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Jaime García Elías
JUL 22 2017
A propósito

Por Jaime García Elías opinion@informador.com.mx

* Otra fórmula

Por alguna misteriosa razón no alcanza a entenderse que, sin soslayar el grado de responsabilidad que le cabe en el proceso, el problema medular de la Selección mexicana que participa en la Copa Oro no consiste en que el entrenador sea incompetente o porfiado o las dos cosas, sino en que la materia prima de la que puede echar mano tiene las limitaciones que en mayor o menor grado han aflorado en los cuatro partidos disputados hasta ahora.

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Juan Carlos Osorio, contra lo que con tanta insistencia se sostiene en los medios que, acaso para jactarse de que no tienen pelos en la lengua o simplemente para estar a la moda, se han sumado al orfeón que critica las “rotaciones”, condena la inconsistencia de las alineaciones y remata sus reproches aseverando que “lo único que lo salva son los resultados” —como si los resultados, en su caso, fueran consecuencia del azar o de los famosos “imponderables del futbol”—, pudo optar por otra fórmula con la que probablemente el funcionamiento del equipo merecería mejores calificaciones… pero tampoco se salvaría de la crítica feroz.

Osorio está resintiendo en carne propia, ya desde ahora, las consecuencias del sistema de competencia que ha facilitado la incorporación o la naturalización en masa de jugadores extranjeros en los equipos mexicanos.

Puesto que esas son las reglas del juego, pudo salvar el pellejo suscribiéndose al cómodo expediente que las mismas reglas contemplan: incluir en la “Selección Nacional” (así, con comillas), como otros entrenadores “nacionales” han hecho en el pasado, a los jugadores naturalizados que hicieran falta. Si el “Guille” Franco, Gabriel Caballero, Matías Vuoso, Sinha, Damián Álvarez, el “Chaco” Jiménez y varios más que se ocultan en los vericuetos de la memoria han ocupado plaza en el Tri, nada de sensacional hubiera tenido que para la Copa Confederaciones, primero, y la Copa Oro, después, se hubiese llamado a los jugadores naturalizados que hicieran falta… aun a sabiendas de que los logros que por esa vía se consiguieran, difícilmente podrían ostentarse como genuinos representativos del futbol mexicano.

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Colofón: si al cocinero se le proporcionan tortillas y frijoles, es probable que pueda confeccionar unos soberbios tacos de frijoles, unas suculentas enfrijoladas o una exquisita sopa tarasca… pero difícilmente podría preparar langostino al termidor, pato al orange o simples tortas de jamón.

(Claro: a no ser que fuera, además de cocinero, mago).

Jaime García Elías

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