Perinola democrática Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

No hay ningún esfuerzo colectivo de la élite política mexicana en la memoria de las últimas generaciones tan importante y trascendente como la reforma de las telecomunicaciones que inició este martes su recorrido para convertirse en ley. Como en el juego de la perinola, nadie gana todo y todos ponen. Pero en este caso todos pueden ganar, con esta reforma democrática de segunda generación que si se mantiene la actitud y voluntad política de arranque, podrá colocar los nuevos ejes para el desarrollo económico y político del país, y reducir el número de mexicanos de segunda clase.

La élite política ha dado señales de una madurez largamente ansiada. Los partidos, tan acomodados a una partidocracia que lastimó otras reformas democráticas como los órganos electorales y de transparencia por sus mezquindades, aceptaron que la ley disponga de reguladores que no impongan por cuotas. El Gobierno se deshace del manejo discrecional de las concesiones, donde jugó por décadas con la zanahoria y el palo. Los actores en este sector que significa un negocio de 35 mil millones de dólares anuales, son obligados a abandonar sus prácticas monopólicas y abrirse a la competencia.

Telmex y Telcel, que controlan 80% de la telefonía fija, proveen el servicio a siete de cada 10 celulares y controlan 61% de internet, no podrá tener más de 50% de esos mercados, que si bien es superior al estándar internacional que oscila alrededor de 35%, es un avance sustantivo. Televisa y TV Azteca verán el surgimiento de nuevos cadenas de televisión que harán contrapeso a su dominio de 94% de la televisión abierta —donde se reparte más de 96% de la publicidad en medios electrónicos—, y tendrán que dar a los proveedores de televisión de paga, sus canales de televisión abierta. Todos podrán dar todos los servicios de televisión, telefonía y banda ancha, donde se abrirá también a la inversión extranjera a 100% del mercado salvo en la radio, donde el límite es de 49% aunque, con la nueva ley, se incrementarán al doble las frecuencias.

¿Qué significa todo esto? Si la dinámica económica no se distorsiona, se cumplirá el objetivo de mejores servicios a precios más bajos para los consumidores, y desarrollo económico para el país. La disfuncionalidad del sector de las telecomunicaciones, de acuerdo con expertos, produjo una pérdida de 129 mil millones de dólares entre 2005 y 2009, que significa 1.8% del Producto Interno Bruto. Sólo como referencia, por cada 10 puntos porcentuales que se abra la banda ancha en el país, el potencial de crecimiento económico es de 1 por ciento.

La conectividad del país deja ver un horizonte positivo, aunque no es una panacea. La desagregación de Telmex, para ajustarse a la ley, puede venir en las zonas rurales y aquellas regiones que no son económicamente lucrativas, lo que hará poco estimulante que otras empresas inviertan o subsidien telecomunicaciones para mercados inmaduros.

En términos políticos, la parte más avanzada es en la televisión. Dos canales privados y uno más del gobierno abrirán a cinco las cadenas nacionales de televisión, donde tendrá el ciudadano una mayor oferta de la cual obtener información. Entre más información tenga, mejor tomadas serán sus decisiones.

Desde 1976 que se legisló el Derecho a la Información, no había habido un salto de esta envergadura. Las posibilidades de censura y autocensura se acotan, así como también se prohíbe que las televisoras disfracen la propaganda política de información, que ha sido una queja permanente durante los procesos electorales.

La democracia en el mundo ha pasado por los medios de comunicación, y en países como México de donde obtienen ocho de cada 10 personas su información, abrirla es un gran paso hacia adelante.

El gobierno y los partidos políticos que negociaron e impulsaron esta ley decidieron jugar la pirinola democrática.

Ante su unión, los actores en el sector de las telecomunicaciones tendrán que participar. No les han dado muchos márgenes para sabotearla, pero tampoco los han golpeado como pudieron haberlo hecho. Es una ley fundamental que sigue siendo benigna para ellos. Pierden, pero no mucho. Ganan, ellos no demasiado, pero todos en México, pueden sentir justificadamente que es el principio de un nuevo acuerdo para el desarrollo económico y político, lo que no es poca cosa.
 

Raymundo Riva Palacio
MAR 13

El último caudillo Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

En vida como tras su muerte, Hugo Chávez será una figura que polariza.

Cientos de miles de personas genuinamente afligidas y en llanto que caminaron kilómetros para poderlo ver en el ataúd son parte de su legado, a quienes buscó beneficiar con políticas sociales que sacaron a millones de la extrema pobreza mediante una creciente intervención del Estado en la economía que, como consecuencia, tiene a Venezuela en el umbral del desastre económico.

Con Chávez nunca hubo término medio, y le dio a Venezuela y a su vida política un sentido que nunca, ni en los mejores tiempos de Carlos Andrés Pérez, tuvo: el sueño de un liderazgo latinoamericano que sirviera como una de las trincheras del mundo ante el imperialismo encabezado por Estados Unidos. Sin ser mesiánico, Chávez se veía como la reencarnación política de Simón Bolívar, sobre cuya memoria juró en 1983, bajo el árbol en uno de sus campamentos durante la guerra por la Independencia dos siglos antes, que no descansaría hasta “romper las cadenas de los poderosos que nos oprimen”.

Aquél desconocido capitán del Ejército se convirtió 30 años después en la figura más polémica del Continente. Comenzó a gobernar en forma moderada cuando llegó a la Presidencia en 1999 y una década después, con la reforma constitucional para levantar los límites a la reelección, se constituyó en un moderno tipo de caudillo que fue capaz de utilizar el marco democrático para ejercer un liderazgo autoritario que minó, precisamente, la democracia, vista como un sistema de organización social para todos, con pesos y contrapesos.

La fuerza de Chávez no fue sólo producto de la circunstancia. Fue una figura carismática y con enorme talento como comunicador, pero sobretodo, porque en ello se fincó, un político talentoso que enfrentó a una oposición en Venezuela que jamás estuvo a la altura del desafío que les representaba.

Utilizó recursos democráticos, como el referéndum, para darle la vuelta a las acotaciones constitucionales y llevar adelante su programa, el “Socialismo del Siglo XXI”, que incluyó la nacionalización de amplios sectores de la economía —incluidos los estratégicos de hidrocarburos, energía eléctrica y telecomunicaciones—, la expropiación de más de mil empresas, fincas y propiedades urbanas, sin compensaciones en muchos de los casos bajo el argumento que eran corruptos y que beneficiarían a los pobres.

