es la historia de siempre. Quizás esa es una de las razones de fondo que tiene el Gobierno mexicano para que el espionaje de la NSA en su territorio se vaya diluyendo en la memoria nacional, sin hacer aspavientos ni formular protestas públicas que vayan a molestar a Washington. No vaya a resultar que los actos de indignación política, se conviertan en vergüenzas públicas.

Raymundo Riva Palacio
MAY 21

Triquiñuelas en el PAN Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

La designación de un nuevo presidente del PAN no resolvió el problema de fondo que vienen arrastrando desde hace muchos meses. Si bien comparten los aspectos programáticos, que no son un tema menor, Gustavo Madero y Ernesto Cordero representan dos visiones de partido y dos proyectos políticos cuyo método tienen fragmentado al partido.

La jornada del domingo fue la coronación de meses de guerras de lodo que terminaron con una nueva batalla en el fandango que comenzó prácticamente desde que se abrieron los casi mil 300 centros de votación en el país, en donde hubo acusaciones de desinformación, sabotaje e incluso robo de urnas de los que enteraron a la opinión pública. Lo que no fue público es que el detonante de esas acciones y quejas no fueron de generación espontánea. Hay evidencias de que hubo intentos de descarrillar la elección y sembrar la semilla para la ilegitimidad, aunque pruebas aún no.

Si todas las encuestas de salida favorecían a Madero, ¿a quién si no a él le perjudica una enorme mancha sobre su victoria? Al mismo tiempo, si las irregularidades afectaban en su totalidad a Cordero, ¿quién si no el senador, es la víctima de la jornada? Sin embargo, la suma de dos en esta elección no da cuatro. Es decir, lo que se ve no necesariamente es, aunque tampoco se podría acusar directamente a Cordero y a su equipo de haber creado escenarios de triquiñuelas para que el triunfo de su adversario quedara en entredicho. La presidenta del PAN, Cecilia Romero, admitió que hubo manos extrañas en el proceso, pero no apuntó responsabilidades en ninguna dirección.

El incidente que prende la maquinaria para las irregularidades fue la denuncia de la campaña de Cordero que desde el equipo de Madero se habían enviado mensajes SMS de teléfonos celulares a los militantes panistas para informarles que se había suspendido la votación.

Los corderistas lo denunciaron rápidamente y en el curso del día el propio candidato presentó su queja ante las autoridades electorales. Sin embargo, de acuerdo con toda la información recabada, los SMS no salieron del cuarto de guerra de Madero y la persona responsable de esa herramienta de comunicación, nunca la usó. El propio equipo de Madero inició una investigación que permita llevarlos al equipo de donde se enviaron esos mensajes.

Poco antes de que cerraran las votaciones, el equipo de Cordero reportó el robo de la urna en la que votó él a primera hora en la mañana, en la Delegación de Cuajimalpa, al poniente de la ciudad de México. Se informó que un sujeto se la llevó y que la tiró unas cuadras más adelante. Es cierto que pudo tratarse de un bromista, pero más parece la obra de un provocador que dio motivo para que Cordero anticipara que van a presentar su queja ante el Comité Ejecutivo Nacional del PAN. El hecho, enormemente atractivo para los medios, marginal en términos de voto –salvo que hubiera sido una elección extremadamente cerrada-, contribuye sin embargo a pintar el proceso de trampas.

La elección de este domingo parecía resuelta, en el ánimo de los dos equipos, desde el jueves pasado, cuando Cordero dejó de invertir en su campaña, justo cuando tendría que haber hecho un cierre ciclónico. La razón, de acuerdo con los panistas, es que se quedó sin dinero –las encuestas desfavorables espantaron a los financieros-, y ya no quisieron en su campaña hacer esfuerzos extraordinarios para inyectar recursos en un barril sin fondo. Para efectos prácticos sería como conceder la derrota, pero ni Cordero ni varios de sus colaboradores en el primer círculo suelen darse por vencidos de antemano. ¿Significa que fueron los corderistas quienes buscaron llenar de ilegitimidad la jornada y por tanto, el resultado?

