Más enigmas Por Alfredo Sánchez asangu@gmail.com

¿Cómo se consume la música hoy en día? Confieso mi confusión y, por qué no decirlo, mi incomprensión. ¿Cuál es el modo ideal para escuchar y apreciar la música? Depende en buena medida del tipo de música de que se trate. La llamada “música de concierto” tiene sus propios rituales y su apreciación ideal sucede ya sea en la intimidad de la casa, con un buen equipo de sonido, o en la sala de conciertos donde todo mundo está callado y atento a las sutilezas que se ejecutan en vivo. Ahí, por supuesto, es impensable que alguien se ponga a platicar a voz en cuello con su vecino de asiento.

Pero en otros géneros la cosa cambia: los clubes de jazz tradicionalmente son lugares donde la gente bebe, come y platica mientras escucha, con variados grados de atención, a los músicos. Sin embargo, aún en esos sitios suele haber una actitud más o menos respetuosa con los intérpretes: con frecuencia se aplaude cuando un bajista termina de ejecutar un solo brillante y se suele mostrar entusiasmo cuando la música alcanza altos niveles de comunicación con el público; pero también es cierto que en algunos de esos casos la música se convierte solamente en un telón de fondo a los conversadores que poca atención prestan al virtuosismo. Luego están los llamados “conciertos masivos” donde se supone que la música es el pretexto pero es común ver a los asistentes moverse de un escenario a otro, platicar entre ellos frecuentemente a gritos, hacer fila para conseguir una cerveza mientras a lo lejos la música suena, cantar a voz en cuello lo mismo que el vocalista del grupo en turno.  Todo ello parece formar parte de otro tipo de ritual donde la música convoca pero hay muchos otros ingredientes involucrados. Y luego están los conciertos que, aun cuando estén incluidos en la llamada “música popular”, se supone que deberían tener un cierto grado de intimidad por las características de su formato.  

El jueves pasado se presentó Santiago Auserón en su faceta de Juan Perro en un bar.  En algún momento, haciendo alarde de tablas, declaró que la siguiente canción la cantaría sin micrófono.  Lo que buscaba —y lo logró— fue hacer que los asistentes de callaran y le pusieran atención. Su formato —dos guitarras acústicas y voz—  así como su repertorio donde la letra es muy importante, requerían de una audiencia atenta y concentrada,  pero las características del sitio —y acaso también los usos y costumbres del público actual— no permitían una comunicación suficiente. Aún cuando la música forma parte indiscutible de la vida actual, el modo de acercarse a ella varía.  Y no siempre para bien.
 

Alfredo Sánchez
MAY 13

Enigmas Por Alfredo Sánchez asangu@gmail.com

El modo como se consume la música hoy en día tiene mucho de enigmático y confieso que me rebasan las perspectivas al respecto. Las tradicionales tiendas de discos hace rato que están de capa caída, ya no tienen el surtido de hace unos años, han transitado a la venta de películas, instrumentos musicales, adminículos tecnológicos, juegos para Xbox y demás. Por el contrario, las descargas digitales de música parecen ir al alza y ello, aun con algunas incertidumbres, prefigura un escenario en el que las canciones sueltas más que los álbumes completos serán la norma.

Aparecen plataformas de internet donde es posible escuchar gratuitamente discografías completas de cuanto artista se nos ocurra —la llegada a México de Spotify es significativa al respecto—. Al alcance de un click está la posibilidad de conseguir lo que queramos o incluso —como me lo hizo notar alguna vez Alex Otaola— de desaparecerlo para siempre de nuestros discos duros. Nada qué ver con aquellos tiempos cuando adquirir un nuevo disco era toda una odisea. Ahora hasta es posible obtenerlos antes de que aparezcan a la venta. Sin embargo, al mismo tiempo resurge el interés por los discos “de acetato” —algunos los llaman “viniles”—, objetos que parecían absolutamente caducos y que hoy, con no poco de romanticismo, empiezan a ocupar, tímidamente, un lugar. La música sigue estando en todas partes pero se consume de otro modo: hay quien la escucha en sus computadoras, en sus dispositivos de mp3, en sus teléfonos celulares, en los estéreos de sus automóviles. Cada vez más gente aparece con audífonos en las calles, en el transporte público, en bicicleta, presumiblemente escuchando música. ¿Qué música se escucha? Ese es otro de los enigmas, no menores, al menos para mí.