Todas las reformas programáticas se fincaron en un barril de petróleo superior a los 100 dólares, que le permitió dilapidar la riqueza energética venezolana para subsidiar naciones. El petróleo venezolano inyectó vida a Cuba, Nicaragua y República Dominicana, que sin Chávez entrarán en nuevos periodos de turbulencia económica, y le dio apoyos políticos a Argentina y Brasil. Se convirtió en soporte y guía de los presidentes Evo Morales de Bolivia, y Rafael Correa de Ecuador, y la cabeza de playa de Irán, al forjar una relación política sólida con el presidente Mahmud Ahmadinejad.

Chávez irradió un expansionismo político en Latinoamérica como no lo habían tenido los venezolanos. Antes que él, Carlos Andrés Pérez fue uno de los promotores más activos del Tercer Mundo y de la Social Democracia, pero su influencia en un mundo bipolar nunca alcanzó los niveles de Chávez que se convirtió, a diferencia de su antecesor, en uno de los enemigos más molestos y difíciles de combatir de Estados Unidos, que no deseaban una figura popular entre las masas, antagonista a sus políticas.

Las políticas de Chávez generaron apoyos en un creciente número de países latinoamericanos que acudían a él por subsidios petroleros, y consolidó sus bases dentro de Venezuela al repartir dinero entre los pobres y dar grandes márgenes de acción a sus camisas rojas para generar economías informales sustentadas en la corrupción. El modelo se sustentaba en el alto precio del barril de petróleo —que incluso le dio a su aparato de propaganda para pagar alrededor de 30 mil euros a la firma Williams para que le diera un asiento en sus autos de Fórmula Uno a Pastor Maldonado—, pero que en 2012 tuvo un punto de inflexión dramático que apuntaba hacia un final económico desastroso.

Pese al alto precio del petróleo, el déficit del Producto Interno Bruto creció de 4% en 2011, a 12% el año pasado, mientras que la plataforma de producción se redujo en menos de dos años de 2.5 millones de barriles al día, a 3.2 millones. La caída en la producción venezolana estaba tan asimilada ya en los mercados internacionales que la muerte de Chávez no produjo, hasta ahora, ninguna alteración en los precios. Pero internamente hubo otro tipo de complicaciones.

En el sector petrolero, los accidentes en las refinerías se incrementaron por la falta de mantenimiento e inversión, lo que obligó a Venezuela a importar hidrocarburos, con lo cual los precios al consumidor se elevaron 10 veces durante los 14 años de Gobierno de Chávez. El espejismo del petróleo fue el dínamo que impulsó las nacionalizaciones y expropiaciones, al no importarle a su Gobierno el estímulo a la inversión extranjera, que cayó de 2.9% del Producto Nacional Bruto (PNB) cuando llegó al poder, a 1.7% en 2011. Reflejo también de esa política fue la capitalización de las empresas en la Bolsa, que se fue del 7.6% del PNB en 1999, a 1.6% en 2011.

No hay datos precisos sobre la fuga de capitales que provocó su conducción económica, pero el mercado negro de divisas se disparó. De una tasa oficial del bolívar de seis por dólar, actualmente el cambio negro de divisas se encuentra, a la vista de todos, desde que uno llega al aeropuerto de Maracaibo, en 20 por dólar. Entre más intervencionismo del Estado hizo Chávez sobre la economía, menos recursos externos tuvo para mantenerla sana y más deuda interna adquirió. En su periodo de Gobierno, se fue de 28 mil millones de dólares, a 90 mil: 300% de incremento.

El gasto público no se fue a bienes de producción, sino a su programa social. Buena parte de esa deuda, de acuerdo con analistas, se fue al subsidio de alimentos, salud, educación y vivienda para las clases más marginadas. El sueño revolucionario de Chávez tuvo sus claroscuros, y si bien elevó la calidad de vida de cientos de miles de venezolanos, al mismo tiempo los metió en dinámicas económicas perversas donde para enfrentar el deterioro propició apagones para ahorro de consumo eléctrico, déficit de alimentos y medicinas para administrar los inventarios y una caída en la fuerza laboral de 52% de cuando comenzó su gobierno, a 46%.

Amplios subsidios y ayuda solidaria sin capacidad productiva, ha sido la marca de los últimos años en Venezuela, donde la externalidad fue la delincuencia. Para un turista siempre le era recomendado tener mucho cuidado al salir del hotel y no pocas veces era acompañado hasta lugar seguro para evitar que lo asaltaran. Había zonas en Caracas donde recomendaban jamás transitar y la violencia callejera escaló sin problemas. Las tasas de crímenes del fuero común se triplicaron en el Gobierno de Chávez, y el año pasado, el número de homicidios llegó a 16 mil.

Venezuela no estalló por la fuerza que emanaba Chávez. Pero el chavismo sin Chávez sólo parece tener una fuerza inercial. La gravedad del presidente muerto en América Latina ha sido comparada con la Juan Domingo Perón en Argentina, y con la de Fidel Castro en Cuba, en momentos y coyunturas particulares. El caudillismo en la región, que ha sido inseparable de la política, tuvo en Hugo Chávez su último exponente de altura, donde herederos, en el paisaje latinoamericano, no se ven.
 

Raymundo Riva Palacio
MAR 10

Los cuatro “No” de Calderón Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

El 4 de marzo pasado, en su colaboración periodística semanal, el ex líder del PAN Germán Martínez recordó lo que costó a su partido la alianza con Elba Esther Gordillo. “¿Por qué el gobierno federal del PAN no la atrapó?”, preguntó. “Sólo desde el cinismo se puede dar otra respuesta: aliarse con Elba fue un gigantesco error. Sin duda, mío, como parte del gobierno anterior. Se apostó a un espejismo electoral”. El artículo de Martínez es una autocrítica fuerte, pero deliberadamente parcial. Amigo de Felipe Calderón, reduce a lo electoral una discusión palaciega que duró todo el sexenio, donde la cabeza de la maestra fue colocada cuatro veces en la guillotina y cuatro veces fue salvada por el presidente.