Una vez más, como se dijo anteriormente, no se puede probar nada todavía. Quizás nunca. Pero lo que sucedió sirvió para tensar el proceso detrás de bambalinas ante los resultados de las encuestas de salida. Al menos cuatro casas encuestadoras las realizaron para las dos campañas y según el reporte de todas, siempre estuvo Madero adelante.

La diferencia con Cordero era sólo por el porcentaje. La mayor diferencia, de 22 puntos a las 14:30 horas, la dio Mendoza Blanco; la más cerrada, siempre por debajo de un dígito, la de ARCOP. Los reportes en el equipo de Madero la tarde hablaban de grandes ventajas en los principales territorios electorales azules, Jalisco, Nuevo León, Puebla, Sonora y Veracruz, con sólo una pelea muy competida en el sexto campo de batalla tradicional, Guanajuato.

Al cierre de las casillas estaba lejos de saberse oficialmente quién había ganado la elección, pero había señales de por dónde iría el resultado. Antes incluso se cerrarse las casillas, los corderistas se levantaron de la mesaque se había instalado en el PAN para ventilar las irregularidades, con el argumento de que su encuesta final de salida daba una diferencia menor de tres puntos. Demasiado ruido y encono pre-configuran un conflicto post electoral y una mayor división. El resultado del proceso es irrelevante. Ganara quien ganara, las dos visiones de partido y los dos proyectos políticos, seguirán fragmentando al partido, que es lo que este domingo aparecía como punto sin retorno.

 

 
 

Raymundo Riva Palacio
MAY 20

“House of cards”, región 4 Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

El Presidente Enrique Peña Nieto inauguró este martes el Tianguis Turístico en Cancún y decidió, de manera inusual, pernoctar en ese destino. Un funcionario estatal explicó que, como al día siguiente realizaría una visita a Campeche, era más práctico que durmiera allí. Para un Presidente como Peña Nieto, que valora utilitariamente su tiempo, ese argumento suena a mero pretexto. No hizo muchas cosas públicas durante casi 18 horas, salvo una comida con empresarios y un evento donde anunció la cancelación de las garitas. Lo inusual de esa estadía comenzó a tomar forma y razón cuando una selfie —esa moda de tomarse una fotografía a sí mismo por medio de un teléfono celular— corrió por todo el país el miércoles. Se la tomó el actor Kevin Spacey, que interpreta un temible político en la afamada serie de televisión House of cards, con Peña Nieto.

Spacey, que ha provocado analogías interminables en el mundo con su interpretación de Francis Underwood, colocó la selfie en su cuenta de Twitter y escribió juguetonamente: “De un presidente a un presidente”. Pero éste es real, aclaró, y durante su primer año de gobierno la ha hecho bien. La fotografía capturó las primeras planas de los periódicos y los espacios en los medios electrónicos. Francis Underwood es un político sin escrúpulos, manipulador y capaz de matar por alcanzar sus objetivos, que sintetiza todo lo extremosamente malo de la política, en el marco de las luchas palaciegas en Washington. Tras su encuentro, Peña Nieto escribió que Spacey ya le había contado el desenlace de la tercera temporada —“que empezará a transmitirse hasta octubre”—, pero que no podía revelar de qué se trataba.

Muy pocas veces el encuentro del Presidente con una personalidad de cualquier ámbito cruza transversalmente la demografía nacional, como sucedió con éste. Se puede ver como una anécdota, pero también se puede observar bajo el prisma de un ejercicio de comunicación política. La idea de llevar a Spacey a Cancún surgió del gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge, cuando organizaba el Tianguis, en cuyo marco la cadena Hard Rock, que maneja a Spacey, inauguraría un hotel en Playa del Carmen. Las negociaciones para que ofreciera una ponencia en el Tianguis habían concluido antes de que el laureado cineasta mexicano, Alfonso Cuarón, pusiera de cabeza al Gobierno federal al publicar un desplegado en la prensa con un decálogo de preguntas sobre la reforma energética.