Estas preguntas se me aparecieron luego de asistir al primer concierto en Guadalajara de Jorge Drexler, cantautor uruguayo que por extrañas razones no había estado aquí aunque en la ciudad de México ha hecho al menos ocho conciertos antes. La enloquecida audiencia en la que abundaban jóvenes, que apenas tienen la mayoría de edad, se sabía todas las canciones y las gritaba a voz en cuello. ¿Cómo es esto si a Drexler no lo ponen en la radio, no sale en la televisión, nunca había hecho un concierto en Guadalajara, si su música posee cierta sofisticación que va más allá de las fórmulas consabidas? Enigma. Es internet, me dice alguien, y yo lo creo. Pero al mismo tiempo me sigo preguntando cuando recuerdo que algo parecido ocurrió con Kevin Johansen: ¿qué es lo que está cambiando?
 

Alfredo Sánchez
MAY 6

Nuevas caras en cultura Por Alfredo Sánchez asangu@gmail.com

Los nombramientos recientes en la Secretaría de Cultura de Jalisco han provocado reacciones donde predomina la cautela. Caras nuevas, eso sí, abundan, y varios de los nuevos funcionarios no han tenido experiencias previas en la administración pública, aunque sí en la brega cotidiana donde se han enfrentado no pocas veces a los obstáculos comunes para quienes se dedican al arte desde posiciones independientes.  

Tal es el caso, por ejemplo, del propio Álvaro Abitia,  director General de Desarrollo Cultural y Artístico -dependencia recién creada, por cierto- y de los coordinadores de música -Sibila Knobel-, danza -Sandra Soto- o teatro -Gaby Escatel-.  El reto es complejo pues se ha anunciado una “reingeniería” que supone cambios estructurales y también se ha mencionado la urgencia de una mayor atención al interior del Estado, aunque los presupuestos no parecen favorecer demasiado a las acciones planeadas.

La propia Myriam Vachez me comentó en reciente entrevista que este año tendrían que adaptarse al presupuesto que se dejó asignado y que trataría de gestionar uno más amplio para el año próximo. Eso también se ve difícil pues la cultura no ha sido nunca prioridad para las legislaturas encargadas de repartir los dineros, pero habrá que ver si las labores de gestión de la nueva encargada de la cultura tienen éxito.

En todo caso habrá que conceder, como de suele decir, el “beneficio de la duda” a quienes se integran ahora a este equipo y esperar que hagan un mejor papel que las tres administraciones pasadas, todas emanadas de gobiernos panistas.

Donde quedan muchas dudas hasta el día de hoy es en un recinto muy importante: el Cabañas. No se ha designado director y por lo visto la caballada, para citar a aquel político guerrerense tristemente célebre- está flaca. Un par de nombres han trascendido a nivel de chisme, pero no hay nada concreto. Y es que para un recinto como ese se requiere, en mi opinión,  un perfil complejo, de esos que no abundan por estos rumbos: con experiencia en materia museística y artística y que también tenga contactos y capacidad de gestión para atraer proyectos interesantes,  conseguir patrocinios y financiamientos con imaginación, más allá del expediente fácil de rentar las instalaciones del edificio para guateques diversos.

¿Es el Cabañas una papa caliente? La demora en el nombramiento así parece indicarlo. Lo cierto es que en ese sitio, patrimonio de la humanidad, se necesita un cambio de rumbo muy claro para que esté a la altura de lo que podría ser como espacio museográfico y generador de importantes propuestas culturales de alcance no sólo local sino hasta internacional.

Alfredo Sánchez
ABR 29

Día Mundial del Libro Por Alfredo Sánchez asangu@gmail.com

Mañana 23 de abril se celebra el Día Mundial del Libro. La UNESCO lo instituyó en 1996 y eligió la fecha por la simbólica coincidencia histórica de que ese día del año 1916 murieron nada menos que William Shakespeare, Miguel de Cervantes y Garcilaso de la Vega. Hay una celebración que se realiza cada año en Guadalajara con la lectura pública que organiza la FIL y en la cual este 2013 se leerá la novela Orgullo y Prejuicio de Jane Austen. Pero hay otra, acaso menos vistosa pero muy significativa, que desde hace 13 años es posible gracias al esfuerzo conjunto de Rayuela, diseño editorial, Librerías Gonvill, la imprenta Editorial Pandora y varias librerías de la ciudad. La iniciativa, única en el mundo hasta donde sabemos, es del editor y diseñador Avelino Sordo Vilchis quien cada año hace un libro que se regala a quien lo solicite en las varias librerías que participan: Gonvill, Gandhi, Fondo de Cultura Económica, Porrúa, Siglo XXI, Cervantes y El Sótano.