La relación de la maestra con Calderón se forjó en la campaña presidencial de 2006, cuando ante el rechazo a verla siquiera del candidato de izquierda Andrés Manuel López Obrador, apostó todo por el panista. Su yerno Fernando González inició la negociación de posiciones a cambio del respaldo magisterial con el jefe de campaña de Calderón, Juan Camilo Mouriño, que terminó con la entrega del ISSSTE, la Lotería Nacional, un sector del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la Subsecretaría de Educación Básica y puestos en la segunda línea de la administración pública, que en su conjunto, eran un enorme enjambre de poder cedido a la maestra.

La alianza, como varias veces a lo largo del sexenio dijo la ex primera dama Margarita Zavala, era muy costosa. Desde el primer año del Gobierno se planteó en Los Pinos su descabezamiento. Ex funcionarios que participaron en las deliberaciones recuerdan las sesiones donde Mouriño presentó al presidente los escenarios para relevarla. Calderón los rechazó porque alegaba que no había con quién sustituirla y quería evitar inestabilidad. Esa primera oportunidad se fue a la basura.

Al siguiente año, el planteamiento de descabezarla lo hizo la secretaria de Educación, Josefina Vázquez Mota, quien la veía como un obstáculo para mejorar la calidad de la educación. Se presentaron entonces los manejos financieros en el SNTE en beneficio de la maestra y su grupo, pero Calderón tampoco quiso proceder contra ella, pese a que una gran mayoría de su entorno estaba a favor de proceder penalmente. La iniciativa de Vázquez Mota provocó un enfrentamiento abierto con la maestra, quien en una entrevista le dijo ignorante.

La racional política-electoral que inspiraba las propuestas de descabezarla, era que pese a que había apoyado a Calderón en la campaña presidencial, en realidad su respaldo era al PRI. La maestra había negociado alrededor de 20 alianzas electorales con el PRI, contra no más de cinco con el PAN, y para una gran parte de los calderonistas no era confiable y sí, en cambio, les ganaría apoyo entre los electores. Este fue el planteamiento de Martínez, como líder del partido, en vísperas de las elecciones de 2009, rechazado una vez más por el presidente con el argumento de que en medio de la guerra contra el narcotráfico, no quería abrir un flanco de lucha adicional donde el relevo de la maestra facilitara que las fuerzas más radicales del sindicato crearan ingobernabilidad.

El cuarto año de gobierno fue el único en donde no se planteó su descabezamiento, pero en el quinto, cuando Calderón abrió su baraja de precandidatos presidenciales y vio en Alonso Lujambio el eventual sustituto de Ernesto Cordero, el entonces secretario de Educación le dijo —según ex funcionarios en Los Pinos— que la única posibilidad para construir la candidatura y ganar la elección, era encarcelar a la maestra. Para entonces, las triangulaciones financieras que mostró la PGR cuando arrestó a Gordillo la semana pasada, ya las conocían en Los Pinos.

Las sábanas, preparadas por la PGR con información del Cisen y de la Secretaría de Hacienda, mostraban la ilegalidad de muchas de esas operaciones. Pero una vez más, Calderón no quiso actuar en contra de su aliada que, dentro del círculo presidencial, fuera de Cordero, carecía de apoyos. Fueron cuatro veces a lo largo del sexenio en los que Calderón no quiso hacer nada contra la maestra y hoy, la desgracia de Gordillo, por proximidad, es la desgracia política del ex presidente.
 

Raymundo Riva Palacio
MAR 8

El dueño de los secretos Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

En el entorno de la maestra Elba Esther Gordillo están convencidos de que si bien la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda detectó las cuentas sobre las que le fincaron el delito de lavado de dinero y delincuencia organizada, hubo dos personas cercanas a ella que indicaron cuáles eran las dos, entre la maraña de 83 que tiene el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, que abrirían el tesoro de dos mil 600 millones de pesos que la tienen presa.

Nadie se atreve a decir los nombres de los que pudieron aportar esa información, pero la totalidad del mapa financiero sólo lo tenía un puñado de personas: Francisco Arriola, ex esposo de la maestra, quien durante años fue tesorero del SNTE; Héctor Hernández, quien también estuvo en la tesorería del sindicato y por un tiempo en Nueva Alianza, de quien dependían Nora Guadalupe Ugarte, la cajera general, e Isaías Gallardo, quienes también se encuentran presos; y Francisco Yáñez, a quien durante años se le conoció como “el hombre del maletín”, y que, sin cargo en el SNTE, era el principal operador financiero de Gordillo.

Los tres son parte de la investigación de la PGR. Arriola como Hernández están escondidos y nadie sabe en dónde se encuentran, aunque en el entorno de la maestra mantienen comunicación con ellos. Desaparecieron tras la detención de la maestra, y según cercanos a ella, sólo a través del teléfono hablan con ellos. Pero de Yáñez nadie sabe nada. Si a los primeros se les ha pedido información para la defensa, al último no lo han podido localizar.

De los tres, quizás la persona clave para entender las operaciones es Yáñez, pues Arriola y Hernández, finalmente, eran quienes procesaban los cheques y decían a qué cuentas eran enviados los fondos, sin estar totalmente compenetrados de las triangulaciones financieras. De los tres, Arriola y Hernández se mantuvieron cercanos a la maestra hasta el final; Yáñez se peleó con ella en 2008, e inclusive en la última entrevista que dio, se refirió a él –sin mencionarlo por nombre- como la persona de la que se enamoró y con quien se equivocó.

Yáñez es la persona misteriosa en este caso y de quien sospechan pudo ser el sherpa que condujera a los investigadores gubernamentales por las laberínticas cuentas de la maestra. Como su principal operador financiero, era quien tenía en su poder todos los números de las cuentas bancarias de Gordillo en México y el mundo, las claves de acceso, los estados financieros, la relación histórica de depósitos y gastos. Los guardaba con un celo y recelo tan profundo, que cuando llegó el ex hacendario Tomás Ruiz a poner orden en los estados financieros del SNTE, Yáñez nunca le abrió el maletín de los secretos de las fortunas de la maestra, con lo que terminó renunciando ante la imposibilidad de hacer un trabajo que tenía un hoyo negro inexpugnable.