¿Cómo contrarrestar a una celebridad internacional como el mexicano Cuarón, reciente ganador de varios Oscar por su película Gravity? Como dice Francis Underwood a su jefe de oficina, Doug Stamper, en uno de sus aforismos más notables sobre estrategia política, “la ballena se devora mordida a mordida”. Cuarón demostró en su desplegado el desapego a los asuntos públicos mexicanos y reveló su ignorancia sobre todo lo que se ha discutido en México sobre la reforma energética. Pero es un mexicano exitoso, el nuevo querubín de Hollywood, ganador de todos los grandes premios del cine este año, que le dio derecho para afirmar que hablaba “en nombre de todos los mexicanos” y muchos mexicanos, lejos de reclamarle que quién le entregó el mandato para representarlos, lo aplaudieron y le agradecieron que asumiera ese papel.

En la mente y el espíritu de Cuarón nació la inquietud de hacer algo sobre la reforma energética, de acuerdo con personas que conocen parte del nacimiento de la idea y la ruta que seguirá, por lo que su hermano menor Carlos, que también es cineasta aclamado, y el actor Daniel Giménez Cacho, que se ha vinculado al movimiento de Morena, empezaron a platicar con él sobre qué se podría hacer. Luego intervinieron, dijeron las personas que conocen la génesis del documento, los activistas Denise Dresser y Epigmenio Ibarra. El primer desplegado era un decálogo de preguntas; en el segundo retaba al Presidente a un debate público; y el tercero que viene, si el cronograma no se altera, pedirá la consulta popular sobre la reforma energética. Trío de desplegados con rumbo y destino. A los dos primeros respondió positivamente —“para Cuarón”— el Presidente. ¿Y luego?

La idea de Borge entró “hablando en hipótesis de trabajo”, de manera natural en una estrategia ofensiva de comunicación política. Spacey no tiene tantos Oscar como Cuarón, pero es más famoso, taquilleramente más sexy y, por tiempo y especialización, más famoso. Para una celebridad naciente de Hollywood, una celebridad consolidada de la meca del cine. Es posible, por supuesto, que todo haya sido coincidencia, espontáneo, una casualidad, aunque en política no existen tales cosas. Pero aún si así hubiera sido, el resultado es que Cuarón pasó a un segundo plano y Francis Underwood al primero, en un cambio en la correlación de fuerzas ante el graderío del coro fácil. Esto es algo como House of cards, Región 4, donde la manipulación de la opinión pública es el nombre del juego, en el ejercicio pleno del uso de las fortalezas propias y las debilidades del adversario. Como dijo Francis Underwoodtemprano en la serie: “Lo que un mártir busca más que cualquier cosa es una espada sobre la cual caer. Así que afila la espada, sostenla en el ángulo justo y, entonces, tres, dos, uno…”.

Raymundo Riva Palacio
MAY 10

El hombre del escándalo Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

A Jorge Vergara, dueño de las “Chivas” de Guadalajara, lo definen los calificativos, que en su caso, son más bien descripciones de su personalidad. Señalado como explosivo, altanero, grosero con sus colaboradores y empleados, arrebatado en sus acciones, nunca ha comprendido que su intolerancia lo lleva a decisiones, que generan consecuencias que lo afectan más a él que a los recipientes de sus arrebatos. Incontenible y locuaz esta semana, sus acciones públicas en contra de Ricardo Antonio La Volpe, director técnico del equipo, lo volvieron a pintar de cuerpo entero.

Vergara hizo todo lo contrario a lo que indica un manual de administración de crisis, que sugiere iniciar una investigación interna para encontrar la verdad, y una vez concluida y tener todas las versiones de los involucrados, actuar en consecuencia. Su temperamento le impide tener método. Al contrario. Si puede hacer estallar una bomba lo hace, como esta semana, al detonar una crisis sin saber cómo encauzarla.

