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Alejandro Maciel
JUL 29 2017
Autoridad Deportiva

Por Alejandro Maciel amacielch@gmail.com

El “otro” Jordan

Sabemos que el apellido Jordan está grabado con letras de oro en la historia del deporte mundial, pero pocos saben que viene otro que lleva ese nombre, y que comparte esa garra y destreza, pero para jugar al golf, y que nos acaba de regalar uno de los finales más increíbles en la historia de los Majors.

Jordan Alexander Spieth nació en Dallas, Texas, el 27 de julio de 1993, y desde muy pequeño tenía bien claro lo que quería hacer de su vida y en qué quería convertirse. A base de ir forjando un carácter a prueba de todo, en gran parte gracias a la discapacidad de su hermana menor, Ellie, Jordan nunca ha perdido la perspectiva de ser el mejor golfista del planeta, y de seguir los pasos de figuras como Jack Nicklaus y Tiger Woods.

La muestra más clara hasta este momento de esa ambición y garra, la acaba de ofrecer el domingo pasado en el campo de Royal Birkdale, en la edición 146 del Open Británico, cuando las circunstancias y el panorama lucían muy pero muy oscuros.

Spieth, con sus escasos 23 años, estuvo fallando “putts” cortos todo el día, hasta que finalmente perdió el control en el “tee” del hoyo 13. Después de declarar ese tiro injugable, tardó cerca de 30 minutos en decidir dónde “dropear” su bola, para terminar escapándose con un milagroso “bogey” de ese hoyo, pero perdiendo la punta por primera vez en todo el fin de semana.  

A partir de ese momento, comenzó una de las historias más improbables en la historia del golf, y en lugar de derrumbarse como la mayoría imaginábamos, inicio una cátedra de temple y concentración, como pocas veces se han visto en un deportista.

El joven texano casi se apunta un hoyo en uno en el hoyo 14, que terminaría en “birdie”, en el 15 embocó un “putt” para águila impresionante, en el 16 haría otro “birdie”, y finalmente en el 17 sepultaría las esperanzas de Kuchar con otro largo “birdie”. Resumido quizá suene simple, pero los que tuvimos la oportunidad de seguirlo, fue como si hubiéramos entrado a una realidad alterna: “El Mundo de Jordan Spieth”.

Como después lo reconocería el propio golfista, hasta el hoyo 13 fue perseguido por los fantasmas de su debacle en la ronda final del Masters 2016, que fue la última vez en la que lideraba un Major el último día, pero finalmente fue esa mentalidad ganadora la que terminó imponiéndose, y devolviéndole la “Claret Jug” que tanto anhelaba.

Hoy podemos decir que es apenas el segundo jugador en la historia (junto con Nicklaus) en ganar tres torneos grandes a la edad de 23 años. El destino le augura cosas grandes a este chico, que bien podría seguir los pasos del mismo “Oso Dorado” y del “Tigre”, ¿y por qué no?, incluso superarlos…

Alejandro Maciel

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