La razón de la sospecha es su rompimiento con la maestra y su alianza con otro archienemigo de ella hoy en día, Miguel Ángel Yunes, quien ya la había denunciado públicamente de actos de corrupción. Yáñez conoció a la maestra en 1998 y rápidamente se le metió en sus afectos y confianzas. Lo hizo director del Fideicomiso de Vivienda para el Magisterio y vocal ejecutivo de Fovissste. Fue oficial mayor de la bancada del PRI cuando hace una década Gordillo era la coordinadora y en el sexenio pasado lo hizo director de la Lotería Nacional.

Comenzó su distanciamiento al involucrarse con una ex miss Chihuahua a quien ayudó en un problema familiar relacionado con la delincuencia organizada. La maestra pidió al ex Presidente su destitución de la Lotería Nacional y salió en enero de 2009. El rompimiento fue total, aunque hubo algunos intentos de acercamiento. La maestra lo alejó, sabiendo que nadie como él conocía el fondo de su riqueza y la forma como la había acumulado y la gastaba. Yáñez es una mina de información sobre ella, y su total silencio en el entorno de Gordillo preocupa y alarma. Tienen razón. Lo que él conoce de ella, puede hacer que la pesadilla que vive la maestra, sea aún peor.

Raymundo Riva Palacio
MAR 6

Elba, el punto de quiebre Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

La detención de Elba Esther Gordillo la semana pasada, fue un acto de pragmatismo puro del Presidente Enrique Peña Nieto. La investigación en su contra comenzó desde el primero de diciembre, pero la decisión de solicitar la orden de aprehensión se dio escasa una semana antes de que terminara tras las rejas, cuando tras una entrevista que la maestra le dio a la conductora de Televisa, Adela Micha,  ese final se vio inevitable.

La entrevista duró dos horas y media y se difundió menos de la mitad. En su entorno hubo molestia por haber concedido una entrevista a sus enemigos —Televisa, y vinculada a la ONG Mexicanos Primero, fuerte crítica de su liderazgo sindical y de su obstrucción al avance educativo—, pero en Los Pinos el análisis fue más profundo. Frases como “entré por el excusado y salí por la puerta grande”, como describió su llegada y salida del liderazgo del magisterio, llamaron profundamente la atención, porque hablaban de la forma como veía la conclusión de su oposición a la reforma.

En dos ocasiones la semana antepasada, la entrevista fue vista en Los Pinos por un grupo selecto: el Presidente, los secretarios de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; de Educación, Emilio Chuayffet, y de Hacienda, Luis Videgaray; el procurador general Jesús Murillo Karam; el director del Cisen, Eugenio Imaz; el jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño, y el director de Comunicación Social, David López. La entrevista fue determinante para concretar el proceso iniciado semanas antes, cuando el desafío a la reforma educativa pasó de la retórica a actos de desinformación y sabotaje en el país por parte de la dirigencia del magisterio.

La maestra, que durante años fue una política que generó certidumbre a sus interlocutores, dejó de serlo, con lo cual se convirtió en un factor de riesgo. “Perdió el toque”, confió un miembro del gabinete. Las revelaciones a Micha la mostraron como alguien que había perdido la dimensión de su realidad. “Me gustan las cosas caras”, le respondió a la conductora. “¿Dónde está el delito de eso? Lo sudo, no me lo robo”. Para entonces ya tenía la PGR y la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, el primer mapa de las operaciones financieras que sirvieron para acusarla originalmente de lavado de dinero y delincuencia organizada. Murillo Karam recibió la luz verde para proceder jurídicamente.

El sábado 23 de febrero se solicitó al juez Sexto de Distrito en Procesos Penales la orden de aprehensión de la maestra. El domingo 24 fue obsequiada, y por la tarde el procurador le informó al Presidente. En Los Pinos hubo inquietud de que se filtrara la información. Sólo ese grupo sabía a quién iban a detener, pero al estar en un juzgado, quedaba fuera del control del Ejecutivo. Incluso, los agentes federales y los marinos que participaron en el operativo, no fueron informados a quién iban a detener, para evitar fugas de información.

Una vez detenida, Osorio Chong informó a los gobernadores priistas de la captura. Amarrar a los gobernadores era importante, pues al menos 20 de los mandatarios estatales nombraron como secretarios de Educación al miembro del SNTE que “pidió” la maestra. Al día siguiente, junto con la oposición, se reunieron con el Presidente. “Había mucha sorpresa entre los gobernadores”, dijo uno de los presentes. Pero sólo uno, agregó, tenía la cara desencajada, Rafael Moreno Valle, de Puebla, quien había puesto en la maestra una buena parte de su futuro político.

El Presidente, que en ningún momento fue cuestionado por la acción, les pidió que transmitieran el mensaje a los maestros que era falso, como había ordenado propagar Gordillo, que la reforma educativa privatizaría la educación y acabaría al sindicato. La disputa se volvió por la rectoría en la educación pública, que le regalaron a la maestra los gobiernos panistas y se resistía a aceptar que le pertenecía al Estado, no a ella. En las reuniones en Los Pinos para ver la entrevista con Micha, la frase que había quedado más grabada era cuando dijo que saldría “por la puerta grande” del sindicato. Tuvo esa oportunidad y no la tomó. Se pudo retirar y no lo hizo. Se pensó más fuerte que el Estado y se equivocó. Como se sugirió el 18 de febrero en este espacio, en efecto la maestra resultó desechable.

Raymundo Riva Palacio
MAR 4

Cuña del mismo palo Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

Jesús Murillo Karam tuvo el jueves pasado uno de los momentos más gloriosos de su vida política. Cuando entró y salió al lado del Presidente Enrique Peña Nieto al Salón Tesorería del Palacio Nacional para la presentación del Plan Nacional de Desarrollo, un estruendoso aplauso que se extendió por más de 90 segundos los acompañó. No había duda del porqué del reconocimiento: la captura de Elba Esther Gordillo, con lo cual se acabó un cuarto de siglo de dominación magisterial. Fue uno de los caprichos de la vida. Murillo Karam, que surgió de un cacicazgo político, acabó con otro.

