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Diego Petersen
JUN 8 2017
En tres patadas

Por Diego Petersen diego.petersen@informador.com.mx

Alfaro, disculpas y libertad de expresión

Hoy en día hay un día para cada causa y una causa para cada día, y a propósito del día de la libertad de expresión, que se celebró ayer, aunque nadie lo festejara, el alcalde de Guadalajara publicó en un medio electrónico llamado Tercera Vía una disculpa pública por haber llamado “basura” a tres medios impresos de Guadalajara: Mural, NTR y Crónica.

De entrada, bien por la disculpa. Reconocer el error es el primer paso para enmendarlo. Pero, ¿el problema es por una declaración después de una mala semana —estaba enojado, reconoció el alcalde— o por una relación mal entendida? Creo que es una mezcla de ambas. Lo dijo porque estaba enojado, pero lo pensó porque a Enrique Alfaro, como a casi todos los que ejercen la función pública, le cuesta trabajo entender la dinámica de los medios.

Muchos políticos creen que la relación con la prensa es pavloviana: hay publicidad, viene el aplauso; no hay publicidad, todo es golpeteo. Es caricaturesco, pero la mayoría así lo creen. Resulta paradójico que le den tanta importancia a la relación con los medios, pero le dediquen tan poco tiempo a entender cómo funcionan. Los cursos de media training (el nombre es en sí mismo insoportable) que les dan a los políticos en edad de merecer se limita a enseñarles cómo sonreír y cómo contestar, nunca a entender cómo funcionan los medios, cómo se procesa la información y qué es lo específico de cada medio. Hablar de “los medios” es una falacia, es literalmente un genérico, como decir que todos los hombres son iguales, todos los políticos son rateros, todos los diputados son flojos, etcétera.

Sí, efectivamente hay algunos medios dispuestos a hacer un trabajo de golpeteo, pero son los menos y me atrevería a decir que los menos importantes y menos influyentes; con su actitud y reacciones, son los políticos quienes los hacen grandes e importantes. Al no distinguir el grano de la paja, la crítica del golpeteo, la información de la propaganda —entre otras cosas porque ellos mismos, como parte de su comunicación política, se dedican a generar la confusión—, terminan siendo incapaces de leer correctamente a los medios.

Otro lugar común que se ha instaurado entre la clase política es que gobernar es comunicar. No, son dos cosas distintas y ambas hay que hacerlas bien: gobernar es tomar decisiones; comunicar es explicar las decisiones, independientemente de que gusten o no. El trabajo de los medios es, entre otras cosas, justamente discutir, cuestionar, criticar, valorar esas decisiones, pero nunca tomarlas.

Los problemas de los medios y los políticos son tan antiguos como la democracia misma. Thomas Jefferson, uno de los fundadores de la nación estadounidense, dijo, hace poco más de 200 años, “prefiero una prensa sin gobierno que un gobierno sin prensa”. Los medios sin gobierno son una monserga; los gobierno sin medios se convierten en tiranías.

Diego Petersen

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