Guadalajara, Jalisco

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Jaime García Elías
MAY 27 2017
A propósito

Por Jaime García Elías opinion@informador.com.mx

* Lección de vida

Como decían los clásicos, “La moneda está en el aire”.

El desenlace de esta historia aún está por escribirse. En lo que eso sucede, e independientemente del rol que el destino le asigne en la misma, el Guadalajara ya tuvo el privilegio de dar, aunque fuera parcialmente, la campanada más sonora de la Liguilla en curso… y probablemente de todo el campeonato que está por definirse.

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A la del jueves por la noche, en el estadio de los Tigres, le faltó un grado para ser proeza.

Aun admitiendo que, como reza el tópico, “en el futbol todo puede suceder”, se suponía que una ponderación objetiva de los alcances de los dos equipos, obligaba a conceder al campeón defensor el rango de favorito… a despecho de que el aspirante a destronarlo —y a acrecentar su colección de títulos, por demás envidiable— consiguiera dos puntos más que aquél durante la etapa clasificatoria.

*

El impacto que el 2-0 con que el Guadalajara tomó ventaja en el primer tiempo causó en “Tuca” Ferretti (¡imposible describirlo mejor… aunque la frase que utilizó para ello no sea precisamente un modelo de elegancia lingüística!) se hizo extensivo, seguramente, a la inmensa mayoría de los seguidores de los Tigres… y de los observadores empeñados en anteponer la frialdad a la euforia que eventualmente se dispara en función de las circunstancias.

Las circunstancias determinantes, en el caso, fueron los yerros de Nahuel Guzmán. Escandalosos. Imperdonables en un portero con tanto cartel y con tantas tablas. Y, sin embargo, explicables. “Cosas del futbol”, al fin de cuentas.

*

Escribía Carlos Arribas, en su crónica de la etapa de ayer en el Giro de Italia, en El País, que “el ciclismo, como el boxeo, consiste en dar golpes y recibirlos; en derribar y en intentar no caerse; en usar todas las armas posibles”.

La máxima puede hacerse extensiva al futbol, obviamente. Si el Guadalajara hizo cera y pabilo con las previsiones de los expertos durante más de una hora —su primer gol cayó en el minuto 22 de partido—, los Tigres aportaron, en los cinco minutos finales del duelo, Gignac mediante, lo que omitió —o dio por sentado— Carlos Arribas en su texto: la voluntad de levantarse; el ánimo que inspiró al poeta Almafuerte su lección de vida: “No te des por vencido ni aun vencido”.

Moraleja de la historia: ¡Viva el futbol…!

Jaime García Elías

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