Fue el último gobernante en Hidalgo de la Familia Real, como le llamaban al grupo político de Huichapan que, fundado por Javier Rojo Gómez, dominó la política en ese estado durante más de medio siglo. Tierra de clanes, la familia de los Rojo y los Lugo sólo tuvieron contratiempos cuando los presidentes Luis Echeverría y José López Portillo quisieron romper su dominancia política e impusieron a Manuel Sánchez Vite, también ex líder magisterial, y a Guillermo Rosell de la Lama. Los intentos fueron efímeros, pues en ambos casos renació la Familia Real que tuvo como heredero al delfín, Murillo Karam, en 1992.

Al llegar a la gubernatura pagó con puestos a su mentor, Jorge Rojo Lugo, de linaje directo de la dinastía de Huichapan, pero no más. Murillo Karam, miembro de la comunidad libanesa en México a la que pertenecen Carlos Slim, Alfredo Harp y su compañero de gabinete, Emilio Chuayffet, secretario de Educación, construyó su propio grupo del cual emergieron su sucesor, Manuel Ángel Núñez Soto, y el gobernador que le siguió, Miguel Ángel Osorio Chong, el ex líder universitario a quien hizo secretario de Acción Electoral del PRI en Hidalgo y luego presidente estatal de partido. Hoy es el secretario de Gobernación.

Como gobernador, Murillo Karam detonó el desarrollo de Hidalgo, donde jugó un papel crucial el impulso que le dio al Pachuca, un equipo de futbol oscuro que, con su ayuda, saltó a la Primera División en los noventa y se convirtió en uno de los campeones de la siguiente década. Político educado en las aulas de la Familia Real y de otros caciques, como Víctor Cervera Pacheco —tío de la secretaria general del PRI, Ivonne Ortega—, con quien trabajó en la Secretaría de la Reforma Agraria, fue castigado por el Presidente Ernesto Zedillo, quien molesto porque aplastó a José Guadarrama, otro cacique local, para imponer a Núñez Soto como su sucesor, lo destituyó de facto, al nombrarlo subsecretario de Gobernación debajo de Francisco Labastida.

Murillo Karam fue responsabilizado de la seguridad pública y construyó un sistema metropolitano que acabó con el problema del secuestro y robo patrimonial que ahogaba al Gobierno de Zedillo. Al ganar Labastida la candidatura presidencial en 1999, Murillo Karam se fue a manejarle la campaña. Tras la derrota ante Vicente Fox, fue delegado del PRI en varios estados y en 2006 recuperó fuerza al llegar al Senado. Priistas que trabajaron cerca de él en esos años, recuerdan cómo contuvo lo que veían como embates del presidente Felipe Calderón a los derechos humanos al anteponer siempre controles jurisdiccionales.

Combatió el modelo de policía nacional que propuso el entonces secretario de Seguridad Pública Federal, Genaro García Luna, y fue de los primeros en sugerir el mando único estatal. Dentro del Senado, recuerdan quienes observaron su trabajo en esa cámara, fue un garantista de la Ley General de Víctimas, por la cual se enfrentaron con el ex presidente. “Su papel fue firme, pero con ideas progresistas”, describieron su proceder.

En los años de vacas flacas, Murillo Karam fue delegado del PRI en el Estado de

México, donde forjó su sólida relación con Peña Nieto, en ese entonces gobernador. En 2007 fue nombrado secretario general del PRI, donde se encargó de las elecciones estatales, que trajo victorias en cascada. Cuando el mexiquense ganó la candidatura presidencial, lo nombró coordinador jurídico de su campaña, donde  

jugó uno de los papeles más importantes para desactivar el conflicto poselectoral, al articular la explicación del origen, el medio y el destino de los recursos que a través de Monex se distribuyeron a operadores priistas. Fuentes que conocieron del episodio recuerdan las fricciones que tuvo con Osorio Chong por esta razón, ya que su alumno, como responsable de la organización electoral, también lo era de lo sucedido con Monex.

Murillo Karam llegó a la Cámara de Diputados en la misma elección en la que Peña Nieto llegó a la Presidencia, y se convirtió en la persona que, como presidente del Congreso, le colocó la banda a su amigo. Parecía un gesto político que coronaba el regreso del PRI a Los Pinos, pues había pocas dudas de que una vez que llegara el mexiquense a la Presidencia, Murillo Karam formaría parte de su equipo. Así fue. Lo responsabilizó de la Procuraduría General de la República.

Pero Murillo Karam es más que eso. Forma parte del grupo selecto del Presidente Peña Nieto que gobierna el país —junto con Videgaray, Osorio Chong y el jefe de Oficina, Aurelio Nuño—, y le tiene una enorme confianza, como lo demostró cuando, al negociarse los puestos en el gobierno para la maestra Elba Esther Gordillo en pago a su respaldo durante la campaña, se opuso a privilegios y le dijo al entonces presidente electo: “El único que no se ha dado cuenta que Elba no es priista eres tú”. Videgaray, que había roto con la maestra tras la elección, y Chuayffet, que tenía un viejo diferendo con ella, respaldaron su posición.

La captura de la maestra este martes, acusada por el presunto delito de lavado de dinero, delincuencia organizada y evasión fiscal, parece una línea secuencial a su posición, aunque ha evitado la acusación de que sea un asunto político por el marco jurídico que enmarca el caso. Hasta ahora, la acción de la PGR ha sido pulcra, y en buena medida, la ovación en el Salón Tesorería para el Presidente y el procurador se asientan sobre esa creencia y sobre el hecho que uno de los cacicazgos más poderosos en los últimos 25 años, fue demolido.
 

Raymundo Riva Palacio
MAR 3

Guillotina para Elba Esther Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

Ganó la línea dura en el Gobierno de Enrique Peña Nieto, pero la maestra Elba Esther Gordillo, sola, colocó su cabeza en la guillotina. Los argumentos para removerla como líder sindical eran insuficientes para resolver los problemas de la educación. Su destitución de facto –formal y legal, sólo los maestros—, se dio al acusarla de lavado de dinero y denostarla como una persona que usó el dinero de sus agremiados para vivir como multimillonaria. Ejecutada con la precisión de un cirujano de corazón, la captura de la maestra la descabezó de liderazgo que pretendió poner al Estado de rodillas.

La operación del Gobierno, que trabajó las traiciones internas y la información de quienes dentro del sindicato estaban en condiciones de saber de las oscuras operaciones financieras de la maestra, permanece todavía envuelta en el misterio sobre las motivaciones políticas que llevaron al extremo su descabezamiento, cuando todavía hace unas semanas la relación se mantenía, aunque distante, estable.

