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Diego Petersen
JUN 6 2017
En tres patadas

Por Diego Petersen diego.petersen@informador.com.mx

El 2018 comenzó ayer

Nadie puede llamarse a sorpresa: El PRI hizo exactamente lo que se esperaba en el Estado de México y Andrés Manuel López Obrador está haciendo justo lo que todos creíamos que iba a hacer. Los priistas, del Presidente para abajo, hicieron una elección de Estado, se brincaron todos los límites de gasto y ganaron la elección a como diera lugar. López Obrador hizo de la elección del Estado de México su propia campaña (el domingo por la noche salió más él que la candidata Defina, y a lo largo de la contienda Andrés Manuel fue omnipresente) y hará del conflicto poselectoral una extensión más de su campaña.

El conteo de votos ya no es el problema. Y, aunque haya algunas personas que no entiendan, o no quieran entender, lo que es el conteo rápido, en general podemos decir que lo que asegura el INE es que lo votos se cuentan y se cuentan bien. El problema es que de ahí en fuera el árbitro hace muy poco o nada y son elecciones que se ganan a base de violar la ley electoral, pero eso parece no importarle a nadie.

No se han terminado de contra los votos de las elecciones del 17 y ya estamos de lleno en las del 2018. Desde la madrugada del lunes López Obrador comenzó a dar sus primeros pasos de cara a la elección presidencial. Envuelto en su papel de víctima (no digo que no tenga razón en sus reclamos, lo que digo es que sabe asumir ese rol como ningún otro) Andrés ira por el país denunciando el fraude en el Estado de México, aunque él mismo sabe que el número de votos en las urnas no le favorecieron a su candidata y que el problema está ahí donde nadie, ni él mismo, quiere poner la mirada: en el uso de recurso públicos e ilícitos en las campañas.

Ayer mismo comenzó también la guerra intestina dentro de Acción Nacional. La tregua interna obligada por las elecciones terminó literalmente antes de que cantara el gallo. El presidente del PAN Ricardo Anaya no había terminado de pelear los votos cuando Margarita Zavala ya estaba poniéndole una revolcada en un madrugador artículo en El Universal. Zavala sabe que el tiempo se acorta y que de aquí a la designación de candidato en el blanquiazul cada minuto cuenta y va en su contra.

El Presidente Peña tuvo un respiro, pero será ínfimo. Ganar el Estado de México le permitirá no perder más poder del que ya ha derrochado, pero a partir de hoy solo tiene una obsesión: encontrar un candidato que sea competitivo.

Y cuando los perredistas despertaron el partido seguía ahí. Juan Zepeda los salvó, pero eso solo sirve para negociar, rápido, con quién irán en la elección presidencial.

Feliz año nuevo electoral; el 2018 comenzó ayer.

Diego Petersen

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