Convocó el miércoles a una conferencia para anunciar el despido de La Volpe por “conducta inapropiada”, y cuando la prensa le preguntó a lo que se refería, dijo que no podía abundar en el caso porque “la mujer”, que trabajaba en las “Chivas”, estaba presentando en ese momento una denuncia penal. Vergara mintió, en otro error crítico para el manejo de la crisis. La denuncia no la hizo al mediodía esa “mujer”  -que resultó ser la podóloga del equipo-, cuando dio la conferencia de prensa, sino por la noche.

La Volpe negó el jueves que hubiera incurrido en un acoso sexual, como la prensa, incitada por Vergara, señaló que había incurrido con la podóloga. Todo se trata, reviró el técnico, del incumplimiento de su contrato y de un conflicto interno entre promotores del Guadalajara. Pero además, dijo que no había sido informado de su destitución, y menos aún que existiera una denuncia penal en su contra. Esa misma noche, en un acto inexplicable para justificarse, la Fiscalía de Jalisco emitió un boletín donde dio a conocer la existencia de la denuncia penal de la podóloga, presentada la noche del miércoles. Aún  más irregular, la Fiscalía dio a conocer extractos de la declaración de la podóloga, con lo cual violaron la ley que prohíbe dar información hasta que el caso esté cerrado.

Irregularidades legales, contradicciones políticas y lavadero en los medios, desatados por la furia de Vergara quien parecía moverse en su hábitat, registrado por la prensa especializada que no olvida que el propietario de las “Chivas” se caracteriza por su carácter agresivo con quienes tiene relación.

Su boca es imprudente y libertina, como se ha referido a sus ex jugadores, como el portero Luis Michel, a quien acusó –en la figura de su representante- de avaro. Antes lo hizo con jugadores en el mercado europeo, Aarón Galindo, a quien tachó de tener una vida laxa y desordenada. Hace poco más de un mes, en un episodio reportado en la prensa como onomatopéyico por los insultos vertidos, cesó a otro director técnico, José Luis Real, el séptimo en salir desde 2012, y el 19 desde que Vergara compró las “Chivas” en 2002.

Vergara, ciertamente, nunca ha sido un hombre fácil de tratar, como se escribió en este mismo espacio en octubre de 2012. “Oscuro cuando como pequeño empresario fracasaba; arrogante cuando se volvió millonario. Introvertido, pero de carácter fuerte; espléndido con los suyos, pero también rencoroso”, se apuntó. “Es de un temperamento difícil y cuando no le genera confianza su interlocutor, simplemente lo ignora”.

Tampoco es una persona que se abra fácilmente, y puede llegar a ser irritante en su trato por sus formas despectivas. El rencor es su acompañante. En sus orígenes empresariales trabajó en una distribuidora Volkswagen en Guadalajara, donde era tan malo para vender, que lo corrieron. Vergara compró la distribuidora y la demolió, como una forma peculiar de cobrar aquél agravio.

Tiene buena fama como empresario, pero es más leyenda popular. Las mujeres en su vida, son quienes han hecho la diferencia.
En su peregrinar de trabajos conoció a un representante de Herbalife, para quien se convirtió en vendedor. De ahí fue a trabajar a Omnitrition, la corporación estadounidense donde realmente comenzó el cambio de su vida. Su primera esposa, Maricruz Zataraín, convenció a los dueños de Omnitrition que le dieran la representación, a la cual entró en una sociedad en partes iguales con Vergara. Resultaron estupendos vendedores y registraron la marca en México a espaldas de los propietarios estadounidenses. Más adelante concluyeron el proceso y sobre la base del éxito en México, compraron todas las acciones a la corporación, que renació como Omnilife, una empresa dedicada a la venta de productos multi vitamínicos y suplementos alimenticios.

Sobre esa base económica compró las “Chivas”, pese a la objeción de un grupo de accionistas, que no pudieron revertir la operación en tribunales. Parecía que replicaría el éxito de Omnilife, pero se convirtió en una pesadilla para el equipo, que no ha logrado una corona desde 2006. Su interferencia directa en asuntos deportivos han acompañado sus fracasos interminables, y la franquicia de las “Chivas” que abrió en Estados Unidos, también se acabó.