¿Cuándo comenzó el quiebre entre la maestra y el Presidente? ¿Qué cálculos hicieron los de la mano dura en Los Pinos y el gabinete para remplazar su liderazgo con quien era su delfín? Peña Nieto no tenía la necesidad de legitimidad de Carlos Salinas, quien para alcanzarla encarceló a los líderes petroleros a los 41 días de asumir la Presidencia. Pero hay dos similitudes  entre este episodio con aquél en 1989.

Salinas tenía una cuenta pendiente con el líder petrolero, Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, quien durante la campaña presidencial financió un libro donde, sin prueba alguna,  lo acusaban al entonces candidato de un asesinato.

Lo más cercano al quiebre que puede tener Peña Nieto con Elba Esther, es cuando después de que en octubre le dijo que quería trabajar con ella durante seis años, la maestra pronunció un discurso en el Congreso Extraordinario del SNTE para fijar posición, inclusive, frente a “aquél del copete que anda en Europa”, donde estaba el presidente electo en esos días.  

Pero como lo hizo “La Quina”, Elba pecó de soberbia y desafió. Hernández Galicia le había dicho al presidente Miguel de la Madrid que si tocaba al sindicato, se hundiría el país; Gordillo llamó “ignorantes” a quienes hicieron la reforma educativa –o sea, del Presidente para abajo—, y amenazó con movilizar a los maestros para crear inestabilidad.

No hay nadie más poderoso en el Estado Mexicano que el Gobierno, siempre y cuando el Presidente en turno utilice los recursos de su Presidencia. De la Madrid no lo hizo con “La Quina”, ni Ernesto Zedillo, Vicente Fox, o durante cinco años Felipe Calderón —que al final de su sexenio rompió con ella—, lo hicieron con la maestra. Para Salinas, el golpe contra los petroleros allanó el camino para transformar el corporativismo que afectaba su modelo político, y fue el principio de golpes estratégicos a representantes de sectores productivos para apuntalar su modelo económico.

¿Dice lo mismo Peña Nieto con la captura de Gordillo? Pareciera parte de un todo. Recientemente se aprobó la nueva Ley de Amparo que le impide a quienes tienen dinero para pagar abogados, que operen irregularmente cobijados por amparos, con el mensaje de que si las empresas que tienen concesiones del Estado marchan al ritmo que exige la modernización del país, convivirán en paz. Si no, que asuman las consecuencias. Gordillo tras las rejas, es la señal más gráfica de qué tan serio está hablando.

El Gobierno de Peña Nieto camina firme. Gordillo no tiene el consenso dentro del magisterio y no ha habido nadie, ni siquiera su familia, que ante la contundencia del caso, a diferencia de cómo fue con “La Quina”, levantara la voz para protestar. Los anticuerpos dentro del magisterio impidieron la paralización educativa y el país se volcó en contra de quien tenía una de las peores imágenes públicas en la memoria del país. Fue un golpe quirúrgico, a partir de la premisa salinista que los sindicatos no son un poder dentro del sistema, sino un grupo de interés, y que durante un cuarto de siglo en el caso de Gordillo, no se aplicó. Pero también es un manotazo sobre la mesa de los alcances y necesidades del Presidente en turno. La mano, demostró, no le tiembla.

Raymundo Riva Palacio
MAR 1

El Chapo Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

Joaquín Archivaldo Guzmán Loera es un fantasma en el imaginario colectivo del mundo. Lo ubica entre los multimillonarios del mundo y la ciudad de Chicago, lo equiparó al legendario Al Capone al llamarlo “el criminal más buscado”. Los medios lo señalan como uno de los grandes enemigos públicos del nuevo milenio, con la capacidad de controlar el tráfico de drogas en México, Estados Unidos, Centro y Suramérica, África y Oceanía, y ser un delincuente protegido por dos gobiernos panistas. Realidad y ficción se han construido ante lo elusivo de un criminal que tiene una relación especial con los mexicanos poco clara. ¿Fascinación? ¿Admiración? ¿Morbo? ¿Todo a la vez?

Guzmán Loera es mejor conocido como “El Chapo”, un apodo que viene de su estatura de 1.68 metros, y cuya fama nació paradójicamente el día en que iba a morir. Desde entonces, hace 20 años, se convirtió en un criminal buscado internacionalmente, arrestado y enviado a un penal de máxima seguridad de donde se fugó escondido en un carrito de ropa sucia, se subió a un automóvil que manejó hasta la casa de su madre en una ciudad del Noroeste mexicano donde todavía hoy se encuentra estacionado.

Él es un nombre y una cara de la cual existen escasas fotografías. La más reciente, de cuando estuvo en el penal de Puente Grande, en Guadalajara, en la que se aprecia su tez blanca y ojos cafés, cabello castaño y cejas pobladas. Siempre tuvo una cara cuadrada y una complexión robusta. Pero ¿ahora? Desde que huyó de la cárcel de máxima seguridad, de acuerdo con las autoridades federales, vive a salto de mata, sin un lugar fijo para dormir por más de dos semanas, acompañado únicamente por un par de mujeres que cocinan y ayudan en tareas domésticas, y no más de cuatro guardaespaldas.

Como Osama bin Laden, parece ser hoy más un mito que un criminal en capacidad operativa plena, de acuerdo con funcionarios federales. Sin embargo, se le sigue considerando como parte del triunvirato que encabeza el Cártel del Pacífico –antes de Sinaloa–, la organización criminal más poderosa en México, en donde sus socios Ismael “El Mayo” Zambada y Juan José “El Azul” Esparragosa, dan las órdenes. Los tres, como muchos otros capos en los últimos 30 años, nacieron en Badiraguato, el municipio serrano que colinda con Durango y Chihuahua, y forman parte de las legiones de gatilleros que crecieron bajo el liderazgo de Miguel Ángel Félix Gallardo, nacido en Culiacán y cuyo Cártel de Guadalajara, que formó en los ochenta, se dividió cuando fue detenido en 1989.

