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Pablo Latapí
JUL 27 2017
Errante peregrino

Por Pablo Latapí platapi@hotmail.com

Gracias al Pique

Gran noticia que exista un pique público y abierto entre el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval y el alcalde de Guadalajara Enrique Alfaro. Malo que fuera en privado y en lo oscurito.

Ambos pelean (en el mejor sentido de la palabra) por ganar la agenda mediática (reflectores y espacios en los medios de comunicación) y demostrar quién de los dos es “más políticamente correcto”.

Y en ese afán por destacar están pasando cosas interesantes y se abren espacios que quienes somos promotores de la auténtica democracia no podemos desaprovechar.

Desde el luego está el ejercicio de Ratificación de Mandato, que con todas sus críticas y reservas no deja de ser una gran oportunidad de tomar el pulso a la ciudadanía sobre lo que piensa de su gobierno, y sobre todo observar qué tanto interés hay en participar en este tipo de ejercicios.

Pero más interesantes aún son los temas que han surgido con el Sistema Estatal Anticorrupción. Con miras a convertirse en un promotor de la participación ciudadana, el gobernador propuso que así como un grupo de representantes de la ciudadanía propondrá a los candidatos a Fiscal Anticorrupción, ese mismo representativo deberá nominar a los candidatos a Fiscal General (posición clave para el Estado), auditor superior e incluso a los magistrados del polémico Tribunal Administrativo.

Se le está otorgando a ese representativo, al que llamarán Comité de Participación Social, un papel preponderante como representante de la ciudadanía en decisiones importantes, porque además de las nominaciones tendrá funciones de supervisión del desempeño tanto de los fiscales como del auditor y los magistrados.

El quid de la cuestión es que quienes estén en ese Comité, que estará integrado por cinco personas, tendrán una chamba de tiempo completo y cobrarán por ello. Serán elegidos por un Comité de Selección, éste sí honorarios, integrado por nueve personas sugeridas a su vez por distintas Universidades y Organizaciones.

Todo el secreto del éxito o el fracaso del proyecto está en quiénes van a ser seleccionados tanto para la Comisión como para el Comité.

La primera convocatoria, la de la Comisión debe haber sido publicada por el Congreso del Estado entre ayer y hoy.

Hasta ahora, y por lo menos en el discurso, se ha enfatizado en la necesidad de que los elegidos para ambas instancias sean ajenos a la política, y que el proceso y esas personas estén blindados a los partidos y sus intereses.

Y ahí es donde hay que tomarles la palabra: desde cualquier puesto, medio o espacio exigir que el proceso sea honorable y transparente, y que efectivamente quienes queden sean totalmente ajenos a los partidos.

Todo un reto.

El riesgo de no hacerlo es obvio: estaríamos creando un nuevo organismo, sujeto a las cuotas de los partidos, y que en la perversión de la política mexicana podría convertirse en un “meta congreso”, una buena chamba para cinco políticos, que sería otra cueva más de simulación y opacidad.

Aquí hay que aplicar marcaje personal.

Pablo Latapí

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