Inmerso en problemas financieros, estuvo a punto de rematar el equipo al empresario Carlos Slim, pero su tercera esposa, Angélica Fuentes, directora ejecutiva del Grupo Omnilife-Chivas se interpuso y pidió 200 millones de dólares más a los 300 de la oferta inicial, con lo cual se cayó la oferta. Pero cuando Vergara estuvo a punto de ver embargado su estadio por el incumplimiento de pagos al IMSS, fue ella la que regresó con Slim y le pidió un crédito de Inbursa para rescatar el inmueble.

Aunque Fuentes, que proviene de una familia multimillonaria de gaseros en Ciudad Juárez, sigue al frente de la compañía, ya no está tan cerca de él, de manera permanente, para ayudarle en el balance. Vergara vive en Guadalajara y ella en la ciudad de México, lo que a decir de las personas que lo conocen, le provoca inestabilidad. Factores personales, financieros y profesionales se concentraron, como néctar envenenado, esta semana funesta para Vergara, donde no se juega su prestigio, bastante abollado entre la prensa especializada, sino la propia credibilidad de su palabra ante La Volpe, en este episodio que sabrá cómo empezó y detonó, pero no dónde y cómo terminará, ni de qué lado la verdad jurídica e histórica, finalmente reposará.

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Raymundo Riva Palacio
MAY 4

Una historia nunca contada Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

Juan Pablo II, canonizado este domingo junto con Juan XXIII, nunca conoció a Manuel Buendía, el columnista político más influyente del último medio siglo, pero sus vidas estuvieron estrechamente vinculadas. El Papa santo fue una pieza estratégica en la batalla final de la Guerra Fría, y Buendía fue un periodista que pagó con su vida, de acuerdo con testimonios de personas que estuvieron directamente relacionadas con la investigación de su asesinato, por haber estado a punto de revelar cómo México jugó con El Vaticano y Washington para desestabilizar a Polonia.

Buendía fue asesinado al anochecer del 30 de mayo de 1984 cuando recién salía de su oficina. En el cuarto piso de su despacho, agentes de la extinta Dirección Federal de Seguridad, recogieron todos los expedientes que tenía Buendía en su oficina. Mucha de la información que ahí guardaba era hemerográfica, que sobrepasaba en volumen a la documentación. La instrucción de llevarse todos los expedientes fue dada por el entonces secretario de Gobernación, Manuel Bartlett, a través de su subalterno, el jefe de la DFS, José Antonio Zorrilla.

Dónde quedaron esos expedientes es algo que no se aclara todavía. Qué buscaban, es algo que nunca se ha dicho de manera oficial. Aunque han circulado diversas versiones sobre el posible móvil de su asesinato, un hecho concreto es que un mes antes del crimen, Buendía publicó en dos partes la denuncia de los obispos del Pacífico sobre la penetración del narcotráfico en la sociedad —un tema del cual no se hablaba entonces— y la colusión de funcionarios públicos. Las publicaciones provocaron una reunión presidida por el secretario de la Defensa, general Juan Arévalo Gardoqui, con la participación de representantes de Bartlett, Zorrilla y varios comandantes de la DFS, según investigadores bajo el mando de Samuel del Villar, que era el zar contra la corrupción del presidente Miguel de la Madrid. En esa reunión, afirmaron, se ordenó su muerte.

La narcopolítica siempre se le relacionó a su asesinato, reforzado por las investigaciones en Los Pinos. Pero ahora, según ex agentes de la DFS que participaron en las pesquisas sobre el crimen, el narcotráfico jugó un papel secundario en el asesinato, relegado por un envío de armas a Polonia. Los ex agentes dijeron que Buendía recibió por correo copias de un manifiesto de armas de la Secretaría de la Defensa que tenía como destinatario al sindicato Solidaridad, que enfrentaba al régimen comunista polaco. Las armas fueron decomisadas en el puerto de Nueva York por la Agencia de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego, agregaron.

