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Diego Petersen
JUN 19 2017
En tres patadas

Por Diego Petersen diego.petersen@informador.com.mx

Ahogado en un tuit

Hace unas semanas, en el programa de radio Imagen Jalisco, el gobernador Aristóteles Sandoval se comprometió públicamente que en la primera semana de junio tomaría una decisión definitiva sobre El Zapotillo y el agua para Guadalajara. A las cúpulas empresariales les dijo que a más tardar el martes 13 de junio les daría una respuesta definitiva. Pasaron las dos fechas prometidas y no ha dicho una sola palabra sobre el tema y, lejos de acercarse a una definición, el Gobierno está cada día más lejos de ella.

El gobernador esperaba que con la entrega de resultados del estudio que encargó a UNOPS (la agencia de las Naciones Unidas dedicada a la consultoría sobre obra pública) todo sería cuestión de decir: he aquí los resultados y los astros se alinearían en torno a ello. No fue así, y no lo fue por una sencilla razón: lo que hizo la UNOPS fue generar modelos a partir de los datos ya existentes. Esto es, no hizo nuevos estudios (no podía hacerlos, pues se requieren datos de muchos años para generar un estudio diferente) sino reinterpretación de los realizados por las agencias mexicanas: Comisión Nacional del Agua (CNA), Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), Comisión Estatal del Agua (CEA), etcétera, y como toda interpretación está siendo duramente cuestionada y discutida. Lo de menos en este momento es si la interpretación de UNOPS es correcta o no, la pregunta es si tiene la credibilidad para poner sobre la mesa una visión distinta, si los 4.5 millones de dólares gastados en esta mediación realmente solucionarán el problema. A juzgar por la forma en que se van colgando los tiempos, no. Y no es culpa de la UNOPS sino del que lo hizo compadre, es decir el Gobierno de Aristóteles Sandoval.

Al calor de las campañas electorales el gobernador se comprometió a que no se inundaría el poblado de Temacapulín. Cuando aparentemente la promesa había sido olvidada, días antes de tomar posesión lo reiteró en un tuit y de entonces para acá no ha sido capaz se tomar una postura y mantenerla. Decir que la presa va y enfoquémonos en resolver de la mejor manera posible el problema de los habitantes de Temaca, o decir la presa no va y enfrentarse con el Gobierno federal con los argumentos políticos, ecológicos y legales pertinentes.

Los políticos suelen usar el tiempo como una forma de ganar políticamente, pero en todo problema político hay un punto de no retorno, un momento después del cual todo lo que sigue solo enreda más el problema. Ese parece ser el caso del gobernador que se ahogó en su propio tuit y a estas alturas, sea cual sea, la decisión tendrá un costo político.

Diego Petersen

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