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Pablo Latapí
AGO 17 2017
Errante peregrino

Por Pablo Latapí platapi@hotmail.com

Candidatos Enanos

Las cosas están cambiando. La primera vez hace algunas semanas que el empresariado mexicano, en voz de la COPARMEX, hablaba de proponer a las autoridades hacendarias una reforma fiscal, señalaba con tono hasta de enojo que en nuestro país es ya inaudito seguir con una carga fiscal muy elevada, que exprime y fiscaliza particularmente a la clase media, mientras que el sector gobernante sigue destapando semana tras semana casos groseros de corrupción sin que haya verdaderamente acciones en su contra.

Recordar que los ex gobernadores que están presos es porque han sido señalados por sus sucesores, en todos los casos de partidos de oposición. Aquellos estados donde hay acusaciones fuertes, como Coahuila, donde ganó el mismo partido reina la total impunidad.

Esa primera propuesta de la COPARMEX tenía una lógica brutal. pues es muy disparejo que exista un cobro rígido de impuestos, y una carga tan alta a los causantes cautivos (sólo 4 de cada 10 mexicanos), mientras el equivalente al 10 por ciento del PIB se va en corrupción y la mayoría de nuestros paisanos vive en la informalidad.

Que yo recuerde, era la primera ocasión en décadas que el sector empresarial dejaba de ser tolerante y mesurado con los políticos para adoptar una postura mucho más crítica.

Ya después, cuando la propuesta se volvió formal y se le presentó a la Secretaria de Hacienda, se había mesurado el mensaje y bajado el tono, se omitió el argumento de la corrupción, y quedó en 10 puntos en los que sí se incluye una disminución de impuestos, pero más enfocada a permitir que el sector privado tenga más recursos para invertir y para desahogar un poco a la clase media.

Y es que esa postura del empresariado es muestra de que por fin las cosas están cambiando.

Hay un gran fastidio y falta de tolerancia hacia la clase política, aunque ésta no lo está entendiendo.

El factor del descontento es ya un jugador importante en la vida nacional, y jugará un papel cada vez más importante conforme pase el tiempo.

Estamos convencidos que cuando se habla de los bajísimos índices de popularidad del Presidente Peña en realidad esos índices son una media que evalúa a toda la clase política mexicana. Sólo ellos están contentos consigo mismos, pero seguramente por el extraordinario negocio que es estar metido en la política.

Y tan no han medido el fastidio y el descontento que siguen ocupados en ver cómo elegir a sus candidatos, y lo hacen tal como lo venían haciendo desde hace décadas. Discuten ellos, grillan ellos, y se aplauden ellos, sin echar si quiera un ojo hacia afuera.

En los próximos meses seremos testigos de los famosos “destapes”, pero también de cómo esas decisiones aterrizan a nivel popular. Vale la pena no perder detalle.

Estamos seguros que asistiremos a un escenario inédito donde los candidatos nacen enanos, por el fastidio, y se irán haciendo cada vez más pequeños conforme avance el tiempo.

Pablo Latapí

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