Pero su historia está llena de lagunas e interrogantes. ¿Por qué enviaba la Sedena armas a Solidaridad cuando las podía enviar directamente el Gobierno de Estados Unidos? ¿Por qué identificaba el manifiesto a la Sedena como el remitente? ¿Qué ganaba el Gobierno de De la Madrid con el favor al presidente Ronald Reagan y al Papa Juan Pablo II para alimentar la revuelta en Polonia? La postura ante Washington en Polonia, en la lógica de esta versión, estaba en las antípodas de la posición mexicana en Centroamérica, sobretodo en su firme oposición a una invasión a Nicaragua.

Sin embargo, el papel del Gobierno mexicano en aquellos años siempre fue contradictorio y se cruzaban las armas de la Guerra Fría. Agentes de la DFS con la colaboración del sindicato petrolero, ayudaron a la CIA a transportar clandestinamente a través de México armas para la Contra antisandinista. A cambio, toneladas de droga entraban a Texas en pipas de Pemex, donde las aduanas estadounidenses se abrían sin que los molestaran. Era un quid pro quo de armas para la Contra a cambio de drogas para el mercado estadounidense y ganancias por el narcotráfico, en el que participaron comandantes de la DFS que después fueron fundadores de cárteles como el de Juárez y el del Golfo. ¿Tenía Buendía la película completa?

En las semanas previas a su asesinato no habló de ello. El llamado affaire Irán-Contras iba a explotar más adelante, revelándose las ilegalidades en las que incurrió la CIA y la Casa Blanca en su guerra contra el Gobierno sandinista.

Tampoco hizo mención alguna de las armas mexicanas para Polonia. Buendía no era indiscreto y mantenía sus datos con hermetismo. Pero al mismo tiempo solía preguntar a algunas personas información de contexto que pudiera ayudarlo. No fue el caso. Pero tampoco hay una razón por la que los ex agentes de la DFS quisieran desviar la atención sobre el posible móvil del crimen.

Armas, droga, militares y políticos no dejan de estar conectados. La variable de Polonia suma ahora a un crimen que pese a tener sentenciados, no está aclarado.

No hay móvil ni autores intelectuales en el asesinato de Buendía. ¿Fue en efecto la revelación de cómo México sirvió a Washington y al Vaticano en la lucha en Polonia la razón del crimen?

Quizás nunca sabremos si Buendía estuvo mucho más cerca de Juan Pablo II de lo que se hubiera imaginado, y si pudo haber descubierto la pieza mexicana en el tablero de la Guerra Fría, donde México siempre jugó con la mano izquierda y el corazón derecho.

twitter: @rivapa

Raymundo Riva Palacio
ABR 28

La otra cara de la luna Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

Guillermo Valencia sabe que vive horas extra, literal y metafóricamente hablando. Quien fue su amigo y a quien le acreditan el papel de su mentor —algo que él niega—, Jesús Reyna, ex secretario de Gobierno de Michoacán, está detenido por presuntos vínculos con los Caballeros Templarios.

Valencia, hasta recientemente alcalde de Tepalcatepec, la región en donde tras un conflicto de años entre cárteles de la droga surgieron los grupos de autodefensa, se presentó a declarar en forma voluntaria ante la PGR, una sesión que duró 12 horas, para defenderse de las imputaciones de que él también tiene nexos con el cártel michoacano.

No fue detenido ni sujeto al arraigo. Extraño caso para un hombre que, en libertad, paradójicamente, está más cerca de la muerte.

Valencia es la otra cara de la lucha contra el crimen organizado y, en sí mismo, un microcosmos de la complejidad en la que vive la sociedad y los políticos en Michoacán y en otras partes del país.

Valencia entró en conflicto con los grupos de autodefensas cuando denunció a sus líderes como miembros del cártel Nueva Generación —algunos de los fundadores de los vigilantes, en efecto, tenían antecedentes que los ligaban al narcotráfico—, y se enfrentó abiertamente con el comisionado federal, Alfredo Castillo, por protegerlos y mantener diálogo con criminales.

Pero contra él pesan acusaciones públicas de políticos y autodefensas, de haber participado en reuniones con los Caballeros Templarios.