La idea es que el libro en cuestión sea una especie de celebración del libro mismo, el más asombroso de los instrumentos inventados por el hombre, según decía Jorge Luis Borges, ya que « …los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación».

En 2001 comenzó esta aventura con un volumen escrito por el poeta Jorge Esquinca, una colección de 13 ensayos titulados simplemente Elogio del Libro. Los autores que han participado en la iniciativa son muchos y por razones de espacio no los cito a todos: Luis Vicente de Aguinaga, Vicente Quirarte, Blanca Luz Pulido, Carmen Villoro, Fernando del Paso, Fernando Solana y varios más que han estado como autores únicos o como participantes en un par de antologías que también se han publicado como parte de esta celebración.

El libro que se publica este año y que mañana estará a disposición de los lectores de manera gratuita , es una edición especial de El Libro en Hispanoamérica, un ensayo escrito en 1983 por el destacado bibliófilo, ensayista, historiador, editor y humanista, José Luis Martínez.

La invitación está ahí: mañana soliciten su ejemplar y participen en la celebración.
 

Alfredo Sánchez
ABR 22

Myriam Moscona, Premio Villaurrutia Por Alfredo Sánchez asangu@gmail.com

La búsqueda del origen ha llevado a la poeta Myriam Moscona a escribir una obra singular, con la cual se ha hecho acreedora al premio Xavier Villaurrutia.  El título, que a muchos extrañará, nos da una pista: Tela de Sevoya.  La última palabra corresponde a la forma como se escribe “cebolla” en ladino o judeo español, la lengua de la cultura sefaradí que se encuentra en franco peligro de extinción. Los judíos sefaradíes o sefarditas cargaron con su lengua y su cultura para diseminarla por el mundo luego de que fueron expulsados de España en el emblemático año de 1492. El ladino, que a nuestros ojos y oídos parece arcaico, está detrás de la trama de este libro y el texto de Myriam es, en cierto modo, un homenaje a esta lengua peculiar, muchos de cuyos giros aún encontramos en nuestro propio lenguaje.

La autora ganó, entre otros reconocimientos,  en 1989 el Premio Aguascalientes de poesía, es traductora,  ha ejercido el periodismo cultural y ha publicado libros de artista.

La antigua familia de Myriam Moscona se asentó en Bulgaria y ella, a sus 50 años, decidió ir a conocer el país y a indagar acerca de sus propios orígenes, a “atar cabos”, como escribe en uno de los primeros capítulos, un poco a la rulfiana manera como comienza Pedro Páramo, donde el personaje central afirma llegar a Comala en busca de su padre; Moscona va a Bulgaria en busca de sus raíces y lo que consigue es un poderoso relato autobiográfico de múltiples registros. El libro se anuncia como una novela, pero en realidad es mucho más que eso: hay relato, sí, pero también hay crónica de viaje, poemas, cartas, descripciones de sueños, entrevistas, por lo que sería más exacto describir a Tela de Sevoya como a un libro híbrido.

Cinco años llevó a Myriam hacer este libro, travesía europea incluida, y como era de esperarse tratándose de una escritora minuciosa que en su propia labor poética  ha dado muestras de cuidado con las formas y el lenguaje, se trata de un libro impecablemente escrito que nos va adentrando poco a poco en ese peculiar universo cultural donde aparecen, entre otros personajes, las fuertes imágenes de una abuela cruel y la dolorosa de una madre agobiada por la enfermedad.

Tela de Sevoya, el sorprendente y refrescante debut narrativo de Myriam Moscona, ha sido  publicado por la editorial Lumen.
 

