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Diego Petersen
JUL 10 2017
En tres patadas

Por Diego Petersen diego.petersen@informador.com.mx

Síndrome del “No era penal”

No aprenden que no aprenden, podríamos decir, parafraseando aquel demoledor titular de The Economist (“No entienden que no entienden”). La segunda reunión de Peña Nieto con Donald Trump, ahora ya presidente, terminó exactamente igual que la primera: Trump dice la última palabra y gana el partido sin que Peña pueda meter la manos.

La de Trump es claramente una estrategia. Es, dirían los aficionados al futbol, una jugada de pizarrón, planeada y ensayada durante la semana. No se quién soltó la pregunta, apresurada, final, gritada desde algún rincón “¿México pagará por el muro?”; “Absolutamente”, contestó el presidente estadunidense y, una vez más dueño “absoluto” de la situación; el magnate del pelo naranja marcó el gol y pitó el final del partido. Y una vez más, el Gobierno mexicano salió a dar explicaciones innecesarias,  totalmente perdido y con un discurso patético. Cualquier parecido con el “no era penal” no es mera coincidencia; es una forma absurda de justificar la derrota.

Peña volvió a perder en el frente a frente, cuando en realidad desde la toma de posesión México ha hecho un gran partido. Lo indicadores ahí están. Todo lo que se temía ante la llegada del presidente republicano no ha sucedido. El peso recuperó terreno. El famoso efecto Trump quedó prácticamente anulado. Si el dólar no baja más es porque se topó con el efecto Videgaray, es decir la deuda. El superávit comercial de México no solo no se redujo sino que aumentó. El Tratado de Libre Comercio sigue vivo y funcionando y para muestra la gestión del tema azucarero. La renegociación está en marcha pero no en una situación de debilidad como se preveía. El famoso muro es cada vez más absurdo y  lejano; su inicio se pospone una y otra vez porque no tiene sentido. Hay menos deportaciones, y también menos cruces ilegales en la frontera. De todos los efectos nocivos que se esperaban de la era Trump quizá lo único realmente preocupante es la crisis humanitaria en la frontera norte por la cantidad de migrantes que se quedan varados sin poder seguir su curso hacia el norte.

Si ya saben cómo me pongo pa’ qué me invitan, dijo un clásico de las redes sociales. Lo único que no puede alegar la Cancillería  es que no sabían cómo se pone Trump y que era de esperar  que hiciera lo mismo. Que la misma jugada te tome por sorpresa es una genialidad del atacante; que te lo hagan dos veces es un error de la defensa. Es inconcebible e inexplicable que tras la experiencia del año pasado hayan dejado que, después del encuentro, hubiera rueda de prensa  y que no hubieran acordado previamente cuál sería la versión oficial, incluyendo esos temas tan incómodos para México.

Un partido bien jugado se pierde por una distracción de último minuto. ¿Dónde he visto esto?

Diego Petersen

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