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Armando González Escoto
MAY 14 2017
Los colores del tiempo

Por Armando González Escoto armando.gon@univa.mx

¿El Fin del populismo?

Es muy difícil hablar del fin del populismo desde una postura populista, es tanto como denunciar a la “mafia del poder”, desde la misma mafia del poder. La temática volvió a los medios ahora que medio mundo estaba pendiente de la elección presidencial en Francia; la elección final de Macron hizo declarar a algunos que el populismo allá había sido derrotado. Pero no en Estados Unidos ni en Venezuela, ni desde luego en México.

Algunos dirán que hay de populismo a populismo, y es cierto, sólo que en nuestro país casi todos los partidos le apuestan y le han apostado siempre al populismo. Esta afirmación nos lleva a preguntarnos, y entonces ¿Qué es el populismo? Más que una ideología el populismo es un tipo de mercadotecnia política que basa su triunfo en el apelo a las mayorías, mismas que siguen constituidas por las personas con menos posibilidades en todos los campos de la sociedad. En Europa son los desempleados, en Estados Unidos las minorías raciales y los desplazados, en México más de la mitad de la población. Pero igualmente el discurso populista busca siempre un enemigo a vencer, para los europeos son los migrantes, para el presidente Trump los mexicanos, para los líderes socialistas el capitalismo neoliberal, para los musulmanes las potencias occidentales, para Corea del Norte Corea del Sur y sus sustentadores, y así región por región.

Pero no es sólo el apelo a los grupos menos favorecidos para ilusionarlos con el cambio, o el señalamiento de los enemigos a vencer, sino sobre todo el arte de ofrecerles un futuro inminente de progreso y prosperidad con la magia de la palabra vociferante, de la denuncia, de la mimética y la gesticulación dramática; en escenarios como el nuestro, tan erosionados, acudir al recurso de las promesas notariadas que al final de nada sirven, es sólo un nuevo recurso “populista” para convencer a un público crónicamente decepcionado. Esta realidad ha llevado el discurso populista mexicano a nuevos horizontes: ahora la promesa de que todo cambiará incluye la cacería de los mandatarios bandidos, no necesariamente la recuperación de lo que se robaron.

En países como el nuestro hay además un populismo que ha sabido diversificar su mensaje según el sector al que se dirige, pues no es lo mismo prometer a los hombres del campo que a los habitantes de las zonas marginales urbanas, a las masas obreras que a las masas juveniles, a las clases medias o las menos medias. Hay incluso un mensaje populista para los hombres de empresa y para los intelectuales, pues a la hora del carecer, del pedir y del esperar todo mundo es “pueblo”, pueblo que puede favorecer con su voto al detentor del mensaje más convincente.

Europa sin embargo sigue siendo otra cosa. ¿Quién ganó en Francia? ¿La Unión Europea? ¿Ángela Merkel? ¿El capitalismo neoliberal, a cuyas instituciones Macron venía sirviendo con mucho éxito ya desde antes de su incursión en la política? ¿y quién o quienes perdieron? ¿La Gran Bretaña? ¿Rusia? ¿Estados Unidos? ¿Los franceses del sur, los de Marsella, hartos de la problemática inmigrante?

 

armando.gon@univa.mx

Armando González Escoto

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