Alfredo Sánchez
ABR 15

México, DF en vacaciones Por Alfredo Sánchez asangu@gmail.com

La Ciudad de México, siempre intensa, le depara al viajero ocasional sorpresas varias.  A mí, por ejemplo, la semana pasada me permitió ver de cerca algunas opciones interesantes en materia de medios de comunicación: Código DF, la emisora por internet del gobierno capitalino, con una programación cultural apreciable; Rompe Viento TV, un canal de televisión, también en internet, con contenidos fundamentalmente noticiosos y analíticos, que buscan darle la vuelta a las informaciones oficiales; la legendaria Radio Educación, donde tradicionalmente se han dado a conocer opciones musicales insólitas;  lo mismo que  Horizonte, la emisora del Instituto Mexicano de la Radio, donde tuve el gusto de departir un rato con la destacada cantante Iraida Noriega en su programa de cada viernes llamado Efecto Mariposa. Son solamente algunas de las opciones que existen en algo que podríamos nombrar “cultura alternativa desde los medios de comunicación”.   Es notable observar cómo las señales a través de internet se abren paso de manera cada vez más potente, aunque su supervivencia económica aún sea incierta.

Entre otros descubrimientos interesantes, cayó en mis manos el libro Erremental, viñetas viajadas de Rocanrrol de una pequeña editorial llamada Letritas del Changarrito.  Su autor Arturo G. Aldama, presenta una serie de textos  relacionados con el mundo musical desde la óptica del fan que trata de descubrir vertientes interesantes y poco advertidas. Los textos, muy bien escritos y que van más allá de la crítica musical que de modo muy superficial puebla las “revistas especializadas”, se refieren a gente como Jaco Pastorius, los Modern Lovers, Alex Chilton, Jonathan Richman o Charly García, por citar solamente algunos temas.

También tuve la fortuna de hacerme del CD-DVD más reciente del grupo Monocordio, gracias a su líder y compositor Fernando Rivera Calderón,  donde se registra su muy emotiva presentación en el Teatro de la Ciudad en 2011.

Y finalmente, una visita al imponente Claustro de Sor Juana me permitió conocer el libro Pasiones y Obsesiones, secretos del oficio de escribir, una coedición del Claustro con el Fondo de Cultura Económica en el cual la compiladora, Sandra Lorenzano, reúne textos  donde autores como  Mario Bellatin, Adolfo Castañón, Jorge Fernández Granados, Rafael Lemus, Mauricio Montiel, Myriam Moscona y muchos más, revelan los secretos íntimos de sus propias escrituras. Un libro que estará en circulación en las próximas semanas y que puede ser aleccionador para jóvenes escritores o en general, para aquellos interesados en indagar sobre los procesos creativos individuales.
 

Alfredo Sánchez
ABR 7

Bebo Por Alfredo Sánchez asangu@gmail.com

El título de esta columna no es una etílica declaración, sino el sencillo nombre con el que conocimos a un enorme pianista cubano que en realidad tenía uno casi tan largo como su propia vida: Dionisio Ramón Emilio Valdés Amaro.  

Bebo Valdés anduvo muchos años por este mundo, de los cuales la mayor parte los pasó sentado en el banquito de un piano.  Si echamos un vistazo a su discografía podremos percatarnos de que su vida musical fue fructífera y generosa, aunque también hay que decir que el reconocimiento mundial llegó hace no mucho, en buena medida por intermediación del cineasta español Fernando Trueba, quien, entre otras cosas,  produjo el documental Calle 54 y el disco de colaboración de Bebo con el cantaor Diego el Cigala, que fue una catapulta internacional: una fusión entre el flamenco y la música cubana que resultó de enorme atractivo en todas partes.  

Pero vayamos un poco atrás: luego de una intensa carrera en Cuba donde tocó con todas las orquestas de la época, llega la revolución y Bebo decide abandonar la isla. Vive en varios lugares -México entre ellos, donde fue director musical de Lucho Gatica- en un relativo anonimato. Ya setentón, en 1994 recibe la invitación de otro exiliado cubano, Paquito de Rivera, para grabar un disco, y años después comienza la relación con Trueba que habría de reportarle muchos discos vendidos y numerosos premios y reconocimientos.

Pero más allá de esos ingredientes anecdóticos, lo que hay que reconocer es la enorme sensibilidad musical y pianística de Bebo, un hombre que dentro de la complejidad de su trabajo parecía estar haciendo lo más sencillo del planeta al abordar los géneros de raigambre afrocubana. A diferencia del de su exuberante hijo Chucho, otro monstruo cubano del piano, el trabajo de Bebo parecía un tanto modesto sin serlo.