Valencia, en una insólita entrevista hace unos días con quien esto escribe, admitió que en dos ocasiones estuvo en reuniones con representantes de ese cártel.

Pero no fue voluntario, aseguró, sino llevado con amenazas de muerte. Para quien ya había tenido una pistola en la cabeza y cuyo padre y hermano fueron secuestrados para amedrentarlo, las amenazas no son retóricas.

Valencia dijo que las reuniones fueron la zona de Tierra Caliente, en diciembre de 2011 en La Ruana, en el municipio de Buenavista, y la siguiente en El Aguaje, en el municipio de Aguililla en noviembre de 2013.

Valencia dijo que junto con él fueron llevados otros seis alcaldes. No quiso decir quiénes, ni de dónde. Tampoco quiso revelar qué templarios hablaron con ellos.

Recordó que les pidieron una cantidad de dinero fija por mes, aunque tampoco quiso revelar cuánto. “De por sí, sé que ya me estoy jugando la vida al hablar con usted”, señaló a manera de justificación de su silencio.

La línea de tiempo que marcó Valencia, sin embargo, es importante. La primera reunión fue realizada escasos dos meses antes de que asumiera la gubernatura Fausto Vallejo; la segunda, cuando estaba en pleno la operación limpieza de los grupos de autodefensa en contra de los templarios. Es decir, dos años completos de impunidad en Michoacán.

Valencia rechazó colaboración alguna con el cártel. “Una cosa es reunirse o coincidir, y otra cosa es tener una reunión para hacer acuerdos y pactar cosas”, dijo. “Yo nunca pacté con esos señores. Yo fui a fuerza por cuidar mi vida”. ¿Tenía opciones? Según él, ninguna. ¿Pedir apoyo? “El presidente municipal de Tanhuato pidió ayuda y ahora está muerto”, dijo, al recordar a Gustavo Garibay, acribillado en marzo pasado, tras sobrevivir un atentado en octubre de 2012 y denunciar a la delincuencia organizada.

Qué tanto de lo que habló en público detalló ante la PGR es una incógnita. Lo que muestra, sobre todo al no haber sido detenido —en el peor de los casos porque aún no hay pruebas sólidas en su contra—, es la debilidad de las instituciones en su parte primaria, los municipios, y la incapacidad del Estado para fortalecerlos.

Valencia ganaba 32 mil pesos al mes y durante 10 meses gobernó Tepalcatepec desde Morelia. Pidió una vez el mando único, la única herramienta a la que podían recurrir para intentar hacer algo, y se lo negaron.

Los alcaldes, como refleja su caso, están abandonados. En 400 de los dos mil 439 municipios del país, no hay un solo policía; en mil 060, menos de 20. Esto es que en casi dos terceras partes de los municipios, no hay policías para cuidar a la población.

Valencia es un ejemplo de lo que vive la parte gubernamental más próxima al ciudadano. Y la más débil. Si es responsable o no de un delito, será la autoridad la que lo determine. Pero en todo caso, es una víctima más de la debilidad institucional en México que por años se ha buscado fortalecer sin éxito alguno, gobierno tras gobierno.
 

Raymundo Riva Palacio
ABR 16

Malos antecedentes Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, colocó como secretario de Seguridad Ciudadana en el Estado de México a uno de los suyos, Damián Canales, para hacer frente a los problemas de violencia en la entidad que la empezaban a ahogar. Fue una decisión sorpresiva, al haber impuesto en una entidad blindada contra cualquiera que no fuera mexiquense, a un funcionario estratégico para la gobernabilidad. Esa no fue la única acción que levantó cejas. Canales no tiene un gran pasado a cuestas.

Canales se integró al equipo de Osorio Chong en 2007, cuando era gobernador en Hidalgo, un mes después de que los Zetas asesinaron al secretario de Seguridad Pública, Marcos Manuel Souberville. Los Zetas llegaron al Estado en 2001, cuando gobernaba Manuel Ángel Núñez Soto. El problema se agudizó en 2007, con el realineamiento de los cárteles de la droga tras los golpes sufridos en la guerra durante el gobierno de Felipe Calderón.

