Guadalajara, Jalisco

Martes, 25 de Julio de 2017

Actualizado: Hoy 11:35 hrs

21°

Síguenos:

Martín Casillas de Alba
JUL 1 2017
El sonido y la furia

Por Martín Casillas de Alba malba99@yahoo.com.mx

El arribismo en el cine de Gavaldón

“Tal vez la mejor aportación que hizo Roberto Gavaldón (1909-1986) con sus melodramas urbanos de la segunda mitad del siglo XX, fue la de haber expuesto de una manera cruda el arribismo petulante de las élites triunfantes de tal manera que, siete décadas más tarde, comprendemos mejor el México que le tocó vivir y que supo retratar en un espejo en el que nos seguimos mirando perplejos”, dice Carlos Bonfil en Al filo del abismo. Roberto Gavaldón y el melodrama negro (Secretaría de Cultura, 2016), un libro que Roberto su hijo, amigo y homónimo del director cuidó y recordó algunas de las películas que dirigió su padre, parte del acervo del cine mexicano.

La vorágine de los nuevos medios, la filmación digital, la avalancha con toda clase de películas, festivales y novedades, todo esto, frente a las nuevas generaciones, los famosos Centennials que ven las cosas a través de su portátil o tableta o con esos lentes y la realidad virtual que poco a poco se va abriendo camino, así como, la facilidad con la que ven en tiempo real lo que les interesa, como los deportes, accidentes o guerras, hace que las joyas del cine del siglo pasado las vean como algo anacrónico tal como era la elegancia de esos arribistas que bien acusó Gavaldón, vestidos de blanco y negro para pasearse en la pantalla grande cuando la urbe crecía y no tenía conciencia de sus problemas de crecimiento.

“El pulso de la urbe en la década de los 40’s —a través de los ojos de los gangsters y las mujeres fatales, de los antihéroes melancólicos, los villanos, esos solitarios del abismo en busca de una redención de la novela a la pantalla— están fielmente retratados y sus personajes muestran una gran complejidad psicológica inmersos en atmósferas opresivas que, como muchos otros elementos de la obra de Gavaldón, escapan de las fórmulas convencionales”, apunta Bonfil.

Hay de todo en esas tramas en donde encontramos, por ejemplo, la doble identidad, la personalidad dividida como en La otra (1946); o las vanidades desbordadas en La noche avanza (1951) y los amores contrariados por la fatalidad o el desencuentro, como lo sufrimos En la palma de tu mano (1950) o El niño y la niebla (1953) —que podemos ver completas en YouTube.

La sala en los cincuentas era el Cine Balmori y las estrellas eran unas mujeres como Leticia Palma, Anita Blanch, Gloria Marín, Dolores del Río de una elegancia proustiana; María Antonieta Poins y María Félix, la Doña, tan mala actriz con bellos eran sus ojos y un cuerpo que deslumbraba a medio mundo a pesar de su voz de bajo profunda; Rosario Granados y Miroslava, la mujer de mármol que se quitó la vida en 1955 y Prudencia Grifell, la madre y luego la abuela bragada de la pantalla grande.

Las actrices y sus dramas eran un tema de conversación cuando las parejas salían a los cabarets para ver a Tongolele bailar el mambo, tal como lo hacían en esa época en el cine los galanes como Víctor Junco, Pedro Armendáriz, Arturo de Córdoba, David Silva, Carlos López Moctezuma y Domingo Soler, uno más de la dinastía de actores.

Desde 1946 Roberto Gavaldón se asoció con José Revueltas para que fuera su guionista. Era un escritor y militante político, que pasó unos años en la cárcel por ser del Partido Comunista, pero que aportó argumentos y adaptaciones, como Vida robada hecha con el suspenso necesario y el crimen pasional de las hermanas gemelas con un conflicto de identidad con una Dolores del Río que actúa en función de su ambición. Bien contadas estas historias con unos guiones que nos mantienen al borde de la butaca, mientras se despliega sus historias, como lo pudimos recordar al ver este libro.

Martín Casillas de Alba

EL INFORMADOR valora la expresión libre de los usuarios en el sitio web y redes sociales del medio, pero aclara que la responsabilidad de los comentarios se atribuye a cada autor, al tiempo que exhorta a una comunicación respetuosa.

En caso de considerar que algún comentario no debería mostrarse por ofender a otras personas, instituciones, o ir contra la Ley, cualquier lector puede denunciarlo utilizando el botón de a la derecha de cada comentario.

PARA MOSTRAR LOS COMENTARIOS DE ESTA NOTA PULSA EN ESTE AVISO

:: Más Autores