Bebo Valdés pasó sus últimos años residiendo alternativamente en Málaga, España y en Estocolmo, Suecia donde finalmente murió hace unos días. Tenía no pocos años: 94 y la última época padeció esa triste enfermedad, el Alzheimer que, como decía una nota del diario El País, “tenía a su memoria bailando en una nube”.  

Ahí quedan sus discos y algunas imágenes en Youtube donde podemos constatar  la grandeza de este “caballón”, como le decían por su enorme figura, que partió con todo y piano el pasado 22 de marzo.
 

Alfredo Sánchez
ABR 1

Pancho Villa, según EKO y Taibo Por Alfredo Sánchez asangu@gmail.com

La editorial Sexto Piso, una de las más interesantes y arriesgadas del país, publicó recientemente un libro muy especial. Se trata de una novela gráfica de corte histórico, escrita por Paco Ignacio Taibo II e ilustrada por uno de los más destacados artistas gráficos del país: EKO. En los últimos tiempos la novela gráfica goza de una popularidad que no sé si llamar inusitada, pero que ahora es utilizada por estos dos autores para acercarnos a la historia, o al menos a un episodio de nuestra accidentada historia nacional.

A EKO, cuyo nombre real es Héctor Estanislao de la Garza Batorski, se le reconoce desde hace años sobre todo por sus ilustraciones y grabados de corte erótico -¿cómo olvidar a aquella Denisse, protagonista de muchos de sus dibujos?-, pero también hay que mencionar su trabajo reciente de corte entre político y filosófico (los libros Aforismos y máximas editado por Jus, o Consejos para un aspirante al poder, realizado en colaboración con su compañera Avelina Lésper, por citar dos ejemplos).

Ahora, con Pancho Villa toma Zacatecas, ha emprendido, junto a Taibo II, un proyecto aventurado que representa una gesta de carácter épico para el que tuvo que hacer más de cien grabados que al hojear el libro, de más de 300 páginas, impresionan por su calidad pero también por su expresividad. Todo partió, cuenta EKO, de una imagen propuesta por Taibo: un llano, un desierto, en cuyo centro hay una enorme humareda negra. Por supuesto que en las ilustraciones del libro se nota la huella de Posada y del Taller de la Gráfica Popular, pero también está el lenguaje particular del ilustrador donde aparece, sí, el humo negro en el desierto, pero también unos cielos abigarrados, retorcidos y tormentosos, muchos caballos, soldados, calaveras, armas y hasta imágenes jocosas como la de la portada: Pancho Villa montado en una motocicleta de la época marca Indian.

La historia, donde se mezclan elementos reales con algunas licencias de ficción, es contada simultáneamente por las palabras de Paco Ignacio y los grabados de EKO, y en ella se da cuenta del horror y la crueldad de la guerra a partir de una anécdota sencilla que da pie al relato: un general villista, borracho, asesina a un compañero y luego es fusilado por órdenes de Pancho Villa.

Pero el trabajo de ambos no se detendrá con esta obra pues ahora tienen el proyecto de hacer otra novela gráfica sobre el muralismo mexicano, “lo más valioso que México ha aportado al mundo en materia de arte”, asegura EKO.
 

Alfredo Sánchez
MAR 25

Algo se mueve Por Alfredo Sánchez asangu@gmail.com

Las noticias de la semana pasada se asemejaron a pequeños terremotos que, uno piensa, pudieran estar relacionados con los muchos cambios que eran de esperarse dados los tiempos que corren. El ámbito federal, estatal, municipal y universitario cambian, y los reacomodos son inevitables.

En ese contexto de transformaciones, y particularmente en alusión a la Universidad de Guadalajara, nos enteramos, primero, de la suspensión este año de la Feria Internacional de la Música (La FIM, para los cuates). La versión oficial aludió a problemas presupuestales y se insinuó que ahora pudiera convertirse en una bienal a partir de 2014. Lo cierto es que, haya sido por motivos económicos o por otros ingredientes adicionales que no se han difundido, la reestructuración de la FIM será inevitable, aunque por el momento no haya pistas de hacia dónde irá y en qué se podría convertir. Hace algunas semanas una promotora que participaba intensamente en la Feria anunció en su perfil de Facebook su salida de ella aludiendo a desencuentros con la organización. Esa pudo haber sido una primera señal de lo que vendría. Se sabe del entusiasmo que en diversos ámbitos de la vida musical del país ha provocado la FIM como acontecimiento único en su tipo en México. Ojalá que se pueda repensar la Feria en los mejores términos posibles.

