De esta serie de reformas de amplio alcance que se han venido consensuando entre partidos, actores políticos, sectores productivos, económicos y sociales, la que se refiere a la materia financiera tuvo un pequeño retraso en tiempo producto de algunos desacuerdos relacionados con la denuncia sobre el uso de programas federales con fines electorales en Veracruz, Entidad donde habrá comicios en fecha muy próxima.
La postura asumida por el Partido Acción Nacional respecto de estos acontecimientos y el impacto que se pretendió extender sobre la continuidad del Pacto, ha sido curiosamente motivo de un serio conflicto al interior de la dirigencia nacional y algunos legisladores emanados del mismo instituto político.
Por sí solo, el posicionamiento asumido por el partido es criticable a partir de privilegiar el interés de grupo sobre el nacional y más aún lo es cuando se evidencian las diferencias internas que fraccionan a uno de los partidos que integran el Pacto y que afectan un proyecto nacional de gran alcance.
Así las cosas, el grupo de la dirigencia nacional ha gestionado la modificación de la agenda del Pacto para que sea revisada prioritariamente la propuesta de reforma política electoral, mientras que en el Senado de la República sus compañeros legisladores panistas reniegan de los acuerdos y en conjunto con otro grupo perredista anuncian presentar sus propias iniciativas por lo pronto en materia financiera.
Sin duda contar con ese fervor por actualizar nuestra legislación para hace a México más competitivo, es encomiable por el ángulo que se le quiera ver, sin embargo, justamente uno de los propósitos del Pacto es concentrar el debate de los grandes temas para unificar las propuestas y evitar que los intereses grupales o particulares obstaculicen su aprobación oportuna.
De ahí entonces que si el Partido Acción Nacional exige a través de su dirigente ajustes al diseño de la agenda temática y le son concedidos en aras de propiciar las mejores condiciones para debatir, también es dable entonces, exigirles congruencia y unidad de criterio entre sus integrantes, porque no se puede extender una mano para sellar acuerdos mientas con la otra dificulta su operación.
El Pacto por México, es un acuerdo de voluntades, expresión de la buena fe de sus conformantes para favorecer el desarrollo nacional, de ahí que estos eventos se aprecien más como un conflicto interno grave de liderazgo al interior del partido que como una estrategia para sacar ventaja política.