Guzmán Loera, cuya fecha de nacimiento es incierta —diciembre de 1954 o abril de 1957—, se fue de Culiacán para iniciar la organización que lleva el nombre de la capital sinaloense. Los hermanos Arellano Félix, a quienes había enviado previamente su tío Félix Gallardo a Tijuana, formaron su propio cártel. Amado Carrillo, “El Señor de los Cielos”, que nació en Guamúchil, Sinaloa, se fue a Juárez, donde construyó de esa organización, asociada con “El Chapo”, el cártel dominante en los noventa. Viejos compañeros de armas, el vacío que dejó la detención de Félix Gallardo y la necesidad de los cárteles de abrir mercados domésticos, provocó la guerra de capos.

En noviembre de 1992, intentó asesinar a los hermanos Francisco y Javier Arellano Félix cuando se encontraban en la discoteca “Christine” en Puerto Vallarta, que provocó la respuesta en mayo de 1993 cuando al llegar Guzmán Loera al aeropuerto de Guadalajara, sicarios contratados en San Diego por el Cártel de Tijuana, asesinaron al cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, a quien confundieron con “El Chapo”. Él se escapó a Chiapas y luego se refugió en la selva tropical guatemalteca, donde al mes siguiente fue detenido y enviado a México.

Guzmán Loera estuvo en Puente Grande hasta enero de 2001, cuando se fugó. Desde entonces, su nombre ha estado asociado a la sospecha de que durante el gobierno de Vicente Fox se le protegió. No hay nada que sustente un apoyo institucional, pero durante cuando menos tres ocasiones en esos años, declaraciones públicas o demoras en operaciones para detenerlo, permitieron que huyera. En una ocasión incluso, agentes de la PGR lo ubicaron a tres horas de donde se encontraban en la Sierra Madre Occidental, pero no les autorizaron proceder la operación para arrestarlo. Extrañamente, un vuelo rasante de un avión militar sobre su guarida, lo alertó y su compadre Zambada fue por él en un helicóptero.

Durante el Gobierno de Felipe Calderón hubo otros momentos que abrieron la oportunidad de detenerlo. En 2011, por ejemplo, un socio de él fue arrestado por la Policía Federal, poco después de haber visto a “El Chapo” en una precaria cabaña en la sierra de Durango. Este socio proporcionó a las autoridades información que llevó a la detención del piloto de su avión en junio del año pasado cerca de Los Cabos, al mismo tiempo que se llevaba a cabo en ese destino la reunión del G-20. El piloto, de acuerdo con funcionarios federales, entregó la bitácora de vuelo de Guzmán Loera, con lo cual iban a establecer patrones de viaje y tiempos de estadías. Sin embargo, la declaración pública de un funcionario de la PGR sobre su detención, lo alertó —al menos involuntariamente— del tipo de información que iban a acumular sobre él y posiblemente le permitió cambiar la lógica de sus movimientos.

Ese fue, quizás, el último momento donde el Gobierno estuvo más cerca de Guzmán Loera, a quien en los dos últimos años se buscó cortarle sus fuentes de financiamiento y afectarlo en lo moral, mediante el congelamiento de cuentas de su familia y sus cercanos, y la detención de sus operadores. Los golpes que ha recibido son aún mayores. Uno de sus hijos, Édgar, fue asesinado por sus rivales en 2008, y en 2004  mataron a su hermano Arturo dentro del penal de máxima seguridad de La Palma. En 2005 fue detenido otro de sus hijos, Iván Archivaldo —liberado por falta de pruebas tres años después—, y en 2008 ingresó a prisión su medio hermano Luis Alejandro Cabral. Otros dos sobrinos de él también fueron ejecutados por sus enemigos.

Pese a ello, no hay información sobre cuál es el estado anímico en el que se encuentra ni tampoco qué tan grande es su capacidad operativa y de liderazgo dentro del Cártel del Pacífico. Pero para efectos de opinión pública, eso no importa, como se pudo apreciar este jueves, cuando el simple rumor de que había muerto en un enfrentamiento con sus archienemigos Los Zetas en Guatemala, contuvo suspiros, desató un frenesí de especulación en las redes sociales y obligó a los gobierno guatemalteco y mexicano a declarar a su nivel más alto que no tenían confirmación de nada. El fantasma volvió a menear al imaginario colectivo.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx

Twitter: @rivapa
 

Raymundo Riva Palacio
FEB 24

La estela de Paty Flores Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

El combate a la corrupción, como política pública, ha fallado en los últimos 30 años, sentenció la Auditoría Superior de la Federación en la Cuenta Pública 2011. Es decir, el descarrilamiento de los esfuerzos para enfrentarla toca desde los dos últimos años del gobierno de José López Portillo, al quinto de Felipe Calderón.

La corrupción es sistémica, y el diagnóstico es tan conocido que el propio Calderón, como candidato, prometió ser el presidente de “las manos limpias”. Hoy todo apunta a lo contrario.

La Auditoría no sólo encontró que en su penúltimo año de gobierno —en 2014 se dará a conocer la Cuenta Pública 2012— subió la corrupción 31%, sino que los más escandalosos vasos comunicantes conducen al propio despacho presidencial.

Un nombre que no aparece en el documento de más de 28 mil páginas es ícono de esta nube de corrupción: Patricia Flores, quien como jefa de la Oficina de la Presidencia encabezó todos los actos del Bicentenario que incluyeron la Estela de Luz.

Flores fue durante un corto, pero controvertido periodo, la mujer pública más poderosa del país, a quien Calderón le dio un mandato casi omnipotente y le encargó los festejos del Bicentenario. La Cuenta Pública 2011 toca de manera genérica las acciones de ese proceso que apesta.

De hecho, la PGR investiga el papel que jugó la filial de Pemex, Triple III Servicios, por la integración irregular del proyecto para el procedimiento de invitación a cuando menos tres personas, tras una querella presentada por la Auditoría  el 11 de diciembre.

Tres ejecutivos de esa filial ya fueron inhabilitados por 10 años, pero la investigación no va a parar en lo que la Función Pública, al sancionarlos, logró que en su momento escalara. ¿Hasta dónde llegó la corrupción en el Bicentenario?

Un peritaje del Colegio Mexicano de Ingenieros detectó en 2012 deficiencias en la construcción de la Estela de Luz y un gasto de 375 millones de pesos sin justificar. El director general de Triple III Servicios, Ignacio López, rechazó las imputaciones y alegó que el sobreprecio se debía a las modificaciones del proyecto y al costo de los productos para construirla.