Por otra parte, la inesperada despedida de Nubia Macías a la dirección de la FIL provocó muchas reacciones y especulaciones. Hay que decir que predominaron de manera abrumadora los elogios a Nubia tanto en lo profesional como en lo personal. Los 10 años que estuvo al frente de la Feria fueron de consolidación y crecimiento y ahora se plantea un reto mayúsculo para quien tome el cargo. Es de suponerse que el cambio no ocurrirá sino hasta que Tonatiuh Bravo haya asumido la rectoría de la UdeG. Han circulado versiones no confirmadas sobre las posibles causas por las que Nubia habría renunciado y tampoco ha faltado quien aventure nombres de posibles sucesores. En cualquier caso lo que toca es esperar a que se definan las cosas y permanecer atentos a la reestructuración —imagino que también aquí la habrá— del gran acontecimiento que cada año significa la Feria Internacional de Libro de Guadalajara, y de qué manera este cambio pudiera estar relacionado con otros que se cocinan en los diversos escenarios culturales del estado y del país.

Finalmente hay que añadir que en el ámbito estatal aún hay muchos nombramientos pendientes en la reciente administración de Myriam Vachez. ¿Quién quedará en el Cabañas? ¿Quiénes en las direcciones de música, teatro, danza, artes escénicas, etcétera? Misterio aún.
 

Alfredo Sánchez
MAR 18

Alvin Lee, muchos años después Por Alfredo Sánchez asangu@gmail.com

En estos días, cuando las técnicas se han expandido y hay tanto virtuoso circulando por Youtube, quizás cueste trabajo apreciar a un guitarrista como Alvin Lee que fue una especie de héroe para quienes nos iniciábamos en los caminos del rock a finales de los sesenta.

Alvin Lee, quien acaba de fallecer luego de una inesperada complicación después de una operación de rutina, fue el líder de un grupo inglés llamado Ten Years After que, como varios más en el Reino Unido, reinventaban las raíces del blues y las llevaban hacia los terrenos de lo eléctrico con gran energía. Yardbird, Savoy Brown, Cream, Led Zeppelin, son solamente algunos de ellos y la década de los sesenta fue su escenario natural. Pero lo que verdaderamente catapultó la imagen y el prestigio de Alvin Lee fue su participación en el festival de Woodstock, registrada, primero, en el álbum triple conmemorativo y tiempo después en la película del mismo nombre. El solo guitarrero inicial y los 10 minutos siguientes deslumbraron al mundo: se trataba del más rápido ejecutante de las seis cuerdas en el rock, además de un enérgico cantante. A partir de ese momento quedó claro que no habría ningún concierto de Ten Years After que no inlcuyera alguna versión -entre más larga, mejor- de aquel Goin´ Home woodstokiano.  Quién sabe si habrá sido una especie de maldición para Alvin Lee, pues se trataba básicamente de una canción de rocanrrol básico, mientras que los discos del grupo contenían temas de una mayor sofisticación y búsqueda musical.  También es justo decir que una de esas canciones, I´d love to change the world se convirtió en un un éxito mundial del grupo y hasta el día de hoy se incluye en las previsibles programaciones de oldies.

El estilo de Alvin Lee tenía mucho de blues pero también coqueteaba con el jazz y, por supuesto, con los pioneros de la guitarra del Rock and Roll de los cincuenta, todo lo cual le dio sin duda una personalidad particular. Las giras extremas y supongo que la necesidad de tocar una noche tras otra el viejo éxito de Woodstock condujeron al agotamiento de la fórmula Ten Years After y su posterior disolución. Sin embargo Alvin Lee continuó por su cuenta con una carrera modesta pero consistente sobre todo en Inglaterra, dentro de la cual hubo muchos discos grabados y colaboraciones interesantes con otros guitarristas como Mick Taylor y George Harrison.

Descanse en paz el nativo de Nottingham, gran guitarrista, compositor y cantante, quien quizás finalmente haya encontrado el camino a casa.
 

Alfredo Sánchez
MAR 11