Los Zetas asentaron en Hidalgo su centro de operaciones para el Sur del país, y se desplegaron en los 84 municipios. Incluso, durante el gobierno de Osorio Chong, Heriberto Lazcano, que fue jefe de la organización criminal hasta su muerte en 2012, llegó a vivir en una casa a 300 metros de la Zona Militar. La tarea de Canales fue limpiar de zetas el Estado, pero nunca pudo cumplir el objetivo final, ni los Zetas dejaron Hidalgo.

Canales llegó al Estado tiempo después de haber sido uno de los protagonistas en uno de los episodios más negros de la historia policial, la noche del 23 de noviembre de 2004, cuando tres agentes federales fueron linchados por una turba en San Juan Ixtayopan, en la Delegación Tláhuac al suroriente de la Ciudad de México. Los federales investigaban la casa de seguridad de la comandancia general del EPR, pero habían sido descubiertos.

Durante más de dos horas la turba arrastró por las calles a los agentes y les prendió fuego, sin que la policía capitalina o la federal intervinieran. El jefe de la entonces Policía Federal Preventiva, almirante José Luis Figueroa, pidió la intervención de la Policía del Distrito Federal, pero no recibió apoyo. El subsecretario de Seguridad Pública, Gabriel Regino —el titular era Marcelo Ebrard—, le aseguró a Figueroa que sus agentes habían sido rescatados. Quien era el responsable del operativo del rescate era Canales.

Regino le mintió a Figueroa. Cuando finalmente intervino Canales, la turba ya había quemado a dos de los agentes federales, que murieron en las calles de San Juan Ixtayoapan. Ebrard fue destituido del cargo por su responsabilidad —política, no legal— al no haber actuado como correspondía. En su justificación, dijo que la Policía no había podido llegar por el tráfico. Sin embargo, las imágenes captadas por la prensa mostraron a sus policías a menos de 100 metros de donde quemaban a los agentes federales, sin que les autorizaran actuar.

Canales fue calificado como incompetente en las fuerzas federales, y cuando reapareció en Hidalgo no fueron buenas noticias. La PGR realizó varias investigaciones sobre el narcotráfico en el Estado, y siempre apareció la Policía, antes y después de Canales, como una institución penetrada y con varios jefes al servicio de los Zetas. En 2009, uno de los jefes policiales capturados por la PGR, lo acusó de tener nexos con el cártel.

En una declaración ante el Ministerio Público Federal, Guillermo Lugo Ávila, apodado el “Oso”, que era el jefe de la Unidad Mixta de Atención al Narcomenudeo, afirmó que dentro de la red de protección institucional a los Zetas se encontraba Canales, y afirmó que entre sus funciones estaba el vigilar las fronteras del Estado para saber del movimiento de policías federales o militares en Hidalgo. Otros jefes policiales que fueron capturados por trabajar con los Zetas también lo señalaron como cómplice, pero las acusaciones nunca fueron probadas, ni se abrió una investigación en su contra.

Las acusaciones fueron interpretadas como una señal que Canales estaba haciendo bien su trabajo, y se ganó la confianza de Osorio Chong, quien siempre lo tuvo en mente para una posición en las áreas policiales. En febrero, cuando ya se preparaba la salida de Manuel Mondragón de la Comisión Nacional de Seguridad, fue nombrado director de Investigaciones de la Policía Federal. Cuando se dio el relevo, fue uno de los nombres que se manejaron para sustituir a Mondragón.

Osorio Chong no pudo llevarlo como comisionado, pero en la crisis de seguridad en el Estado de México, con la renuncia de la secretaria de Seguridad Ciudadana, Rocío Alonso Ríos, ante una ola de ejecuciones en varios municipios, Osorio Chong finalmente colocó a su pieza. El trabajo será crucial, no sólo para el Estado de México y para Canales, quien tiene que demostrar que la mala fama es resultado de su trabajo o de envidias. Sobretodo lo será para el secretario de Gobernación, que en él ha puesto uno de los pilares de su futuro.

Raymundo Riva Palacio
ABR 15