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Jaime García Elías
AGO 8 2017
Entre veras y bromas

Por Jaime García Elías opinion@informador.com.mx

– Margarita

Margarita tiene prisa. Cualquiera percibe que a Margarita –como se dice coloquialmente– se le queman las habas…

-II-

Se trata, obviamente, de Margarita Zavala. Discreta –a diferencia de otras “primeras damas” que en este país han sido– durante el sexenio de su esposo, Felipe Calderón Hinojosa, como Presidente de la República, la señora Zavala mostró su juego desde hace dos años: cuando Hillary Clinton buscaba apenas la candidatura del Partido Demócrata al cargo que su esposo, Bill, desempeñó de 1993 a 2001 como presidente de los Estados Unidos –campaña que, como consta en actas, tuvo un desenlace absolutamente anticlimático–, Margarita reveló sus intenciones de buscar la postulación del PAN como candidata a Presidente de la República. Una lista de aspirantes que se va haciendo extensa: desde Rosario Ibarra de Piedra, en 1982, hasta Josefina Vázquez Mota, en 2012, la presencia femenina en los votos para la primera magistratura del país ha sido sistemática.

La premura de Margarita porque su partido –con el que tiene vínculos de sangre, ya que su padre fue militante del PAN desde sus años heroicos de idealistas de la política– mueva pieza, es, dice, “una urgencia nacional” considerando que en lo que el calendario político da luz verde a las campañas propiamente dichas, “López Obrador –aspirante declarado por Morena– y el PRI”, merced al “madruguete”, toman ventaja.

-III-

Consciente de que otros tres o cuatro panistas también hicieron públicas sus intenciones de buscar la postulación de su partido, Margarita se pronunció porque el PAN designe cuanto antes “al más competitivo”; es decir, al más idóneo para participar en la competencia… aunque no necesariamente al más competente, entendido como el más capacitado, por su preparación o su experiencia, para el cargo que aspira a desempeñar…

“El más competitivo”, como varias veces ha sucedido en la historia de las elecciones en México, es el candidato ideal: el más atractivo para un electorado que, poco analítico –el mexicano común no tiene empacho en declarar su aversión a la política…– fácilmente puede ser seducido por una presencia física más o menos atractiva y engatusado por un “rollo” demagógico.

La gran pregunta es si los cargos públicos que Margarita ha desempeñado –diputada local en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (1994-1997) y diputada federal por representación proporcional en la LIX Legislatura (2003-2006)– hacen de ella, no la candidata “más competitiva”, sino la ciudadana más competente (¡que es muy distinto…!) para la grave encomienda que aspira a desempeñar.

Jaime García Elías

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