La Auditoría considera que López mintió y que sí hubo gastos injustificados. La nueva vertiente, sin embargo, es la conexión de la filial de Pemex con la oficina de Flores en Los Pinos, que de acuerdo con funcionarios que conocen los documentos, puede plantearse, al menos como hipótesis, actos de corrupción de colaboradores de Calderón.

Algunos ex funcionarios presidenciales, incluso, siempre vieron en Flores la principal sospechosa de irregularidades en lo relacionado al Bicentenario.

Previo a los festejos del 15 de septiembre de 2010, se reveló que varias obras mexicanas que iban a ser incorporadas en el desfile alusivo, fueron canceladas y algunos de los diseños idénticos a los originales fueron, finalmente, presentados por artistas extranjeros que cobraron muy por encima de sus contrapartes. En paralelo, de acuerdo con funcionarios de Hacienda, se encontraron cuentas en el extranjero a nombre de la familia de Flores, cuyos depósitos parecían irregulares.

Flores fue protegida públicamente por el ex presidente Calderón, quien la despidió cuando en el conflicto más brutal en Los Pinos durante su sexenio, se enfrentó con el director de Comunicación Social, Max Cortázar, quien también pagó con su salida.

Flores se fue sin irse. Fue ella el enlace con el hoy finado dueño de Banorte, Roberto González, a quien se le atribuye haber aportado recursos importantes para ayudar económicamente a Calderón tras dejar el poder, y que operó en las elecciones internas por la presidencia del PAN. Quiso ser legisladora en la agonía del sexenio, donde ya no le alcanzó a Calderón la fuerza para imponerla.

Pero ahora sí hay posibilidades de que la estela de Flores lo alcance a él, directa o indirectamente, por no haber frenado el cáncer de la corrupción entre algunos de sus colaboradores y amputado la pierna de donde colgaba Flores que, responsable o no, la sola percepción de que ella fue centro del entramado ilegal del Bicentenario, envolverá irremediablemente a su Presidencia.
 

Raymundo Riva Palacio
FEB 22

Los toques de la maestra Por Raymundo Riva Palacio rrivapalacio@ejecentral.com.mx

¿Perdió la maestra Elba Esther Gordillo el toque? Todo apuntaría que sí después de ver la forma como respondió una pregunta a la conductora de Televisa Adela Micha sobre la forma como se inició como líder del sindicato de maestros. “Entré por el excusado”, explicó escatológicamente, para añadir inmediatamente, “pero salí por la puerta grande”. El episodio se dio en la primavera de 1989, cuando el presidente Carlos Salinas arrancaba su gobierno y acababa de ganar legitimidad por la fuerza, al arrestar a toda la dirigencia petrolera, encabezada por Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”.

Si la detención de los petroleros tenía una lógica económica —golpear al sindicato que ejercía la mayor presión política— que allanara su modelo neoliberal, sin olvidar el agravio personal al haber financiado

“La Quina” un libro donde lo acusaba de asesinato, los movimientos en el magisterio obedecían al equilibrio con las fuerzas políticas que habían puesto en duda su victoria electoral. Con la derecha llevaría a cabo lo que se llamó las “concertacesiones” para que respaldaran su plan económico, y a la izquierda le empezaría a otorgar cotos de poder que le dieran gobernabilidad.

La racional de descabezamiento selecto a grupos de interés había salido de la cabeza del jefe de la Oficina de la Presidencia, José Córdoba, aunque Salinas, de acuerdo con quienes conocen los detalles secretos de aquél episodio, no quería el relevo del líder magisterial, Carlos Jongitud. Lo que llevó a su sustitución fue que se había opuesto a ceder a la izquierda la Sección 9 en el Distrito Federal, que era parte de acuerdos que comenzó a armar desde la noche de la elección Manuel Camacho, quien habló con el ex candidato presidencial Cuauhtémoc Cárdenas y los dirigentes del movimiento de izquierda, para pactar posiciones políticas a cambio de la no violencia, que incluyeron la ciudad de México y Michoacán.

Pero la negativa de Jongitud llevó a Salinas a pedir opciones de relevo. El entonces secretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios, tenía una candidata, pero Manuel Camacho, que había sido designado jefe del Departamento del Distrito Federal, se le adelantó.

Propuso a Gordillo, que había sido promovida por Jongitud en el magisterio, que había dirigido la Sección 36 en el Estado de México y que en ese momento era delegada en Gustavo A. Madero. Salinas preguntó por ella al líder del PRI, Luis Donaldo Colosio, que la conocía, y también la palomeó.

Camacho le ganó la partida a Gutiérrez Barrios, pero no fue el final del camino. Salinas le preguntó a una de las personas a las que más escuchaba, Fernando del Villar, quien estaba comenzando la construcción del CISEN, el servicio de inteligencia civil que nació en el gobierno de Miguel de la Madrid al desaparecer la Dirección Federal de Seguridad. Del Villar coincidía con Córdoba en la estrategia contra los grupos de interés para poder poner en marcha el programa salinista, pero quien le dibujó la viabilidad y factibilidad del relevo fue Javier García Paniagua, quien había vivido dentro de las cañerías del sistema político, a quien había acudido para que, como secretario de Protección y Vialidad del Distrito Federal, limpiara la capital.

Todos ellos participaron en la decisión que llevó a Gordillo a la dirigencia del sindicato. Es decir, si bien es cierto que entró por la puerta de atrás de Los Pinos de la mano del subsecretario de Gobernación, Manlio Fabio Beltrones, no fue “por el excusado”, como ella lo describió, sino como parte de un entramado político en un momento coyuntural de despegue de un gobierno. Gordillo soslayó el contexto y las razones por las que voltearon a verla en la entrevista con Micha, y al desconocer el porqué la hicieron líder minimiza el porqué se ha mantenido en el cargo.

Es contradictorio, pues ha dicho públicamente que los maestros son un factor de estabilidad. ¿Perdió el toque? Es posible. Declaraciones como las vertidas la debilitan y fortalecen a quienes desean verla decapitada del magisterio. La maestra se mostró como una líder que, pese a lo que dice, no está entendiendo su valor como activo en el sistema por lo cual, hoy en día, sí podría ser desechable.
 

Raymundo Riva Palacio
FEB 18