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Diego Petersen
MAY 16 2017
En tres patadas

Por Diego Petersen diego.petersen@informador.com.mx

Punto de no retorno

El asesinato de Javier Valdez Cárdenas, el periodista mexicano que más y mejor ha trabajado el tema del narcotráfico duele y espanta. No sólo perdimos a un gran periodista, perdimos la certeza de la libertad. La alerta sobre el asesinato de periodistas en México había sido poco atendida, por no decir ignorada, por el Gobierno federal, los gobiernos locales, por la sociedad y hasta por los medios. La tendencia a buscar las explicaciones en la vida privada cuando no a criminalizar a los periodistas fue la constante. Hoy la carpa del teatro se le vino abajo al Gobierno. El mismo Presidente no pudo ignorar más el tema y tuvo que manifestarse sobre el asunto. Es la primara vez que lo hace, a pesar de que éste es el sexto periodista asesinado sólo en este año.

La muerte de Javier no es más importante que la del resto de los colegas asesinados, pero sí más trascendente. Su libro Los huérfanos del narco en Editorial Aguilar, le dio rostro a una tragedia no atendida, echó luz sobre una realidad de la que nadie había hablado en estos años de violencia cruel: los niños que perdieron a sus padres en estos enfrentamientos terribles, una generación completa en Sinaloa y en todo México que comparte una misma tragedia. En el último libro, Narcoperiodismo, la prensa en medio del crimen y la denuncia, Valdez Cárdenas hizo una radiografía de cómo el crimen organizado comenzaba a tocar de manera definitiva a los medios de comunicación, cómo muchos periodistas fueron eliminados por publicar las noticias que no aprueban los narcos, cómo éstos compran y someten a comunicadores con dinero o amenazas.

La muerte de Javier es un punto de no retorno. Nada volverá a ser igual en México. El miedo rondará las redacciones y hará dudar los dedos sobre los teclados. Ya ni “los importantes” se sentirán seguros. Este asesinato cambiará la forma en que el Estado ve los asesinatos y las amenazas a los periodistas; cambiará la forma en que el mundo ve a México y al Presidente Peña Nieto; cambiará la manera en que los periodistas vemos nuestro oficio; cambiará, espero, la manera en que los periodistas de las ciudades tratamos a nuestros colegas.

Es el momento de sacar la casta y la solidaridad; de recordar que si los periodistas somos “los perros guardianes de la democracia” es porque la fuerza proviene de la jauría, no del start system. El sinsentido de la muerte de Javier puede, debe, replantear la relación de los periodistas con nosotros mismos y con la sociedad.

Diego Petersen

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